Ben Stiller, nuestro neurótico favorito
Reseñas generalesLa neurosis es un gran elemento cómico. Hay una tensión que por la vía de la incomodidad, de aquello que no pertenece o no encaja en un lugar, termina provocando un efecto humorístico. Lo han entendido los grandes comediantes del período mudo, que lo representaban físicamente en esa lucha constante que tenían con todos los elementos que integraban la puesta en escena, verbigracia Buster Keaton, el más grande entre los grandes. Con el tiempo la comedia cinematográfica fue perdiendo su carácter físico y se volvió más verbal, hay menos juego con la puesta en escena y mucha más presencia del chiste oral, de construcciones lingüísticas y del guiño y la referencialidad. Seguramente si pensamos en neurosis nos aparece inmediatamente la figura de Woody Allen, quien hizo de la tensión de su cuerpo desgarbado, puro nervio, una construcción intelectual que fusionaba en su personaje cierta instrucción, la picardía de lo callejero y la indudable presencia de lo urbano como formador de carácter. Pero más acá en el tiempo hubo alguien que avanzó en esa neurosis alleniana y la volvió mucho más física, incluso violenta y -por supuesto- muy divertida: Ben Stiller, nuestro neurótico favorito. El actor, también gran director, desde el comienzo de su carrera trabajó el nervio como músculo, en un rostro desencajado que lucha constantemente contra todo tipo de impedimentos y puesta en ridículo, condición que se explota por medio de la incomodidad que genera su presencia en determinado entorno o de situaciones en las que confrontan diversos poderes. Esa tensión ha sido parte constitutiva de lo mejor de su carrera, una extensión de una parte de la comedia norteamericana que Stiller hizo propia.
Si bien ya hemos hablado por estas páginas de Mi novia Polly (Along came polly), nunca viene de más recordarla. De hecho, debería dedicarle un texto en exclusiva a esta comedia maravillosa dirigida por alguien que nos entregó un grupito de comedias estupendas y luego se fue apagando rápidamente: John Hamburg. Mi novia Polly funciona por un lado como remake no reconocida de La adorable revoltosa (Bringing up baby), pero fundamentalmente porque sabe cómo recrear el concepto Stiller, aquí en la forma de un tipo que se dedica a asegurar gente y cuyo conflicto principal es aprender a lidiar con el riesgo, con la posibilidad de lo imprevisible: imprevisibilidad máxima, el amor. Obviamente que el actor es perfecto para el personaje y su interacción con el resto, todos personajes neuróticos y pasados de rosca, lo pone en el límite de sus posibilidades: el cliente al que debe asegurar de Bryan Brown, el amigo de Philip Seymour Hoffman (en tal vez una de sus mejores actuaciones), el jefe de Alec Baldwin (en un personaje similar al que interpretaría en Las locuras de Dick y Jane -Fun with Dick and Jane-) y el imprevisible interés romántico de Jennifer Aniston demostrando que es una gran partenaire. Mi novia Polly tiene grandes momentos, grandes ideas cómicas y dos chistes escatológicos que usan el sudor como medio expresivo.

