Nosferatu: el relato gótico de la muerte y la doncella

Reseñas generales

Lo gótico y lo romántico atraviesan la figura de Drácula. La novela del emblemático vampiro fue publicada en 1897, en plena era del movimiento que ensalzaba lo irracional, la otredad y lo ominoso por sobre lo racional y empírico. Murnau no pudo conseguir los derechos de la obra de Stoker por lo que cambió unos nombres, ciertos elementos y se la reapropió, legándonos otro ser diferente al de aquel majestuoso conde, uno más deforme, maltrecho, un Nosferatu, “vampíro” en rumano. Herzog construyó una película propia en base a ella, en 1979. Y ahora, Robert Eggers cumplió su sueño al readaptarla bajo su óptica.

 

El terror y el relato histórico atraviesa la filmografía del director, desde su aclamada ópera prima The Witch, su trabajo más experimental hasta la fecha en The Lighthouse y su propia historia épica de vikingos en The Northman. Hasta que le tocó el turno de hacer una remake de no solo una de las películas más importantes de la historia del cine, sino sobre un personaje que se volvió ícono de la cultura pop. En el proceso, logró imponer su sello característico sin perder de vista la esencia original de la obra.

Eggers realizó una nueva iteración del personaje luego de Murnau y Herzog, y le imprimió su sello sin perder la esencia original.

La muerte y la doncella

 

Las siluetas y las sombras proyectadas por una sutil luz de Luna inundan el hogar de Ellen. Las cortinas cobran vida por sí solas, y ella, a medias en el sueño, a medias en la vigilia, camina al encuentro de aquel otro ser, a quien despertó de su letargo. Lo poético cubre la imagen, en la reunión entre la bestia y la mujer. La secuencia inicial no marca necesariamente un quiebre con la original, pero sí profundiza mucho más en el vínculo entre Ellen y Nosferatu, algo que se convierte de alguna manera en el núcleo de toda la película.

 

El tropos de “la muerte y la doncella” se puede rastrear hasta la mitología griega, en las figuras de Hades y Perséfone y se convirtió en un motivo utilizado en innumerables obras pictóricas. Adolf Hering, Egon Schiele, Hans Baldung Grien, Horace Vernet y muchos más artistas retrataron a la oscura silueta junto a una doncella víctima. Schubert compuso el famoso tema homónimo y Roman Polanski realizó una película en 1994 con aquel mismo nombre.

El tropo de “la muerte y la doncella” se encuentra en muchísimas obras pictóricas. 

Muchas interpretaciones se pueden hacer de aquel tropos: el flirteo con la muerte; la contradicción entre contrarios como muerte y vida, vejez y juventud, atracción y repulsión; la conexión del arquetipo de la mujer con el inconsciente o con cierto otro plano. En la película se desarrolla a fondo esta dualidad que ya aparece en la obra original. A su vez, se puede hacer otra interpretación ligada a la represión de la sexualidad de la mujer, más aún en tiempos victorianos, y en cómo Ellen busca liberarse de ella.

 

En este sentido, hay también una intertextualidad con Possession, de Andrzej Zulawski. Una película de terror que adquirió con el tiempo la etiqueta de culto y de la cual se pueden realizar muchas interpretaciones. La actuación de una desatada Isabelle Adjani fue icónica, y Lily-Rose Depp se inspiró en ella para su personaje. Las secuencias de una Ellen convulsionada y melancólica tienden un puente con aquella Anna en pleno proceso de separación. A su vez, Adjani interpretó también a Ellen en la Nosferatu de Herzog. Las conexiones son innegables.

La intertextualidad entre Nosferatu y Possession es palpable.

Una gótica puesta en escena

 

Todos estos subtextos aparecen y se desarrollan en la iteración de Eggers. Esto se ve realzado por una fotografía sublime, una escenografía fiel y detallada y un guion verosímil y coherente, en donde el diálogo añadido a la otrora película muda no solo es cohesivo con el corazón de la película sino también con el estilo del director. Como en sus películas anteriores, es más que notoria la investigación profunda sobre el clima de época, los movimientos góticos y románticos que afloraban en Europa y la alquimia y la magia plasmada en la película. 

