Soy un Baby Boomer (o porqué amo tanto OUATIH)

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Baby Boomer: personas nacidas entre 1946 y 1964, primera generación que creció con la televisión. Hijos de la rebelión.

Dicen que todo vuelve. Yo muchas veces me lo creo, y es más, pensándolo bien, en realidad esta simple frase aplica para casi todos los sentidos de la vida. Muchas veces lo denominamos karma, otras veces moda, pero a mi no me gusta encapsular, poner etiquetas. Me aburre, me condiciona, me empuja a creer que debo pertenecer a algo, cuando en realidad soy un viajante. ¿no querrás decir nostálgico y/o persona crónicamente preocupada, Jerónimo? Puede ser, tengo treinta y tres años, miro para atrás, visualizo en difuminado lo que pudo haber sido, se me cae una lagrima, miro para adelante, pienso en algo que no existe, frunzo el ceño. En fin, cosas del ser humano moderno y del ser moral.

 

 

Pero me detengo por un momento, y analizo el presente. “Estoy acá, vivo, ¿que puede ser más maravilloso que esto?” Me muevo tan solo media cuadra del departamento donde vivo, y veo a un padre con su hijo en los juegos infantiles que hay en un arbolado boulevard. Él mira el celular, el nene lo llama pero el hipster reconvertido en programador no le presta atención. Le doy un poco más de zoom a mi vista y veo que también hay un perrito “salchicha” con ellos. Éste tiene una (semi)destrozada pelota de tenis en la boca, invocando la presencia de un adulto que nunca termina de vivir el momento. Conclusión: muchas veces nos llenamos de cosas para crear la ilusión de que somos algo, cuando en realidad lo único que somos es presente.

Podría haber escogido varias películas, pero este (para algunos quizás) innecesario preludio me devolvió la idea de revivir por ¿octava o novena vez? la imborrable magia de ‘Había una vez en Hollywood’, clásico moderno, de culto y una de mis cintas preferidas de toda la vida, en el lugar que menos me gustaría estar, pero el que sin mucho análisis abrazo: la tranquilidad de mi sillón. No me preparé ningún habano ni tampoco me serví un coñac como Al Pacino para su inigualable “doble función de Rick Dalton” en el cómodo cine hogareño, pero sin embargo, tengo mis pequeños rituales, detalles que no son relevantes al momento. Le di play y…

Sí, tuve la misma reacción que el legendario Al…de nuevo. Tarantino me colocó nuevamente como alguien que observa desde la cima a una enorme maqueta viva, llena de vida, reluciente y abrasadoramente caótica a la vez. Este aficionado de la grúa, la clásica maquinaria que proporciona elegancia pero también un sinfín de recursos narrativos a este arte que amamos, me invitó a ser parte de una acalorada y revolucionada Los Angeles pre-New Age/Nuevo Cine Americano, aquel que Scorsese, Coppola, Cimino y otro puñado supieron construir. Y yo, por supuesto, no me pude resistir: la novena película de Quentin es sin dudas la perfecta representación, con sus defectos y virtudes, del tiempo y lugar en el que desearía haber nacido. Lo sé, palabras fuertes. Pero necesarias.

 

En aquel entonces Hollywood se encontraba en una profunda crisis identitaria marcada por la influencia europea de leyendas vivas como lo eran Hitchcock (ya asentado en el país pero poco conectado con la idea del modelo norteamericano), Ingmar Bergman, Jean-Pierre Melville…y en el horizonte asomaban la frescura revitalizante de Polanski, la rebeldía de un Kubrick ya consolidado pero a punto de cruzar el Atlántico…y mucho más a lo lejos, entre la tierra polvorosa y los habanos (sí, como el Schwarz de Pacino), el gran Sergio Leone, oriundo del país que creaba “películas malas, horribles”…según Rick antes de llorar enfrente de los mexicanos. La década culminaría cuatro meses antes de lo previsto con el acto criminal más estruendoso y resonante de aquella década en Estados Unidos junto al asesinato de John F. Kennedy seis años atrás. Pero este no es un análisis histórico.

