El montaje vertiginoso y dinámico de The Bear (El Oso).
Reseñas generalesThe Bear (El Oso) es una serie estadounidense de FX que recientemente estrenó su tercera temporada, su primera temporada fue emitida en el año 2022. La serie se centra en el mundo de la cocina, Carmy volverá a su ciudad natal en Chicago para remontar el negocio de comidas de su hermano que se había suicidado, poniéndose como meta convertir al negocio de comidas en un restaurante exclusivo y de esa forma honrar a su hermano y cumplir con sus deseos personales. Carmy ya es un chef de vasta experiencia y decide embarcarse en este nuevo negocio junto con las personas que ya trabajaban con su hermano, incluida su hermana y su primo. La joven chef, Sydney, de gran talento y seguidora de la trayectoria de Carmy, se ofrecerá a trabajar con él y armar juntos el restaurante.

La serie retrata de forma casi visceral cómo funcionan las cocinas, la velocidad, maltrato, gritos, perfeccionismo y busca mostrar la conexión que tiene ese comportamiento errático con los conflictos internos de las personas. Son conflictos de gran envergadura y los personajes cuentan con muy poca ayuda profesional en relación a su salud mental. Son personajes a la deriva con escasas herramientas comunicativas que sólo pueden resolver sus conflictos gritando o focalizando toda su atención en la perfección de las comidas, su preparación y presentación, de modo tal que si eso sale mal, se detonan todas sus emociones contenidas ante el primer problema que aparezca.

La serie tiene la particularidad de tener varios matices, predominando el ritmo caótico de la cocina y la dinámica dentro de la misma, transmite la ansiedad de los personajes de una manera muy real, gran parte de esa trasmisión de emociones se da a partir del montaje. Las actuaciones y los gritos colaboran, a tal punto que puede tornarse insoportable, pero real porque la transformación de los personajes es muy gradual, a diferencia de lo que sucede en varios contenidos audiovisuales que por las limitaciones de tiempo el personaje se transforma rápidamente. En esa gradualidad, el espectador ve cómo los personajes repiten una y otra vez sus patrones de autoboicot y su forma de reaccionar ante diversos eventos, lo cíclico de sus emociones es una constante. En los momentos de cocina y cuando el restaurante está abierto el montaje es muy rápido, intercalado con los gritos y primerísimos primeros planos donde podemos ver cada movimiento minúsculo de los personajes junto con planos detalle de las comidas y las acciones para realizarlas (cortar verduras y carnes, hervir comida en ollas, abrir y cerrar hornos y manos que retiran los platos, entre las miles de micro acciones que se realizan en la cocina). Este frenesí será una de las insignias de la serie y razón por la cual algunos espectadores la amarán y otros no querrán someterse a la intranquilidad que genera el mismo.
Sería difícil que The Bear de por sí se mantenga sólo con este ritmo de montaje acelerado, lo que la hace una serie particular y digna de ser vista son los matices ya que hay varios capítulos en los que el montaje es completamente distinto y absolutamente eficaz. Un ejemplo claro de los matices en The Bear es el capítulo seis de la segunda temporada titulado “Fishes (Peces)”, uno de los capítulos más memorables por la historia que cuenta y por la forma en que fue filmado y editado, este capítulo es un flashback de una cena navideña de la familia. En el capítulo se comprenden varios de los traumas de los personajes al ver cómo es su dinámica familiar y cómo la presencia de una persona enferma en la familia afecta a todo el resto, en este caso focalizado en la figura de la madre y su adicción al alcohol con una actuación estelar de Jamie Lee Curtis, quien ante cada una de sus presencias en la serie eleva el nivel de complejidad de la trama.

Otro capítulo magistral que se puede encontrar en la tercera y nueva temporada, es el capítulo ocho titulado “Ice Chips (Trocitos de hielo)” que sólo cuenta con las actuaciones de la madre y su hija Sugar, con una elección de dirección de primeros planos con poca profundidad de campo y un montaje que acentúa las tensiones del momento, pero que al mismo tiempo, nos adentra en el lazo madre-hija creando un ambiente íntimo trasladando al espectador directamente a esa escena y emocionalidad.

Además del característico montaje frenético de The Bear en donde pueden aparecer cientos de imágenes en pocos segundos, también cuenta con capítulos innovadores y más lentos desde el montaje como el capítulo que inaugura a la tercera temporada. Es una especie de racconto de lo que sucedió en la temporada anterior donde se intercalan imágenes de distintos momentos temporales de situaciones que nunca se vieron y otras que sí, pero con planos distintos. Una música calma con un piano como instrumento central unifica a todo el capítulo que va y viene por los momentos claves del protagonista, Carmy. El ritmo es lento en general, fluye con la música y marca una impronta nueva ya que prácticamente toda la narrativa se genera desde la edición, una intencionalidad desde el montaje que permite unificar todos los momentos distantes entre sí y adentrar al público en el comienzo de la nueva temporada, dándole una introducción que parece un respiro para los capítulos que seguirán.
The Bear también rompe esquemas al hacer varios capítulos centrados en personajes que no son los principales, de hecho, hay capítulos donde no aparece Carmy. Esta tercera temporada cuenta con un capítulo focalizado en el pasado de Tina centrado en su búsqueda laboral (capítulo seis de la temporada tres) titulado “Napkins (Servilletas)”, desde el montaje se muestra el acto repetitivo de la búsqueda de trabajo, realizar los mismo pasos una y otra vez teniendo que tener paciencia y una gran frustración cuando del otro lado no se tiene en cuenta que hay una persona desesperada por conseguir un puesto de trabajo. La maestría del montaje se ve en este capítulo al tener que mostrar las mismas acciones, pero de forma que resulta dinámica para el espectador.
Si bien The Bear es catalogada como un drama y comedia, prevalece el drama ampliamente por la densidad de las temáticas que aborda y por el perfil psicológico de sus personajes, a lo largo de las tres temporadas el duelo y cómo convivir con él dentro de la rutina es la temática principal con sus derivaciones a medida que se van conociendo más detalles de los personajes. Los momentos de comedia tampoco llegan a ser lo suficientemente buenos para darle un valor mayor en la catalogación del género de la serie.
El hecho de mostrar temas tan complejos utilizando al mundo culinario de alta gama es un acierto ya que permite mostrar a gente diversa reducida a un espacio donde prevalece la tensión y donde pareciera que todo tiene que hacerse de forma eficiente y automatizada para poder cumplir con los pedidos de los clientes, sin embargo The Bear muestra que la esencia humana está presente en cada actividad, por más perfeccionada que sea, y que la emoción humana no se puede ignorar, sino aceptarla y ver cómo lidiar con ella.














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