30° FICL | Tragedia colombiana sobre tragedia latinoamericana en "Noviembre" (2025)

Aspectos socioculturales

Muy buenos días, tardes o noches. Si les soy sincero, me da un poco de vergüenza escribir esta bitácora una semana después de las funciones del pasado miércoles 13 de agosto en el 30° Festival Internacional de Cine de Lima (FICL). Mi ritmo creativo para la redacción creativa es habitualmente lento, por lo que esta cobertura a mayor velocidad fue un desafío interesante. Es más, hasta este domingo, el centro cultural de PUCP (Lima, Perú) continuará proyectando películas en su sección extemporánea “Lo que te perdiste del festival” (https://festivaldelima.com/2026/ya-estan-disponibles-las-entradas-para-lo-que-te-perdiste-del-festival/). Teóricamente, el festival sigue en marcha. Pero independientemente de ello, continúo en la meta de finalizar con la bitácora hasta la ceremonia de clausura. En esta ocasión, corresponde la experiencia de mi antepenúltimo día en el 30 FICL. Aquí, a diferencia de los infortunios anteriores, ese día ha sido mucho más llevadero.

Básicamente, porque en mi solicitud para ingresar a tres proyecciones como representante de prensa de la plataforma, por primera (y única) vez me han aprobado la entrada a dos de ellas. Así, pude visualizar los largometrajes “Noviembre” (coproducción internacional) y “EL FINAL DE LA CALLE OAK” (Estados Unidos), respectivamente. Esta última formó parte de la sección de pre-estrenos, la cual por esta vez no ahondaré mucho en mi apreciación personal. Porque considero que el foco principal del festival organizado por la PUCP es la visibilización del cine latinoamericano, los encuentros y los conversatorios. No obstante, solo porque una película sea una propuesta distinta, jamás se volverá menos relevante. Por eso, me gustaría comentar brevemente que este título bajo la dirección de David Robert Mitchell (It Follows) ofrece un giro sanguinario a la premisa de Jurassic World, con un refrescante suspenso y unas actuaciones progresivamente conmovedoras frente a las decadentes circunstancias. Además, pienso que su desenlace abre un debate moral intrigante para conversar con quienes vayan al cine tras finalizar la película. Si consideras que el concepto de humanidad contra dinosaurios actualmente está anticuado, el vecindario de la Calle Oak trae sorpresas ocultas bajo la manga. Si me preguntan a mí, yo la recomiendo.

“El Final de la Calle Oak” (2026), una película de aventura, thriller y ciencia ficción dirigida por David Robert Mitchell.

Ahora, pasando a otra página, toca hablar sobre “NOVIEMBRE” (2025), que antecedió al pre-estreno y me dejó dando vueltas en mi cabeza respecto a si cualquier título audiovisual debería ser criticado o reseñado. Igual que el día anterior, nos han dado a cada asistente un papel para rasgar al momento de ingresar a la sala. Con esta tarjeta, daríamos nuestra calificación personal sobre la cinta al finalizar la función. Porque además de la Competencia Latinoamericana Ficción, participa en el “Premio del público a la mejor película votada de la Competencia Peruana, Latinoamericana Ficción y Latinoamericana Documental”. Como mencioné antes, esta interactividad genera una mayor cercanía con la audiencia. Aquí añado que tal dinámica, aunque exclusiva porque no es de ingreso libre, genera interés por la visualización al despertar el “ojo cinéfilo” interno. Luego de ello, cuando todos se acomodaron en sus asientos, el comité de selección del FICL dio la bienvenida con unas breves palabras sobre el evento. En ellas, destacaron la película a proyectar como "una historia relevante para Colombia, que sigue marcada en sus muros”. Aquí, cabe señalar que la cinta “Noviembre” está absolutamente arraigada al registro histórico, porque está adaptando la masacre de la toma del Palacio de Justicia en Bogotá (Colombia) del 6 y 7 de noviembre de 1985, a manos de un comando de la organización guerrillera urbana M-19 (Movimiento 19 de Abril). El acontecimiento culminó con 101 fallecidos (incluyendo a 11 magistrados de la Corte Suprema) y varios desaparecidos.

