Explorando las llagas abiertas de una nación en El Drama de Kristoffer Borgli

Reseñas generales

Introducción

Las discusiones se siguen dando en la escena política norteamericana y los juegos retóricos van y vienen sin lograr ningún avance significativo. Demócratas y republicanos piden un y otra vez a la gente que rece ante cada nueva desgracia, sin embargo, ambos comparten, los segundos más que los primeros, la idea de que el derecho a la portación de armas es aún más sagrado que el derecho a la vida (a menos de que se trate de un feto, en cuyo caso este derecho lo deben tener garantizado desde la fecundación, según la ultraderecha conservadora gringa, que es aún más fanática de la portación de armas que el resto de sus compatriotas). 

Pasando de decenas a cientos de eventos por año, con base en un artículo de USA Facts, asimismo en cuanto al número de víctimas letales y lesionadas, los tiroteos escolares son ya una constante en la vida de las comunidades americanas, principalmente entre su población más jóven, la cual ha tenido que pasar por el recrudecimiento de la supervisión policial y la criminalización constante, siendo, como siempre, los barrios de minorías donde los prejuicios y las exigencias son más crudos y exagerados. 

Es esta una realidad que ya ha sido retratada con particular sensibilidad y maestría por directores como Gus Van Sant en su excepcional Elefante, realizada cuatro años después de la Masacre de Columbine, el hecho que cambió la historia de las comunidades de los Estados Unidos para siempre. Narrada desde el punto de vista de la juventud, desde los victimarios hasta las víctimas, con planos secuencia largos y estresantes, recorridos visuales por espacios que nos transmiten sin palabras la psicología de sus protagonistas, con viñetas esporádicas de estilo de vida juvenil, en su conjunto resulta un maravilloso retrato de una sociedad que se niega a ver y atender sus crisis y una juventud en el abandono. 

Por su cuenta, la jóven actriz y directora Megan Park narra en The Fallout una historia más emotiva, centrada en el drama personal de quienes serían sobrvivientes que a su vez son víctimasque cargan con el peso psicológico de la tragedia y andan por el mundo con la herida abierta. Mientras que la película de Van Sant se centra en una descripción cruda del suceso, buscando sensibilizar a la población de la tragedia y sus mecanismos, Park se ve forzada a contar una historia desde el punto de vista de una sobreviviente que se enfrenta a una dura realidad, donde la probabilidad de que se vea envuelta en otro suceso parecido es alta. Matices distintos que atienden a realidades diferentes. En el primer caso, retratar un hecho que pareciera desconocido para muchos, en el segundo, una realidad tan cotidiana que se busca aprender a vivir con ella. 

Y todo esto viene al caso porque justamente este es el escenario donde se desenvuelve la trama de la tercera obra de Kristoffer Borgli, El drama. Ya he hablado sobre Borgli en mi artículo sobre los nuevos valores del terror y suspenso que puedes leer aqui. Y es que me es difícil encasillar al director en un género. Si bien es cierto que su obra no es propiamente terror, me parece que el genero dramático tampoco le queda a la medida, ni el de suspenso. Sus películas son estresantes, intensas y perturbadoras. Sin duda su punto de partida es el drama detrás de personajes que desde una cotidianidad a veces aburrida, a veces tóxica, a veces de ensueño, pero siempre muy cercana al espectador, se ven confrontados con esta a través de sucesos que en su realidad resultan extraordinarios. En Enferma de Mí, Signe, interpretada por Kristine Kujath Thorp, se ve confrontada por el éxito de su narcisista pareja, lo cual la lleva a una escalada de tortura psicológica y física en su búsqueda desesperada por atención y reconocimiento. En El Hombre de los Sueños, Paul Matthews, interpretado por un fabuloso Nicolas Cage, es un hombre común, excesivamente común, quien sin ninguna explicación aparente comienza a aparecer en los sueños de las personas, lo cual lo lleva a una carrera desbocada y errática por conseguir la trascendencia. Y finalmente en El drama, Emma, interpretada por Zendaya, se ve confrontada con su pasado al sumar a una carrera constante por evadirlo la preparación de su boda de ensueño con Charlie, interpretado por Robert Pattinson. En todas ellas, el drama es el punto de partida, pero el sendero narrativo es sinuoso, caótico, doloroso y muy desesperante. Su estilo combina elementos de ciencia ficción en algunos casos, de terror psicológico en otros, de thriller y supenso a lo Alfred Hitchcock en esta última entrega. 

