'Alien: Romulus' es una ENORME orquesta audiovisual sin conductor alguno

Reseñas generales

Miércoles. 14 p.m. La sala de cine estaba vacía cuando llegué, entonces decidí ponerme lo más cómodo posible para disfrutar la película que tanto estaba esperando. No me considero un fanático acérrimo ni del cine de Fede Alvarez ni de la saga Alien, pero algo me decía que podíamos estar ante una de las mejores películas de ciencia ficción de este 2024. Una suerte de anhelo o deseo personal por querer tener algo que mezcle originalidad y respeto por la saga todo-en-uno. Luego de los créditos me di cuenta que éramos solo siete personas las que habíamos asistido a la función y que todas compartíamos una misma sensación: estábamos vacías, como si no hubiéramos ido a ver una película potente del género.

 

¿Como pudo ese entusiasmo inicial haberse apagado tan rápido? Hubo, principalmente, dos motivos: el primero fue como el director uruguayo abordó el ritmo narrativo en su introducción al universo Alien, y la segunda fueron el fan-service constante, repetitivo y sin sentido alguno, algo que justamente no quería. Pero para desglosarlo bien y entender el porqué de mi frustración, primero es necesario resumir la historia que plantea este relato hibrido basado (en cierta parte y no en su mayoría) en los personajes creados por Dan O'Bannon, ya que suceden demasiadas cosas en él.

 

El inicio de Alien: Romulus es sencillamente genial. Plantea de entrada al silencio en el espacio cósmico como ese vacío aterrador en el que seguramente nadie nos oiría, tal como rezaba Scott en el slogan de la primer entrega estrenada hace cuarenta y cinco años. Nos sumerge temporalmente en una suerte de intervalo entre las primeras dos películas (en las que habían pasado 57 años) para meternos de lleno en la pregunta que se hizo un joven Alvarez después de haber visto ‘Aliens’ (1986), cuando todavía era tan solo un apasionado que no sabía que algún día estaría componiendo un capítulo más de ese universo: ¿Cómo era la vida en estas colonias espaciales? ¿Cuáles eran las aspiraciones de los jóvenes que trabajaban para la corporación Weyland-Yutani en esa oscura y árida tierra? El realizador lo responde brevemente con un plano que funciona como sueño en el que podemos ver a Rain Carradine, una de las protagonistas de la película, disfrutando del calor que le ofrece la puesta del sol en una colina llena de verde. Entendemos que es un sueño luego de ver inmediatamente la contraparte que no es más que su cruda realidad.

 

En la colonia Jackson la protagonista, una joven adulta que trabaja como agricultora, vive junto a Andy (el mejor personaje de toda la película), un androide al que considera su hermano y que su padre encontró en un basurero, reparó, y antes de fallecer le dio un único propósito: proteger a Rain sea como sea. Una vez más como en 'Prometheus' y 'Alien: Covenant' con su David/Walter interpretado por partida doble gracias al magnífico Michael Fassbender, la inteligencia artificial resulta ser el reflejo perfecto de la debilidad del ser humano en situaciones que requieren nada de corazón y todo de la lógica. El ambiente de su día a día, denso y desolador, nos muestra las contradicciones propias de un futuro interestelar al que nosotros ya llegamos aquí en la Tierra. Una voz que promociona un futuro próspero para todos (así como la publicidad aérea de Blade Runner) se escucha mientras las personas pasan frío, unos niños golpean a Andy solo porque es un androide y Rain se va decepcionada de las oficinas de Weyland-Yutani luego de haber sido rechazada su justa petición de dejar el planeta.

 

Si hay algo que al director Fede Alvarez le obsesiona en todas sus películas (exceptuando la tercera y olvidable ‘Millenium: Lo que no te mata te hace más fuerte’) es la exploración de personas sumidas y desesperanzadas por una realidad que detestan. Quizás como una metáfora y/o simbolismo de la noción que tiene cierta porción de Latinoamérica por esto de que “cualquier lugar es mejor que en el que estoy” o “una vez que me vaya de aquí mi vida a mejorar”, pensando que instantáneamente al pisar otra tierra todos los problemas se van a esfumar. Un pensamiento recurrente que tranquilamente puede pasar en cualquier parte del mundo, pero siendo Alvarez un uruguayo en Hollywood es imposible no referenciar.

 

La primera mitad de la película es intrigante e inmersiva. Se siente como el verdadero retorno a las bases que le promulgaron el éxito temprano a la saga, y en parte es gracias a tres cuestiones: tiene un gran diseño de producción que recuerda a las primeras dos Alien (y mucho de las de dos Blade Runner), un toque retro futurista que mezcla lo digital con lo analógico dándole un aura más “realista” a la atmósfera, y el cómo Alvarez aborda la historia y sus personajes en ella. Los define en cuestión de minutos y en ese sentido a mi ya me tuvo a bordo del viaje que propone.

 

Tras el rechazo viene la oportunidad. La verdadera trama de ‘Romulus’ se hace presente aproximadamente a los diez minutos de iniciada. Así como Rain, su grupo de amigos (y algún que otro primo medio bully) está decidido a irse de la colonia en búsqueda de paz en otro planeta. El destino se llama Yvagga (palabra guaraní que traducida al español significa cielo) y pueden llegar a él si consiguen unas capsulas de crio sueño que están en la estación espacial Romulus. Como suele suceder en este universo iniciado por Scott, salir a pasear sale mal. Bio ingeniería, mucha experimentación genética y un futuro sin humanos eran la idea principal del androide Rook (más que decentemente reconstruido en digital), y el resto ya lo conocemos: la creación de un organismo perfecto.

 

Desde ese intermezzo estructural hasta el mismísimo final, comencé a perderme. Sentía que estaba viendo muchas películas a la vez, y las referencias comenzaron a aparecer, siendo un no-tan-fanático que sí tiene memoria de elefante. Existe una escena en un elevador sospechosamente parecida a la de Alien³, hay un “Get Away From Her, You Bitch” parafraseado por Andy después de salvar a Rain de una muerte segura, hay una mezcla de demasiadas cosas que pierden de eje la dirección. Y es que si, hay conceptos interesantes y escenas bastante bien logradas, repletas de tensión…pero la ambición de Hollywood en cuestiones de cantidad es hoy la que pesa. ¿Querías aliens? Te daremos docenas de ellos. ¿Querías muertes sangrientas? Tendrás litros y litros botando por los aires dignos de cualquier Record Guiness. La mesa está servida…

 

Con la aparición de una criatura/ser/hibrido en los últimos 20 minutos, a mi me sacó de donde estaba. Sabía que una decisión de esa índole podía terminar de no convencerme o quizá, volarme la cabeza en el buen sentido de la palabra. Pero no pude. La idea de que la evolución no es algo lineal sino más bien un proceso cíclico en el que las posibilidades de crear algo nuevo puede surgir de la unión entre presente y el pasado me parece fascinante, pero el abordaje de Alvarez al convertir lo que podría haber sido una escena memorable en un festín body horror algo genérico fue lo que me terminó por decidir: ‘Alien: Romulus’ no sobrevivió a mi hype. Y ahora la tristeza, es absoluta.

 

POR JERÓNIMO CASCO

Publicado el 29 de AGOSTO del 2024, 18.31 PM | UTC-GMT -3

 

 

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Comentarios 2

M
Martin Luengo30 de agosto de 2024
excelente articulo sobre este personaje icónico del cine del terror y Ciencia Ficcion
J
Jeroo Casco30 de agosto de 2024
En respuesta a Martin Luengo: Muchas gracias Martín!

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