Estas 10 películas de 2025 hay que verlas sí o sí

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Si algo parece haber definido la cosecha de cine made in 2025 (y de las últimas semanas de 2024, digamos todo) no fue ello el poder arrasador de los efectos visuales elaborados con Inteligencia Artificial (IA) ni el remanido aburrimiento de las sagas de superhéroes cada día más igual unas con otras. Lo que apareció en 2025 fue, con sutilezas más o menos atendibles, el regreso de cierta autoría, de rasgos de cine con ganas de decir cosas más allá de las necesidades de la taquilla y los financistas que se apoderaron de los estudios y productoras.

Una batalla tras otra

Mientras las series pierden el terreno que habían ganado como nuevo espacio audiovisual para la narrativa, el cine se recupera de a poco, entre codazos, ante la transformación de la IA, que pasó de amenaza a realidad.

En 2025 el cine tuvo algunas cosas para decir, entre ellas un par de reafirmaciones de estilos y cines que ya no volverán. En la lista del año, en el marco de un híper subjetivo recorte de diez títulos, dos de ellos son un flashback a lo que fue: el homenaje de Richard Linklater a Godard en Nouvelle Vague y la reconstrucción de las dos partes de Kill Bill de Quentin Tarantino, que por fin hizo confluir ambos trabajos en uno solo, tal como él siempre sostuvo: Kill Bill es una película de más de 4 horas. Y el remontaje del “Whole Bloody Affair” lo transforma en clásico indiscutible.

Weapons

DIEZ PELÍCULAS DE 2025 QUE HAY QUE VER SÍ O SÍ
 

UNA BATALLA TRAS OTRA (The Battle if Baktan Cross)
EE.UU. Dirección y Guion: Paul Thomas Anderson, basado en la novela “Vineland” de Thomas Pynchon. Edición: Andy Jurgensen. Fotografía: Michael Bauman. Con Leonardo DiCaprio, Teyana Taylor, Sean Penn, Regina Hall, Benicio del Toro.

La coda sobredimensionada que le toca en suerte al personaje que encarna Sean Penn en el film de Paul Thomas Anderson es parte esencial de una película en la que PTA entrega su trabajo más ambicioso en términos de escala. Y, además, el más subversivo en cuando a puesta en juego del aparato ideológico.

Resistencia revolucionaria y reviente. El director las descomunales There Will Be Blood (2007) y Phantom Thread (2017) propuso en el año paroxístico de los Donald Trump y los Javier Milei, un largometraje de trinchera, un panfleto filmado como los dioses en muy sexies 70 mm, con bajada de línea punzante y con todo el barniz que el cine de masas puede ofrecer. Porque las masas son peligrosas, y PTA lo sabe.


BRING THEM DOWN
Irlanda / Reino Unido / Bélgica. Dirección y Guion: Chris Andrews. Edición: George Cragg. Fotografía: Nick Cooke. Con: Christopher Abbott, Barry Keoghan, Colm Meaney, Nora-Jane Noone.

La ópera prima de Chris Andrews es áspera y brutal, pero, de forma paradójica, es sutil en su bestialidad. El film del realizador británico desmantela la idealización de lo bucólico-rural para decirnos que lo border no es patrimonio exclusivo de la vida citadina, sino que encuentra en el aislamiento del campo un caldo de cultivo feroz. La película opera en una frecuencia donde lo silvestre transita a lo salvaje y lo hace de forma exclusiva de la mano del hombre. Del hombre como definición de lo humano, pero sobre todo del hombre como categoría de género. Machos alfa dando lo suyo hasta convertirse en primates. Andrews filma el paisaje no a modo de postal ni mucho menos de refugio, sino como jaula a cielo abierto.

En la construcción estética y en los márgenes del relato, el director logra una alquimia narrativa, con una puesta en escena que evoca la frialdad minimalista y brutal de Michael Haneke, inyectada a su vez de las pulsiones de muerte del cine de Sam Peckinpah. Al mortífero mix se le suma la suciedad moral y la desesperanza de la narrativa de Abel Ferrara. 