Con esto en mente, vamos a adentrarnos en El Drama. 

Más que un giro en la trama

Decidí esperar un tiempo desde el estreno de la película para poder hablar de ella de manera más libre. Y es que gran parte del marketing de la película, el cuál por cierto demostró ser efectivo, se baso en la presmisa de que el secreto detrás de esa pareja en apariencia perfecta era tan inesperado que por sí mismo te haría que la película te fascinara. Asimismo, los reportes de personas abiertamente impactadas por éste e incluso indignadas por no haber sido prevenidas del verdadero tema de la película, funcionaron como publicidad gratuita a través de la propagación del morbo y el boca en boca de la sorpresa. Sin embargo, al verla, es claro que si bien la revelación es el motor detrás de la historia, en absoluto es lo más interesante de ésta. Borgli no esta jugando a ser M. Night Shyamalan, depositando toda la magia de la historia en la revelación, sino que cocina lentamente su premisa, y va metiendo a sus personajes en una olla de presión a la cual le va subiendo la temperatura lentamente hasta hacerla gritar desesperadamente. Borgli usa una narrativa más al estilo del suspenso de Hitchcock, pero no solo de sus películas, sino de su fabulosa serie Alfred Hitchcock Presenta, tanto en su versión de los ochentas como en la de los 90´s, en donde las historias le brindan al espectador información sobre sus protagonistas que van haciendo que los sucesos sean más estresantes, dándote ganas de gritarles a los personajes cada vez que toman una decisión. 

En El Drama, Borgli convierte lo que sería un conflicto de pareja en el relato de una nación que vive con heridas abiertas y que queda tan solo con el juicio y la persecución como sus herramientas para atender una violencia que es patente y que a nadie parece importarle verdaderamente. 

Desde un principio queda claro, que Emma y Charlie son profundamente distintos y tienen una visión diferente de la relación, la vida, de sí mismos y del matrimonio. Sin embargo, conectan en cuanto a la pasión y la intensidad de las emociones del uno hacia el otro. Ella es de clase trabajadora, hija de un militar, atrevida a su manera, emocional y volatil, impredecible, hermosa, dulce, pasional, aunque también es evasiva y celosa de su intimidad. Su debilidad es Charlie, quién es inseguro, inteligente, atractivo, dulce, nada amenazante ni al parecer violento, cariñoso, proveniente de una familia acomodada, snob y rodeado de personas con carreras sobresalientes. La combinación parece funcionar, llevándolos al punto del matrimonio. Sin embargo todo cambia cuando (alerto sobre el spoiler, aunque sigo considerando que no debiera ser algo que afecte el disfrute de la película) en una cena con amigos de Charlie, Rachel y Mike, que ahora son amigos mutuos, contando secretos oscuros, Emma, al beber de más y sentirse presionada, revela que en su infancia estuvo a punto de ejecutar una masacre masiva en su escuela. Esto provoca una confrontación con Rachel y el inicio de un salvaje declive personal, de pareja y finalmente familiar, incluso público, el cual funciona gracias a las excelentes actuaciones de Pattison y Zendaya, que además de tener una sorprendente química, son capaces de dar un realismo impresionante a las batallas morales y psicolgicas que resultan de la revelación, y sobre todo, gracias al excelente trabajo de Alana Haim, ese valor de la actuación descubierto por  Paul Thomas Anderson en su aclamada Licorice Pizza (la cual no es de mis preferidas de Anderson), quien como Rachel es una fuerza contundente que resulta una constante embestida en contra de Emma y su búsqueda por avanzar y dejar atrás ese evento. 

