SCARY MOVIE (2026) — Rompiendo y respetando las leyes de la nostalgia
Reseñas generales"Guess who’s back? Back again?
La famosa parodia al cine de terror (y más) está de regreso”.
Sería un comentario adecuado para comenzar, considerando que han pasado casi 13 años desde la última entrega (Scary Movie 5). Pero lamentablemente ese comentario no aplica en mi caso. Porque prácticamente soy un outsider. Esta sexta película de “Scary Movie” ha sido mi primer contacto con la franquicia. Por un lado, puedo contar que desde hace tres años que ha florecido mi afinidad por las películas de miedo, me he concentrado principalmente en entregas contemporáneas por encima de invertir tiempo en sagas más longevas. De estas últimas, solo vi unas cuantas (SAW, Destino Final, un poco de Halloween, espero que Alien también cuente). Pero por otra parte, pensé que esta sería una gran oportunidad para descubrir qué tal está la cinta, sin depender de un factor nostálgico.

Por supuesto, estaba consciente de los memes virales de internet y la fanaticada que estas dos décadas habían cosechado con la franquicia. Asimismo, como toda su campaña gritaba ser una historia de “legacy sequel” por todas partes, sería un experimento interesante contemplar la función sin algún contexto de la saga. Porque si algo he aprendido es que si la experiencia te fascina, te va a persuadir a darle una oportunidad a sus antecesoras. Me pasó con el combo Infinity War/Endgame, la animación sorpresa en Depredador: Cazador de asesinos, la distinguida Shazam!, entre otros. Dicho y hecho, damos comienzo a esta opinión sobre “Scary Movie: Terroríficamente incorrecta”, complementándola un poco con mi experiencia de outsider.
Desde los avances previos a esta sexta entrega durante mi salida a cines, me había quedado claro que el encanto de las SCARY MOVIES es de uno en un millón. Porque los tráilers que proyectaban en la pantalla grande estaban completamente alejados del tono y género de la función principal. Tres próximos estrenos de terror/suspenso (La novia del diablo, El final de la calle Oak, Evil Dead: En llamas), más uno de comedia (La nueva Focker). Frente a ello, la primera pregunta que atravesó mi cabeza por impulso fue: “¿qué pasa? ¿acaso no hay otra comedia de terror que mostrar?”.

En ese momento, el impulso se convirtió en lógica. No es común tener una cinta capaz de vivir del sinsentido absoluto. Desatar un festival de referencias a diversas IPs del momento. Ser una comedia negra paródica tan sucia, vulgar y provocativa que conecta con grandes audiencias. Esas han sido mis apreciaciones que he venido recolectando conforme avanzaba la función. De hecho, me doy cuenta de que esta sexta entrega funciona como una masterclass sobre la esencia y la producción detrás de cámaras en todas las entregas. Aparte de ello, como película por cuenta propia, “Scary Movie” (2026) se resume en dos enormes puntos generales: la burla hacia la industria de Hollywood y el excesivo tumulto de sketches amasados en un frankenstein de noventa minutos con el objetivo de hacerte soltar carcajadas. Corríjanme si me equivoco, pero posiblemente así también podría resumirse la franquicia completa.

En ese sentido inicial, si la pasas bien, entonces será una gran película. Pero por otra parte, ¿será que la propuesta de las SCARY MOVIES es anticuada dentro de nuestra actualidad? Porque con el poder del internet, hoy en día cualquiera puede demostrar su talento y alcanzar reconocimiento con ello. La masificación de los medios ha hecho que una voz crítica pueda nacer de cualquier sector de la audiencia, asimismo, que una voz autoral resuene en otros campos de las artes. Hoy en día, tenemos un sinfín de creadores de contenido cómicos, artísticos, críticos y paródicos. Youtubers han conseguido sus debuts en la pantalla grande (Talk to Me, Backrooms, Obsession, entre otros). Existen cortometrajes independientes de terror —y más géneros— en plataformas como YouTube o Vimeo, sean originales o basados en otros títulos. En sí, talentos emergentes que ofrecen una visión fresca al género de terror.

