
El Topo (1970)★ 7.7/10
- Drama
- Misterio
- Occidental
Dirección: Alejandro Jodorowsky
Guion: Alejandro Jodorowsky
Un misterioso pistolero se embarca en un viaje surrealista y violento a través de un desierto místico, enfrentándose a maestros enigmáticos y a su propia espiral de culpa en una búsqueda de redención.
Artículos sobre esto
Ver todo (9) ›
Películas de culto de los 60 y 70: la revolución que definió a una generación
E

Esteban Eordogh3 de noviembre de 2025
12
Entender lo Bello que es no Entender: Un Perro Andaluz, de Luis Buñuel
J

José Zendejas4 de junio de 2025
4
Sweet Sweetback's Baadasssss Song (1971). Apuntes sobre el blaxploitation (I)
O

Old Boy22 de enero de 2025
0
Genios Incomprendidos del Cine (Artistas que Cambiaron el Séptimo Arte sin que Nadie lo Notara)
N

NAVEGANTE_PRIME17 de octubre de 2024
0
La Ciencia Ficción de Autor: After Blue (Dirty Paradise), un Clásico Moderno Indiscutible
J

José Zendejas4 de agosto de 2024
1
"El Topo", de Alexandro Jodorowsky. No hay Imposibles
J

José Zendejas3 de julio de 2024
6Reparto y equipo
Ver todo ›Videos
Ver todo ›Premios · 3 premios, 2 nominaciones
Ver todo ›- GanadorAriel Awards, Mexico 1972Silver Ariel · Best Cinematography (Mejor Fotografía)
- GanadorAriel Awards, Mexico 1972Silver Ariel · Best Editing (Mejor Edición)
- GanadorAriel Awards, Mexico 1972Silver Ariel · Best Production Design (Mejor Escenografía)
- NominadoAriel Awards, Mexico 1972Silver Ariel · Best Score (Mejor Música de Fondo)
- NominadoAriel Awards, Mexico 1972Silver Ariel · Best Supporting Actor (Mejor Coactuación Masculina)
Reseñas
E
Esteban Eordogh4 de noviembre de 2025
Esteban Eordogh4 de noviembre de 2025El Topo, de Alejandro Jodorowsky, no es una película que uno simplemente ve: es una que uno atraviesa. Con sus paisajes desérticos, sus balazos ceremoniosos, sus cruces entre lo sagrado y lo profano, y esa lógica de sueño febril, se convirtió en algo más que cine: fue el corazón palpitante del llamado “western ácido” y una de las primeras en ganarse el título de película de medianoche —esas que no pasaban en horario decente, sino cuando el mundo ya estaba dormido y solo los inquietos seguían despiertos.
Lo que más me marcó, sin embargo, no fué sólo su locura visual ni su simbolismo desbordado, sino lo que despertaba en nosotros, los que la veíamos en esas funciones nocturnas en el campamento petrolero. Al terminar, nadie se iba en silencio. Nos quedábamos allí, bajo las estrellas, discutiendo con pasión: ¿qué significaba el niño ciego? ¿era El Topo un santo o un asesino? ¿era una crítica a la religión o una búsqueda espiritual disfrazada de western?
Esas conversaciones, a veces acaloradas, otras llenas de risas o de silencios largos, eran parte de la magia. El Topo no nos daba respuestas; nos dejaba con preguntas que resonaban mucho después de que se apagaran las luces. Y en ese intercambio, en ese desorden de ideas y emociones, descubríamos algo más: que el cine podía ser un ritual colectivo, un espejo roto donde cada quien veía un pedazo de su propia alma.
Lo que más me marcó, sin embargo, no fué sólo su locura visual ni su simbolismo desbordado, sino lo que despertaba en nosotros, los que la veíamos en esas funciones nocturnas en el campamento petrolero. Al terminar, nadie se iba en silencio. Nos quedábamos allí, bajo las estrellas, discutiendo con pasión: ¿qué significaba el niño ciego? ¿era El Topo un santo o un asesino? ¿era una crítica a la religión o una búsqueda espiritual disfrazada de western?
Esas conversaciones, a veces acaloradas, otras llenas de risas o de silencios largos, eran parte de la magia. El Topo no nos daba respuestas; nos dejaba con preguntas que resonaban mucho después de que se apagaran las luces. Y en ese intercambio, en ese desorden de ideas y emociones, descubríamos algo más: que el cine podía ser un ritual colectivo, un espejo roto donde cada quien veía un pedazo de su propia alma.






















