¿Y dónde está el policía? (2025): igual pero distinto
Reseñas generalesLa pistola desnuda (The naked gun: from the files of police squad!), una de mis comedias favoritas de todos los tiempos (ya hemos escrito sobre ella por acá). Una comedia formativa para una generación, que brilló en una época donde la parodia, la sátira y los gags visuales estaban en la cresta de la ola de la comedia norteamericana. La pistola desnuda, obra máxima de ese trío conocido como ZAZ (David Zucker, Jim Abrahams y Jerry Zucker) que tenía antecedentes tan gloriosos para el género como ¿Y dónde está el piloto? (Airplane!) y ¡Súper secreto! (Top secret!). Es decir, meterse con La pistola desnuda era meterse con una suerte de institución. Los fans de Ingmar Bergman y Eric Rohmer se preguntarán si no estamos exagerando un poco, pero ellos no comprenden cómo la relevancia de los objetos culturales se vieron atravesados por la cultura pop. Tras muchos años de idas y vueltas, demasiadas conversaciones y proyectos que no progresaban, finalmente llegó la nueva versión de La pistola desnuda.
Antes de seguir, una digresión: en Argentina The naked gun: from the files of police squad! se llamó La pistola desnuda, pero en México se llamó ¿Y... dónde está el policía? y en España, Agárrala como puedas, por poner dos ejemplos de popularísimos países de habla hispana. En Argentina entonces, la nueva versión, por esa cosa normalizadora y generalizadora llamada globalización, se tituló ¿Y dónde está el policía?, como antes en México. Saquen sus conclusiones.

Las primeras noticias sobre ¿Y dónde está el policía? (The naked gun) llegaron hace unos meses con el primer tráiler, que ya nos ilusionaba tanto como nos daba algo de miedo. El humor de La pistola desnuda alcanzó con aquella trilogía la cima del género y, por descarte, el comienzo de su descenso. En los 90’s hubo muchas comedias del estilo, empezando por Locos del aire (Hot shots!), Drácula muerto pero feliz (Dracula: dead and loving it) y tantos otros ejemplos, muchos de ellos protagonizados por el mismísimo Leslie Nielsen. Particularmente recuerdo una que se llamaba Duro de espiar (Spy hard) que era -sencillamente- malísima. Pero la parodia cinematográfica consiguió un nuevo (y último) aire con la saga Una película de miedo (Scary movie), que incluso contó en su tercera, cuarta y quinta entrega con David Zucker detrás de cámaras, aunque ya no sería lo mismo. Sobre todo por las dos primeras entregas, con las presencias de Shawn y Marlon Wayans, que eran como un intento de regreso al humor de La pistola desnuda, pero atravesado por el tono adolescente y sexual de las American Pie (Idem). No funcionaban porque no entendían la idea de parodia a los géneros que el trío ZAZ manejaba como pocos, y porque la mayoría de sus chistes iban por el lado de la grosería y lo escatológico. De todos modos, sí funcionaban en taquilla ya que estamos hablando de una franquicia realmente exitosa. Por lo tanto, regresemos al tráiler de ¿Y dónde está el policía?, que tenía algunos chistes formidables y con un fuerte anclaje en el estilo humorístico original (porque no se trata sólo de hacer reír, sino de respetar una tradición), pero muchos otros que hacían ver la presencia de los Wayans, como ese gag en el que una nena sabotea un robo a un banco, para descubrirse que se trata de Frank Drebin Jr. disfrazado, con falda y calzones floreados. Esa fluctuación que evidenciaba el tráiler, entre el chiste inteligente y la grosería berreta, nos predisponía con espíritu extrañado.
Otra cosa que nos generaba un alerta era la presencia de Liam Neeson, un actor que aceptaba el desafío de convertirse en comediante tras una larga trayectoria por otros géneros, aunque claramente carece de las herramientas que tenía Leslie Nielsen, que eran las del comediante a su pesar, las del tipo que está actuando en un registro diferente al que la superficie del relato explicita: ahí donde había un chiste, Nielsen lo rodeaba y sumaba niveles de hilaridad desde la mera presencia, la “cara de póker”. Lo que sí tenía para sumar Neeson era una imagen de veterano héroe de acción y justiciero, que desde la autoconciencia de ese rol que lo tiene representante hace unas dos décadas, podía involucrar otras posibilidades de la comedia, algo que el director Akiva Schaffer termina incorporando a favor de la película. Schaffer dijimos, el director de las geniales Hot Rod (Idem), Popstar: never stop never stopping (Idem) y Chip y Dale: al rescate (Chip’n Dale: rescue rangers), ya había mostrado cartas suficientes como para confiar en que su mirada podía asimilar el estilo cómico de La pistola desnuda y aplacar la influencia negativa de Seth MacFarlane como productor. Schaffer entiende el tono del humor visual y paródico, pero también el tiempo de una comedia más actual, con otros tiempos y necesidad de construir el chiste a otra velocidad. Que un poco de eso se trata, como lo dice Frank Drebin Jr. ante el cuadro de su padre Frank Drebin: el objetivo es parecerse un poco, pero a la vez ser distinto.

