Entender lo Bello que es no Entender: Un Perro Andaluz, de Luis Buñuel
Reseñas generales"El misterio es el elemento esencial de cualquier obra de arte."
Luis Buñuel

Ver una película en distintas etapas de la vida es una experiencia de un potencial valor, por la propia noción de que jamás permanece igual la percepción. Cada quien aprende cosas en su vida sobre sus propias convicciones respecto a cualquier ámbito, y una que de las que más aprecio entre lo que yo he aprendido es: no es un requisito entender una obra de arte para disfrutarla. Por lo general, pareciera que esa noción suele ser aceptada para la pintura y algunos ejemplos de literatura; pero pareciera que en el cine, el espectador debe entender absolutamente todo para encontrar placentera la película que está por ver.
Esto se ha puesto en tela de juicio en diversas ocasiones por autores y autoras admirables a lo largo de la historia: Lucrecia Martel dice que estamos perdidos si seguimos creyendo que el cine es para contar historias; Robert Bresson dijo “prefiero que la gente sienta mis películas antes que las entienda”; y Germaine Dulac afirmaba, desde los años 20's, que el cine del futuro no se podrá narrar, sería un cine de sensaciones. E ideas como las anteriores presenta, a su manera, una de las primeras (y de las muy pocas, a gusto personal) películas enteramente surrealista.

Un Perro Andaluz, estrenada en 1928, es una película dirigida por el legendario Luis Buñuel, siendo esta su primera incursión en el cine, a partir de un guion que coescribió con el pintor Salvador Dalí, también partidario del surrealismo. A grandes rasgos, el surrealismo es el movimiento que funda el poeta André Breton basado en corrientes psicológicas alusivas al inconsciente y a los sueños, e influido por la literatura dadaísta, en busca de una expresión artística que escapara al raciocinio, y que partiera de un impulso más profundo de la mente del autor. Lo plantea en su texto “Manifiesto Surrealista” en 1924, donde comparte:
“No ha de ser el miedo a la locura el que nos obligue a poner a media asta la bandera de la imaginación”
Por ende, el arte surrealista, que comienza a proponerse en la literatura y en la pintura, parte de ideas “en bruto”, que no necesariamente tienen una explicación lógica, que escapa a la interpretación. En el surrealismo no hay metáforas, ni alegorías, sino pensamientos inconscientes, que incluso pudieran parecer absurdos, precisamente porque el espectador no puede encontrar el significado del arte que consume. Y esa es una de sus grandes bellezas: el arte surrealista no tiene significado.
Basado en esta noción, el español Luis Buñuel, de entonces 28 años de edad, residiendo en Francia con Salvador Dalí, se decide a crear una película surrealista.
Creación de Un Perro Andaluz
Los autores del guion, Buñuel y Dalí, lo escribieron, según afirma el primero de ellos en entrevistas posteriores, planteándose reglas muy específicas: cualquier idea que pudiera tener una explicación moral, política, religiosa, etc., quedaba automáticamente descartada, y el único filtro para las propuestas de ambos, bajo esta norma, es que le agradara a ambos autores. Para su escritura, por ejemplo, cada uno le dijo al otro de sueños que habían tenido; Dalí soñó que de sus manos salían numerosas hormigas, y Buñuel soñó una navaja que cortaba un ojo. Ambos sueños fueron incluidos en el filme.

Así, durante los 16 minutos de duración de la película, se suceden diversas situaciones con una cronología no lineal, y usualmente impactantes: un hombre arrastrando un piano por una habitación, una mujer viendo que ha sido encontrada una mano cortada en la calle, la imagen de un cráneo en el cuerpo de una mariposa. Es todo un viaje de emociones puras que, contra toda noción previa (y posterior) del cine narrativo, no se entiende: se siente.
Hoy en día, sigue siendo tan impactante como lo fue en su estreno en 1929, evento para el cual, se dice, Luis Buñuel se llenó de piedras los bolsillos, a la espera del disgusto y protestas de la audiencia desconcertada de su película.
No Entender el Cine
Hoy en día, persiste la idea popular que lleva ya décadas acerca del cine: que es necesario seguir una trama y entender cada elemento de una película para tener los recursos necesarios para sentir lo que se está viendo volver valiosa la experiencia. Personalmente difiero, y he encontrado a lo largo de los años diversos ejemplos de filmes que, sin haber comprendido en cuanto a historia, significados o simbolismos, atesoro enormemente como películas que expanden las posibilidades de lo que es capaz de hacer el cine, alejándose, entre otras cosas, de la concepción de “teatro filmado”, y ganándose su lugar como un arte por derecho propio.
Como comenté previamente, ha habido variedad de cineastas que defienden la idea de hacer un cine que no sea guiado por la narrativa, sino por la emoción pura y, si bien Luis Buñuel eventualmente implementó guiones con tramas desarrolladas en sus películas, también se distinguió, entre muchas otras cosas, por su incorporación del mundo de los sueños y del inconsciente al cine, y por su tendencia de dejar elementos sin explicación aparente, como la presencia de animales en la casa donde se desarrolla El Ángel Exterminador (1962) y la manifestación de la paranoia en Él (1953).
Una característica del cine surrealista, en consecuencia, es que por lo general, gran parte de las reacciones negativas que llega a generar, radican en que evaden el impulso del espectador de buscar explicación, pues le incomoda no encontrar un sentido a lo que ve, le molesta no entender, y por eso transgrede Un Perro Andaluz: está hecho para no ser entendido, aunque siempre Buñuel y Dalí decían que lo que la audiencia veía era un reflejo de ellos mismos y de su pensamiento inconsciente.
Ejemplos de cine maravilloso que no está guiado en sí mismo por un fin exclusivamente narrativo hay varios. Por mencionar algunos, El Espejo (1975) de Andrei Tarkovski, 2001: A Space Odyssey (1968) de Stanley Kubrick o La Ciénaga (2001) de Lucrecia Martel. Estas películas y muchas más nos han enseñado que el cine, como cualquier otro arte, es un mundo de posibilidades para explorar las emociones humanas con una cantidad apasionante de recursos, y filmes como Un Perro Andaluz fueron y son ejemplos geniales de ello, a su vez ayudando a expandir la noción de lo que una película puede decir y hacer, y, a pesar de no tener necesariamente significados, la obra del maestro Luis Buñuel es un antes y un después en la historia del cine, y cada vez que la vemos, encontramos algo nuevo y bello.
Agradezco el aprendizaje, y agradezco el cine de Luis Buñuel.





















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