En tanto, el film establece un diálogo con el reciente As Bestas (Rodrigo Sorogoyen, 2022), lo que funciona como reverso irlandés de aquella tragedia gallega.

La mirada animal, víctima de la mano humana, no juzga, apenas recibe lo que parece tener escrito en su destino, tanto o más que el de los personajes shakespeareanos de Andrews, que bien sabe que algo huele mal en la vida rural y no es solo la bosta.

Bring Them Down

WEAPONS
EE.UU. Dirección y Guion: Zach Cregger. Edición: Joe Murphy. Fotografía: Larkin Seiple. Con Julia Garner, Josh Brolin, Scarlett Sher.

Luego de la sorpresa que nos plantó con la salvaje Barbarian en 2022, Zach Cregger confirma con Weapons que es la nueva voz del terror estadounidense. Sin embargo, aquí el horror abandona los sótanos para instalarse en el inconsciente colectivo de una comunidad. La premisa —la desaparición de 17 niños cuyo único rastro son grabaciones de cámaras de seguridad hogareñas— sirve como macguffin (hola, Hitchcock) para una exploración antropológica del duelo y la locura.

Cregger estructura el film a través de un montaje encadenado prodigioso que desafía la linealidad temporal. Al autor le interesa el terror de los "porqués" más que del cómo que avanza con la trama. La narrativa funciona como un rompecabezas en el que la tensión no se diluye en revelaciones, sino que se acumula hasta volverse irrespirable. Cada salto temporal, hacia adelante o hacia atrás, añade una pieza a un tetris angustiante.

El punto álgido del film reside en su villana, Gladys, interpretada por una Amy Madigan en estado de gracia. Mientras que el terror moderno a menudo depende de lo sobrenatural, Madigan encarna el horror de lo cotidiano, la deformidad moral oculta tras el rostro del howe sweet home. Así como Nicolas Cage en Longlegs canalizaba excentricidad de glam rock, Madigan opta por una performance que resulta más perturbadora. Su Gladys es la antítesis del Joker de Jack Nicholson: no hay extroversión caótica, hay implosión de demencia.


BELÉN
Argentina. Dirección: Dolores Fonzi. Guion: Dolores Fonzi, Laura Paredes, Agustina San Martín, Nicolás Britos, basados en una novela de Ana Correa. Con Camila Plaate, Dolores Fonzi, Laura Paredes, Julieta Cardinali, Luis Machín.

El cine argentino sigue demostrando su capacidad para articular discurso narrativo y estético en sincronía con el tiempo que le toca. Dolores Fonzi, en ese marco, asoma como revelación en su rol de realizadora, incluso aunque se trate de su tercer trabajo tras las cámaras. Con el foco puesto en decir algunas cosas que tiene para dejar filmadas, la artista plantó en 2025 su trabajo más ambicioso y también el que más lejos llegó en términos de competencias nacionales e internacionales.

Pero la directora también protagoniza y lo hace en la piel de un abogada que carga con la faena de defender a una joven que tiene todo para perder: es pobre, terminó un triste recorrido en un hospital con médicos sin alma y abortó de forma espontánea ante una ley que la señala, la acusa y está a punto de mandarla a la cárcel por asesinato.

La frase central del film, “vos sos abogada porque Dios no existe”, dicha por la hija de la letrada en la ficción, resume la tesis de la novela de Ana Correa: la ley como un sustituto fallido de una ilusoria justicia divina.

Fonzi utiliza para su ficción primeros planos asfixiantes. La película narra la defensa de Belén y en ese camino expone la perversión de un sistema patriarcal que extiende sus tentáculos a los tribunales, a los pasillos hospitalarios, a las familias, al sentido común. Contra todo ello va Fonzi y gana.

Belén


CÓDIGO NEGRO (Black Bag)
EE.UU. Dirección: Steven Soderbergh. Guion: David Koepp. Edición: Con: Michael Fassbender, Cate Blanchett, Pierce Brosnan, Tom Burke, Marisa Abela.