¿La fórmula es demasiado anticuada?
Bajo este panorama, a principios del nuevo milenio, la comedia paródica era prácticamente un tesoro exótico, mayormente vinculado a los medios del cine o la televisión. En cambio, actualmente, un segmento audiovisual de comedia puede ser encontrado en cualquier red social popular, en diversos tonos, formatos y estilos. Entonces, ¿acaso tiene algo distintivo que ofrecer hoy en día? ¿Qué tiene la franquicia “SCARY MOVIE” de especial?

En términos sencillos, su legado. Para empezar, cuenta con el regreso de la familia Wayans (¿Y dónde están las rubias?, Chiquito pero peligroso), tanto sus personajes como dentro de la producción de la película, quienes habían sido silenciosamente sustraídos de la elaboración de la tercera entrega de la saga sin su conocimiento. Por lo tanto, esta primicia es un foco brillante: sinónimo de buen augurio para su público más leal. Por supuesto, el factor nostálgico está de su lado para la posibilidad del éxito. Así como el multiverso o las reinvenciones del género de terror, esta década se caracteriza por atravesar una particular época de legacy sequels: retornos de sagas longevas para un bocanada de aire fresco y nueva gloria en tiempos modernos, donde los nativos digitales son actualmente una muestra considerable dentro de la población. Top Gun: Maverick, ¿Y dónde está el policía?, Otro viernes de locos, El diablo viste a la moda 2, el revival de Malcolm in the Middle, entre muchos otros ejemplos.

Además de ello, junto a una de las grandes casas del entretenimiento como Paramount Pictures para la distribución de la cinta y a la acostumbrada productora Miramax, los Wayans recibieron una segunda oportunidad en nombre del cine parodia. Las IPs nuevamente de su lado y los recursos para una experiencia cinematográfica competente. Como resultado, la nueva “Scary Movie” puede sintetizarse en lo siguiente: una producción de Hollywood haciendo burla al propio Hollywood (secretos, fines corporativos y prácticas de doble moral). Al principio, ese punto de vista podría quitarle un poco de honestidad a la burla detrás: hacer sátira sobre algo que el mismo título está replicando. En mi caso, tengo dos contraargumentos. Primero, de no ser de la mano de las grandes empresas, ¿quién más podría hacer un espectáculo grandilocuente con los derechos de autor necesarios para concebir el producto? Aquí se trata de un puente (un intermediario) para el talento, el arte y la honestidad en la visión creativa. Segundo, la narrativa final busca destrozar las expectativas respecto a su supuesta concepción como “atajo fácil para generar dinero con nostalgia”.

¿La nostalgia es demasiado trillada?
En cuanto a la sinopsis, “Scary Movie” (2026) es una continuación en tiempos de la década actual, con los protagonistas de antaño de regreso y una nueva descendencia de jóvenes. En alianza, buscarán hacerle frente al retorno del asesino serial Ghostface (quien según los memes de Internet apareció en la cinta original), el cual tiene a ambas generaciones en la mira. Entre parodias a propiedades intelectuales contemporáneas y recientes íconos de terror, marcan tantas casillas de bingo para cumplir una secuela meramente nostálgica… Solo que a su propio estilo. Porque, con profundo descaro, la película te pregunta a la cara: “¿y eso qué?”. Como bien mencioné hace poco, “Scary Movie” destroza esas expectativas.

¿Cómo? Aquí va la respuesta simple. No te tomes nada en serio. La película lo sabe. Busca diversión alocada sin límites. Allí está la gracia. Un baile sin fin entre coherencias e incoherencias. Un esparcimiento del orden común del cine. Con un 60% de connotación sexual (que les fascina tomarse su tiempo), un 20% de racismo, un 20% de drogas. Y un 100% de referencias cinéfilas: La Sustancia, Sinners, Weapons, Scream, Get Out, entre muchas sorpresas más.

