Un neoclásico en la post postmodernidad - Parte I ...un puro, un poncho y un par de botas...
Aspectos socioculturalesSobre el vasto desierto de Almería (España) que pretendía ser el Lejano Oeste de los Estados Unidos de América, en 1964 se levantaba la figura de un hombre que …Por un puñado de dólares…, marcaría ya entrado el siglo XXI la impronta del neo western.
Clint Eastwood que no perteneció al western clásico, que fue el cowboy indiscutido del euro western (western espagueti) como actor único y carismático, sentó las bases, desde su propia escritura audiovisual como director, de los westerns venideros. Varias décadas después de que Eastwood se calzara el sarape, y sin proponérselo, sus formas estéticas y narrativas vuelven a la gran pantalla, traídas en andas por sus herederos. Pero ahora llegan amalgamadas con nuevas maneras de ver y escuchar el viento ceniciento de las praderas vacías, vienen con rudeza a reformular la tradición.

Por un puñado de dólares (Sergio Leone – 1964)
Mientras el western clásico moría allá por mediados de los años 70 en USA, un nuevo subgénero, el western espagueti ya se había convertido en un nuevo clásico y de la mano de excelentes directores como el maestro Leone, el gran Corbucci y por supuesto, Sollima. A todos estos prominentes artistas, además de la taquilla, los acompañó la crítica especializada como un hecho novedoso y sin precedentes en el mundo cinematográfico, el principio de calidad artística era reconocido en un subgénero tan emblemático como rupturista. Un dato curioso que vaticina los cambios venideros en las películas de vaqueros de fines del siglo XX y principios del actual, es que ya en Cara a Cara (1967) del mencionado Sollina, no hace foco en lo heroico de los personajes, sino más bien, en su mundo interior, estamos en presencia de un western introspectivo. Esta característica notable para una película del Far West de la década del 60 la veremos en su máxima expresión en un film del propio Clint Eastwood: Los imperdonable (1992), del que hablaremos en la Parte 4 del presente trabajo.
En sus últimos estertores, el western en los Estados Unidos da un nuevo giro y sobre sus espaldas llena del polvo de Más corazón que odio (1956) de John Ford y Río bravo (1959) de Howard Hawks, brilla el sol del euro western como influencia temprana en filmes tan impresionantes como violentos, hablo de Grupo salvaje (1969), de Sam Peckinpah, de Dos hombres y un destino (1969), de George Roy Hill o de Pequeño gran hombre (1970), de Arthur Penn. Ya latía el influjo de otra sangre, de este subgénero europeo en las imágenes de los nuevos realizadores estadounidenses.

Grupo salvaje (Sam Peckinpah – 1969)
Después de estas décadas gloriosas de crecimiento y desarrollo del Western viene un período diferente. Recordemos que fue el primer género cinematográfico en la reciente historia audiovisual que llevó la épica de la literatura a la pantalla. En los comienzos de la década del 70, aparece otro subgénero dentro del western, donde el humor, los gags y la parodia dominaban las películas. El slapstick se instaló en el euro western con gran cantidad de producciones que repiten la fórmula del éxito de taquilla hasta su agotamiento, desgastando el recurso. Con el tiempo estas producciones se abandonaron y las matas de cardos volvieron a cruzar los llanos arrastradas por el viento.
Parecía que todo estaba terminado, como si nosotros, amantes del género, asistiéramos al funeral de Tom Doniphon (John Wayne) en El hombre que mató a Liberty Balance (1962) del enorme John Ford. Un film crepuscular en la carrera de Ford, uno de los grandes directores de la historia del cine. Pero como el Fénix que renace de sus cenizas, en los años 80 y 90 aparecen unas películas que recogen el guante del western clásico para abofetear el rostro del incrédulo, para dar una nueva pelea. Pero esta vez el duelo no será sólo desde lo formal, lo será también desde el contenido.

Danza con lobos (Kevin Costner 1990)
Aparecen películas como Silverado (1985) de Lawrence Kasdan, intentando retomar la visión clásica del género, pero ha pasado mucha agua bajo el puente y el río ya no es el mismo. Ese mismo año Clint Eastwood estrena El jinete pálido (1985), pero su propuesta a diferencia de Silverado ya está muy anclada en la influencia que el propio Eastwood tenia del euro western. Además, El jinete pálido, pareciera proponer patear el tablero en tanto complejidad de los personajes, volviéndolos contradictorios y ambiguos. Ya en 1990 Kevin Costner presenta Danza con lobos, estableciendo una mirada diferente sobre el mundo nativo norteamericano y su relación dialéctica con la tierra en oposición a la concepción positivista del progreso continuo que tenían los colonos blancos. Dos años después, nuevamente Eastwood estrena, la ya nombrada: Los imperdonables (1992), una obra que rompe con los parámetros existentes y lleva al género a una estilización nunca vista hasta ese momento, es un film clásico y moderno a la vez que profundiza en la psique de los personajes volviéndolos más complejos, más impredecibles y por supuesto, más reales. Ya no son héroes, son seres imperfectos que están en el fin de sus días. Son personajes que finalmente tiene la entereza de plantarse frente a la vida, pero de espaldas al porvenir, mirando el pasado para revisar su presente. No hay futuro, es todo aquí y ahora.

La salvación (Kristian Levring - 2014)
Al fin llegamos al momento del surgimiento del Neo western y viene de la mano del nuevo milenio con un manojo de películas tan diferentes como atrapantes, pero que además provienen de diversas vertientes cinematográficas y de distintos países. Pareciera que una vez más el western se internacionaliza para decirnos que la lucha del ser humano contra sus propias miserias no escapa a ninguna sociedad. Por supuesto que en este período hubo y hay algunas películas que demandan su pertenencia al western clásico a la manera de Ford, Huston, Wyler o Hawks, pero nosotros nos dedicaremos a aquellas que, sin desconocer su historia de más de cien años, escriben nuevos relatos con nuevas maneras. Veremos cómo en los: neo western se profundizan los planteos del mundo interno de los personajes, se extrema la violencia y se hace más explícita, al tiempo que la crueldad gana protagonismo. Pero hay un giro interesante, los personajes femeninos que siempre estuvieron en los planos secundarios del relato como un signo erótico por un lado y como la mujer / madre abnegada por el otro, pasan a los planos centrales del relato. Las mujeres se convierten en las protagonistas de algunas historias, y como actantes son implacables. Pareciera que finalmente las heroínas trazan su camino y atraviesan a tiros las planicies del mundo machista.

La venganza de Jane (Gavin O'Connor – 2016)
Está todo dado en esta post - postmodernidad, aunque ya no tan líquida al decir de Bauman, para volver a apropiarse del salvaje oeste. La metáfora de la conquista de lo indomable se pone en marcha nuevamente, a lo mejor sea simplemente un mecanismo para apaciguar a la bestia feroz que todos llevamos dentro. Pero desde este 2024 tan tecnologizado, el regreso a las praderas bárbaras parece un viaje más lejano aún. Hoy más de 150 años después de que los primeros colonos atravesaran los campos, parece que transitamos los mismos problemas, los de no poder vivir en paz y armonía con los otros y con nuestro entorno.
Antes de llegar al análisis de los títulos elegidos del meo western, vamos a analizar tres films del maestro absoluto del género, o mejor, del cine: Clint Eastwood. El corpus de análisis estará integrado por ocho textos, de los cuales, este es el primero.
En el próximo escrito: Un neo cásico en la post postmodernidad Parte II, trabajaremos sobre La venganza del muerto (1973) de Clint Eastwood.

Asalto y robo al tren (Edwin S. Porter - 1903)
Gabriel Los Santos





















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