El Eternauta: la materialización de un sueño de la ciencia ficción argentina

Reseñas generales

Una nevada mortal cae sobre la ciudad. En silencio, levemente fosforescente, cubre las calles y los edificios de una Buenos Aires que no acostumbra a recibirla, matando gente y animales. Aquel comienzo apocalíptico, discreto y ominoso, marca el inicio de una invasión extraterrestre tanto en el cómic El Eternauta de Héctor Germán Oesterheld y Francisco Solano López, como en su flamante adaptación en el formato de serie, recientemente dirigida por Bruno Stagnaro para Netflix. Con este estreno, un largo sueño de la industria cinematográfica argentina por fin se terminó por cumplir.

 

La historieta comenzó a publicarse en 1957 en el Suplemento Semanal Hora Cero, revista que era parte de la Editorial Frontera, fundada por el propio Oesterheld. Influenciado seguramente por literatura de ciencia ficción de la época que el guionista leía con avidez —prueba de ello era su puesto de director de la revista de ciencia ficción Más Allá—, el cómic sintetizaba el clima de época de temor a un apocalipsis nuclear, con el agregado de subtextos políticos y un espíritu antibelicista y de heroísmo colectivo que ya plasmaba en tantas otras historias.

Los orígenes de EL ETERNAUTA – Pablo Capanna
La revista original en donde se publicó El Eternauta, el Suplemento Semanal Hora Cero. Fuente: AHIRA.

68 años pasaron entre aquella génesis del cómic y el momento de adaptación a la pantalla. En ese intervalo, hubo multiplicidad de intentos: desde uno animado llevado a cabo por la productora Gil & Bertolini hasta otro craneado por el director Adolfo Aristarain, por Pino Solanas, Gustavo Mosquera R. y hasta por Lucrecia Martel. En todo los casos, los proyectos se frustraron por el enorme presupuesto requerido o por conflictos de derechos. Hasta que llegó la productora K & S en conjunto con Netflix, y eligieron a Stagnaro para liderar la obra, con el protagónico de Ricardo Darín.

 

De la viñeta al fotograma

 

Un velero en medio del océano. La serie arranca con un comienzo diferente al del cómic, lo que marca de alguna forma una postura: la transposición toma a la obra original como un punto de partida más que como una finalidad mimética, y hay un gran logro en esa decisión. Stagnaro y todo su equipo de guionistas compuestos por él, Ariel Staltari, Alicia Gracias, Gabriel Stagnaro y Martin Wain no solo trasladaron la historieta a la actualidad, desarrollando así el mismo juego del lector con la contemporaneidad que sucedía cuando salía el cómic, sino que le sumaron muchas más capas narrativas, sin faltar el respeto a la esencia de la historieta. 

El Eternauta: coincidencias y diferencias entre la historieta y la serie -  Argentina
La primera secuencia de la serie ya marca una distancia de la obra en la que se inspira.

 

Quien esta en el velero es Clara, la hija de Juan Salvo y Elena, junto a sus amigos. No se llama Martita como en el cómic, en una clara actualización del nombre de una chica de hoy, y tampoco se encuentra con Juan Salvo en su hogar de Vicente López, a diferencia de la obra original. Por el contrario, este, luego de una secuencia que muestra la argentinidad al palo en un cacerolazo en Puente Saavedra por falta de luz eléctrica, se encuentra con sus amigos Polski (Claudio Martínez Bel), Lucas (Marcelo Subiotto) y el cuñado de éste, Omar, en la casa de Favalli. Otra decisión acertada: el hecho de que Juan Salvo no esté con su familia le da un objetivo que cubre la acción de varios capítulos, al tener que ir a buscar a Elena y a Clara. Por otro lado, el hogar de Favalli se encuentra repleto de tecnología analógica y elementos que les servirán en la historia más tarde; de él se dice que es un acumulador. Otro pequeño cambio bien realizado: en vez de que Pablo sea descubierto encerrado en la ferretería, se modifica el hecho sin traicionar al espíritu del original, al estar encerrado en una cabina de la escuela a causa del bullying, en un escenario más verosímil para la actualidad.