Fotografía del acontecimiento, desde el exterior. Hasta la fecha, todavía quedan preguntas por responder. Por ello, “Noviembre” es una interpretación de los hechos, desde un punto de vista que se distancia de lo convencional.

A continuación, el comité dio pase al cineasta colombiano Tomás Corredor, director de la película, cuyo discurso sería la antesala de la función. Al comienzo, él señala que todos compartimos traumas como sociedad. Por eso, afirma la necesidad de crear canales para que estos sentimientos puedan ser dialogados. Tanto en el medio del cine, así como en la conversación entre seguidores del arte. Así, el impacto sociocultural que generó este fragmento catastrófico de la historia de su nación ha sido uno de los motores para llevar a cabo su visión cinematográfica. La segunda motivación está relacionada a la actualidad, aproximadamente cuarenta años después del acontecimiento. El director comenta que este título busca enfrentar el poder de su gobierno, el cual “siempre ha buscado comunicar con la finalidad de que los ciudadanos vean las cosas tal y como los altos mandos quieren que las vean”. En ese sentido, opina que la película cobra un sentido muy importante. Corredor finaliza su discurso, denominándola como una parte de nuestra historia latinoamericana. “Una tragedia sobre tragedia”, comenta. Unas palabras que comprendí con mayor empatía, tras haberla visualizado. De esta forma, el director abre paso a la proyección estelar de su largometraje. Después, terminada la función, se llevó a cabo una ronda de preguntas y respuestas (Q&A) a Corredor, sobre los detalles en su realización y su importancia para los corazones colombianos. De hecho, la razón por la que he avanzado de frente al final del evento es porque me gustaría entrelazar mi apreciación personal sobre la película, junto con los comentarios que lanzó el director durante la ronda de preguntas. Porque la encuentro extremadamente arraigada a la historia de su país. Por eso, resulta inevitable la apertura a una introspección hacia los sentimientos personales y encontrados que afligen a sus realizadores.

El director Tomás Corredor en su discurso de apertura antes de la proyección de la película.

“NOVIEMBRE” (2025) es una coproducción internacional (Colombia, México, Brasil y Noruega) que funge como el primer largometraje de su director, con estreno mundial en el Toronto International Film Festival 2025 (TIFF 50). Ambientada durante aquel atentado en Colombia hace cuarenta años, la historia cuenta la tragedia de un puñado de personas atrapadas en un baño dentro del Palacio de Justicia, en medio de la toma organizada por el M-19 (acontecida el 6 y 7 de noviembre). Hay civiles que quedaron en medio de la crisis, los guerrilleros que los mantienen a raya, y jueces que son el objetivo del movimiento. Fuera de esa habitación, las balas y las explosiones generan un caos que irá consumiendo su único “lugar seguro”. Además, la masacre no solamente está siendo alimentada por el daño físico, sino también mental. Amontonados en un mismo cuarto, a pesar de sus diversos perfiles, son individuos aterrados cuyas convicciones colapsan. La encrucijada se vuelve eterna. La claustrofobia consume la esperanza. Crece la paranoia hacia el mundo exterior. Serán unas 27 horas cargadas de tensión, estrés y convivencia forzada, durante menos de 90 minutos. Entre desconocidos que únicamente coinciden en el inmaculado deseo (o instinto) de sobrevivir.

El baño público (con 35 rehenes) será la única locación a lo largo de la película.

