Reflexiones de Año Nuevo: ¿Cuál es el futuro del cine?
Conocimiento cinematográfico
Por lo general, la mayoría de mis artículos son inspirados por una pregunta pseudo existencial que me hago relacionada al cine, a menos que haya visto una película y quiera reflejar mis sentimientos por ella con una opinión. Hace unos pocos días scrolleando por Instagram me encontré con un reel que me mostraba lo fácil que se podía crear una escena cinematográfica con inteligencia artificial en unos pocos minutos. Honestamente las imágenes parecían sacadas de alguna mente maestra del séptimo arte, entonces pensé en lo paradójico que sonaría decir “que rápido que avanza la tecnología, y que lento que avanzamos nosotros”, pero ¿no es que la tecnología avanza de esta manera porque nosotros la desarrollamos, o hay algo que me estoy perdiendo? Televisión, VHS, DvD, Blu-Ray, smartphones y luego televisores inteligentes. Y aquí estamos, 130 años después del nacimiento del espectáculo más grandioso de todos, debatiendo su futuro.

Tengo la noción de que cuanto más fácil se nos plantea el panorama en cuanto a la realización, menos salimos a cazar ideas afuera. Okey, me voy a explayar un poco más así no suena tan vago mi parecer. Pensemos por un segundo en el proceso de realización de Taxi Driver, por poner un ejemplo al que siempre me remito. Una película hecha con un millón de dólares, con un guionista cayendo por la borda en medio de una debacle moral y ética, con un director que se la pasaba recorriendo una caótica ciudad que luego funcionó como el mismísimo corazón de la cinta…en fin, una obra que si hubiera caído en las manos equivocadas hoy se hablaría quizás de una “tan mala que es buena", o una de aquellas que se encajonan en la memoria de unos pocos.
Hoy en día Taxi Driver se estudia en casi todas las escuelas de cine alrededor del planeta, es un clásico moderno y, a pesar de tener algunos detractores, su influencia es innegable. ¿Qué fue lo que se perdió desde aquel entonces, qué fue lo que se ganó en estos casi cincuenta años? En la actualidad el cine, o la experiencia de crearlo en tal caso, se encuentra mucho más controlada. Pocos son aquellos que se animan a “meterse en el barro”, como bien dice el dicho, ya que a mi parecer creen que la historia los va a juzgar. Pero para mirar hacia adelante, lo más propicio es mirar para atrás y enumerar algunos de los factores involucrados que nos pueden hacer entender el porqué de estos cambios a lo largo del tiempo.

LA ERA DIGITAL
Existe toda una discusión sobre la inminente digitalización que tuvo el cine. Muchos hablan de ‘Vertigo’ como la pionera en tener un efecto visual creado por computadora, otros dicen que Westworld fue la primer en incorporar el famoso CGI, y otros debaten que el primerizo lugar de privilegio en esta era lo tuvo ‘Tron’ (1982). Pero para mí (y quiero suponer para muchas personas más) todo cambió cuando Spielberg tomó la decisión de presentarnos a aquel brachiosaurus en el año 1993, solo unos meses antes de estrenar otra obra maestra, que en ese caso narraba los horrores de la segunda guerra mundial. Un enorme dinosaurio de veinticinco metros de altura que, a mí, después de varias décadas, me sigue pareciendo real. Probablemente de ahí en adelante la forma de ver el cine fue supeditada por lo alto de la vara que había dejado el bueno de Esteban con ‘Jurassic Park’. Luego llegó Cameron con ‘Titanic’, la revolucionaria trilogía ‘Matrix’ de las hermanas Wachowski, el taquillazo monumental nuevamente concebido por James Cameron con ‘Avatar’ (llevando la experiencia del 3D a otro nivel, pese a quien le pese) …pero en el último tiempo se puede afirmar que hay un cambio gestionándose.