 

La sumatoria de nuevos personajes también colabora con la trama: Omar, interpretado por Ariel Staltari, es un elemento externo al círculo de amigos de Salvo, lo que dinamiza las fricciones y el conflicto, y también trae a colación el elemento de lo individualista en oposición a lo colectivo que tanto se busca reafirmar desde la narrativa. Por otro lado, Inga, interpretada por Orianna Cárdenas, trae un actor social presente en la sociedad argentina, como lo es el de los inmigrantes, en este caso, venezolana. También vendría a representar un actor social tristemente vigente, como lo es el de los trabajadores precarizados. Además, se añade a Ana, esposa de Favalli, interpretados por Andrea Pietra y César Troncoso, respectivamente, y se le da mucha mayor entidad a Elena, acá ex esposa de Salvo, encarnada por Carla Peterson, lo que trae una necesaria renovación a una historieta casi poblada de hombres y en donde la mujer solo tiene o roles pasivos o de femme fatale, como ocurre con la mujer controlada que engaña a los protagonistas cerca del final de la obra original. En general, las interpretaciones cubren el amplio espectro de emociones que puede suscitar un apocalipsis, y ponen no solo la gestualidad, sino el cuerpo entero en la acción dentro de la hecatombe nevada.

Qué lugares de Buenos Aires aparecen en las escenas de El Eternauta
Juan Salvo frente a la inmensidad posapocalíptica.

“Lo viejo funciona”, le dice Favalli a Salvo cuando pone a andar un vehículo viejo. Y es en un doble sentido; no solo funciona únicamente la tecnología antigua y analógica (mientras que toda la digital se encuentra inutilizable), en un claro homenaje a la época de la creación del cómic, sino que el hombre de mediana edad, con toda su experiencia, logra ser el protagonista del relato. La edad de los personajes no es un capricho para ajustarla a la de Ricardo Darín, como se pensó durante un tiempo. Está más que justificado en la narrativa, ya que son veteranos de la Guerra de las Malvinas. Así se explica el por qué saben manejar armas (en una sociedad con casi nulo conocimiento de la portación) y por lo que se les suma otra profundidad ligada al trauma y a todo lo que ese suceso significó en la historia argentina. 

 

En ese sentido, como en Moebius o Historia de lo oculto, se incluye un subtexto relacionado con la última dictadura argentina, y como en aquellas obras, es puesto de forma inteligente, sutil y al servicio de la trama. Es también un signo de autor de Stagnaro tratar este tema, ya que uno de sus primeros cortos fue precisamente sobre la Guerra de las Malvinas, “Guarisove, Los olvidados”. Aparte, cobra aún mayor significancia al ser Oesterheld un desaparecido, junto a sus cuatro hijas. La estampita de las Malvinas en una garita de policía y el flashback de Salvo de la guerra son solo unos aspectos de la relevancia que tiene en toda la narrativa. 

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La estampa de las Islas Malvinas.

Por otro lado, los personajes no son tan nobles o luminosos como en el cómic, tienen aristas de inseguridad y egoísmo. Principalmente en Salvo que, como ya se expone en la primera secuencia, no es tan solidario. Sin embargo, me parece un gran acierto la decisión de retratarlo así. Deja aire para un arco de desarrollo de personaje mucho mayor a lo largo de las temporadas, como ya se atisbó en los últimos capítulos.

 

La argentinidad al palo

 

“El sur es el nuevo norte”, le dice Favalli a Salvo, al haberse modificado el campo magnético. Esto no es solo un signo de ciencia ficción de la invasión; es una declaración de principios. El escenario principal y protagonista de un relato de estas características no transcurre en el hegemónico hemisferio norte, sino en nuestra Argentina sudaca. Y en ese sentido, la argentinidad exportada en esta serie está retratada en incontables facetas, desde chistes intraducibles en lunfardo, cacerolazos por cortes de luz, jugadas de truco hasta un cuadro de San Martín, colectivos porteños y estaciones de subte y temas de Manal, Soda Stereo, Gilda, El mató a un policía motorizado o Mercedes Sosa. 

Otros Cines
Un escenario netamente argentino: la línea 59.

Pero ante todo, algo que ya promulgaba Oesterheld: “El héroe verdadero de El Eternauta es un héroe colectivo, un grupo humano. Refleja así, aunque sin intención previa, mi sentir íntimo: el único héroe válido es el héroe “en grupo”, nunca el héroe individual, el héroe solo.”. A diferencia del personaje arquetípico estadounidense, en Argentina no priman los superhéroes. Nunca se terminó de insertar ese tropos en nuestra sociedad. Por el contrario, sí abundan personajes como Patoruzú o Mafalda, y por más que “El Eternauta” sea en singular, es la representación de un colectivismo que se encuentra en cada diálogo y acción. Justamente, el personaje de Omar viene a representar aquel individualismo empedernido, en alguien que vive en Estados Unidos y que viene de visita con un gesto despectivo. Sin embargo, el transcurrir de los acontecimientos lo van empujando hacia un trabajo grupal. Justamente, “nadie se salva solo”.

