Casi diez años después, los Halcones siguen volando a la gloria
Reseñas generales
Las series originales de Disney Latinoamérica siempre dejaron huella, en mayor o menor medida: desde los éxitos rotundos de Violetta (2012-2015) y Soy Luna (2016-2018), los cuales llenaron teatros alrededor del mundo; pasando por la serie brasileña Juacas (2017-2019), que nos sacó de las calles de Buenos Aires y nos llevó a la ciudad costera de Itacaré; incluso Bia (2019-2020) que, a pesar de haber durado menos en comparación a las demás, consiguió una base de fans muy fuerte. Es tanta la nostalgia y, a la vez, el cariño de los fans que las series vuelven a dar de qué hablar años y años después. Tanto así que algunas regresan a emitirse con nuevas temporadas. Este es el caso, por ejemplo, de Soy Luna, que va a volver en julio. Pero la serie de la que quiero hablar ya volvió y está siendo furor: O11CE. Después de casi una década de su inicio y a 7 años de que terminó, los Halcones Dorados vuelven con todo, pero ahora en formato streaming por Disney+ y de la mano de Sebastián Pivotto, director de la 1ra temporada quien regresa al mando para esta continuación.
Las cosas para los Halcones y el IAD no pintan bien. Desde la final con la Juventus en el Mundial de Clubes, el Instituto Académico Deportivo no para de perder y el fútbol no es más popular en la institución, lo que llevó a menos incripciones tanto en el equipo como en el colegio. Por otro lado, Gabo Moretti, leyenda de los Halcones, está viviendo su mejor momento en España. Después de salvar la cancha de su pueblo natal, el jugador oriundo de Álamo Seco se destaca como capitán en el Atlético de Madrid y tiene la Champions League en la mira. Sin embargo, tras un reencuentro con sus mejores amigos Ricky Flores y Dedé Duarte, quienes también se encuentran en el fútbol profesional, deciden pegarle una visita al IAD y se enteran de la situación deplorable por la que está pasando la casa que los formó. Isabel Di Marco, directora del IAD, comparte la propiedad de la institución con un grupo inversor, el cual envía a un señor llamado Alfonso a administrar la escuela en su nombre y no parece estar favoreciendo a los Halcones: menor financimiento, menor sistema de becas, instalaciones descuidadas, un DT poco profesional, entre otras cosas. Conociendo esto, Gabo, Ricky y Dedé deciden usar sus vacaciones para ayudar a reformar el equipo de los Halcones, salvarlos del descenso y evitar que el IAD tenga que venderse.
Cuando O11CE salió por primera vez, yo tenía 14 años y no quería perderme ni un capítulo. Literal, por más que fuera un partido Machetes vs. Rayos, yo quería verlo igual. Fue de las pocas series de mi infancia que seguí con continuidad y constancia hasta su final (Ben 10 también entra en ese grupo pero ya voy a hablar de ella más adelante). A pesar de ser una serie de fútbol, seguía teniendo dinámica de telenovela. Los partidos duraban 15 minutos máximo y el drama fuera de la cancha no daba respiro, pero a mí me mantenía enganchado. Cuando la llegó la 3ra temporada y a los Halcones les tocó disputar el Mundial, pensaba que era imposible seguir a partir de ahí. Era como el desafío máximo. Obviamente parte de mí tenía muchas ganas de saber qué había sido de Gabo y compañía tras haber egresado del IAD. Pero mi emoción estaba acompañada de un poco de miedo también, lo que suele pasar cuando recuperan una serie amada de la infancia. Lo ideal era mantener la esencia de la serie original a la vez que nos mostraran nuevas caras y nos emocionaran con interacciones entre los nuevos y viejos personajes. Ya habiendo visto “O11CE: Nueva Generación”, puedo decir que este fue un gran regreso de la serie, y me sorprendió en muchos aspectos.

