Videoclub | The Instigators (2024)

Reseñas generales

 

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The Instigators (2024) es la segunda película de Doug Liman en lo que va del 2024. También es la segunda que no tuvo un lanzamiento en cines, sino directamente en la plataforma que la produjo. La primera fue El duro (Road House), la remake del clásico homónimo de los ochenta, que pasó con más pena que gloria hasta quedar relegada al fondo de un carrusel en Prime Video. Teniendo en cuenta que Apple TV es una plataforma mucho menos popular en nuestro país, no debería sorprender a nadie que el estreno directo-a-vod de The Instigators, hace unos dos meses, haya pasado aún más desapercibido.

 

Revisando los créditos de Liman, recuerdo cuán disfrutables fueron sus colaboraciones con Tom Cruise: primero, en la pochoclera Edge of Tomorrow (2014) y, luego, en la subvalorada American Made (2017), dos películas que no sólo comparten a un magnético protagonista en problemas, sino también cierto sentido de la aventura, la búsqueda desvergonzada y convencida del entretenimiento como fin último y, sobre todo, un tono liviano y un sentido del humor que, en menor medida, también dicen presente en The Instigators. En cualquier caso, y volviendo a la filmografía de Liman, es probable que su mejor película siga siendo la primera que dirigió en este siglo: Identidad desconocida (2002). Para muchos, “la primera Bourne”; para él, su primera producción con el protagonista de este film, Matt Damon.

 

 

Sin embargo, ni la dirección de Liman ni la eficacia habitual de Damon son las principales responsables de que The Instigators salga a flote, a pesar de los agujeros en su casco: si la película funciona (y lo hace, aunque sin esmerarse), es gracias a su guión y a Casey Affleck. En efecto, el hermano menor de Ben acaba siendo la inesperada figura del partido, gracias a su labor tanto delante como detrás de cámara, puesto que además de actuar coescribió el guión junto a Chuck MacLean (de la serie City on a Hill). Desde ya, está claro que su labor como guionista contribuyó a que su personaje sea, sin lugar a duda, el más atractivo del relato; lo que no es poca cosa teniendo en cuenta de que estamos hablando de una película producida y protagonizada por el siempre carismático Damon, quien —hay que decirlo— en la piel de un ex marine recio, infeliz y con tendencias suicidas, convence más bien poco. Posiblemente, el hermano mayor de Casey (mucho más acostumbrado a encarnar ese tipo de personaje sufrido) hubiera sido una mejor elección para el papel; además, le hubiese aportado al film el gancho publicitario de la reunión fraternal Affleck.

 

En su lugar, The Instigators nos regala el reencuentro de los protagonistas de Gerry (2002) —no puedo creer que ésta sea la segunda vez en el año que cito al soporífero film de Gus Van Sant—, quienes comparten pantalla con Ving Rhames, Michael Stuhlbarg, Alfred Molina, Ron Perlman, Toby Jones, Hong Chau y Paul Walter Hauser. Sí, todos esos. Un elenco secundario admirable y de renombre, pero puesto al servicio de apenas un puñado de escenas. En otra película, este desfile de celebridades podría resultar sumamente distrayente (teléfono para Oppenheimer), pero aquí, gracias al tono establecido, no sólo pasa más desapercibido, sino que hasta suma a la arbitrariedad general de la trama: en cierto punto, se siente como una juntada espontánea, a la que no paran de caer amigos que pasan a saludar.

 

Respecto a la trama, aún no dijimos nada sobre ella. Digamos entonces que The Instigators compra los ingredientes de una heist movie, pero los usa para cocinar una buddy movie, una comedia dramática en torno a una pareja dispareja que comienza con nula química para luego, a partir de las aventuras compartidas, formar un vínculo genuino y cambiar sus respectivas vidas. Entonces, mediante esta conocida dinámica, la película pone el pie en el acelerador durante su primer acto y, antes de que nos demos cuenta, ya atravesamos el atraco más accidentado desde Army of the Dead (2021) y nos hallamos a la fuga junto al improbable dúo y la psicóloga de uno de ellos, en una persecución tan caótica y desmesurada que bien podría ser descendiente de la de Blues Brothers (1980). En paralelo, una subtrama que involucra a un gobernador corrupto pone aún más presión sobre los protagonistas y allana el camino para el clímax: otro robo más improvisado que planificado, el cual pone a Damon y Affleck nuevamente en un callejón sin salida aparente.

 

Explicado así, mal y rápido, el relato hace agua por varios lados. No obstante, los guionistas parecen estar al tanto de tales agujeros y logran taparlos —o por lo menos, desviar nuestra atención de ellos— con una escalada dramática de los acontecimientos que nos lleva a preguntarnos cómo se llegó a tanto. Efectivamente, The Instigators inicia modesta y crece hasta terminar “a todo culo”, con un tercer acto desmedido en lo que refiere tanto a su despliegue de producción como a las consecuencias para los personajes. A comienzos del año, The Beekeeper (2024) llevó a cabo una operación similar, con la misma inimputabilidad, pero con un sentido del humor mucho más zonzo que autoconsciente. De hecho, esa autoconciencia es en buena medida la que convalida los absurdos giros de la trama (siendo el último, el que propicia el “final feliz”, el más cuestionable de todos), y la que enriquece al personaje de Affleck por sobre el de Damon. Dicho sea de paso, luego de filmar dramones como Manchester By The Sea y A Ghost Story, el retorno de Casey a la faceta cómica que exhibió en la trilogía de La gran estafa resulta más que grato.

 

 

Y hablando de Steven Soderbergh, más de uno podría confundirse y creer que ésta es una de sus películas: libre, efectiva, imprevisible y con un elenco multiestelar, The Instigators exhibe varios puntos en común con buena parte de su cine, pero tales similitudes no alcanzan para compensar los vagos esfuerzos que atañen a la musicalización y, particularmente, a la puesta de cámara de este film. El abuso de lentes angulares, encuadres contrapicados y la agotadora incapacidad de sostener un plano por más de tres segundos nos alejan estéticamente de una película de Soderbergh; en su lugar, Liman parece exhibe la despreocupación y pereza formal de una película para televisión o, como es en este caso, para una plataforma.

 

Sin ánimos de bajarle más el precio, no debemos olvidar que las desventuras de estos Butch Cassidy y Sundance Kid bostonianos fueron financiadas por Apple TV: luego de un lustro de proyectos tan heterogéneos como olvidables (la extraordinaria Napoleón, de Ridley Scott, y la milagrosa Killers of the Flower Moon, de Martin Scorsese, siguen siendo sus mayores méritos, a pesar de que el Óscar a CODA diga lo contrario), recién en este 2024 el estudio pareció hallar su rumbo, financiando comedias de género simpáticas y pasatistas con actores de primera línea, tales como Wolfs (con George Clooney y Brad Pitt), Fly Me To The Moon (con Scarlett Johansson y Channing Tatum, la única de las tres que tuvo estreno en salas) y, claro, The Instigators. Guiándonos por estas últimas dos, podríamos afirmar que Apple TV, finalmente, está encaminado.

 

 

 

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