 

Y el trabajo en esta serie es también una demostración de hasta dónde puede llegar la industria cinematográfica nacional. No hubo ningún subsidio de un INCAA paralizado, pero sin el apoyo del instituto ninguno de los involucrados hubiera podido desarrollarse en tantas producciones nacionales, que les sirvió de campo de entrenamiento para terminar realizando la hazaña de esta megaproducción. Es un trabajo que va en línea con el núcleo de la serie, y que realizó una tarea impecable, tanto en materia de efectos visuales con el sistema Virtual Production, liderados por Pablo Accame e Ignacio Pol, como en el diseño de vestuario de Patricia Conta, en la fotografía de Gastón Girod, en el arte de Maria Battaglia y Julián Romera, en la música de Federico Jusid. Como dato de color, participaron tres personas que fueron parte de otro hito de la ciencia ficción argentina, como lo fue Moebius: el diseñador de sonido Martín Grignaschi, el editor Alejandro Brodershon (que trabajó en conjunto con Alejandro Parysow) y Emiliano Torres, Supervisión del desarrollo del guión acá, asistente de dirección en la obra de Mosquera.

Crítica de El Eternauta: una serie que hace historia y que va más allá de la  fidelidad a la historieta
La jugada del truco, icónica en el comienzo del cómic, trasposicionada a la pantalla.

Sobre subtextos y tropos

 

La estampita de San Jorge aparece en muchas secuencias de la serie. Es un motivo que no se encontraba en el cómic (casi no hay rastro de elementos religiosos allí) y que viene a añadir un subtexto que ya se viene asomando y que seguramente cobrará mayor vigencia en las siguientes temporadas. La leyenda de San Jorge relata la historia de un soldado cristiano que luchó contra un dragón, el cual asolaba la ciudad de Silca. Este exigía un sacrificio humano diario, hasta que San Jorge se ofreció como tal y logró matarlo, liberando a la ciudad y a su gente. Se podría hacer una similitud en la batalla de aquel guerrero contra la criatura a la de Juan Salvo contra los extraterrestres y el rol del sacrificio individual y colectivo. Por otro lado, el rol de la iglesia en el relato es verosímil; ante un desastre de tal magnitud muchos pueden recurrir a la fe como un signo de esperanza. Aparte, es el retrato del rol que la institución tiene en nuestro país, en cuanto a sus facetas de solidaridad y puertas abiertas. El sacrificio de la monja y del veterano de Malvinas en el quinto capítulo es también una muestra del colectivismo.

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La estampita de San Jorge en un flashback de Salvo.

Por otro lado, y en contraposición a ello, El Eternauta es un relato de ciencia ficción dura. Ya el cómic se encontraba influenciado por toda la literatura que Oesterheld bebía y que seguramente se profundizó mientras era editor de la revista Más Allá. La novela Amos de títeres de Robert A. Henlein (llamado uno de los tres maestros de la ciencia ficción junto a Isaac Asimov y Arthur C. Clarke) y la película Invasion of the Body Snatchers (más tarde hecha remake en 1978 a manos de Philip Kaufman) se encontraban ya en el zeitgeist de la época. La adaptación es consciente de ello, y hasta le agrega nuevas capas.

 

Uno de los fundamentos de aquella rama de la ciencia ficción es su apoyo en leyes de la física y la tecnología. En cierto momento, Favalli le explica a Salvo lo que es aquella nieve que cae, en un diálogo que no se encontraba en la historieta. Le dice que deben provenir del Cinturon de Van Allen, un anillo de partículas radiactivas que rodea a la Tierra y que los extraterrestres habrían roto, al “apagar” los polos del campo magnético. Así se explica también el cambio de los polos, que la narrativa hace hincapié en varios momentos. Este tipo de explicaciones es común en ficciones de este género y Stagnaro se preocupó por incluirla, lo que reafirma la fidelidad con que quiso adaptar el espíritu de la obra original. Momentos como este seguramente abundarán en futuras temporadas, con la aparición de los manos y los gurbos.

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El comienzo metaficcional de la obra original.