En cuanto a los personajes originales, hay quienes se mantuvieron iguales y otros que cambiaron un poco desde la última vez que los vimos. El manejo de Gabo (Mariano González) estuvo perfecto. Ya sea dentro o fuera de la cancha, sigue manteniendo la mística de referente pero con la humildad que lo caracteriza. Siempre tiene las palabras adecuadas y sus arengas no decepcionan. Pero esto no lo exime de cometer errores en el camino, siendo que es la primera vez que dirige un equipo de jóvenes jugadores, y el crecimiento del personaje se nota en este aspecto. En cuanto a Ricky (Juan David Penagos) y Dedé (Luan Brum) tengo sentimientos encontrados. Sus misiones secundarias no me gustaron, a veces parecían estar por fuera de la trama principal y no apoyaban del todo. Reconozco que también tuvieron buenos momentos y sí llegaron a colaborar en ocasiones, como en el reclutamiento de Tomás o dirigiendo el entrenamiento de los chicos nuevos. No obstante, en un sentido general, los sentí ridiculizados. Entiendo que funcionan como la dupla cómica pero se pasaron de alivio cómico.
Los cambios más drásticos se notaron en Isabel Di Marco (Verónica Pelaccini) y Vitto Voltaglio (Santiago Stieben). Tras presenciar la decadencia del IAD, ambos se volvieron un poco inestables y más ansiosos. Isabel tuvo que vender acciones de la institución y Vitto fue removido del cargo de DT y pasó a ser el conserje del colegio, reemplazando a Florencio. Es muy chocante ver el contraste de estos personajes entre la serie original y esta nueva temporada, pero entiendo que la exageración funciona para demostrar que las cosas no anduvieron muy bien desde la salida de Gabo y compañía del IAD. No obstante, con el pasar de los capítulos, ambos van recuperando sus comportamientos más tradicionales a medida que el equipo crece y la situación mejora. Aunque no tenemos a las Fénix, también está Zoe Velázquez (Paulina Vetrano), que a pesar de haberse separado de Gabo, sigue siendo su apoyo e interés amoroso. Era casi cantado que iban a volver a estar juntos, y qué bueno que lo hicieron porque funcionan muy bien y tienen mucha química. Incluso es bueno volver a ver a Joaquín Costa (Javier Eloy Bonanno) y ver cómo creció Joaco Sports después de tantos años (el tipo fue pionero en stremear partidos jajajaj).
La sorpresa más grande me la llevé con los nuevos Halcones. Otra de mis preocupaciones era que las leyendas del IAD no dejaran espacio para que los nuevos personajes se desarrollaran. Pero no solo que eso no pasó, sino que conocimos personalidades muy interesantes y además los vimos crecer mucho. Por un lado tenemos a Gael (Emiliano González), quien sería el Gabo de esta generación, dejando su hogar en México y su familia para estudiar en el IAD. Tiene todas las cualidades para portar la 10, le cuesta acatra órdenes y pasar la pelota en su afán de demostrar su valía a Moretti y a los Halcones. Con el tiempo va a aprender que el mejor jugador no solo es el que mete más goles. Por otro lado, su contraparte sería Benjamín (Massimo Pomponio), con una personalidad que recuerda a Lorenzo Guevara: engreído, preocupado por su imagen y cree que todas las pelotas le tienen que llegar a él. En el fondo, es un chico que busca defender a capa y espada la camiseta de los Halcones. También está Tomás (Faustino Bo), un defensa frío y agresivo que esconde un conflicto personal interno. Este caso fue mi favorito, ya que quedé muy sorprendido con la profundidad que le dieron al personaje. Además, la interpretación de Faustino Bo me impresionó: supo manejar la actitud de pibe enojado con el mundo, pero fue creciendo hasta convertirse en alguien carismático pero fuerte a la vez. Y me gustó como trataron el conflicto con su papá. Siento que no veíamos ese tipo de relación desde Rafa y su papá en la 1ra temporada, salvo que esta sí culminó con el hijo imponiéndose al padre, lo que los lleva a unirse más.