Bajo esta premisa, “Noviembre” puede ser catalogado como un thriller bélico, que es un ejercicio de película en una sola locación. Sin embargo, en la ronda Q&A, el director comentó que esa jamás había sido su intención con ambientar todas las tramas dentro del baño, sino que “ese espacio lo encontró” conforme realizaban la investigación para contextualizar su visión creativa. Frente a ello, considero que será inevitable apreciarla como “una sola locación”, ya que involuntariamente el concepto no está llegando a una capa técnica de mayor índole experimental. Por supuesto, esto no significa que el producto sea malo. Es más, se trata de apreciar una característica inherente en su corte final, la cual puede significar una fortaleza o un valor destacado al momento de comentar sobre la cinta. Por lo menos, así es mi perspectiva. Ustedes dirán qué opinan, porque nuevamente me está pareciendo complicado platicar sobre la película.

¿Es válido realizar una apreciación crítica hacia títulos con un honesta sensibilidad hacia la historia?

Este tipo de cuestiones son la razón por la que me he cuestionado sobre los límites al momento de realizar una reseña. Porque frente a títulos que por cuenta propia transmiten una mirada sincera en homenaje a un fragmento personal del espíritu de una sociedad, ¿qué podría decir? Creo que no soy el único. La idea de que podrías sonar insensible si te enfocas en el lado técnico-práctico sobre la producción cinematográfica, por encima de la intención que busca despertar en el espectador. Este largometraje es muy distinto a otros de su clase que he visto. Se encuentra demasiado arraigado a Colombia, por lo que estoy conectando la visión creativa junto al lado analítico para ofrecer un panorama mucho más completo. De esta forma, usted como lector podrá discernir a juicio personal sobre cada punto destacado en “Noviembre”.

Una escena con las luces apagadas, donde los miembros de la M-19 hacen mayor guardia.

Otro de los comentarios del director tiene que ver con las convenciones que rodean las películas de guerra: “Es usual ver quiénes son los que disparan. ¿Pero qué hay de los que vivieron el conflicto en carne propia?”. En efecto, a lo largo de la película, solamente apreciamos el ángulo de la acción bélica a través de metraje real con grabaciones del acontecimiento histórico visto desde afuera del palacio. Se intercala entre las tragedias en el baño, con una astuta edición que contextualiza y magnifica el terror mortal que rodea las cuatro paredes de los personajes. Dentro de esta única locación filmada, abunda la incomodidad, la aversión y la suciedad mediante constantes primerísimos primeros planos, así como encuadres demasiado cerrados con poquísimo espacio negativo y una relación de aspecto cuadrada. Así, las personas agonizantes se encuentran incluso más atrapadas. Claustrofobia, inseguridad y pánico son los atributos que rodean la propuesta visual. “No hay planos imposibles”, comenta el director. Somos testigos de su desgaste físico y mental. Una lenta descomposición del cuerpo y del espíritu. Ninguno de ellos será una estrella de acción, un héroe en potencia, o algún salvador divino. Simplemente son personas reales, en un holocausto real. Lloran. Gritan. Rezan. Sufren. Ansían un héroe. Un milagro. Una salida. Volver a casa. “Noviembre” se concentra en visibilizar aquellas personas que son ajenas a los conflictos físicos que se verían “espectaculares” en una película. Porque eso no es lo único que acontece en el campo de batalla. Todos somos protagonistas de nuestra propia historia. De acuerdo con su director: “¿Qué hay de aquellos que no son los buenos o los malos? Las personas en el fuego cruzado?”. Quienes quedan en los escombros. Luchan por respirar. Silenciosamente por fuera y desgarrados por dentro, esperar a que todo termine. Aunque se trate de un suceso local para él, ha conseguido universalizar el relato para hacerlo tanto empático como concientizador sobre el dolor de nuestro pasado como una sociedad unida.

La cinematografía resalta por sus encuadres predominantemente cerrados, con diversos planos detalle.

