El documental “Mercedes Sosa, la voz de Latinoamérica” (Rodrigo H. Vila, 2013).

Reseñas generales

En el documental Mercedes Sosa, la voz de Latinoamérica se propone un recorrido por toda la vida de Mercedes Sosa: desde su nacimiento en Tucumán y sus orígenes humildes, pasando por su reconocimiento mundial, hasta el día de su muerte y el legado que dejó. El film se apoya fuertemente en la figura de su hijo, Fabián Matus, quien, a través de charlas con familiares y artistas de gran renombre, recuerda a su madre evocando el costado más humano de su personalidad. Ese costado íntimo y sensible es presentado como el mismo que se reflejó en su música y como la causa principal de que su voz haya logrado trascender el tiempo y el espacio. La película está disponible para ver en Prime Video.

La película cuenta con un material de archivo muy valioso. Su director, Rodrigo H. Vila, quien en 2024 dirigiría Mercedes Sosa. Cantora inédito, construye el documental a partir de una estructura cronológica que recorre las distintas etapas de la vida de Sosa. A lo largo del relato se intercalan imágenes de archivo con material original de entrevistas y con la voz en off de Mercedes en diversas apariciones públicas. Se hace especial énfasis en la manera en que Sosa terminó personificando a Latinoamérica en su conjunto: un alma sensible que supo identificar una historia marcada por el sufrimiento, la colonización y la desigualdad, y que entendió la necesidad de la lucha y de mantener viva la identidad cultural. La forma que encontró para llevar adelante esa lucha fue a través de su voz, una voz única, con un timbre y una potencia inconfundibles, y con una enorme capacidad interpretativa que lograba transportar a quienes la escuchaban por distintas emociones, según lo que ella decidiera expresar.

El documental comienza relatando la infancia de Mercedes Sosa en San Miguel de Tucumán, Argentina, marcada por la pobreza y por las condiciones precarias de trabajo de su padre. Se menciona cómo el Parque 9 de Julio era para ella un lugar de refugio y seguridad. Luego se focaliza en uno de los primeros hitos vinculados al canto: su participación en un concurso radial, en el cual resultó ganadora. En ese momento, movida por el miedo a que sus padres se enteraran, se presentó bajo el seudónimo “Gladys Osorio”. Sus hermanos aparecen en el film relatándole a Fabián Matus distintos recuerdos de esa etapa de la infancia, aportando una mirada cercana y familiar que humaniza aún más la figura de la artista.

Mercedes Sosa, la voz de Latinoamérica (2013) - Filmaffinity

Más adelante, el relato aborda su matrimonio con Oscar Matus, guitarrista y futuro padre de su hijo. Según palabras de la propia Mercedes, la separación fue un momento devastador en su vida. A pesar de ello, Sosa continuó con su carrera musical, enfrentándose a grandes inconvenientes debido a su forma de pensar y a su afiliación al Partido Comunista. Durante la última dictadura argentina fue censurada y amenazada, situación que la obligó a exiliarse primero en Francia y luego en Madrid, algo que vivió con mucho dolor, ya que Argentina era su lugar en el mundo. Sin embargo, el reconocimiento internacional que había alcanzado hizo que su voz exiliada tuviera aún más trascendencia. En 1982 regresó al país, que aún se encontraba bajo dictadura, para dar un concierto, en un gesto que deja en evidencia su valentía y la importancia que tenía para ella volver a cantar en su tierra.

A lo largo de los años, Mercedes Sosa entabló amistad y vínculos artísticos con músicos jóvenes del rock argentino como Charly García, Fito Páez y León Gieco, así como con artistas internacionales como Chico Buarque y Pablo Milanés. Todos ellos aparecen en el film brindando testimonios, ya sea a través de entrevistas realizadas especialmente para el documental o mediante declaraciones recuperadas de archivo. Finalmente, la película retrata los años de deterioro físico y de tristeza de Mercedes, sin dejar de mostrar sus recuperaciones y la fuerza que encontraba para seguir haciendo lo que más disfrutaba: cantar para la gente.

Mercedes Sosa, la voz de Latinoamérica es una película biográfica que reafirma su figura como representante musical de toda la región. El foco está puesto en su historia de vida y en ella como personaje, dejando que el talento de su voz demuestre por sí solo su valor mediante fragmentos de shows en los que se la ve cantando, e incluso cantando y tocando el bombo. También se destacan los momentos en los que hablaba entre canciones, dirigiéndose directamente al público. En esas intervenciones queda en claro que no tenía miedo de decir lo que pensaba y que apelaba constantemente a la idea de un mundo mejor, reconociendo el sufrimiento provocado por la desigualdad (algo que ella misma había vivido) y utilizando su voz como herramienta de denuncia y de concientización.

Mercedes Sosa: la voz de Latinoamérica" - AEC Rosario

Un aspecto interesante del documental, que aparece mencionado pero no desarrollado en profundidad, es el de la timidez de Mercedes Sosa. En un audio de archivo, ella explica que, al ser tan tímida, se sentía muy nerviosa al momento de cantar y que, al comienzo de los shows, evitaba mirar al público hasta sentirse más cómoda con el paso del concierto. Hubiera sido valioso que la película profundizara en este rasgo de su personalidad: saber si esa timidez la acompañó durante toda su vida o si fue algo propio de los primeros años de su carrera, y cómo fue transitando las emociones de convertirse en una figura tan aclamada a nivel mundial.

Sosa fue una artista profundamente ecléctica. Si bien es reconocida principalmente dentro del folclore - un ámbito históricamente dominado por figuras masculinas, donde la sola presencia de ella ya representaba un acto revolucionario -, también se animó a interpretar otros géneros como el rock y el tango, entre otros. Esa apertura musical dialoga con su manera de entender el arte: como un espacio de encuentro, de diálogo y de expresión colectiva, más allá de etiquetas o encasillamientos.

En ese sentido, el documental no solo funciona como un repaso biográfico, sino también como un testimonio del impacto cultural y simbólico de Mercedes Sosa. A través de las voces de quienes la conocieron y compartieron escenarios con ella, se construye una imagen que va más allá de la cantante consagrada y pone en primer plano a la mujer, con sus miedos y convicciones. La película invita a pensar cómo una voz puede convertirse en refugio, en resistencia y en identidad para millones de personas a lo largo del tiempo.

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Por último, Mercedes Sosa, la voz de Latinoamérica deja la sensación de estar frente a una figura irrepetible, cuya ausencia sigue siendo palpable, pero cuyo legado permanece vigente. El documental logra transmitir que su canto no solo fue música, sino también un acto político, afectivo y humano. Al finalizar, queda claro que Mercedes Sosa no fue únicamente una gran intérprete, sino una voz colectiva que supo canalizar el dolor, la esperanza y la lucha de toda una región. En definitiva, el documental de Rodrigo H. Vila funciona también como una invitación a volver a escuchar a Mercedes Sosa, no solo desde lo musical, sino desde lo que su voz sigue diciendo en el presente. Su canto continúa dialogando con las problemáticas sociales y culturales de Latinoamérica, demostrando que su figura no pertenece únicamente al pasado, sino que sigue interpelando a nuevas generaciones que encuentran en ella una referencia ética y artística imposible de ignorar.

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