Steven Soderbergh regresa al territorio que mejor domina: las relaciones humanas mediadas por la tecnología y la mentira. Código Negro podría verse como una evolución espiritual de su irrepetible ópera prima, Sexo, mentiras y video (1989), pero trasladada al TEG de la geopolítica. Porque, tal como sabemos, la guerra fría nunca terminó de entibiarse. Aquí el espionaje no es cuestión de gadgets hi-tech sino de cuerpos y palabras, de sombras, relatos inciertos y (des)lealtades.

La película se sostiene sobre un triángulo de alta tensión protagonizado por Cate Blanchett y Michael Fassbender, con un Pierce Brosnan que, en un guiño esmerado, deconstruye su propio legado como James Bond para interpretar a un jefe de espías a punto de jubilarse. El guion utiliza la sospecha como el lenguaje del amor, o del deseo tóxico, que a veces es lo mismo.

La tensión sexual entre los agentes George y Kathryn es el motor de la trama. En un mundo de deep fakes y vigilancia agobiante, el director de Contagion (2011) sugiere que la única verdad (y el único peligro real) es la realidad de la piel y la inestabilidad del ego.


LA CHICA DE LA AGUJA (Pigen med nålen)
Dinamarca / Polonia / Suecia / Francia / Bélgica. Dirección: Magnus von Horn. Guion: Magnus von Horn, Line Langebek Knudsen. Edición: Agnieszka Glinska. Fotografía: Michal Dymek. Con Vic Carmen Sonne, Tessa Hoder, Trine Dyrholm.

Desde sus créditos iniciales, The Girl with the Needle —tal su título internacional— establece un pacto de incomodidad con la audiencia. El director Magnus von Horn evoca la atmósfera opresiva del mejor Roman Polanski —específicamente la paranoia urbana de Le Locataire (1976)—, pero lleva la premisa hacia un terreno de realismo sucio nórdico.

La historia de Karoline (una devastadora Vic Carmen Sonne) es un descenso a los infiernos de la clase trabajadora de principios de siglo XX. Von Horn utiliza una fotografía de alto contraste, expresionista, para retratar a una sociedad en la que la bondad es debilidad. Los "cerdos con dientes" a los que alude el título original danés no son monstruos fantásticos sino herramientas terrenales de purga.

La chica de la aguja

NO ESPERES DEMASIADO DEL FIN DEL MUNDO (Nu astepta prea mult de la sfârsitul lumii)
Rumanía / Luxemburgo / Francia / Croacia / Suiza / Reino Unido / Canadá. Dirección y Guion: Radu Jude. Edición: Catalin Cristutiu. Fotografía: Marius Panduru. Con Ilinca Manolache, Nina Hoss, Dorina Lazar, Katia Pascariu.

El cineasta rumano Radu Jude entrega en No esperes demasiado del fin del mundo la sátira definitiva del capitalismo tardío. A lo largo de 163 minutos de ensayo, Jude compone un fresco que camina entre la road movie, el documental ficcionado y la comedia negra corrosiva.

Siguiendo la máxima de Schopenhauer sobre la vida como "anhelo opaco y tormento", el director presenta a Ángela (una descomunal Ilinca Manolache), trabajadora de la economía informal que es, a la vez, víctima y síntoma de su tiempo. Jude rompe la cuarta pared y mezcla texturas fílmicas (celuloide granulado que dialoga con la nitidez digital de las redes)  para ilustrar la esquizofrenia de estos años.

La película es un ataque al "bienpensamismo" corporativo y la ilusión del multiculturalismo europeo. A través de la rutina extenuante de Ángela, Jude expone la crueldad normalizada de un sistema donde el 1% dicta las reglas que debe cumplir el otro 99.


NOUVELLE VAGUE
Francia / EE.UU. Dirección: Richard Linklater. Guion: Holly Gent, Vincent Palmo Jr., Michèle Pétin, Laetitia Masson. Edición: Catherine Schwartz. Fotografía: David Chambille. Con Guillaume Marbeck, Zoey Deutch, Aubry Dullin, Adrien Rouyard, Antoine Besson.