¿La respuesta larga? “Scary Movie” agarra su estigma de premisa de “revivir los viejos tiempos” para crear discordia con ciertas convenciones narrativas, a su conveniencia personal en nombre de hilarantes remates. Primero, se burla del concepto habitual del pase de antorcha a una nueva generación de actores. Por ejemplo, a diferencia del caso reciente “El diablo viste a la moda 2” con los cuatro protagónicos de siempre sin ningún nuevo principal tratando a los secundarios con respeto, a la nueva “Scary Movie” le importa un comino. Nunca duda en retratar adrede a su joven elenco como estereotipos medianamente insufribles, con dependencia extrema al legado palpable de la saga. Lo saben con certeza, por lo que explotan la sátira tanto como les sea posible. Representando con nula sensibilidad temas de conversación más difundidos o de actualidad: la inclusión en la sociedad, los memes modernos, las redes sociales, la concientización de la salud mental, las “nuevas pandemias” de ansiedad o depresión. Entre tanta payasada, retratan diversos sinsentidos y contradicciones en nuestra actualidad. Su principal tema de burla es la imposición autoritaria de un pensamiento correcto, la cual irónicamente pierde validez si es que parte del seguimiento ciego a tendencias o la falta de empatía con las otras maneras de pensar. Si es que acaso la cinta buscaba dar una moraleja (lo cual dudo con justa razón), la enseña a su propia manera trastornada, asquerosa y truculenta.

Segundo, se burla del concepto del choque generacional, sobre las dificultades de “lo viejo” en adaptarse a “lo nuevo”. ¿Eso qué? “Scary Movie” pone en perspectiva la estupidez de que si un personaje de antaño envejece, “entonces debe actuar diferente o perdido en el tiempo”. Te escupe su discurso en la cara, te ordena entender que eso es un cliché. Los comebacks de Cindy Campbell (Anna Faris), Brenda Meeks (Regina Hall), Shorty Meeks (Marlon Wayans) y Ray Wilkins (Shawn Wayans) no necesitan de alguien "nuevo" para educarlos en cómo se hacen las cosas: hacer livestreams, convivir con la juventud, hacer fiestas, el uso de la tecnología, la paternidad. La película logra que jamás caigan a ese nivel predecible de ignorancia. Con una excesiva y admirable confianza, ellos toman estos nuevos hábitos y los vuelven suyos. A pesar de que no he visto las antecesoras, puedo apreciar el talento en el guión y en actuaciones para identificar conductas, así como alusiones a eventos pasados. Los respetan. Los aprecian. Te encariñas con ellos. La química y atmósfera en sus reencuentros han sido demasiado emotivas, apasionadas, contagiosas. Me hacen sentir como que son esos grandes amigos queridos, que no veo desde hace mucho tiempo (y ha sido mi primera vez escuchando sus nombres).

Tercero, durante varios momentos, la cinta crea una ilusión de que eventualmente adquirirá un tono más emocional, profundo, introspectivo. Como si proviniera de la filmografía de Jordan Peele, de narrativas de terror asociadas a dramas interpersonales/familiares, o de cualquier innovación literaria del siglo XXI vinculada a temas psicológicos. Nuevamente, vale un pepino. Aceptan que eso ya está muy visto. Muy trillado. Con ello, llegan más locuras. Una escena que parece contar un trauma, que se convierte en un viaje psicodélico de mucha hierba. Una conexión madre-hija que se arruina porque, terminado el momento climático, a la hija le sigue dando igual su familia. ¿O qué tal un homicidio? Tampoco, ni siquiera importa aunque la víctima sea un personaje principal. ¿Por qué salvar a alguien que no te aprecia? En 2026, “Scary Movie” es un parteaguas que perturba la ola de terror más intelectual, filosófico y reflexivo. Demuestra que la parodia al propio medio cinematográfico todavía es capaz de tener acogida, para dejar a las audiencias con una sonrisa. Asimismo, reafirma la versatilidad del terror y la comedia para crear diversos matices de historia en coexistencia.

