30° FICL | La memoria de una cotidianeidad maternal en "Donde Nacen las Sombras" (2025)
IndustriaContinuando con el recorrido del 30° Festival Internacional de Cine de Lima, organizado por la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), estos últimos dos días han tenido diversos altibajos que me hicieron conocer otra cara de la organización de eventos. Creo que no lo había comentado antes, pero esta es mi primera experiencia como invitado a un festival de cine, gracias a la gestión de Peliplat. De hecho, también es mi primera vez dentro de un festival así. Entonces, como cualquier cosa en la vida, toca aprender a la marcha para comprender cómo funcionan los engranajes que concretan las proyecciones, talleres y encuentros. Si quieren saber todo lo que ofrece hasta el 15 de agosto, pueden consultar la programación a través de este link (https://festivaldelima.com/2026/programacion/). Terminado el paréntesis, básicamente me llevé conmigo la lección de que un corazón cinéfilo no siempre es suficiente para que se te permita ser un comunicador del séptimo arte.

No busco ahondar en detalles, porque sé que el propósito de estos artículos es la cobertura de las actividades dentro del 30 FICL. Pero también estoy haciendo una bitácora sobre las experiencias vividas, de lo cual me empiezo a dar cuenta de que cobrará sentido. Porque, próximamente, las lecciones extraídas de la pasada ceremonia de inauguración van a desarrollarse con mayor profundidad durante la reflexión del largometraje del día.

Antes que nada, vayamos directo al grano. Después de la ceremonia inaugural, la cual documenté en mi anterior artículo, me ha costado adecuarme al procedimiento logístico que tienen los organizadores para los “miembros de la prensa” (sí, debía identificarme como “prensa” para que me orientaran). Debido a que comprendí tarde la mecánica, no pude reservar boletos para las funciones del segundo día. No podía permitir que esto pasara otra vez. Logré conseguir mis pases para ver dos largometrajes para el día siguiente. Sin embargo, solo me han otorgado acceso a uno solo. A pesar de pedir asesoramiento de aquí para allá sobre qué hacer, no se pudo llegar a nada y me quedé sin mi segunda función. Vivir en primera persona el lado burocrático de los festivales se siente demasiado frustrante. Por supuesto, uno no sabrá de antemano cómo se manejan las reservaciones para invitados de la prensa. Aun así, un bajón era algo inminente. Queda un amargo sentimiento de impotencia. No podía evitar pensar que mi entusiasmo por permitirme ver nuevas producciones para darlas a conocer en mis escritos… no ha sido suficiente para poner mi granito de arena al cine latinoamericano. Butacas habían, pero la idea era ser un representante de Peliplat (además no tenía el dinero para pagar un boleto). Así, regresé a casa más temprano de lo esperado (y no vivo cerca de allí, por cierto). A final de cuentas, el rubro de la comunicación siempre vendrá con experiencias impredecibles e inesperadas. Afortunadamente, no me quedé con las manos vacías. De igual forma, ya me encuentro en sintonía con el proceso para aprovechar la próxima semana lo mejor que pueda. ¿A ustedes les ha pasado algún incidente así con la asistencia? Los estaré leyendo en comentarios. Ahora sí, dando cierre al registro del día, vamos con el plato fuerte.

En mi anterior artículo sobre la ceremonia de inauguración, mencioné que todos los discursos de los organizadores compartían el concepto de la “cultura”, vinculándolo con el séptimo arte. Había llegado a la conclusión de que esa visión seguramente sería un factor constante a lo largo del festival. Evidentemente, sería físicamente imposible ver TODAS las funciones: siete salas proyectando unos cuatro títulos diarios con horarios que se entrecruzan. Pero tenía la corazonada de que uno de los objetivos con los discursos inaugurales consistía en comunicar la esencia de su selección de películas. Incluso, la culminación de la noche con la exhibición del documental “El Partido” (2026) demostraba aquella premisa. Porque se trataba de una manifestación cultural de varios aspectos de la idiosincrasia latinoamericana, a manera de largometraje. Con ello en mente, había enumerado las lecciones centrales que dejó la inauguración, respecto al cine y la cultura:
- El valor de registro histórico de la cultura.
- La cultura como memoria.
- La memoria refleja una comunidad activa.
- El cine es un medio de representación cultural, memoria y la participación de una comunidad.

