Ya estuve ahí - Backrooms
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Sacado de una simple imagen de internet sobre un lugar donde la mayoría estuvo en algún punto de su vida y un chico que tomó ese concepto y lo hizo aún más inquietante con una simple cámara de vídeo hace unos años. Nos percatamos de que este miedo e inseguridad sigue vigente tanto en internet como ahora en las salas de cine.

A24 y Kane Parsons (uno de sus directores más jóvenes) tomaron y demostraron como se debe hacer un creepypasta del 2019 en pleno 2026.
El fandom alimento todo este tiempo uno de los peores miedos que un humano pueda sentir estando en una lugar extradimensional como este. Kane supo como proyectarlo y llevarlo a cabo en pantalla grande ya que es su gran trabajo o proyecto a pesar de su corta vida.
No todos podrán con esto
Siendo sincero, esperaba ver más como la soledad por estar en este laberinto infinito haría de las suyas con la desesperación por los personajes introducidos a esta dimensión desconocida.
Puede que para muchos esto solo sea otra cinta extraña de A24 que pocos pueden entender, y estamos en lo correcto. Ciertas generaciones antes de la nuestra no sentirán ese vacío que transmite el escenario e incertidumbre de que algo te acecha en estos largos, bizarros, angostos e infinitos pasillos.
Sin tener recuerdos del lugar, hemos estado ahí. Conocemos ese olor a alfombra, el color de ese papel tapiz es único y el sonido que emiten las luces de oficina, junto con el sentir de esa dimensión, es aquello que hace inmersiva a esta película.
Y con todos estos pequeños grandes detalles uno puede volverse paranoico tarde o temprano. Al principio, el estar rodeado de todas estas paredes, objetos y habitaciones puede ser un buen lugar para alejarse de todo; tambien ese es el problema, mientras más recorre uno los backrooms menos posibilidades se tendría de "pasarla bien". Seamos sinceros, lo primero que hace uno al entrar en un sitio así tan de repente es ese miedo a lo desconocido

Cuidado al cruzar
Tener un protagonista inanimado como los backrooms detona bastante bien la ausencia de un escenario común en una cinta de horror, misterio y ciencia ficción. La luz al final del túnel en un espacio como este causa la inseguridad sobre lo que podemos encontrar del otro lado, arriba, abajo, izquierda o derecha; la dirección y el huir constantemente en los backrooms es prácticamente perderse en uno mismo.
Puede que todo esto (hablando tal vez de una manera psicológica) sea una referencia al desastre que tenemos cada uno de nosotros con nuestro entorno. Problemas que no tienen una solución rápida, que le damos vueltas a las cosas o que tenemos opciones casi infinitas para algo, pero que de todas formas nos llevan al mismo punto: la desesperación por una salida.
Nuestra mente puede ser nuestro propio backroom








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