También se destacan otros nuevos Halcones como Cari (Francisco Pizarro), un arquero con poca confianza en el juego aéreo que va a pasar a ser figura clave en el equipo; su mejor amigo Matheus (Gabriel Moura), un chico brasileño que, a pesar de estar lesionado toda la temporada, es el alma del equipo y levanta el ánimo siempre; y Franco (Efraín Wilches), un volante central muy tímido al principio pero que eventualmente se va a convertir en voz de la conciencia de todo el equipo. Sin ir más lejos, la decisión de que él tomara la cinta de capitán después de que Benjamín renunciara me pareció espectacular. La dinámica fue muy similar a cuando, en la 1ra temporada, Valentín se volvió capitán a pesar de que al principio la disputa estaba entre Gabo y Lorenzo. En este caso, invertimos a estos dos por Gael y Benjamín. Y también estuvo ese momento en el que Cari se lesiona y Franco se pone los guantes para atajar a lo Enzo Pérez. Encima mete un caño en el área, ¡qué capitán! Pero no todos los talentos están en el vestuario de los Halcones, sino que también está Rodrigo (Nahuel Pirovano) amigo de Gabo de Álamo Seco que, ahora más grande, juega en las Águilas Imperiales debido a una manipulación de Alfonso. Rodrigo defiende la camiseta de su equipo, pero ayuda a los Halcones en más de una ocasión y los respeta. Al final de la serie, quedó desafectado de las Águilas por esto mismo, así esperemos que haya una nueva temporada para verlo con la camiseta de los Halcones. También está Frida (Layla Ferrari), una de las pocas fanáticas que quedan de los Halcones y habilidosa con la pelota. Ella eventualmente se vuelve la inspiración para que Zoe vuelva a iniciar el proyecto de fútbol femenino.
En cuanto a la trama, todo me pareció correcto aunque algo ya usado: los Halcones tratan de hacer su juego pero los directos de las Águilas tratan de perjudicarlos, en este caso Alan (Dani Martins) y Alfonso (Juan Ignacio Cané). Sobre esto, los villamos me parecieron bien. Es muy difícil llegar al nivel al que llegó Diego Guevara o incluso Laura Domeneck, pero funcionaron para esta temporada con un conflicto más aterrizado. Sin embargo, los chicos nuevos justamente funcionan para darle un aire fresco a la serie. Repito que me hubiera gustado más incolucramiento de Ricky y Dedé en los desafíos que surgían pero por momentos los sentí perdidos. Sumado a esto, es verdad que la serie se siente algo más infantilizada en comparación a lo que vimos hace unos años: a veces el humor se iba de las manos, los jóvenes jugadores eran retratados como zombies que no dejaban el celular, etc. Especialmente, se nota que hubo menos partidos que en temporadas anteriores. Esto se debe a que, por un lado, esta temporada cuenta con 20 capítulos, pocos en comparación a instancias anteriores. Según confiró la producción, esta decisión se tomó para que la serie encajara mejor en un formato de streaming y y que también tuviera un estilo más cinematográfico. “Tuvimos que achicar la parte narrativa y a la vez había más tiempo para explorar las historias. Esta compresión hace que la historia se parezca a una película, más moderna y mucho más intensa”, explicó Mariano González en una entrevista con Cynthia Plohn para el portal PRODU.
Asimismo, hay que tener en cuenta que la serie arranca en un punto en el que solo quedan cuatro fechas del torneo y cuatro partidos, pero aun así se nota la carencia de partidos. Los dos primeros encuentros que vemos no son muy positivos para los Halcones pero sirven para tantear el terreno y evaluar lo que después va a mejorar. Y esto se cumple porque es en los últimos dos encuentros, que son más electrizantes, donde vemos un equipo más desarrollado y en funcionamiento colectivo.
