El infierno está vacío y todos los demonios están aquí: A propósito de 'Pecadores'

Reseñas generales

 

Las criaturas de los mitos, folklores y leyendas más reconocidas siempre sirvieron como excusa para exponer ciertas temáticas sociales, políticas y hasta económicas más que para glorificar sus figuras antropomórficamente deformadas. Por poner algunos ejemplos recientes, resulta fantástico como por un lado Robert Eggers propuso un retrato agobiante y pesadillesco de la violencia masculina con su hipnótica Nosferatu, o cómo por otro lado Leigh Whannell remasterizó un clásico tan pobremente desperdiciado a través de las décadas como el del hombre lobo con el estreno de su fantástica e infravalorada Wolf Man a principios de este año. Uno podría pensar que el foco debería estar en brindarle cierta espectacularidad a la innegable presencia de estos seres producto de la imaginación, o delirio…o como quiera llamarse. Pero la cuestión central de la existencia de estos seres en el cine en realidad se concentra en otras cuestiones.

 

Quizás cuando Benicio Del Toro corría por los victorianos techos londinenses en El Hombre Lobo se te haya encendido un brillo en los ojos propio de lo que tus retinas presenciaban. Y es totalmente entendible, a mí también me pasó. Pero el corazón del buen cine se reduce a, simple e irónicamente, contar una buena historia. En ese ida y vuelta por traer algo nuevo y refrescante a este panorama cinematográfico repleto de productos reciclados, al (¿se lo puede considerar consagrado?) director estadounidense Ryan Coogler se le ocurrió inspirarse en su fallecido abuelo y su pasión por el blues, en algunos títulos del irregular pero genial Robert Rodríguez…y también se podría decir en una sed por aportarle una mirada diferente al género de terror.

 

 

‘Pecadores’, su último momento por darle una vuelta de tuerca a la relación entre el vampirismo y el cine, lamentablemente termina teniendo poco del terror que se promocionaba, una historia caprichosamente confusa…pero que sí destila mucha sustancia y estilo desde todas las aristas de sus bellísimos encuadres. Rodada con cámaras IMAX 15 y 70mm y en Ultra Panavision 70mm (los dos formatos más grandes que tiene hoy el séptimo arte), la quinta película de Coogler peca por dimensionar exageradamente variantes de todo tipo para construir un relato que se siente superficialmente sólido, pero que por debajo no se reluce en ningún aspecto más que en el de entregarnos un espectáculo visual con algunos giros argumentales pobremente ejecutados. 

 

BIEN, PERO ¿CUÁL ES LA HISTORIA?

 

Misisipi, 16 de octubre de 1932. Michael B. Jordan, habitual colaborador del director, interpreta por partida doble a los infames gemelos Smokestack, dos gánster que, luego de conseguir una sospechosa suma de dinero gracias a la vida criminal en Chicago, vuelven a sus tierras para abrir una cantina exclusiva para afroamericanos, concebida únicamente como excusa para escaparse de lo que sea que hayan hecho en tierras norteñas. Para eso reclutan conocidos de la zona y distintos talentos de esta pantanosa área gracias al poder de la labia y el dinero. ¿Y en donde entran los vampiros en todo esto? Esa es otra historia a la que vamos a llegar más adelante.

 

 

La primera mitad de la película puede leerse como un drama familiar/social lentamente cocinado que sirve con suma exclusividad para conocer a los personajes. Diría que es mucho tiempo el que se toma, pero ni siquiera se le hace justicia a esa medida temporal como para conectar con ellos. La construcción de estas identidades no es una con la que haya podido empatizar, ciertamente gracias a un único factor: hay demasiados grises dentro de una historia que, sin dudas, parece requerir de blancos y negros. Estamos hablando de una lucha entre el bien y el mal. El principal problema interpretativo reside en el inexistente dúo protagónico interpretado por Jordan. Puede que Smoke y Stack no sean dos personas totalmente diferentes, al fin y al cabo, dicen que los gemelos están unidos por un vínculo en el que cualquier decisión y/o acción afecta al otro, pero no pude diferenciar quién era Smoke o cual Stack. Ya sea por ignorancia o por aburrimiento, nunca encontré el motivo real de que hayan tenido que ser gemelos. ¿Capricho de Coogler?

