3 preguntas a They Will Kill You
Reseñas generales¿La nueva faceta de Andy Muschietti?
Desde que Andy Muschietti llegó a Hollywood, su carrera ha estado vinculada casi exclusivamente a proyectos de gran impacto comercial: la saga de It y The Flash lo catapultaron al estrellato de manera inmediata. Sin embargo, creo que uno de los problemas principales de su trayectoria es que la gran mayoría de sus obras resultan mediocres o directamente malas, sostenidas más por el presupuesto y la maquinaria de marketing que por una solidez narrativa real.
Las únicas excepciones, a mi juicio, son dos. La primera es It (2017), cuyo acierto debe mucho al guion de Cary Fukunaga, quien le dio al material una estructura y una profundidad que Muschietti supo plasmar con oficio pero no necesariamente reinventar. La segunda es la serie Bienvenidos a Derry, que me pareció un gran acierto, atmósfera cuidada, tensión bien administrada, personajes con peso, aunque con un final que no hace justicia a todo lo construido a lo largo de los episodios. Una lástima, porque el camino era prometedor.
En cambio, como productor, Muschietti ha encabezado proyectos como The Electric State y, más recientemente, They Will Kill You, que considero su mejor proyecto hasta la fecha. Y no es casualidad, se trata de una historia original, de presupuesto medio o bajo, sin la presión de un material preexistente ni la obligación de satisfacer las expectativas de una franquicia. Creo firmemente que ese es el camino que debería seguir. Alejado de los blockbuster de decenas de millones, Muschietti puede desenvolverse con mayor libertad, poner en práctica su experiencia visual y su oficio artesanal sin cargar con el peso de una saga o la necesidad de rentabilidad desmesurada. Allí, en ese territorio más modesto pero creativamente más fértil, es donde probablemente pueda encontrar su mejor versión como cineasta.

¿Inspiración o copia ?
Algo que siempre se dice dentro del arte, y especialmente en el cine, es que todo fue inventado, no hay nada nuevo. La clave no está en crear desde la nada, sino en tomar lo que ya existe y jugar con eso, transformarlo, hibridarlo y darle una nueva vida. Creo que esta película es un ejemplo perfecto de esa filosofía. Tomando como base el pulso narrativo de Akira Kurosawa y la energía visceral de Tarantino, la cinta construye su propio universo de acción violenta, donde el personaje principal no es un héroe invulnerable que sale ileso de cada golpe, todo lo contrario, sino un ser frágil que recibe daño, tropieza, sangra y sigue adelante a pesar de todo.
Y hay un detalle que acerca aún más la película al universo tarantiniano, esa estática de cámara que se instala después de cada escena de acción, ese pequeño silencio visual que deja reposar la violencia antes de continuar. No es imitación, es diálogo. La película bebe claramente de Kill Bill y sus secuencias de lucha, pero no se limita a copiar, toma la inspiración, la respira y, a partir de ahí, construye una historia nueva, interesante y con voz propia. El resultado es una película de acción bizarra, graciosa y desmesurada, que en su conjunto termina siendo una gran película, de esas que saben a homenaje sin saber a simple repetición. Y eso, en un panorama tan saturado de referencias, es cada vez más difícil de lograr.

¿Un elenco con ilusiones ?
Uno de los aspectos que más llamó mi atención de esta película es, sin duda, su elenco, un conjunto heterogéneo y sorprendente tanto por los nombres que reúne como por las historias personales que cada uno arrastra. Por un lado, tenemos a Tom Felton, quien regresa a la gran pantalla después de una larga travesía alejado de los focos principales, recordado siempre por su icónico papel en Harry Potter, pero demostrando aquí que su registro va mucho más allá del universo mágico.
Por otro lado, Patricia Arquette vuelve al cine después de un largo y exitoso paso por la televisión, con series como Escape en Dannemora o Severance, trayendo consigo la solidez de una actriz que ha sabido reinventarse sin perder su esencia. Y luego está, quizás, lo más destacado del reparto, Zazie Beetz, quien atraviesa un año particularmente movido, con dos películas estrenándose al mismo tiempo, lo que la convierte en una de las presencias más interesantes y versátiles del momento. Su capacidad para alternar entre registros, del drama indie a la comedia negra, pasando por el cine de autor, la sitúa en un lugar de privilegio dentro de su generación.
Este cruce de trayectorias, el regreso, la reinvención, la consolidación, convierte al elenco no solo en un reclamo, sino en un reflejo de los distintos tiempos y ritmos de una industria que, a veces, permite estos encuentros inesperados. Y la película, afortunadamente, está a la altura de ellos.










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