En su momento, había concebido el término “cultura” como el conjunto de costumbres, actividades, formas de expresión y estilo de vida que caracterizan a una sociedad, en un nivel sociopolítico. Seguramente ha sido por el enfoque de aquella noche hacia el cine latinoamericano, como una forma de patrimonio cultural capaz de darle voz a las historias desconocidas para registrarlas en la historia. Sin embargo, tras haber visualizado el documental peruano “Donde nacen las sombras” (2025, dirigido por Violeta Rodríguez Ríos), esa idea se desvaneció y expandió sus fronteras. Me ha demostrado que una cultura por catalogar no necesariamente se encuentra delimitada por países, ciudades o barrios. Que la memoria de una cultura no necesariamente es un registro fríamente científico. Que la comunidad de una cultura no necesariamente se encuentra en un gran grupo de personas. En realidad, la cultura también puede ser encontrada dentro de nuestro hogar, nuestra familia y nuestros amigos. Tenemos nuestras propias costumbres, nuestras propias actividades, formas peculiares de expresarnos y un estilo de vida único. Aprendí que el día a día junto a aquellas personas al otro lado de nuestra pared son una maravillosa historia que se alimenta con cada segundo que pasamos juntos. En las buenas y en las malas.

Del mismo modo, para que esa historia quede en la memoria, necesita un medio de expresión. Podemos tenerlo al alcance de nuestras manos. Desde los infaltables álbumes de fotos, hasta los videos que tomamos con el celular. La cultura de nuestro pequeño gran mundo tiene la capacidad de quedar encapsulada a lo largo del día, incluso sin darnos cuenta. Si lo relacionamos con la lista de conceptos de arriba, la memoria de nuestra cultura se alimenta gracias a nosotros y nuestros seres amados como una comunidad (involuntariamente) activa. No necesitamos ser cineastas para saber cómo catalogar una gran historia que podrá ser revisitada en algún futuro distante. Dicho esto, aquí comienza una cuestión curiosa. ¿Qué tal representa esa galería de recuerdos personales en un corte cinematográfico? “Donde nacen las sombras” encuentra su voz dentro de esta premisa, cuyo discurso social e intrafamiliar encuentra una calidez hogareña, a pesar de la crudeza de la experiencia materna y los desafíos siendo mujer dentro de la realidad peruana.

Este documental cuenta la historia de la propia directora detrás de esta producción. Violeta es una mamá soltera, que acaba de tener su segundo parto. Cuida de dos hijos risueños. Le apasiona la fotografía y el videoarte. Se encuentra distanciada de su propia madre. Su amigo María también tiene un hijo pequeño. Se dan tiempo para platicar sobre su maternidad. Violeta duda sobre cómo ejerce su rol de maternidad. Reflexiona sobre la mujer, la incertidumbre del parto y aspectos relacionados con la cultura peruana. Al mismo tiempo, se da el tiempo para tomar fotos, probar nuevas técnicas artísticas y preservar su vida a través del ojo de una cámara.

A primera vista, podría parecer que estoy saltando de enunciado a enunciado con demasiada prisa o poca introspección hacia la historia de Violeta. Pero no es así. En realidad, creo que esta forma de relatar refleja a la perfección la narrativa que construye esta película. Para empezar, se trata de un documental experimental que puede catalogarse como un diario de autopresentación o un relato autobiográfico. ¿Recuerdas cuándo fue la última vez que revisitaste un viejo álbum familiar o abriste una carpeta digital que almacena fotos de hace años? Sientes nostalgia. Alegría. Melancolía. Aquello que habías olvidado regresa a ti. Piensas en lo que fue, lo que pudo ser y lo que no fue. Eventualmente, las fotografías terminan. Cierras el libro. Dejas la computadora. Tomas un respiro y continúas con tu día. La zona de recuerdos habrá terminado, pero seguirás pensando en ella por un rato más. Luego, en un tiempo futuro, encontrarás las fotos. Volverá el agridulce ciclo de salir y volver a la zona de recuerdos. Pues, “Donde nacen las sombras” es una representación cinematográfica de aquella galería de fotografías con la que revisitas el pasado por unos minutos. Cuando termina, la vida sigue adelante y la nostalgia se quedará contigo un rato más. Opino que ese es el sentimiento que Valeria busca despertar dentro de su audiencia, así como el discurso social que veremos pronto.