En ese sentido, la cercanía hacia los personajes es un aspecto que puede estar abierto a debate, debido a su ejecución. Porque los reflectores caen tanto en jueces y civiles, como en algunos soldados de la guerrilla de la M-19. “Noviembre” humaniza cada uno de estos perfiles, dándoles protagonismo y autorreflexión hacia sus propósitos de vida truncados por este atentado como punto de inflexión. No obstante, en mi opinión, esta profundidad intencionada pierde fuerza por momentos, debido a que es complicado estar en sintonía con un montón de personajes que hacen apariciones fugaces y paulatinas, en medio de la claustrofobia y el estrés colectivo. En pocas palabras, la esencia de la película está en el lamento compartido frente al doloroso peso de la historia, más que por la relevancia de algún personaje dentro de la ficción. ¿Pero por qué eso sería una crítica y no simplemente una visión creativa disruptiva? Pues, encuentro curioso que la intención consista en no tener grandes arcos narrativos, cuando al mismo tiempo parece estar construyendo algunos que retroactivamente terminan difusos (o posiblemente anticlimáticos para un sector del público). Esto no se debe a la finalidad de alejarse de protagonistas convencionales, sino porque lamentablemente van perdiendo el foco en pleno montaje con un tumulto de caras y complicaciones del exterior.

Algunos de los rehenes que se encuentran atrapados en baño, tanto jueces como civiles.

Entre esos contratiempos, se encuentra el acceso a la información como uno de los temas centrales. Parte del discurso dentro de la historia advierte sobre la capacidad de los estados para controlar la percepción de los acontecimientos, lo cual es tan doloroso como la crisis intrínseca del conflicto armado. El amargo sentimiento de indignación frente a funcionarios que adredemente le dan la espalda a las víctimas, ofreciendo a los medios una versión “oficial” de los hechos. Esto es a lo que se refería el director en su discurso de apertura, con la idea de enfrentar el gobierno de su país a través de la película. Durante la ronda Q&A, él comenta que el propósito con la cinta consiste en “robarle el relato al gobierno, para hablar desde un lugar diferente”. Pienso que esta óptica se vincula con la visión del festival en nombre de la cultura y la memoria, por lo que estas fortalezas la volvieron parte del catálogo del 30 FICL. “Lo sanador está en apropiarse del pasado para hacer una cinta sobre la memoria, no sobre la historia”, afirma Corredor. “Noviembre” es el alza de la voz para quienes siguen desaparecidos, quienes perdieron y han perdido una parte de sí mismos. Declara contundentemente que la sangre y el sufrimiento jamás deben ser cubiertos bajo tierra. En vista de esto, me gustaría destacar la decisión creativa de haber usado el mismo diseño gráfico para el culminante in memoriam de la cinta y para los créditos de cierre. Podrá sonar pequeño, pero no pude evitar pensar en ello como un bello homenaje hacia todas las personas que forman parte de esta pieza de la historia colombiana. En una nación con heridas por sanar, con desaparecidos hasta la fecha.

Atrapados en una sola locación, los medios de comunicación contextualizan los acontecimientos en el exterior. La tensión escala. La crisis se desborda.

Así como en la bitácora sobre “La hija cóndor” se platicó sobre la actualidad del cine boliviano, el director de “Noviembre” aprovecha la oportunidad para hablar sobre la “guerra cultural” que se está viviendo en Latinoamérica. Menciona que los fondos colombianos para la realización cinematográfica corren peligro debido al estado. Porque actualmente hay un descontento por parte de productores y gremios, debido a las dificultades para acceder a incentivos fiscales: el incremento de trámites y la falta de criterios claros en la gestión de los estímulos. Como resultado, se iría debilitando la confianza de los realizadores y los inversionistas respecto a la producción en Colombia. Por lo tanto, el futuro de su cine nacional queda incierto. Él menciona que hay varios testimonios sobre la situación, luchando por ponerse de acuerdo. Frente a ello, afirma la importancia de platicar sobre tales temas y velar por la representación cultural. Ese deseo por visibilizar las problemáticas e incentivar su discusión igualmente está presente en la intención de su largometraje. Asegura que no busca dar una opinión sobre el acontecimiento ni transmitir mensajes, sino abrir una conversación. “Es profundamente política, pero no politizada en lo partidista”, señala. Por mi parte, coincido con esas palabras. Porque la cinta tiene un enfoque accesible para todo el público, que introduce el aspecto histórico para gradualmente aterrizar en las fibras más sensibles de nuestros flagelos como comunidad latinoamericana. Se aleja de estructuras o narrativas heroicas para representar una catarsis profunda. Desearíamos tener héroes todo momento, pero títulos basados en hechos reales como este nos recuerdan que no siempre lo habrán.