Cortesía de Sony Pictures Entertainment

Es una invitación a mi fascinación por este título. ¿Y qué tiene de fascinante, Jerónimo? El director se apoya (y en consecuencia nos invita) en los momentos de la vida menos espectaculares pero más íntimos como un signo del cambio cultural que hoy ya está entre nosotros. ¿Quiénes éramos, qué buscábamos? Las respuestas fácilmente pueden ser las mismas que nos definen hoy en día, pero los métodos para llegar a ellas eran otros. Yo, Jerónimo, una persona de las formas, siempre pienso en que no es tan importante el qué sino más bien el cómo. ¿Como nos comunicamos, cómo nos expresamos, como vivimos? Y por último ¿cuál fue el cambio más grande y relevante de la humanidad en los últimos cuarenta y cinco años? Espero leer sus comentarios sobre esto.

 

En una escena simple y tiernamente retratada, Tarantino hace uso de sus fetiches, la memoria de una ciudad, la fascinación por la experiencia de la pantalla grande y el verdadero significado de la fama con una radiante Sharon Tate caminando por los alrededores del histórico Bruin Theatre (re bautizado actualmente como Regency Bruin Theatre) para retirar un libro y de paso, reflejarse en la pantalla grande y reírse de ella misma con una función de su ‘The Wrecking Crew’ coprotagonizada junto a Dean Martin. Pero, ¿qué nos dice este momento sobre ese “presente”? Tate no es reconocida ni por la boletera del cine, la gente no se detiene a gritarle en la cara ni a grabarla con un celular…y la vida trascurre como un día normal (si es que hay) en cualquier metrópolis. 

Cortesía de Andrew Cooper - © Sony Pictures Entertainment

¿Por qué me considero un baby boomer? No odio a los hippies como Rick, no quiero pertenecer a ningún culto ni tampoco me interesa viajar en un avión privado. Prefiero los pequeños gestos de amabilidad, que me miren a la cara cuando me hablan, que no todo dependa de cuántos seguidores tengamos en Instagram o TikTok. ¿Es muy tarde para pensar que no hay chance de revertir esto? No lo creo, por eso citaré al querido Mr. Gustave para hacer alusión de aquello que me representa en ese tiempo y lugar: “Como ves, aún quedan tenues destellos de civilización en este matadero bárbaro que una vez se conoció como humanidad.”