Richard Linklater, el cinéfilo que siempre se sale con la suya si se trata de hacer la propia y hacerla bien, decidió homenajear a Jean-Luc Godard y la magia que desplegó en los años de la nueva ola del cine francés. Pero además Nouvelle Vague es un ejercicio de meta-cine que va mucho más allá del homenaje, de la referencia y el guiño. El director de Boyhood (2014) recrea el rodaje de A bout de souffle (1960), primer largo de Godard, pero además de reconstruir una época (con luces y brillos envidiables) captura el espíritu de la vanguardia que por aquel entonces recorría Europa.

Linklater pone en pantalla su amor por el celuloide, por el granulado y el blanco y negro. Y lo hace mientras la IA empieza a llevarse todo por delante. No es casual, claro, no es tampoco un truco ni una estrategia comercial. Es cine, amor por la historia, por los movimientos que construyeron cosas, que miraron y fueron admirados, que cambiaron el arte para siempre.

Nouvelle Vague


LA NOCHE SIN MI
Argentina. Dirección: María Laura Berch, Laura Chiabrando. Guion: Laura Chiabrando. Edición: María Astrauskas. Fotografía: Diego Poler. Con Natalia Oreiro, Pablo Cura, Matilde Creimer Chiabrando, Teo Inama Chiabrando.

Natalia Oreiro ofrece aquí un trabajo que le pone el moño definitivo a su carrera como actriz. La artista que ya nos había conmovido con lo hecho en Infancia clandestina (Benjamín Ávila, 2011) acá se abraza a un dramatismo interpretativo desgarrador. La película es un melodrama trágico, de cámara, que confía en la capacidad de su protagonista para sostener el relato.

La trama, contundente en su simplicidad y que gira en torno a un infierno personal, a un laberinto sin salida entre las paredes del hogar, permite a Oreiro explorar el registro de la pérdida y la ausencia con madurez interpretativa.

La noche sin mi

 

KILL BILL: THE WHOLE BLOODY AFFAIR
EE.UU. Dirección y Guion: Quentin Tarantino. Edición: Sally Menke. Fotografía: Robert Richardson. Con: Uma Thurman, David Carradine, Lucy Liu, Vivica A. Fox, Michael Madsen, Daryl Hannah, Chaki Kuriyama.

Que Tarantino haya estrenado las dos películas de Kill Bill entre 2003 y 2004 no quita que el estreno de esas dos partes remontadas, sin censura y con una secuencia animada nueva, sea un largometraje aparte. El tipo, dos décadas después de su realización, entiende que es hora de darla a conocer como la había pensado. Ergo: estamos ante un estreno fundamental del cine contemporáneo.

Kill Bill: The Whole Bloody Affair es, como pocas veces (quizá solo comparable con el trabajo que Coppola viene haciendo con Apocalypse Now! en las últimas décadas) una verdadera director´s cut, libre de las cadenas de la distribución comercial y la censura de la MPAA de principios de los 2000.

Asistir a la batalla de The Bride (Uma Thurman) contra los 88 Maníacos en glorioso technicolor cambia la percepción de la secuencia y la mirada misma sobre el film. Lo que antes era un homenaje estilizado por la necesidad de evitar la calificación NC-17 (la versión a colores se vio solo de forma clandestina en América) ahora es un ballet de vísceras y sangre brillante que remite directamente al gore más explícito. Además, la extensión de la secuencia de anime de O-Ren Ishii añade capas de profundidad a la mitología del film.

¿Es esta, ahora, completa y orgiástica, la obra maestra definitiva de Tarantino? Sí. ¿Se acepta discusión? No.

 

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Comentarios 3

M
Moebius3 de enero de 2026
Coincidimos en barias, amena lectura
C
Cali O P31 de diciembre de 2025
Aprecio mucho el énfasis inicial en resaltar que estos títulos figuran como una especie de resistencia a la frivolidad(mediocridad) creativa que llega con las IA, valoro aún más que luego aparezca una lista vibrante e indiscutible, me encantó.
G
Guiño Guiño30 de diciembre de 2025
Buena selección de películas. Pese a los cambios, el cine siempre tiene algo que ofrecernos.

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