CHAVÍN DE HUÁNTAR: El rescate del siglo — ¿Un homenaje superficial al histórico operativo peruano?
Reseñas generalesA finales de octubre del 2025, el cine peruano ha ofrecido una adaptación cinematográfica de la mundialmente famosa operación militar "Chavín de Huántar" en Lima (Perú). Llamada así en referencia a la cultura preincaica del mismo nombre. El rescate militar de 72 rehenes prisioneros del grupo terrorista Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) el día 22 de abril de 1997, después de aproximadamente cuatro meses de planificación. La película de drama y acción fue protagonizada por Rodrigo Sánchez Patiño como el coronel Juan Valer Sandoval, el héroe que liderará el entrenamiento de su pelotón para una misión de rescate exitosa.

Asimismo, representa el debut del cineasta Diego de León, como director y guionista en un largometraje. Dado un contexto de gran magnitud, ofrecer un punto de vista respecto a esta representación cinematográfica resulta complicado para mí. Porque la finalidad del título recae en la conmemoración empática sobre un acontecimiento trágico que representa la época de violencia y terrorismo en la nación peruana, durante las últimas décadas antes del nuevo siglo.
La operación que culminó en una euforia colectiva de sacrificio, victoria y heroísmo. Un rescate de rehenes que en la vida real tenía durante 4 meses al mundo esperando respuestas. De un segundo a otro, fueron aproximadamente 20 minutos de rescate. El resultado de una planeación extenuante de las fuerzas armadas nacionales. Incluso estadísticamente ha sido destacada, debido al número mínimo de bajas.
Me parece adecuado resaltar la importancia histórica que envuelve la película “Chavín de Huántar, el rescate del siglo", antes de opinar sobre el producto por cuenta propia. Porque, visualizándola con unos colegas de mi nación a los que les tocó atestiguar el acontecimiento en vivo día a día, coinciden en que la cinta ha sido decepcionante. Principalmente, debido a que carece de conexión empática, sin hacerle justicia a las víctimas o a los héroes de la operación de rescate. En retrospectiva, sinceramente esa es una perspectiva con la cual puedo coincidir. A continuación, comunicaré mi opinión sobre por qué la adaptación fílmica “Chavín de Huántar: El rescate del siglo” es un homenaje superficial a los acontecimientos de la vida real en Perú.

Por supuesto, desde mi punto de vista, me encuentro lejos del apego como un testigo de la historia. Porque todavía no había nacido en ese entonces. Aunque no me pueda sostener de ello, puedo comprender aquel sentimiento de indiferencia. Porque, en mi opinión, la narrativa de la cinta (con una duración de casi 90 minutos) se concentra en construir los 20 minutos de rescate como un clímax de película de acción, por encima de consolidar el impacto de la operación o generar alguna conexión sentimental con los soldados o los rehenes.

Por otro lado, respecto al inminente comentario acerca de la falta de fidelidad en ciertos acontecimientos históricos, considero la factibilidad de ser permisivos ante tales detalles, si por lo menos la escritura de la película se hubiera permitido explorar diversas dimensiones dentro de la ficción que están construyendo. Sin embargo, para ser algo inspirado en hechos reales, el trasfondo planteado a lo largo de la misión termina convirtiéndose en un relleno vacío para culminar en esos "ansiados" 20 minutos de clímax. Irónicamente, estos últimos momentos resultan ser los mejores, por comparación. Porque es una emoción anticipada y sencilla de construir, apoyándose en el sentimiento colectivo, en lugar de una intención noble o artística de contribuir al patrimonio nacional. Debido a ello, el tercer acto jamás logrará contrarrestar el hecho de que la estructura narrativa constantemente ha estado minimizando los mundos internos de todos los involucrados dentro de la crisis nacional. En cambio, la película busca encaminar los esfuerzos a una dirección de aspecto “hollywoodense”, con más interés por aparentar el género de acción que de los personajes detrás.

Tristemente, la perspectiva del coronel Juan Valer (Rodrigo Sánchez Patiño) —el protagonista lleno de ambición y compromiso por su nación— termina socavada ante diversas decisiones "creativas". Los diálogos repetitivos, escenas de propósito llano y una escritura poco introspectiva. Si bien la dirección y la escritura intentan justificarse bajo el "objetivo" (pretexto) de impulsar el espectáculo central del rescate, a la hora de la hora aquellas expectativas sembradas terminan floreciendo a medias. Como resultado, el tibio camino trazado con el primer y segundo acto pierde su único propósito: la preparación para el plato fuerte. Pues, lamentablemente, el clímax del operativo titular queda como una experiencia generalmente monótona, gracias a un montaje de tensión mediamente entendible y una fotografía vertiginosa que raya en la incomprensión visual. Por desgracia, la secuencia culminante falla en transmitir una sensación más allá de la connotación de una escena genérica de acción estadounidense. A mi parecer, ninguno de los tres actos en la historia ha construido una conexión honesta con la historia, los héroes o la crisis de las víctimas.

En otras palabras, la emoción y las memorias de los peruanos por los sucesos históricos no han sido suficiente para consolidar una película empática. Aun si el clímax fuese la máxima prioridad para la producción, la razón para comprar un boleto o el motivo para darle un clic en el catálogo de un servicio de streaming. Detrás de ello, el guion trata a los involucrados como carne de cañón o fichas de un gran juego de mesa, más que como personajes con los que podamos sentir lástima, coraje o empatizar en algún sentido. Por ejemplo, los papeles de André Silva (el mejor amigo de Valer) o Sergio Galliani (el coronel Williams) quedan en segundo plano a nivel de conexión con la audiencia, a pesar de compartir un tiempo considerable en pantalla. Desde los actores directos del conflicto (incluyendo a los terroristas del filme) hasta los civiles que atestiguan el suceso, se ha desvanecido la oportunidad de representar encarnaciones de historias individuales profundas de la vida real dentro de una ficción extremadamente específica.

En mi humilde opinión, "Chavín de Huántar, el rescate del siglo" es una experiencia superficial con el legado que pretende homenajear, e indiferente con el impacto que pretende marcar. Aunque haya sido la película peruana más vista en el 2025, dudo que pueda trascender como una documentación digna del acontecimiento histórico central.
Así como el fin no justifica los medios, el clímax no justifica la historia… y la acción de película no justifica a los héroes de la vida real.

Muchas gracias por la lectura. ¿Conocías esta película? ¿Recomiendas algún homenaje fílmico para un nicho nacional? Déjame saber tu opinión en los comentarios.
Artículo escrito por ESTEBAN VALLADARES ARCE
Bachiller en Comunicación Audiovisual y Cine
Redactor creativo/Creador digital sobre cine y animación
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