POR JERÓNIMO CASCO

Publicado el 4 de NOVIEMBRE del 2025, 11.28 PM | UTC-GMT -3


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Comentarios 11

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✨Gaby✨27 de noviembre de 2025
Sinceramente aún no la veo, anotada para este fin de semana! un texto que puede resultar abstracto para el ue desconoce las citas, pero a su vez interesante para indagar y aprender más.
U
Un Alien17 de noviembre de 2025
Tu relato inicial pega bien con el final. No es innecesario.</br></br>Creo que somos hijos de nuestra época, al ser contemporáneos (cumplí 35 hace poco) podemos identificarnos como millenials en muchas cosas como esto, por ejemplo, nos estamos comunicando enteramente desde la virtualidad.</br></br>Ahí va mi respuesta a tu pregunta, la creación más importante (y que más influenció a nuestra generación) es internet. No podemos escapar de ello, con todo lo bueno y lo malo.</br></br>Perdimos humanidad por "avance". Oh si! Fuimos la NECESARIA generación puente, el pasaje de lo manual a lo virtual. Buen post ;)
E
El Pequeño Bastardo16 de noviembre de 2025
Una peli con un toque nostálgico del hollywood de los sesenta, no es de mis favoritas pero se le reconoce el buen trabajo de tarantino como director y las actuaciones iconicas de Dicaprio y Brad... saludos amigo! ❤️😉
L
La gran pantalla entre nos14 de noviembre de 2025
Muy de acuerdo contigo, hoy en día hay una profunda necesidad en la gente de buscar la aprobación y olvidan ese "cómo". Cómo conectar con el lado humano y cómo tratar con seres humanos. Eso se ha olvidado mucho y hay que rescatarlo, todos los que estamos concientes de esa realidad. Que el cine nos permita verlo desde su arte, es una joya. Saludos!
E
Esteban Eordogh7 de noviembre de 2025
Grande Jerónimo! Yo si soy un verdadero Baby Boomer...nacido en 1956, Baby Boomer: personas nacidas entre 1946 y 1964, primera generación que creció con la televisión. Hijos de la rebelión.....Gracias por recordar esa Generación prácticamente extinta y con este escrito la revives!!!....y la película que seleccionaste, buenísima!! Dirección excelente del sabio Tarantino y dos grandes actores Baby Boomer (Leonardo y Brad).....un abrazo grande 🤗
D
Daniel Becker7 de noviembre de 2025
1946-1964... ¡Y la tele! Totalmente cierto. Éramos la primera generación que creció de verdad con la televisión. Era la ventana al mundo, el noticiero, y la niñera. Un cambio brutal.</br>​"Hijos de la rebelión." Me gusta esa frase. Éramos, o al menos quisimos ser, eso. Veníamos de la posguerra, y todo lo que hicimos fue empujar los límites de lo que nos habían enseñado.</br>​"Dicen que todo vuelve." El autor del artículo tiene razón, en el fondo. La moda, la música, las ideas... todo es un ciclo. Hoy lo llaman vintage o retro, pero es básicamente la historia repitiéndose con otro peinado.
E
Emanuel Papagni5 de noviembre de 2025
Hay algo en tu texto que lo hace profundamente humano. Te interpela como lector, pero no porque hables de una película en particular (más allá de que sí lo hacés con esta joya de Tarantino), sino porque hablás de una búsqueda de sentido por las formas, de un lente artístico que te acompaña cuando caminás por una plaza y observás a un hipster. Esa sensación que a veces nos contagia la pantalla luego de ver una peli que nos gustó mucho y creemos que el lente se traspoló de dispositivo cuando terminó el film. Y no hay escenas de la vida ordinarias sino que cada segundo tiene un sentido. Eso lo aprendimos por amar el cine. Y eso se siente en este artículo. Una cierta nostalgia de lo no vivido (un fetiche que nos permitimos los que conocemos de fetiches con este director). Un placer leerte, Jero.
T
Tinta en las rocas5 de noviembre de 2025
Entiendo porque la eliges y la elevas y la ves como una: "enorme maqueta viva, llena de vida, reluciente y abrasadoramente caótica a la vez..." Pero fuera de que es una metaficción digna del cine hecho por Tarantino, no me evoca más. Aunque debo cofesar que, lo mismo me pasaba con Bastardos Sin Gloria y los 8 más odiados. Así que en atención a tu artículo, la revisitaré.
A
Alma Raquel Alonso Lucena5 de noviembre de 2025
Jero, recuerdo que hace dos años que llegué a la página, el primer crítico al que leí, fuiste tú, y eso me convenció para quedarme. </br>Después de todo este tiempo que he podido leerte (y aprenderte), hoy, en este texto, me he dado cuenta que conecto contigo, no solo por tener la misma edad (tengo 33 también) o por pertenecer a la misma generación, es debido a que, poseemos los mismos valores (apreciamos al ser humano como es) y contenemos las mismas dudas (existenciales).</br>Y bueno, me gustaría responder que, por igual considero que en la vida, lo más importante es el CÓMO, porque es lo que va a venir a darle un sentido al QUÉ. Las personas cuando nos deconstruimos, vamos dejando ese legado, uno que se refleja los últimos 45 años: la disrupción. </br></br>Dicho esto, el cine es nuestra experiencia personal, aquello que admiramos de las películas es lo que somos nosotros en esencia. Yo adoro "The fight Club" es mi filme favorito, uno que me despertó "algo" en mi interior, que dió clic en mi psique, incluso, me ayudó a terminar de comprender, mi amor por este bello séptimo arte, y supongo que en tu caso, "Once upon a time in Hollywood", lo hizo contigo. Ambas, protagonizadas por actores que hacen lo que se les da la gana y lo transmiten sabes?, y demás elementos técnicos y narrativos por supuesto, que consiguen otorgarnos, semejantes joyas de culto. Te abrazo amigo y muchas felicidades. </br>Repito: Peliplat tiene prestigio por ti.
F
Franchesca A. Herrera Piña5 de noviembre de 2025
Un cuento de hadas para los que extrañamos un mundo con menos notificaciones y más conversaciones a la cara.🫶💯
L
La garra4 de noviembre de 2025
No creo innecesaria la breve introducción a tu texto. Al contrario, es reconfortante la honestidad y ritmo natural que se imprime en la lectura. Además de continuar el análisis con una muestra literal de tus cuestionamientos internos y con sus respuestas. Agradable lectura.

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