¿El humor es demasiado exclusivo?
En cualquier época, siempre es liberador reírse de la realidad. Tirándole el dedo medio a toda coherencia, valor íntegro o asuntos tabú, “Scary Movie” me parece un hermoso caos. Disruptiva con los propios clichés en los que está “cayendo”. Una comedia suculenta… ¿pero accesible?

En ese ámbito, considero que en la mayoría de ocasiones, el humor está sujeto a si el espectador ha consumido demasiadas películas (incluso más allá del terror). Con esto, no me refiero directamente a la filmografía de los Wayans o los títulos parodiados/mancillados en la función. El entendimiento de la película, como un TODO, depende totalmente de que tengas contexto previo sobre la producción detrás de la franquicia. En un nivel más secundario, hay chistes minúsculos (importantes) extremadamente vinculados a Estados Unidos —incluso dentro de la versión doblada estándar de la cinta— que podrían ser un poco confusos en la distribución internacional. Como paréntesis, existe una versión del doblaje latino, adaptada para el público mexicano, la cual no pude visualizar desde mi país.

Volviendo al tema, en ese sentido, el humor meta-referencial puede caer en el entendimiento limitado por parte de la audiencia, sobre todo durante el tercer acto. Claro, te sigues dejando llevar por la locura. No para de ser divertida. Pero posiblemente te pierdas un poco al intentar comprender la inteligencia o el ingenio detrás los remates absurdos concluyentes (absurdo como fortaleza). Eventualmente, tienes que conocer de antemano información muy específica, como el titular de alguna noticia o la trayectoria de ciertas celebridades. Tal vez podría añadir que personalmente ciertos chistes han sido alargados en exceso, pero al fin y al cabo la comedia es subjetiva en ese aspecto. No obstante, sí pienso que esta sexta entrega (algo que se ensañan en recordarte) se hubiera beneficiado al encontrar un balance mejor equilibrado entre las referencias cinéfilas, la cultura pop y su trama más subliminal (relacionada con la cuarta pared) para que todas las audiencias puedan captar el sentido detrás del sinsentido.

Claro, existirán amantes de las películas (como yo) con el súper-poder de detectar elementos, diálogos, recursos y decisiones narrativas que por inferencia son un patrón en las demás películas. Asimismo, las generaciones Z y Alfa (que forman parte del demográfico de la cinta) captarán las parodias a estrenos recientes, los cuales yo igualmente les he seguido el paso con mayor cercanía. Sin embargo, cabe recordar que en las funciones de cine, la mayoría del público consta de espectadores casuales. Si bien la película tiene a los fans de antaño en una prioridad muy alta, a veces parece enfocarse exclusivamente en los nativos digitales. Fácilmente, la solución a esta contradicción hubiera sido satirizarla dentro de la cinta: 100% válido en su mundo y con garantía de unas carcajadas de por medio. Incluso, ahora mismo me estoy imaginando a “Scary Movie” capaz de burlarse de aquella audiencia cinéfila que podría creerse “más lista” por el simple acto de captar todas las referencias, en una hipotética próxima ocasión. Esta idea me salió de repente mientras escribía. A mi parecer, cuadra perfecto con su tono burlesco. ¿Ustedes qué opinan?

¿El corte final está demasiado abarrotado?
A pesar de ello, tengo que reconocer la versatilidad en el montaje de escenas y su estructura narrativa. Porque ofrece la oportunidad de producir nuevos sketches en una etapa posterior a la grabación principal. Durante la película, hay secuencias que consisten en ver lo que los personajes están viendo en televisión (comerciales, canales, streaming), o momentos que viven de la parodia sin depender de la historia en ningún sentido. Por consiguiente, se pueden hacer cambios de último minuto en el producto final y alterar el orden original de los sketches cómicos. Prefiero no mencionar ejemplos para evitar arruinar la sorpresa.