Trasladar aquella experiencia sensorial hacia un proyecto audiovisual requirió el uso de varias técnicas experimentales. En la práctica, eso refleja la pasión de Valeria por el videoarte dentro del montaje, la edición del metraje, la fotografía estilo casero y los añadidos visuales del documental. Como si fuera un collage súper estilizado con los videos familiares guardados en el servidor. Principalmente, destacan las secuencias de fundidos entre imágenes de recuerdos, planos abstractos autorreferenciales y actividades del hogar. De esta forma, en una misma pantalla se están mezclando diversas pistas de video con opacidad reducida. Usa un ritmo lento, contemplativo y silencioso. Busca lo contrario a una intensidad emocional o un enfoque melodramático. Retrata la experiencia de explorar ese álbum familiar o aquella galería de fotografías. Los recuerdos se entrelazan. Vuelan alrededor de su cabeza. Algunos son más difusos que otros. Son intangibles. Solo la mente puede traerlos al presente.

Por otra parte, la puesta en escena resalta por presentar constantemente en pantalla proyecciones de fotos, paisajes o figuras. Se pueden encontrar en una pared, en el techo, en el edredón de la cama. Además de reflejar los gustos de su directora, encuentra un refugio personal al usar estas proyecciones como patio de juego para sus hijos. Porque uno de los mensajes clave dentro de esta autobiografía es que la fotografía representa una terapia para sobrellevar su agitada vida. Ella captura todo en video cuanto le sea posible, mientras convive con su familia y amigos. Revisitar estas memorias significa para ella un estado de paz y relajación, que sube la energía y los ánimos para continuar en nombre de más bellos momentos. Citando la película, vincular esta afinidad entre sus actividades “la ayuda a sentir que está en control”.

Sumado a ello, tenemos narraciones en off con nuestra protagonista, cuyos diálogos de vez en cuando aparecen transcritos con una caligrafía juguetona y relajada en un color amarillo. Representan inocencia, pureza y melancolía. Pero también parecen fragmentos de un diario, traídos a un formato audiovisual. Así es como definiría su estilo narrativo. Estamos leyendo (con la imagen) y escuchando (con el sonido) un diario de 75 minutos, que nos cuenta un fragmento de la vida de Valeria. Conocemos sus pensamientos. Presenciamos sus compromisos diarios. Abre su alma para que seamos testigos de sus crónicas, hasta que el diario se termina porque el día de hoy igualmente ha finalizado. No existen desenlaces o arcos de transformación de una historia tradicional, sino una vida que se continuará escribiendo por sí misma (incluso si el documental ha finalizado). Por eso opino que su corte experimental encuentra una calidez hogareña. Jamás está maquinada bajo una estructura de inicio, nudo y final. En cambio, es una personificación de un momento nostálgico, representando con una gran simpleza creativa detalles como los recuerdos que cruzan por nuestra mente o la lectura de las páginas de un diario. Terminada la función, te sientes relajado, calmado, incluso conmovido por su honestidad como libro abierto hacia una vida personal. Mantiene intacta la realidad, al mismo tiempo que la directora estiliza visualmente sus sentimientos frente a ella.

Dentro de ello, uno de los aspectos más significativos en su realidad ha sido el impacto emocional detrás de su segundo parto. Fue agresivo, negligente e insensible hacia su persona. Aquí es cuando entra el tema más delicado que maneja la cinta: la violencia obstétrica.
“La violencia obstétrica puede ser definida como aquellas prácticas y actos violentos realizados, por acción u omisión, por profesionales de la salud en el ámbito público o privado hacia mujeres durante el embarazo, el parto y el post parto” (Defensoría del Pueblo, 2020, p. 6).
De acuerdo con Natalia Chirinos Arévalo, voluntaria del Programa de Voluntariado de la Clínica Jurídica de Violencia de Género de la Facultad de Derecho PUCP, algunos ejemplos de casos sobre actos de violencia obstétrica pueden ser los siguientes:
- Negar atención médica a la persona gestante.
- Negar información sobre el estado de salud de la persona gestante y/o de su bebé.
- Practicar procedimientos innecesarios y sin el consentimiento de la mujer (cesáreas innecesarias, esterilizaciones forzadas).
- Normalizar el dolor que siente la persona gestante y negar medicación para aquel.
- Decir frases humillantes o degradantes a la persona gestante durante la atención médica juzgando la cantidad de hijos que la persona ha tenido y/o juzgando el ejercicio de su libertad sexual, etc.