The Drama: de qué trata, cuando estrena y dónde ver la película con Zendaya  y Robert Pattinson | GQ

Rachel es impasible y tiene una actitud de superioridad constante que la vuelve un motor de conflicto que no tiene freno alguno. Mike, su esposo, interpretado por Mamoudou Athie, es un persona sensible pero que también tiene poco impacto en los arrebatos de su esposa.  Haim es poderosa en esta interpretación, teniendo un duelo uno a uno con una fabulosa Zendaya, y haciendo creíble su poder emocional y la fuerza de su caracter frente a un Pattison que aquí es pusilánime, frágil, contradictorio, cobarde. Rachel es quien define el tono del conflicto. Su prima casi muere debido a un tiroteo escolar que la dejó sin poder caminar. Para ella, toda persona capaz de pensar en algo así es poco menos que un monstruo y debe ser tratado como tal. Pattison absorbe esta reflexión, y siendo una persona carente de decisión y con poca iniciativa personal, deja que esto le carcoma y vaya gestando una duda tras otra. Sin querer terminar su relación, pero sin poder avanzar con claridad, se vuelve un ser errático, torpe, abusivo incluso, cerrado en intentar mantener una imagen de Emma que ahora parece insostenible. Charlie es incapaz de atender la realidad porque todo su mundo se basa en una idealización. Mientras, Emma ha depositado todo su juicio sobre sí misma en Charlie. Parecer mantenerse en una constante huida de sí misma, de lo que es capaz de hacer y al verle dudar no pude mas que hundirse en esa misma duda, empeñarse en resolverla, consumar su matrimonio como una muestra ante el mundo, pero sobre todo ante ella misma, de que su pasado no tiene nada que ver con quien es actualmente. 

El marketing nos hizo pensar que la película habla sobre qué harías si no supieras todo sobre tu pareja. En realidad, se trata de si sabes quién eres, de qué eres capaz y cómo atender esa tu nueva realidad a partir de haberte descubierto ante el mundo. El drama es un reflejo de nostros mismos ante el otro. 

Una analogía sobre un drama presente

Más allá del drama de pareja, se trata de un drama social. A lo largo de la historia, Charlie se realizará todas las preguntas que la sociedad americana se hace frente a un suceso de este tipo: ¿que lo incentivó? ¿fue el bullying? ¿fue la pobreza? ¿alguién presionó para hacerlo? ¿es la cultura y la normalización de la violencia?

Sin embargo Borgli no esta interesado en dar respuestas sino en forzar más y más preguntas y ponerte en una situación como espectador donde temes hacer juicios prematuros y vas cambiando de postura conforme la situación de va desenvolviéndo. Hay algo muy turbio en la acción de Emma, algo difícil de comprender en su contexto social e histórico. Me pongo a pensar en un simil de mi cultura mexicana. Me pongo a pensar en la normalizada narcocultura, la cual ya he explorado en mi artículo sobre los documentales de Los Plebes y Narco Cultura. Me imagino una situación en la cual mi prometida de ensueño de pronto reconoce haber querido ser sicaria e incluso haber llegado a estar en una situación donde solo fue debido a una causa externa que se vio forzada a no actuar de tal manera. En mi contexto social, como alguién que salió del barrio y busca no caer en este tipo de acciones, no sabría como raccionar, sería un shock: ¿cómo alguién que se ha mostrado tan dulce y comprensiva puede haber tomado una decisión así? ¿habrá sido por presión de alguién? ¿es la única de su familia con esta forma de pensar? Tantas implicaciones que rondarían mi cabeza, sacudiendo mi mundo.