Fotografía del acontecimiento, donde se aprecia mejor la intervención militar desde el exterior. La película recopila grabaciones de video, para que formen parte de su historia. El único contacto con el exterior, el cual es retratado como un holocausto insaciable.

Durante la recta final de preguntas y respuestas, Tomás Corredor agradeció que haya sido posible la consolidación de la producción de la cinta. Porque menciona que es difícil conseguir financiamiento para una historia “no tradicional, sin protagonista, sin arcos de transformación”. Él señala que es difícil mantener intacta esta visión fuera de lo común. Porque, sí, el camino comercial que muestre el ángulo más “impresionante” es una forma más conocida para relatar una ficción basada acontecimiento histórico que involucre acción. Por ejemplo, en mi país está el homenaje a la operación militar peruana “Chavín de Huántar” con un enfoque de acción hollywoodense (película a la cual también le hice artículo). Bajo ese panorama, aprecio aquellos logros innovadores para la narrativa de películas de guerra, apoyada en la propuesta fotográfica y el montaje combinado con metraje del mundo real.

“Chavín de Huántar: El rescate del siglo” (2025), película peruana sobre el histórico operativo titular.

En retrospectiva, este largometraje ha sido un involuntario ejercicio fílmico de una habitación sin salida, con un tono realista que aleja a sus personajes de las etiquetas de “buenos” o “malos”. Porque busca representar perfiles de personas de la vida real, con profundos matices de gris en sus conductas, pensamientos y principios. “No hay violencia exagerada, pero sí inesperada. Como si estuviéramos allí”, comenta su director. Al mismo tiempo, en su relato él propone un vínculo capaz de unir a todos los desconocidos en medio de la tragedia, incluso junto a quienes sean vistos como escoria. “Noviembre” aboga por la compasión y la bondad humana, frente al prójimo que está tan desesperado y desolado como tú. Al final de todo, hayamos hecho lo que hayamos hecho, la guerra perturba la mente humana. Es el infierno desatado sobre la Tierra. Por lo menos, creo que todos los humanos pueden coincidir en el deseo puro e instintivo por encontrar la paz. Así, el director culmina el evento expresando la importancia de la “homogeneización de los humanos”, en el sentido de permanecer unidos frente a cualquier crisis. De esta forma, el evento ha finalizado. Deposité mi calificación en la ánfora de la salida y me dirigí a mi segunda función… con una cita que ha seguido rondando en mi cabeza durante un rato más.

La sala del Centro Cultural PUCP, cuando finalizó el evento de la función de “Noviembre”.

“Una tragedia sobre tragedia”. Estas han sido las palabras en el discurso de apertura que me han dejado pensando a lo largo de la función. Pero finalmente, creo haber comprendido su significado detrás. “Noviembre” es el retrato de un acontecimiento lamentable para Colombia —la “primera tragedia”—, el cual no trata sobre las acciones físicas realizadas al respecto. En cambio, concientiza sobre el dolor y el sufrimiento colectivo que agobia a todos los involucrados hasta el día de hoy. Creo que la “segunda tragedia” de la cita se encuentra en aquellos crueles sentimientos. Porque trascienden sus fronteras nacionales, resuenan con más países del continente y son fácilmente allegados a la realidad a pesar de partir de una ficción. En conclusión, el discurso de “NOVIEMBRE” parte de una representación histórica, para expresar el lado más doloroso en nuestras estructuras sociales y en un pasado colectivo que nunca parece habernos abandonado. Devela un enfoque inadvertido hacia la tragedia colombiana, que simultáneamente examina la pesadumbre de la tragedia latinoamericana. Una tragedia sobre tragedia. La memoria, por encima de la historia.