CAMBIO DE PARADIGMA
Hace ya algunos años, con el exceso de efectos especiales, de cine de superhéroes, de ver cosas con las que uno comenzaba a no creer tanto en ellas, surgió un sutil cambio que se extiende hasta el presente y pretende seguir por esa línea por un tiempo indeterminado: la audiencia pide, a pesar de querer comer pochoclos, sentir el cine más de cerca. Que se vea real, como era antes. Y con “que se vea real” no me refiero a ver un alienígena azul encima de un animal prehistórico volando y que se sienta que uno está ahí por alguna experiencia en 4D, XD o en Imax. No, me refiero al cine más crudo, más tangible, ese que interpela fácilmente y que siempre existió, pero que hoy en día se necesita más que nunca. Con el reciente estreno de ‘The Brutalist’, la épica americana protagonizada por Adrien Brody, y el inminente lanzamiento de lo nuevo de Paul Thomas Anderson, ‘The Battle of Baktan Cross’, algunos cineastas están tomando la decisión de regresar las viejas tradiciones al panorama actual.
¿Esto significa que habrá una “muerte” del cine de superhéroes, y que será reemplazado como el más popular por otro género/subgénero? No lo creo. El material de origen es sumamente vasto y quedan centenares de historias con distintos ángulos por explorar, sólo es cuestión de tiempo para que las mentes adecuadas tomen inspiración de esas historias y las transformen en grandes adaptaciones, siendo en mi opinión el reinicio de DC Studios con ‘Superman’ a cargo de James Gunn la más cercana en el futuro.

Esto no es nada nuevo, no estoy dando ninguna noticia trascendental ni tratando de desenmarañar algún misterio inexplicable. Desde las primeras décadas del cine, la experimentación, el fracaso y el éxito coexistieron sin dañarse el uno con el otro. Van a seguir existiendo historias de todo tipo, para todo tipo de audiencias y en todo tipo de formatos. Pero existen varios puntos clave que cambiaron (y cambiarán) la manera en que apreciamos y/o consumimos cine, series, etc. El streaming es uno de ellos, una realidad que llegó desde hace ya un tiempo para quedarse, ya que hoy en día la gente elige quisquillosa y punzantemente aquella experiencia de la que quiere ser parte en una sala de cine. El factor económico no es una excusa, sino ¿para qué se pagan tantas plataformas cuando con ese mismo dinero se puede ir al cine una, dos, tres o hasta cuatro veces?
Quizás esto habla de un cambio gravitante en la audiencia y no en el cine como tal, quizás las personas ya no quieren compartir con los demás el pasar de dos horas frente a una pantalla grande, aguantándose ruidos molestos, quejas, situaciones fuera de lugar, ¿para qué voy a hacerlo cuando pueda estar sentado en mi sillón con mi pijama puesto, comiendo y bebiendo lo que yo quiera? Repito, estoy parafraseando algo que no me pertenece (bueno, un poco sí en realidad).

Otro punto, y que considero sumamente relevante de este punto en el tiempo hacia adelante es la filmación con smartphones. Nuestro mundo alrededor cambia constantemente a cada segundo. Si hasta hace tres años nos parecía imposible que una película se pueda crear con inteligencia artificial, hoy lo vemos como una posibilidad esperanzadora para algunos, y aterradora para otros. La grieta de a poco se va formando, y a esto agregarle el hecho de que filmar y editar una película desde un solo dispositivo es tan posible como para un niño a finales de los 70 lo era el poder escuchar música en un Walkman o usar una calculadora, suena también esperanzador y aterrador por partes igual. ¿En qué lugar cabe la imaginación en este plano? Todo parece ilimitado, surreal.
Pero el realizarlo con una cámara, micrófonos y muchas personas detrás de todo el aparatejo clásico va a seguir existiendo porque están quienes creen en el poder de lo colectivo. El cine no va a morir, se va a transformar. ¿Hacia qué dirección va a apuntar? Difícil de saber.
POR JERÓNIMO CASCO
Publicado el 2 de ENERO del 2025, 14.23 PM | UTC-GMT -3
También me podes encontrar en Instagram como 👉 JerodeSeptimoArte
LEE MÁS RELACIONADO:
- ¿Qué nos dice el comportamiento del “ALGORITMO” sobre los gustos de la gente?
- Es hora de dejar el concepto de cine INDIE a un costado
- El cine puede ser político...pero el cine NO es política
- NOSTALGIA vs. POSMODERNISMO: La mayor batalla en el cine actual
Si te gustó este artículo recordar darle 👉 ME GUSTA, ponerlo en tus FAVORITOS, COMENTAR 🗣️ , y SEGUIRME para más artículos sobre cine y series 📽












Comentarios 2