Es interesante tal tipo de adaptabilidad, pero retroactivamente la campaña publicitaria elaborada pudo haberse transformado en una jugada engañosa. Porque, revisando a posteriori, algunos momentos anticipados por los promocionales acaban ausentándose en el corte final de la película. Desde luego, es habitual que en los tráilers aparezcan planos que acaban siendo descartados. Sin embargo, aquí directamente se han sustraído parodias de las cuales generaban expectativa desde los avances (incluso en algunos pósters), que desafortunadamente no han tenido su momento estelar. Al mismo tiempo, buscan compensarlo con nuevos segmentos sin miedo al éxito, realizados meses antes del estreno. Aunque, en retrospectiva, se nota que han batallado en cómo apretujar todos los sketches. Por eso, la edición final puede percibirse muy abarrotada durante noventa minutos, o muy aleatoria en su selección de comedia. ¿Es un sinsentido que nutre a la película? Por mi parte, creo que ese montaje atiborrado resta un poco al disfrute de los chistes. Porque provoca que algunos segmentos parezcan estar de más. A fin de cuentas, creo que eso dependerá de la percepción de cada uno.

¿El remate es demasiado ingenioso?
Por lo demás, me resulta evidente que todos las decisiones creativas tomadas, los caminos descerebrados y las acciones cuestionables (hilarantes) han conducido a un desenlace destacado que sintetiza la esencia de la película. Con unas ingeniosas declaraciones que arden en llamas, “Scary Movie” (2026) abraza esta segunda oportunidad para la familia Wayans. Conscientes de su salida desde la tercera película, el final es una perspicaz desinhibición del rencor y un deseo desquiciado para seguir siendo vigentes hasta los noventa años. Partiendo de aquel “evento canónico” (perdón, me entró una sobredosis espontánea de referencias), se van construyendo los remates dentro de esta secuela, así como su sentido mismo.

Pues, es su momento. Es su retorno. Demostrar que son las estrellas. Que son irremplazables. Y se asegurarán de dejar sus nombres en alto. Tal como señalé antes, habrán referencias demasiado inmiscuidas, por lo que la culminación podría quedar enrevesada si no tienes un contexto previo de algunas situaciones de la vida real. Pero eso dependerá de cada uno, claro que sí. Al fin y al cabo, la intención es lo que cuenta. Sinceramente, yo aprecio su creatividad. De igual manera, tengo la certeza de que será accesible para un buen sector de la audiencia. Desde fans leales, hasta personas que sepan leer entre líneas. De las maneras más desquiciadas posibles, rompen con aquellos patrones habituales de las legacy sequels… incluyéndolos para burlarse de ellos.

Con ese concepto en mente, pienso que el elenco que representa “la nueva generación” cumple con su función a la perfección: Sara Campbell (Olivia Rose Keegan), Jack (Cameron Scott Roberts), 𝖬̶𝖾̶𝗋̶𝗅̶𝗂̶𝗇̶𝖺̶ Martina Campbell (Savannah Lee May), Jess (Benny Zielke), Brad Meeks (Gregg Wayans), Dei Meeks (Sydney Park) y Elle (Ruby Snowber). Además de las burlas hacia los nativos digitales, tienen el rol de poner en perspectiva el factor nostálgico y la necesidad corporativa de traer nuevas audiencias a la franquicia como negocio. Como resultado, enaltece la comedia de la saga: le permite ser relevante en esta época contemporánea.

Aparte de ello, la química entre ambos elencos de generaciones en colisión fue sorprendentemente espontánea. Además de estar unidos por el objetivo conjunto de detener a Ghostface, existe una lucha silenciosa por ver quién se queda con el protagonismo de la película. Los “originales” contra la “sangre joven”. El resultado es una sinergia divertida (e incluso entrañable), que crea duplas y tripletes inesperados entre varias posibles combinaciones de personajes. Reforzando vínculos. Alimentando las parodias. Creando más humor desvergonzado. Jamás perdiendo el foco en aquellos que definieron la franquicia —así como redefinir el género paródico del nuevo siglo—. Como mencioné en un principio, “Scary Movie” (2026) ha sido una masterclass de la naturaleza misma de sus películas, al igual que su producción, la recepción de la crítica y el público.