También, las víctimas pueden ser personas no binarias u hombres trans. Porque si fueron asignadas de sexo femenino al nacer significa que biológicamente tienen la capacidad de dar a luz. El comentario de la película sobre esta problemática encuentra un profundo vínculo hacia el rol de la maternidad. Entre las conversaciones de Valeria y María donde comparten sus vivencias como madres solteras, reconocen que el impacto de ese momento traumático en el nacimiento de tu cría sigue dejando marca hasta el presente. Cuidar a tu hijo se siente diferente, porque una madre recordará constantemente la tragedia detrás de sus primeros minutos de vida y previo a ello. Una frustración que constantemente podría ponerlas en duda sobre su maternidad, así como su identidad como mujeres. Porque siempre llega el pensamiento intrusivo sobre qué tan buenas son cuando se trata de “maternar”. Quédense con esta última palabra, porque es la primera vez que es mencionada.

Aquí se cierne una diferencia entre la “maternidad” y “maternar”. Mientras la primera trata de un rol otorgado por el acto biológico de gestar, la segunda es el cómo actúas. El amor, el cariño y el cuidado entran en juego. Valeria intenta mantener una buena cara para sus pequeños, pero varias veces las cosas no salen como ella esperaba. Se cuestiona sobre si acaso inconscientemente está realizando lo opuesto de “maternar”. Incluso se pregunta si hacer introspecciones en aquellas dudas la está orillando a caminos no deseados. Este discurso concentra los altibajos de ser madre, la pesadumbre interna en un sistema establecido y una crítica hacia los prejuicios de la nación hacia la mujer. Lamentablemente, lo que debería ser un día colmado de bendiciones, una falta de empatía hacia el milagro de vida y/o la integridad de una madre puede convertirse en el lugar “donde nacen las sombras”.

Pero al mismo tiempo, el descontento sorprendentemente encuentra una calidez hogareña para el espectador, porque las discusiones forman parte del habla cotidiana dentro del gran diario audiovisual. Asimismo, el mensaje tiene el poder de resonar con varias mujeres y familias a nivel de Latinoamérica, a través de diversas perspectivas. Por un lado, María —el amigo de Valeria— piensa constantemente en cuando su hijo crezca, en cómo le platicará sobre los temas que rodean su identidad transgénero (también encuentra refugio en el arte, a través de la escultura). Por otra parte, tenemos a la madre de Valeria —perteneciente a otra generación— con apreciaciones opuestas a las de nuestra protagonista en varios sentidos respecto a “maternar” (sus breves “mm-hmm” comunican más de lo que aparenta). Tanto en la fotografía que forma parte de vida, como en la realización de este documental, Valeria está buscando respuestas. Si lo está haciendo bien. Si su cosmovisión está errada. Sobre qué significa ser mujer. En retrospectiva, además de relatar la cultura de su pequeño gran mundo personal, también reflexiona sobre los flagelos de la cultura en su sociedad. Si nos está leyendo su diario privado, no necesitamos explorar los exteriores para poder meditar, recapacitar y sanar una pizca de nuestro entorno. Estamos dentro del hogar de Valeria, abriéndole su corazón a las personas que ama.