El gran obstáculo de 'El drama' es Zendaya | Independent Español 

Pero hay otro factor que intensifica la tensión y esta es la personalidad de Charlie. Lo que empieza siendo una búsqueda de una verdad no revelada que pudiera dar justificación a tan inesperada situación, se va convirtiendo en una obsesión que parece ser lo comprometa más a nivel personal, que toca fibras aún más profundas y que parecieran estar más allá del drástico cambio en su percepción acerca de su prometida. Charlie parece necesitar una justificación de ello no solo para el, sino para su mundo. Parece incapaz de poder lidiar con el cambio, de neuróticamente regresar a un estado de realidad que le era cómodo y accesible. Al verse forzado a tomar partido, salta erráticamente de un lado al otro, cometiendo torpeza tras torpeza, negándose a tener determinaciones acerca de nada. No puede tomar decisiones, noe sta conforme con las que el mundo toma por el, por lo tanto, solo puede enloquecer. Me recuerda mucho al cobarde y despreciable David Sumner interpretado por Dustin Hoffman en la fabulosa Perros de Paja de Sam Peckinpah, que prefiere decantar en un arrebato absurdo de hombría a reconocer sus fallas, a permitirse guiar por su pareja. 

Y es que esta es una gran analogía acerca de la política norteamericana frente a la violencia con armas en su país. Por un lado, tenemos una profunda desconfianza mutua que impide sanar y atender las causas, mientras que por el otro tenemos una postura blandengue y cobarde que no es capaz de tomar cartas en el asunto. Mientras, solo que da la ira y el juicio moral, la persecución mediática, el linchamiento público o la condena privada, pero todas ellas son salidas inmediatas que emergen del abandono en su dimensión estructural. Borgli seleccionó cuidadosamente la receta del caos y nos entregó una obra desconcertante que te mantiene en una tensión constante que te hace rechinar lo dientes. 

Cambiando los roles

Sin embargo, pese a que pienso que la película es excepcional, me parece que hay un elemento por destacar. Para hacer su relato más llevadero y permitirse dudas éticas más amplias, Borgli cambia el género de la tiradora solitaria. Al hacer que sea Emma la que carga ese secreto, Borgli les permite a los personajes intentar abordar el suceso con dilemas más marcados y respuestas menos claras. Partiendo desde la excepción, el fenómeno tiene un cierto grado de pureza que le da a la narrativa permiso para enfocarse en el de manera más abstracta, menos personal. Esta estrategia la uso en su momento Todd Field, el actor y director californiano que con solo tres largometrajes a la fecha tiene un lugar como un grande del cine independiente, en su multinominada a los Oscar, TÁR con Cate Blanchett. En ella, una directora de orquesta nos muestra su lado más oscuro y es a través de la descripción de esta mujer lesbiana existosa que Field explora el poder y sus argucias. Pese a que fue duramente criticado por esto, creo yo que Field si hizo su trabajo al demostrar que se trataba de una mujer en un mundo de hombres, y que justamente el ejercicio de poder que realizaba era sistémico, privilegiando esos comportameintos normalmente asociados con el genero opuesto. Sin embargo es válido criticar que esto mantiene una lógica de que no importa quíén ejerza el poder, este siempre será igual, lo cual no cuadra con la realidad. La verdad es que un proder mejor distribuido, más diverso no solo en la cabeza sino en toda su estructura, es capaz de ejercerse de una manera distinta. 