¿La película es demasiado significativa?
Entonces, ha llegado el momento de contestar la pregunta inicial. En medio de la ola masiva de contenidos del internet, la nueva película ha demostrado que el estilo no se ha perdido en el paso del tiempo. Indiscutiblemente, “Scary Movie” (2026) se distingue por su legado en el género de comedia y dentro de su audiencia, donde alcanzó un estatus de culto. Usualmente se califica a la nostalgia en un sentido peyorativo, ¿pero acaso no es una evidencia honesta del amor hacia las películas? Siempre ha habido secuelas. Y siempre habrá oportunidad para continuar con un legado. En esta ocasión, aprecio su factor nostálgico como una fortaleza. Un patrimonio para sentir profundo orgullo. Se les ha concedido una nueva oportunidad a los creativos que iniciaron todo. Conocidos por su comedia burda, desinhibida e incorrecta. Burlándose del medio cinematográfico, que continúa siendo la base de varios proyectos derivados, incluyendo los digitales. Pues, el cine seguirá como tema de conversación para los creadores de contenido digital en diversos nichos.

En definitiva, la saga “SCARY MOVIE” seguirá siendo relevante. Viendo su gran acogida, decir “demasiado” queda poco. Gracias a la gran conexión con la audiencia. Ganada desde hace más de dos décadas del estreno de la primera entrega. Ganada desde hace más de una década en espera por una secuela, donde nuevas generaciones conocieron su legado (y desearon más). Así, guste o no la nueva película, veo que nada podrá reemplazar ese cariño por las cintas originales. De ese modo, ese talento de los Wayans continuará siendo reconocido en la industria. Porque existe una gran comunidad de fans —en crecimiento constante— que permanecerá. Así, “SCARY MOVIE” prevalecerá.

Rompiendo y respetando su naturaleza nostálgica de legacy sequel, espero que su gran éxito logre que las productoras se animen a desarrollar nuevos proyectos de comedia paródica en esta década. Pues, en tan solo su primer fin de semana de estreno, la sexta “Scary Movie” consiguió triplicar en taquilla su presupuesto original de 30 millones de dólares, recaudando más de 100 millones. Seguramente, esta buena señal no pasará por alto. Junto a la reciente ”¿Y dónde está el policía?" (2025) y la próxima “Spaceballs: The New One” (2027), he logrado conocer un género que anteriormente para mí era simplemente territorio inexplorado. Lograron su cometido. Conocí otra cara de la comedia. Y me está fascinando.

En vista de los nuevos espectadores y los outsiders a la franquicia, “SCARY MOVIE” (2026) será una jugosa masterclass de todo lo que les espera. Tanto lo bueno. Como lo malo. Y lo incorrecto. En mis palabras, esta secuela lo logró. Aunque no haya visto la saga completa con anticipación, eso nunca detendrá a uno en su búsqueda por conocer, analizar y descubrir un nuevo título cinematográfico. En mi caso, resultó ser uno tan gracioso, que me anima a darle una oportunidad a todas sus antecesoras. A mi parecer, esa es la sensación que debe quedar en el espectador para saber distinguir una gran película. ¿Qué hay de ti? ¿Cómo te sentiste al finalizar esta nueva “película de miedo”? Estaré leyendo sus impresiones abajo en los comentarios.
DIRECCIÓN: Michael Tiddes; COMPAÑÍA PRODUCTORA: Miramax / Wayans Bros. Entertainment; PAÍS: Estados Unidos; DURACIÓN: 96 min.

Artículo escrito por ESTEBAN VALLADARES ARCE
Bachiller en Comunicación Audiovisual y Cine
Redactor creativo/Creador digital sobre cine y animación
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