“Noviembre” nos dice que en medio de la masacre, aunque debería aflorar la compasión, el lado más inhumano puede salir a la luz.

Después de estas reflexiones, me doy cuenta de por qué me he estado cuestionado constantemente sobre los límites de la crítica. Porque la cinta ha logrado transmitirme un mensaje contundente, desde antes de la subsecuente ronda de preguntas. Ante tal peso emocional e importancia cultural para la nación, ¿qué opinan sobre el acto de reseñar títulos con aquella intención? Los estaré leyendo en comentarios. Porque a fin de cuentas, esta ha sido mi opinión y me gustaría conocer la tuya. Por mi parte, las dos películas en el 30 FICL me han sorprendido. Se las recomiendo. Por último, antes de concluir, les recuerdo que la sección “Lo que te perdiste del festival” continúa con proyecciones hasta este domingo 23 de agosto. Si te encuentras en la ciudad de Lima (Perú), es una gran oportunidad para descubrir nuevos títulos y propuestas del cine latinoamericano (y más allá). Explora este enlace para conocer toda la programación. Queda poco tiempo, así que apresúrense. 

👉 https://festivaldelima.com/2026/ya-estan-disponibles-las-entradas-para-lo-que-te-perdiste-del-festival/ 

 

Muchas gracias por haber llegado hasta aquí. ¡Nos vemos en una próxima ocasión! ¡Hasta la próxima!

La sala de teatro, antes de la proyección de “El Final de la Calle Oak”.

FICHA TÉCNICA:


FICHA TÉCNICA:

  • País: Estados Unidos
  • Género: Acción, Aventura, Thriller, Ciencia Ficción
  • Duración: 100 min
  • Dirección y guion: David Robert Mitchell
  • Idioma original: Inglés
  • Fotografía: Mike Gioulakis
  • Edición: John Axelrad
  • Sonido: Robert Stambler
  • Música: Michael Giacchino
  • Producción: J.J. Abrams, Hannah Minghella, Jon Cohen, David Robert Mitchell, Matt Jackson, Tommy Harper
  • Intérpretes: Anne Hathaway, Ewan McGregor, Maisy Stella, Christian Convery 
  • Público recomendado: Apto para el público en general
  • Sinopsis: Después de que un misterioso evento cósmico arranca a la Calle Oak de su entorno suburbano y transporta su vecindario a un lugar desconocido, una familia pronto descubre que su supervivencia depende de permanecer unida mientras se adaptan a su entorno ahora irreconocible.

Muchas gracias a Peliplat por el apoyo en la gestión para la asistencia a la 30° edición del Festival Internacional de Cine de Lima.


Más capítulos de la experiencia 30° FICL PUCP:

⚽ 30° FICL | La Inauguración del Festival, La Cultura y "El Partido" (2026)

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🌐 30° FICL | Los siete cortometrajes animados sobre Latinoamérica (+18), en asociación con Francia

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Comentarios 2

M
Marcio Daprato Calderón29 de agosto de 2026
Gracias por publicar un texto que demuestra haber sido escrito desde el corazón con una pluma que pide seguir leyendo más textos del autor. Felicitaciones. Abrazo
L
La garra22 de agosto de 2026
Para quienes no vivimos en Perú, no afecta la fecha en que leemos porque no asistiremos a las funciones. Pero, de cualquier forma, se agradece un texto cuidado, pensado y que se toma su tiempo para madurar.</br>Sobre Noviembre, hay películas que representan una postura, no son neutras y te empujan a tomar también una postura. Entiendo que al ser colombiana uno experimente cierto "cuidado" para emitir un juicio u opinión, pero, la verdad, es que son realidades que nos alcanzan al resto de pueblos americanos (con sus particularidades, claro) y es ahí, en esa coincidencia, donde uno comprende, empatiza y toma postura.</br>Saludos!

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