 

Así, la forma y el contenido se entrelazan de manera orgánica en la obra. La oscuridad apenas teñida por la plateada luminiscencia lunar busca asemejarse al blanco y negro expresionista y tiende un vínculo con los subtextos góticos y románticos que aparecen en pantalla: la ruptura de lo realista a manos de lo ominoso y sobrenatural, la emoción por sobre la razón, la melancolía y el terror de los personajes, la presencia de la ruina, tanto psíquica como arquitectónica. Thomas Hutter y Friedrich Harding no pueden desprenderse de una visión racional del mundo. En consecuencia este último muere, mientras que Hutter no logra derrotar al ser. Por el contrario,  Albin Eberhart von Franz, interpretado por Willem Dafoe, y Ellen se entregan a lo “otro”, lo que desemboca en su victoria final.

Los planos de una oscuridad apenas rota por la luz de la luna son orgánicos respecto al subtexto gótico.

No por nada, Eggers habrá elegido hacer un remake de Nosferatu y no de Drácula. No poseer los derechos de la obra de Stoker fue también una excusa para Murnau de adaptar el relato a su cosmovisión, encuadrada dentro del expresionismo alemán, y profundizar aún más en los tópicos góticos de la obra original. Eggers hace lo mismo y da un paso más, al arriesgarse con escenas de necrofilia y al mostrar la muerte de niñas, a manos del monstruo Nosferatu. Su manejo de la cámara aumenta el suspenso y la tensión del relato, tanto en paneos sugestivos como en planos fijos. A su vez, trimidensionaliza aún más a los personajes otrora mudos, y hasta compone a una Ellen que es explícitamente “hechicera” o bruja, tópico recurrente en el cine del director.

 

Por otro lado, nada podría funcionar si el ser vampírico no está logrado. Es entendible que su apariencia con bigote sea una referencia a la supuesta inspiración de Stoker en Vlad Drácula, ex príncipe de Valaquia, pero esa teoría fue refutada en el último tiempo. Si bien puede resultar extraño ese elemento, es loable la modernización y variación que Eggers quiso realizar en torno a esta nueva iteración del ser, en vez de que fuera solo una mera copia de la iconografía original, como en el caso de la obra de Herzog. Y Bill Skarsgård, va más allá de su trabajo en It, y se pierde dentro de aquel vampiro, de sus andrajosos ropajes y de su voz grave, hasta que parece no quedar rastros del actor.

Todos los elementos analizados confluyen en la última escena de la película. Ellen atrae a Nosferatu, en parte por la necesidad de destruir al ser, en parte por un deseo propio. La vida y la muerte, lo femenino y lo masculino, lo terrenal y lo ominoso, la luz y la oscuridad se funden entre sí; Nosferatu bebiendo no de su cuello, sino directamente de su corazón. Hasta que la luz entra por la ventana y se produce una extraordinaria metamorfosis del personaje; se desintegra y se convierte en lo que debió haber sido siempre: un cuerpo sin vida. La muerte y la doncella reposan en la cama, un plano que podría ser también una pintura de algún perdido artista gótico.


Nota por Alex Dan Leibovich | Periodista | Redactor en Clarín, Peliplat y Erramundos.


Publicado el 5 de enero del 2024, 5.41 PM | UTC-GMT -3.


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Comentarios 7

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Edward Mox15 de diciembre de 2025
Me encantó tu artículo
M
Mirella Pomares22 de agosto de 2025
Quedé super alucinada con como fuiste articulando, me gustó mucho la parte de la mitología griega. Gracias por compartir! Abrazo!
M
MalSerker10 de enero de 2025
Parece que Eggers logró revitalizar Nosferatu sin perder su esencia. Aún no la veo, espero poder hacerlo pronto. Muy buen artículo.
A
Alex Dan Leibovich | Erramundos11 de enero de 2025
En respuesta a MalSerker: Gracias!! 💜 Después te leeré cuando la veass!
T
Tefi Revas6 de enero de 2025
Me gustó la reseña y la película. Este fue un año lleno de homenajes a Isabelle Adjani en Possession!
A
Alex Dan Leibovich | Erramundos6 de enero de 2025
En respuesta a Tefi Revas: Totalmente!! Su interpretación sigue más que presente.
A
Alex Dan Leibovich | Erramundos6 de enero de 2025
En respuesta a Tefi Revas: Y gracias por el comentario! 💜

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