Algo que me generó molestia al principio, pero que después arreglaron, fue en el último capítulo cuando revelan la cláusula que permite a los equipos convocar a ex jugadores y las Águilas incorporan a Ciro, Julián y Camilo. En contraposición, los Halcones hacen los mismo pero suman a Gabo, Ricky y Dedé. Por más que me haya gustado ver a los protagonistas originales jugar juntos una vez más, me parecía que su presencia eclipsaba a los nuevos Halcones. Por fortuna esto cambia en el segundo tiempo ya que los ex jugadores deciden retirarse de la cancha, y me gustó que la decisión naciera de ellos. Y finalmente tuvimos un partido con todos rostros nuevos: el mejor partido sin dudas. Tuvo de todo: jugada colectiva de Gael, Benjamín y Franco; atajadones de Cari, Franco suplantándolo como arquero cundo este se lesiona; y una chilena de Gael alusiva a la que hizo Gabo en la final de la Intercopa contra las Águilas. Partido redondo y emocionante.
Otro punto positivo fue que la serie destinó la mayor parte de sus esfuerzos narrativos a un solo objetivo: salvar el IAD y a loa Halcones Dorados del descenso. Es una trama lineal y concisa que se respeta, y las historias secundarias refuerzan la principal. De esta forma es fácil de seguir.
Sumado al factor nostalgia, la temporada también vale por el regreso de personajes que queremos y extrañábamos. Isabel, Delfina, Celeste, incluso las ex Águilas Imperiales. Particularmente me gustó que tanto Francisco Velázquez como Ezequiel Correa volvieran para ayudar a los Halcones en esta situación delicada. Francisco fue casi un segundo padre para Gabo y es bueno erlo constantemente para ser esa voz de la experiencia para él. Por otro lado, es bueno ver a Ezequiel es un rol de mentor. Si bien sigue teniendo esos rasgos originales de engreído ("pichones"), el crecimiento que tuvo desde la primera temporada es monumental y da gusto verlo motivando a Cari. Otro personaje que estuvo muy presente, a pesar de las circunstancias, fue Lorenzo (Sebastián Athie). Uno de los desafíos que seguramente se presentaron fue cómo continuar esta historia tras el repentino fallecimiento del actor en 2020, y los seguidores de la serie se preguntaban si era posible. Sin embargo, esta temporada fue también un homenaje a su legado, al respeto que tanto fans como compañeros de reparto le tuvieron y le siguen teniendo, y el cariño que Lorenzo, y sobre todo Sebastián, ganaron en toda la comunidad de Disney.
La serie sugiere que este no es el final de la historia de los Halcones ni de Gabo y sus amigos. Sabemos que Zoe va a arrancar con el proyecto de fútbol femenino y Frida va a ser su primer jugadora. Por su parte, Rodrigo fue expulsado de las Águilas y es momento de que porte la camiseta de los Halcones, como siempre soñó. El Loro (Bautista Amestoy), al no estar cómodo en la cancha, parece que se va a volver el aprendiz de Joaco como relator. En cuanto a nuestros protagonistas, tenemos que averiguar si Ricky y Dedé fueron convocados para formar parte de las selecciones de sus respectivos países de cara al Mundial (lo más probable es que Dedé si participe, y esperemos que Ricky también). Lo que está confirmado es que Gabo sí fue convocado para formar parte del plantel de Lionel Scaloni, y ojalá verlo con la camiseta albiceleste en algún punto.
No obstante, también es momento de enfocarnos en el futuro: a nuestros nuevos Halcones también les toca ocupar el foco principal. Sería bueno tener una 5ta temporada centrada en el nuevo equipo dirigido por Vitto, con Matheus finalmente en la cancha y un equipo mejor consolidado compitiendo esta vez en la Intercopa (y no descartemos la posibilidad de verlos jugar una Intercontinental más adelante). Solo queda esperar, aunque las chances se ven prometedoras. La serie ya llegó al Nº1 en varios países de Latinoamérica y revitalizó al fandom como nunca. Solo queda una cosa: “¡Qué llueva talento nomás!”


















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