En el caso de Borgli, me parece que esta crítica es aún más válida. Pese a que su relato es muy convincente, o mejor dicho, debido a esto, pudiera parecer que el mensaje es simplemente “cualquiera podría hacerlo”, incentivando la lógica del temor al otro en general. Sin embargo, la realidad es muy distinta. Los tiradores escolares son casi en su totalidad hombres, con insignificantes casos de mujeres realizando un acto semejante. Es más, en su mayoría, son hombres blancos, heterosexuales y de familias conservadoras o, por lo menos, centristas. Es decir, el fenómeno tiene un rostro muy claro y un demográfico muy específico. Mucho más cercano a lo narrado por Lynne Ramsay en Tenemos que Hablar de Kevin. En esta última, lo sobrecogedor del relato ésta es la sensación de aparente inevitabilidad, que a su vez pareciera producto de una narradora poco confiable. Al estar viendo el suceso a partir de la perspectiva de Eva, interpretada por Tilda Swinton, quien pareciera ser también en retrospectiva víctima de Kevin, su hijo, interpretado por el mas cercano a un tirador escolar en la vida real, Ezra Miller, todo parciera predeterminado, una bomba de tiempo de la cual solo ella es testigo y ante la cual actúa demasiado tarde. Sin embargo, puede que no sea ese el caso. Pude que estemos ante un relato que borra responsabilidad de parte de Eva, y que este personaje se pareciera más a Sue Klebold, la madre de uno de los tiradores de Columbine que decidió dar conferencias motivacionales en las cuales narra un relato al parecer totalmente desconectado de ella, donde su único error fue no haberse dado cuenta a tiempo y en la cual el mensaje es que cualquiera podría haberlo hecho. 

Borgli cambia este dato estadístico y parte desde la excepción, pero en ningún momento se compromete a darnos una explicación de ello. La ambigüedad le sirve para generar tensión y mantener la sensación de eterno conflicto entre la inevitable separación o el posible reencuentro. Es un artilugio narrativo excepcional y convincente, pero sumamente engañoso. Al negarnos una explicación de esto, también nos niega la realidad, nos la oculta detrás de una paranoia generalizada, abstracta, lejana a su contexto social. La empatía viene y se va con una Zendaya que nos cautiva y enfurece una y otra vez, pero no nos da contexto ni profundidad. Y estos juegos narrativos son tan válidos como peligrosos. Me recuerda a una de las películas mas impresionantes en mi adolescencia, El Club de la Pelea de David Fincher, una de mis películas favoritas hasta la fecha. En ella, la gran revelación es que Edward Norton y Brad Pitt son ambos Tyler Durden. A partir de aquí, la batalla entre ambas encarnaciones, entre El Narrador y el propio Tyler, será la resolución perfecta a nivel dramático. Sin embargo, esta decisión ha llevado a profundas malinterpretaciones del mensaje de la película, generando una sensación de que nos esta manipulando. En la película, parce que debemos creernos que ese Tyler era solo una versión negativa, totalmente desconectada de El Narrador, el cual termina eliminándola de si mismo. Se da un enfrentamiento entre ambas encarnaciones como entes autónomos. Sin embargo, lo que debería de haber sucedido en realidad no es que de pronto ambos personajes se vieran absolutamente desconectados el uno del otro, sino todo lo contrario. El Narrador debería de haberse dado cuenta que no son distintos en absoluto y debió de haber descubirto como sus propias reacciones y decisiones son casi identicas a las de Tyler. Es decir, en lugar de haber una disociación completa del personaje, debería de haber una integración. Lo violento y destructuvo de Tyler convive en una sola persona con lo patético y decadente de El Narrador. Esta decisión quizá nos hubiera ahorrado décadas de machos vulnerados queriendo ser parte de El Club de la Pelea. 

Lo mismo pasa en El Drama, si en vez de Emma hubiera sido Charlie el frustrado tirador escolar, las respuestas podrían haber sido más contundentes, las acciones más concretas y el mensaje más claro. Habría poco lugar para la abstracción y habríamos tenido que enfrentar la realidad como es: somos los hombres, y principalmente los hombres blancos, los más susceptibles de reventar con acciones homicidas ante la presión. 

