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Reseñas generales

 

 

Walter Salles  es uno de los cineastas más importantes de Latinoamérica, sin dudas sus películas han dejado una huella. En su filmografía excelsa y destacada, desde sus comienzos en Brasil hasta en su paso por Hollywood se ha erigido como un cronista visual de excepción, un narrador de historias humanas profundamente conmovedoras.

 

Su exploración de la memoria histórica, la identidad y la transformación social desde su cinematográfica mirada, nos ha regalado títulos de innegable valor histórico, pero por sobre todas las cosas películas donde el valor de la humanidad está por encima de todo.

 

La evolución de su cine ha sido notable, desde la maravillosa “Estación Central de Brasil” de 1998, filme que le abrió todas las puertas y le valió el reconocimiento internacional con una nominación al premio Oscar como Mejor Película Internacional incluida, pasando por ese maravilloso relato de viaje en tono poético del Che Guevara  de “Diarios de Motocicleta” en 2004, hasta su incursión en Hollywood con la post apocalíptica “On the Road” de 2012.

Quizás su obra cumbre sea su última película, un conmovedor drama político basado en hechos reales ocurridos durante la dictadura militar brasileña en la década del 70. "Ainda Estou Aqui" adaptada al cine desde las memorias que Marcelo Rubens Paiva escribió en el libro homónimo, que relata como su madre Eunice Paiva se vio obligada al activismo político cuando las fuerzas del régimen militar capturaron a su esposo Rubens Paiva.

 

Con este filme Salles regresa a sus fuentes, abordando tópicos como la memoria y la represión. Vuelve al drama en tono desgarrador, para revivir el horror de la dictaduras a través de una historia de pérdidas, dolor, desolación, pero sobre todo de humanidad, amor, resistencia y resiliencia.

 

La cinta ganadora del Oscar a Mejor Película Internacional en 2025, está maravillosamente ambientada en Río de Janeiro en la década del 70. La puesta visual, la fotografía y el Diseño de Producción son de un cine de élite, tanto como el Montaje, la Dirección, la Banda Sonora y por sobre todas las cosas las grandiosas interpretaciones.

 

Eunice Paiva flota en el mar y parece disfrutar de su idílica vida, casa frente al mar, familia numerosa y un buen pasar;  pero de repente el imponente sonido de un helicóptero militar irrumpe para romper la tranquilidad como si la tragedia estuviera al acecho. En la primera escena de la película, Salles pone la piedra basal de su obra cumbre; esa convivencia entre lo cotidiano, lo familiar y lo tranquilo con lo despreciable, el terror y la crueldad serán claves y una constante en la tensión dramática de su trama que atrapa, conmueve e indigna por igual.

 

Esa estructura narrativa es la que propone el director para reforzar el contraste entre la normalidad y la represión, algo de la crueldad de las dictaduras es que el horror sigue actuando aún cuando no lo vemos, a las sombras de la vida “normal” el régimen actúa con impunidad y no perdona.

 

El realismo y el rigor histórico son un sello distintivo en la filmografía de Walter Salles, aquí no son la excepción. El director hace uso de ellos con recursos narrativos brillantes, para dejar de lado los sentimentalismos innecesarios y evitar ahondar en la brutalidad de lo que se está contando. No hacen falta, están allí implícitos en la historia, en los sonidos, los silencios, las miradas y el accionar de sus personajes.

 

Para que todo funcione es imposible dejar de hablar de Fernanda Torres, que ofrece una interpretación majestuosa y devastadora, abruma con el control que tiene de su personaje y de sus momentos. Una actuación inolvidable y de lo mejor que se ha visto en los últimos tiempos, que le valió una nominación al Oscar como Mejor Actriz.  

 

Sin dudas que su interpretación se eleva del filme y lleva a este a otro nivel, gran parte del éxito de la película y la conmoción que generó se lo debe a la actuación de Torres que despertó elogios y aclamación de la crítica.

 

Su dolor es profundo, real, no necesita de exageraciones. Sus angustias, su emoción, su bronca, sus miedos, la felicidad, todo está allí y sabe trasmitirlas en miradas, silencios, lágrimas, temblor de las manos. Pero lo mejor está en el reflejo de la lucha silenciosa pero incansable de esa mujer, que atraviesa momentos desgarradores pero debe mostrarse fuerte, impasible y por sobre todas las cosas madre de sus hijos.

 

Ya que hablamos de Madres, tenemos que hablar de Fernanda Montenegro que interpreta a Eunice Paiva anciana en ese epílogo demoledor de la película. La actriz una leyenda del cine brasilero, nominada al Oscar como Mejor Actriz por “Estación Central de Brasil”, es en la vida real la madre de Fernanda Torres. Aquí ambas interpretan el mismo rol en momentos distintos de su vida.

 

Fernanda Montenegro nos regala cinco minutos increíbles, da una muestra de todo su talento en apenas un par de escenas que conmueven y emocionan. Sin decir una sola palabra, ni emitir un sonido, solo con miradas, gestos o movimientos corporales logra transmitir un sinfín de emociones que desbordan la pantalla.

 

Madre e hija, dos de las mejores actrices de la historia del cine brasilero, dos generaciones de talento al servicio de la película y dándose el gusto de compartir rodaje e interpretar al mismo personaje.

 

Para reponerme de la emoción e ir terminando esta reseña de “Ainda Estou aquí”, se le podría achacar al filme un cierto exceso de metraje en donde el director busca profundizar en la historia de la familia, los personajes y otras cuestiones que estiran un poco la trama. Pero nada que no sea soportable y perdonable.

 

La película siempre estará aquí, como un apasionado y conmovedor relato, como un testimonio de la memoria, de la resistencia y de la resiliencia. Un poderoso y necesario retrato de vista obligatoria, que trasciende en su valor o rigor histórico, pero sobre todo en su humanidad y en la mirada de los que se niegan a olvidar.

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