En ¿Y dónde está el policía? hay muchos gags visuales, algunos tan minúsculos que seguramente precisarán un segundo visionado para poder ser comprendidos en su real dimensión, también un aprovechamiento de la voz en off de Neeson para mantener esa relación entre la comedia y el policial clásico tan propio de la franquicia, y una presencia menor de lo deseado del chiste en segundo plano, que era uno de los máximos talentos de los ZAZ y su principal aporte al noble arte de la comedia cinematográfica. Seguramente la velocidad con que Schaffer narra resulte un poco contraria a la necesidad de construir chistes desde la puesta en escena, porque ese vértigo no tiene la paciencia como para confiar en un espectador atento a la información que circula por el cuadro. En contrapartida, el director y sus guionistas tienen a la cultura pop como plataforma de lanzamiento para algunos diálogos hilarantes (hay referencias a la banda Black Eyed Peas, y a las series Buffy, la cazavampiros -Buffy the vampire slayer- y Sex and the city -Idem- que son decididamente gloriosos) y una velocidad más propia del sketch, seguramente vinculado con el pasado de Shaffer en el Saturday Night Live! (Idem). Como ejemplo de todo esto, una secuencia de montaje al ritmo de la inmortal balada Nothing’s gonna stop us now, que funciona como homenaje al videoclip con Frank Drebin y Jane Spencer de La pistola desnuda original, y que incluye la presencia de un muñeco de nieve y un viraje de géneros en la idea más delirante y feliz de toda la película. Un momento que tiene la virtud de renovar algunas fórmulas humorísticas, pero aplicándola a una estética que se corresponde con el objeto original. Ni qué decir la fabulosa parodia a Misión: Imposible (Mission: Impossible). Es ahí donde ¿Y dónde está el policía? encuentra su mejor forma y un camino posible de reinvención y homenaje.
Contra todos los pronósticos, la película no sólo que no es un desastre o una copia indigna, sino una gran comedia, que genera varias carcajadas estruendosas, como hacía rato no sucedía adentro de una sala de cine (como sabrán, el género atraviesa una crisis de ideas y referentes, y los productores le tienen tanto miedo a las risas incómodas que no apuestan demasiado a las comedias en el cine). Pero además de su efectividad, encuentra en Liam Neeson a un actor con un talento cómico más limitado pero con una historia personal que hace funcionar la autoparodia con su sola presencia, y un verdadero hallazgo en Pamela Anderson, que hace las veces de femme fatale, en otro juego de cercanía y distancia con el policial negro, y que se adueña de algunos momentos sumamente disparatados. Seguramente haya cosas que no funcionen del todo, como la presencia demasiado fragmentaria del Ed Hocken Jr. de Paul Walter Hauser, o un último acto que no está al nivel de la primera hora. Pero pensar en una comedia en el cine, una película que resuelve lo suyo en 85 minutos, que tiene como fin único hacer reír la mayor cantidad de veces posible, es algo que no sucedía hacía rato. Y algo que, a partir del éxito que tuvo sobre todo en Estados Unidos, permitirá nuevamente el regreso a las pantallas de un género sumamente necesario en un momento donde el cine se ha puesto demasiado serio y ya muy pocos creen en la risa como antídoto contra la pedantería imperante. Por eso el triunfo de ¿Y dónde está el policía? es también el triunfo de una posibilidad del cine que parecía olvidada, y la convierte en una película mucho más importante de lo que significaron aquellas comedias de los 80’s.



























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