Reseña: 'The Drama' no está a la altura de Robert Pattinson y Zendaya |  Independent Español

Conclusión

El Drama es una excelente película. La cinematografía del bielorruso Arseni Khachaturan, con una basta experiencia en el video comercial, el videoclip y el cine independiente, así como la edición del propio Borgli y Joshua Raymond Lee mantienen un dinamismo narrativo de gran intensidad. La camara acompaña las crisis de los protagonistas explotando al máximo la impresionant capacidad expresiva de sus actores, principalmente las de Zendaya, Pattison y Haim. La atmósfera va siendo más absorbente y claustrofóbica conforme la trama avanza y los momentos se van mostrando con mayor agitación. Los personajes son presentados a partir de bellos detalles en departamentos con decoración vintage y fondos blancos, en pulcras calles o en bien organizadas oficinas. Pareciera que en ese mundo el único caos proviene de quién lo habita. 

Por su parte el guión del propio Borgli nos enfrenta a conversaciones duras, con implicaciones dramáticas intensas y discusiones acaloradas pero por más que tensen la cuerda, esta parece no rompoerse, pese a que constantemente coo espectador esperas que esta reviente de una vez por todas. Zendya encuentra en este guión material para mejorar de manera exponencial su excepcional trabajo como Ru, en la primera temporada de la ahora infame Euforia. Pattison nos muestra una vez más su capacidad para interpretar a personajes ambigüos, engañosos, llenos de secretos, personajes que parecen contrastar con su naturaleza personal, abierta y sin aprentes complicaciones, mutando en hombres que parcen hunirse en sus propios abismos, torpes y decadentes, pero a la vez encantadores. Pero sin duda, la trama no funcionaría sin la fuerza de Alana Haim, quien en su breve carrera cinematográfica (aparte de su larga carrera musical junto a sus hermanas), se ha caracterizado por enfentarse a retos complejos en manos de PTA, Kelly Reichardt y ahora Borgli. 

En cuanto a la expriencia auditiva, El Drama combina en su soundtrack una serie de canciones de pop indie con el score original de Daniel Pemberton, quien hace un trabajo contrastante con la épica orquestral que creo para la sobrevalorada Proyecto Fin del Mundo de Phil Lord y Christopher Miller, o para la ópera rock que desarrolló para la injustamente ignorada Amos del Universo de Travis Knight, creando melodías de viento y cuerdas, sutiles pero perturbadoras, con lo cual parecieramos estar en una comedia romántica trastornada, enferma, vista a través de un espejo deforme y roto.   

Kristoffer Borgli sin lugar a dudas se ha convertido para mi en un exponente sobresaliente del cine de la última década, con la fuerza de otros amantes del caos como puede ser Ari Aster, quien produce El Drama, quien también se adentro a la aventura de las historias inclasificables, principalmente con su incomprendida Beau Tiene Miedo. Estaré a la espera, ávido de lo que tenga por entregarnos en su siguiente largometraje.

Artículo mencionado: https://usafacts.org/articles/the-latest-government-data-on-school-shootings/

 

Comentarios 2

S
Sergio S. Saldaña27 de junio de 2026
Me encantó el análisis. Si bien algunas afirmaciones me hicieron ruido, me parece muy pertinente esa comparativa con los sicarios y nuestra cultura; allí vi el verdadero equivalente, aunque mi sentimiento al respecto se mantiene intacto. Si hubiera una versión mexicana, el ejemplo que has dado podría ser un excelente eje para el conflicto. Ambos casos son complejos y están rodeados de múltiples matices. Eso es lo que me ha fascinado de esta película, que te pone a pensar en todos ellos. Y se nota igualmente que el cine de Borgli te ha atrapado en ese sentido. Qué pasión destilas al escribir sobre él.</br></br>Buenas referencias, por cierto, Elephant ha sido de las que más me han impactado acerca de este tema. Saludos, y espero leerte otra vez pronto.
L
Lucas Friesen17 de junio de 2026
Excelente artículo. Tu argumento está muy bien pensado y organizado. Aunque no estoy de acuerdo con todo lo que planteas, también reconozco que no estás completamente equivocado.</br></br>Esta película me dejó un poco frío, pero planeo volver a verla cuando llegue al streaming. Creo que hubo algunos aspectos que se me escaparon y que podré apreciarla mejor en un segundo visionado.

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