Por otro lado, es llamativa la ausencia explícita del subtexto de metaficción de la obra original. En ella, Juan Salvo se le aparece a Héctor Oesterheld en su casa en Beccar y le cuenta la historia de la invasión, en un ejercicio a lo Las mil y una noches. Eso ocurre hasta que Salvo se da cuenta del año en el que está y corre a encontrarse con Martita y Elena. Oesterheld lo sigue y da vuelta en una esquina, cuando se da cuenta que el Salvo del futuro se fusionó con el de aquel año. La historia se torna circular cuando el guionista piensa que una forma de advertir sobre la invasión es escribiendo la historieta.

 

Es un subtexto muy fuerte, ya que no solo da cuenta de un loop como cierre original para un cómic, sino que también da cuenta del poder que Oesterheld creía que la historieta tenía para influenciar sobre una sociedad. El cómic, para él, podía educar, y por ello escribió narrativas de muchísimo nivel para la época. La serie no arranca así, pero las visiones que Juan Salvo tiene parecerían ser un signo de aquella vivencia cíclica. “Esto ya lo viví”, dice en cierto momento, lo que da la pauta de que es una narrativa que fue tomada en cuenta y que seguramente se desarrollará y explayará en las siguientes temporadas.

Un final memorable.

Por otro lado, el tropo de los hombres-robot que ya se encontraba en la historieta fue actualizado para que aparezcan de una manera más dramática y seria. A diferencia de como estaban dibujados en las viñetas, se tomó la decisión de “quitarles” el elemento tecnológico que les sobresalía del cuello. Es una gran decisión, al transformarlos en un objeto más sutil y no tan predecible. Así, aparece por primera vez uno que es dejado pasar por los cascarudos y luego aparecen de golpe, después de una nevada que se detiene, en un acto de matanza visceral en el estacionamiento del Shopping Soleil. En ese sentido, también se le dan mayor ambigüedad y profundidad a las implicancias de aquel control, cuando Lucas se suicida luego de diálogos crípticos y cuando se muestra el extraño comportamiento de Clara, algo que seguramente se irá profundizando más tarde.

 

Los héroes se estacionan en la Torre Dorrego en el final de la temporada. Desde allí, ven a lo lejos el Estadio Monumental, envuelto en un extraño fulgor. A su rol fundamental como fortaleza en el cómic, se le suma otra capa de su importancia. Y, más cerca, las Barrancas de Belgrano se llenan de filas de gente-robot y cascarudos, que se reúnen alrededor de la glorieta. Allí, una extraña melodía es acompañada de una danza de luces. Y, en una silueta que se transforma en un gran cliff-hanger de final de temporada, se ve una mano repleta de dedos que acciona los controles. Juan Salvo camina, el arma en las mano, las naves cayendo como fulgores carmesíes del cielo. La cámara se enfoca en él, la expresión temerosa al darse cuenta de lo que podría estar pasando con Clara. Cierra los ojos. Fundido a negro. Pero su expresión queda marcada en nosotros, indeleble en nuestras retinas, mientras esperamos la segunda temporada de una serie que ya está marcando historia. 


Nota por Alex Dan Leibovich | Periodista | Redactor en Clarín, Indie Hoy, Peliplat y Erramundos.


Publicado el 5 de mayo del 2025, 2.57 PM | UTC-GMT -3.


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Comentarios 5

M
MalSerker10 de mayo de 2025
Gracias por mencionar al INCAA♡
A
Alex Dan Leibovich | Erramundos14 de mayo de 2025
En respuesta a MalSerker: Como se debe! 💜🙏🏼
G
GANessus6 de mayo de 2025
Me llamo la atencion que una produccion tan internacional tenga un tono tan marcadamente porteño. Es osado y lo celebro. Ahora falta que hagan a Nippur. Calculo que es más barato. Mientras no pongan a Echarri...
A
Alex Dan Leibovich | Erramundos14 de mayo de 2025
En respuesta a GANessus: Re! Hay una esencia muy respetada y Stagnaro también fue firme con eso ante Netflix. Y siii, hay taaanto para adaptar
J
Jeroo Casco6 de mayo de 2025
Estoy en proceso de escritura de mi artículo sobre esta impresionante primer temporada, y me resulta interesante como cada uno de nosotros podemos analizar desde varios ángulos a la serie. Y esto no es algo necesariamente malo, es hermoso porque quiere decir que estamos hablando de algo grande y poderoso para la producción audiovisual de nuestro bendito país.

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