 

Y aquí es cuando llegamos a los vampiros. Con una especie de homenaje a la alocada Del crepúsculo al amanecer (1996), Coogler introduce al Ku Klux Klan en una alegoría de la supuesta supremacía blanca por sobre la afroamericana. Aunque en un principio se lee de esta manera, resulta que no es del todo así. Y ahí es donde pierde fuerza el relato. ¿Para qué vampiros entonces? ¿Qué intentas decirme Ryan entonces? Mi teoría es que el director, encaprichado luego de dejar atrás (en parte) el universo Marvel y toda esa fama repentina, utilizó su posición para convencer a Warner de que sí, el puede hacer lo que se le dé la gana. Como audiencia estamos dando a entender que nuestra desesperación por algo refrescante nos ciega ante cualquier intento de “idea original”. Por un lado, aplaudo a Coogler, pero por el otro no termina de convencerme su propuesta.

 

 

Para mi suerte la sorpresa vino gracias a tres grandes interpretaciones: Delroy Lindo en clave “me la suda que tenga setenta y tres años, voy a dejarlo todo en pantalla como si tuviese veinticinco”, curiosamente en el otro polo de la experiencia el debutante Miles Catton interpreta a Sammie Moore, primo de los gemelos Smokestack, que gracias a su talento no sólo musical sino también gestual y corporal, pone la exagerada intensidad de Michael B. Jordan a un costado como diciéndole “calma amigo, esto no es Creed ni Pantera Negra, estamos en 1932” y en el medio de ellos dos, como el capricho de Coogler, Jack O'Connell interpreta al vampiro Remmick, un tipo que llega de la nada para perturbar el ambiente, contagiar su sed de sangre…y no mucho más que eso. Eso sí, su caracterización como este ¿villano? podríamos decir le agrega el toque de misterio que la cinta necesita. Y es que no estaba esperando demasiada profundidad al respecto, pero si tan solo el director hubiese respetado el simbolismo que ÉL mismo propuso inicialmente, creo que todo su relato habría mucho más sido más sencillo de absorber y digerir. Lamentablemente todo queda ahí. Mucho blues y pocas nueces.
 


POR JERÓNIMO CASCO

Publicado el 21 de ABRIL del 2025, 12.40 PM | UTC-GMT -3

 

 

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Comentarios 9

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Wislane Saint jean28 de abril de 2025
Excelente trabajo
F
FantasticJaime25 de abril de 2025
Gracias por el comentario. Igual la voy a ver en el cine, pero le bajo un cambio a las expectativas. Total, si es un bodrio, al menos comeré pochoclo.
J
Jeroo Casco6 de mayo de 2025
En respuesta a FantasticJaime: jajajajaj que rico el pochoclo!!!!
C
Christopher Benítez23 de abril de 2025
Por fin. La verdad es una de las pocas veces que salgo del cine sin entender mucho o casi nada, confundido por que fue entretenido, pero soso. Fueron las 2h 17min más cortas que he vivido dentro de una sala de cine y fue porque mi cabeza interpreto que vimos dos películas en una, la primera parte de ella terrenal y la segunda mitológica. No se define, quiere ser terror, pero no termina siéndolo, quiere ser acción, pero queda a deber. Sigo sin entender de donde salió tanta gente a sobrevalorarla.
J
Jeroo Casco24 de abril de 2025
En respuesta a Christopher Benítez: Viste? Hasta leí de alguien diciendo que tenía cosas de "ciencia ficción". Yo creo que ni saben lo que escriben y se suben a una ola de halagos solo para estar justamente en esa ola y no perderse. Yo no sentí terror en ningún momento sinceramente no conecté con nada de la película
C
Clara Migliardo23 de abril de 2025
Una de las primeras personas que leo hablando honestamente de la película. No sé en que momento una parte enorme de la crítica se subió al barco de tirarle laureles cuando es solo otra más de terror pochoclero (que está buenísimo, entonces, ¿Qué necesidad de promocionarse como la octava maravilla del género?)
J
Jeroo Casco23 de abril de 2025
En respuesta a Clara Migliardo: A mi parecer muchos ven algo "original" y piensan que ORIGINAL=GENIALIDAD. Sí, se aplaude la originalidad, pero no por eso voy a bajarme los pantalones simbolicamente por eso. Hasta llegué a leer de alguien que dijo que la película tenía ciencia ficción, una locura absoluta
P
Pantalla Mágica23 de abril de 2025
“Mucho blues y pocas nueces” es EXACTAMENTE lo que pensé saliendo del cine. Visualmente increíble, pero por momentos no sabía si estaba viendo Carnivàle, Blade o un musical de jazz
J
Jeroo Casco23 de abril de 2025
En respuesta a Pantalla Mágica: Bastante pretenciosa me pareció. Ryan Coogler volver a Marvel, dejar de hacerse el original y hacer una de Blade

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