'GIGANTES': ¿El renacer del cine de animación en Argentina?

Cine Atlas Alcorta, a metros de la famosa Avenida Libertador en plena Capital Federal. Sin esperar una gran multitud para una Avant Premiere de una película de animación argentina, me encontré a mi mismo en un evento repleto de gente -siendo muchos familiares, el propio equipo técnico, amigos- que se unieron para celebrar el estreno este próximo jueves 8 de Agosto en salas de ‘GIGANTES’, una epopeya infantil basada en la figura de Don Quijote de la Mancha y su legado. Producida en conjunto entre casas audiovisuales argentinas y alemanas, y con un proceso creativo/artístico/logístico que llevó más de diez años en realizarse según las propias palabras del director en la presentación antes de la proyección, pude notar desde el primer fotograma que estábamos ante algo…diferente, por llamarlo de alguna manera.
En materia audiovisual estamos tan atrasados que cuando se estrena un título con talento argentino al 100% que parece haber sido realizado por Pixar hace más de 20 años instantáneamente saltamos de alegría, y eso me genera tristeza y alegría casi en partes iguales. ¿Porque? Tristeza porque eso habla de la enorme capacidad, dedicación y profesionalismo desperdiciado que dejamos pasar por tantos años (los casos de artistas del audiovisual que emigraron porque sabían que probablemente nunca podrían haber progresado en el país son incontables), y alegría porque, después de mucho tiempo, parece haber un pequeño pero insporador faro de esperanza para la industria.

Pero inmediatamente después de esos primeros segundos en donde era visible el amor por el detalle en cada fotograma, en el diseño de producción, en la construcción de personajes, después de todo eso caí en la cuenta de algo más: lo mucho que se le reclamaba (y de lo que el director hacía eco en sus palabras previas a la proyección con un “esto no tiene nada que envidiarle nada a Pixar, ni a Universal") al sentido de pertenencia como país no lo vi reflejado en la cinta. ‘Gigantes’ es una película con un tono demasiado pro-yankee como para querer sentirse competencia o tener un mínimo sentido de patriotismo. Algo parecido a lo que sucedió con ‘Cuando Acecha La Maldad’, el mega hit popular de terror con una acertada campaña de marketing que la consagraron como una de las mejores películas del género hechas en nuestro país en mucho tiempo. Pero, ¿realmente esto es así o la idea de “grandiosidad” se crea a partir de una construcción social?
Es entendible el hecho de querer tener cierta “universalidad” en el tono y el acercamiento a la historia para obtener una mayor audiencia alrededor del planeta, pero justamente es ese tono acartonado y unidimensional de los personajes a mi parecer opacan lo que podría haber sido una enorme oportunidad de elevar nuestra cultura en lo más alto. La historia, para no perder el hilo, sigue a Alfonso (un homenaje a Alonso, el nombre original de Don Quijote de la Mancha), el tátara tátara tátara nieto del personaje creado por Miguel de Cervantes e ícono de la literatura moderna, que vive junto a su padre (una persona que constantemente rima todo lo que dice) y su madre en el pueblo de La Mancha, y que como casi toda su descendencia paterna, se imagina cosas. Esta mezcla de fantasía y realismo enganchan inmediatamente en el comienzo pero luego con el desarrollo se reducen a circunstancias redundantes y casi sin ningún sentido, culminando en un anti-climax predecible, cliché…y demasiado básico.

Alfonso es la suma de muchos elementos con los que un niño podría conectar. Pero su caracterización es construida en base a una noción sobre lo que es ser un infante demasiado correcta y hasta plana, por así decirlo. Es como ver a un niño estadounidense de 11 años que vive en California junto a sus amigos, y que nada malo le pasa. ¿Acaso no aprendieron nada de Steven Spielberg, de J.A. Bayona o de Muschietti, por poner algunos ejemplos? No creo que sea en esa inocencia absoluta que uno pueda conectar y sentirse identificado, sino en los miedos, las inseguridades, el dolor, y finalmente, el regocijo. La vida es una auténtica y salvaje montaña rusa, no una llanura en donde solemos colocar nuestras emociones y verlas moverse con el viento. Aunque me apene un poco por el potencial que había, considero un error este acercamiento a nuestra primer etapa como seres humanos.
Algunas carcajadas muy leves se oyeron en la sala, y hasta admito que en el segundo acto me dormí un poco, algo que no me suele suceder en el cine. Noventa minutos de duración se sintieron demasiado extensos a mi parecer para una premisa (también) demasiado básica: niño ama a su pueblo, niño quiere derrotar al villano de turno que quiere destruir a su pueblo, niño conoce el amor y la verdadera amistad, niño logra demostrar que sus fantasías pueden salvar a su pueblo, niño es el nuevo héroe, fin. No se si este es el camino para la animación argentina, algo que también el reconocido Juan José Campanella quiso imponer (y que creo que fue un punto de inflexión desperdiciado) con su genial ‘Metegol’ pero no tuvo el efecto esperado, pero si es un avance que puede inspirar a la realización cinematográfica argentina a arriesgarse un poco más.
POR JERÓNIMO CASCO
Publicado el 7 de AGOSTO del 2024, 14.14 PM | UTC-GMT -3
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¿DONDE SE PUEDE VER? EN TODOS LOS CINES ARGENTINOS
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