Recuerdo que al principio escribí que una de las cualidades del cine latinoamericano consiste en darle voz a las historias desconocidas para registrarlas en la historia. Ahora sé que aquellas historias pueden ser las cápsulas de nuestra vida diaria. Hasta pueden quedar registradas para siempre dentro de nuestras cuatro paredes. Muchas veces podemos estar tan concentrados en nuestros problemas y asuntos pendientes... A tal punto que podemos volvernos ajenos a nuestra propia historia. Pasarla por alto. Si no nos damos el tiempo de recordarla, es ahí cuando se vuelve desconocida. Revisar las fotografías y los recuerdos con tu total atención mantienen viva la “micro-cultura” que yace dentro de tu hogar. Incluso, una sencilla y honesta conversación entre seres queridos desbloquea alegrías, tristezas y reflexiones. Preservar estas memorias de la cotidianeidad será algo maravilloso en el futuro.

Terminada la función, salí enternecido de la rutina de Valeria y su introspección hacia la experiencia materna. Ella ha investigado el tema desde hace años, plasmando su visión en diversos proyectos fotográficos: “Lo que vivimos” (Concurso Nacional Nuestras Memorias, 2015), “Nadar a oscuras viendo tu reflejo” (Concurso Espacio y Tiempo, 2019) y “Mirror” (Lucie Foundation, 2021). Ahora, incursionando en la dirección de documental experimental a través de “DONDE NACEN LAS SOMBRAS”, su mirada íntima encuentra una voz honesta, empática y profunda dentro del actuar del día a día.

Así, doy por finalizado este día. Si te ha llamado la atención este título —y de casualidad te encuentras en Perú— están ofreciendo dos proyecciones más dentro del festival. Los horarios podrás encontrarlos aquí abajo. Y todavía queda mucho más por ver. Puedes revisar toda la programación a través de este link. Hay eventos pagos, así como de ingreso libre. No te pierdas esta oportunidad.
👉 https://festivaldelima.com/2026/programacion/
¡Nos vemos en una próxima ocasión! ¡Hasta la próxima!

Próximas funciones de DONDE NACEN LAS SOMBRAS (Violeta Rodríguez RÍos, 2025)
- Fecha: Martes 11 de agosto
- Hora: 6:50 p.m.
- Lugar: Teatro NOS | NOS PUCP
- Fecha: Jueves 13 de agosto
- Hora: 9:30 p.m.
- Lugar: Sala 12 | Cineplanet San Miguel
FICHA TÉCNICA:
- País: Perú
- Género: Documental
- Duración: 75 min
- Dirección: Violeta Rodríguez Ríos
- Idioma original: Español
- Guion: Violeta RodrÍguez Ríos
- Fotografía: Carlos Sánchez Giraldo
- Edición: Sofía Velázquez Núñez
- Sonido: Paula Chávez López
- Música: Areliz Ramos
- Producción: Berenice Adrianzén Zegarra
- Participantes: Violeta Iris Ríos Caldas, Emilia Quezada Rodríguez, Violeta Rodríguez Ríos, Raymi Quezada Rodríguez, Gervacio Rodríguez Saavedra, Milagros Olivera, Kathryn Paúcar, María Abaddon, Moisés, Anita Salinas Alvarado
- Público recomendado: Apto para el público en general
- Sinopsis: Tras un parto violento y una separación reciente, Violeta, fotógrafa y directora de la película, atraviesa un momento de quiebre en su maternidad. La mirada hacia su propia madre la lleva a preguntarse cómo fue maternada y qué formas de ser mujer y madre le fueron transmitidas. A través del encuentro con distintas maternidades entre ellas la de María, escultora y madre trans, se abre para Violeta otra posibilidad de mirarse y de pensar su propia experiencia.
Muchas gracias a Peliplat por el apoyo en la gestión para la asistencia a la 30° edición del Festival Internacional de Cine de Lima.
Más capítulos de la experiencia 30° FICL PUCP:
⚽ 30° FICL | La Inauguración del Festival, La Cultura y "El Partido" (2026)
🎬 30° FICL | Los desafíos del cineasta independiente (en equipo), con Mariana Rondón y Marité Ugás
🌐 30° FICL | Los siete cortometrajes animados sobre Latinoamérica (+18), en asociación con Francia
🌄 30° FICL | La muerte, La transformación y La eternidad de la tradición en "La Hija Cóndor" (2025)
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🌟 30° FICL | De Princesas a Heroínas: La presentación del libro sobre las nuevas protagonistas Disney




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