Ya que hablamos de Hamburg, es imposible no mencionar La familia de mi novia (Meet the parents), tal vez la comedia más popular de todas las que protagonizó Stiller, que de hecho dio pie a una franquicia (con dos películas bastante flojas) y fue la plataforma de lanzamiento del Robert De Niro comediante junto con Analízame (Analyze this), La película de Jay Roach fue escrita por Hamburg y fue clave también en la instalación del protagonista como figura del género. Si bien podía ser confundida como otra comedia más de yerno y suegro en guerra, era en verdad un tratado sobre la incomodidad. Empezando por el doble sentido con el nombre del personaje de Stiller, Greg Focker, la película riza el rizo de lo que no encaja en la piel del pobre Greg, maltratado por un entorno que decididamente no lo aprecia. Si bien tiene chistes memorables y recordables, como el del partido de vóley en la pileta, donde la presión sobre el propio Focker termina con uno de los gags virulentos más graciosos y efectivos, hay uno más sutil que me encanta y es aquel en el que el personaje se despierta e intenta hacer chistes cómplices con toda la parentela, pero nadie se ríe. La forma en que Roach trabaja el encuadre (algo que había desarrollado con Mike Myers en Austin Powers -Austin Powers: International man of mystery-) aprovechando el tiempo mediante la crispación corporal de Stiller es uno de esos momentos cómicos clásicos del actor. En esa misma senda podemos recomendar Dúplex (Duplex) y Hombres misteriosos (Mystery men), donde la neurosis es parte de la trama.
Hay toda una parte de la filmografía del cine de Stiller que se relaciona con el indie y con directores por fuera del mainstream. Hay una película que también trabaja esa cuerda de la tensión contenida del actor, pero la pone en fricción con otro comediante que también trabajó la ira pero desde el punto de vista de quien logra hacerla explotar, nada más y nada menos que Adam Sandler. La película es Los Meyerowitz: la familia no se elige (The Meyerowitz Stories -New and selected-) de Noah Baumbach, una saga familiar que involucra a unos hermanos con sus diferencias, que termina dirimiéndose en una de las escenas más importantes de la comedia norteamericana contemporánea, aquella en la que los personajes de Stiller y Sandler se terminan agarrando a piñas, que para los fanáticos de la comedia como uno tiene la misma dimensión de una pelea entre Batman y Superman. Stiller y Sandler matándose a trompadas es el sueño de todo fan que amasó la neurosis en base a muchas de estas películas. Con Baumbach, Stiller también actuó en Mientras somos jóvenes (While we’re young), que habla de esas fricciones pero en este caso relacionándolas con el paso del tiempo y el miedo a volverse adulto. También podemos recomendar en este núcleo de películas Los excéntricos Tenenbaums (The Royal Tenenbaums) o Un papá singular (Brad’s Status).
Una de las obras maestras en las que está involucrado Stiller es un film animado: Madagascar 3: los fugitivos, que tal vez muchos no recuerden que cuenta entre sus guionistas al propio Noah Baumbach. La película es una de las mejores producciones de Dreamworks y aprovecha que los personajes ya están establecidos para llevarlos hacia sus límites. Todos están al borde de sus posibilidades y el film aprovecha esa neurosis comunitaria para trasladarla a una narración sumamente virtuosa, que se vale del movimiento como muy pocas pero además tiene la virtud de encontrar momentos de silencio y reflexión acerca del circo y del espectáculo como medio de vida. Madagascar 3: los fugitivos (Madagascar 3: Europe’s most wanted) es además un film bellísimo desde lo visual, muy plástico, que se vale notablemente del uso del 3D en un momento donde era la novedad absoluta, y muy especialmente en una secuencia en el circo en la que sonaba el hitazo Fireworks (Idem) de Kathy Perry. Maravillosa película.

Finalmente hay que mencionar al Stiller director, que en una de sus primeras películas ya anticipaba algo de lo que iba a ser su carrera, hablamos de El insoportable (The cable guy), en la que como buen comediante supo encontrar el talento en un par como Jim Carrey, que estaba en el pico de la fama y participar de esta comedia negrísima, incómoda, retorcida, extraña, le significó su primer gran fracaso en la taquilla. Pero Stiller tenía mucho para dar detrás de cámara y ya en este siglo, al borde de la era de la cancelación, hizo con Una guerra de película una de las obras maestras del género, un film repleto de ideas (los tráilers previos eran un gran chiste en sí mismos y hasta anticiparon mucho del humor que se consumiría en las redes), donde el centro de la burla eran los egos de Hollywood y muchas de sus taras, hasta las mismísimas ceremonias del Oscar. Una guerra de película (Tropic Thunder) era impiadosa, tenía un seleccionado (Jack Black estaba desatado, Robert Downey Jr. también, pero el que brillaba con un villano perfecto era Tom Cruise, más loco que nunca). Esa película toma la idea de la neurosis propia de Stiller para evidenciar que el síntoma es el contexto, y muy especialmente el mundo del cine, Hollywood, los empresarios.

























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