Por qué Cate Blanchett se recibió de mejor actriz del mundo en "Tár"
CelebridadesTodos alrededor del mundo queremos, admiramos y estamos siempre al borde del romance platónico para con la enorme Meryl Streep. Casi en los mismos términos no pocos son los que viven al borde del paroxismo ante cada performance actoral de Glen Close. O de la ominosa Isabelle Huppert, de la icónica Catherine Deneuve o de nuestra siempre en foco Érica Rivas. Pero, sin embargo, no viene mal recalcular fanatismos y/o romantizaciones cinéfilas y apuntar a Cate Blanchett, actriz que si no es que ya tomó la posta y este artículo está de más, bien podría hacerlo ya mismo y ser considerada la mejor actriz viva del cine.

Esta artista nacida en Australia hace 55 años y que comenzó a hacer cine a los 20 tiene una filmografía compuesta por títulos que se cuentan de a decenas, al igual que lo que sucede con su carrera como actriz de ficciones televisivas y en el último tiempo a través también de las plataformas de streaming.
Según Internet Movie Data Base, Blanchett acumula la friolera de 217 premios que resultaron a su vez de un acumulado de 288 nominaciones a distintos galardones, lo que, en términos estadísticos, duros, nos dice que la intérprete se quedó con el 75% de los premios a los que aspiró. Que le vayan a hablar de ratio a Cate.
Este post tiene nombre y apellido pero por sobre todas las cosas tiene un motivo ya anunciado en el título. Hablamos de “Tár”, el film de Todd Field (In the Bedroom) estrenado en 2022 y que cuenta una historia de la compositora, pianista y directora de orquesta Lydia Tár, personaje de ficción inspirado en la talentosa directora de orquesta estadounidense Marin Alsop.
La épica que plantea el largo tiene anclaje en la tradición de las biopics con sustancia, de las narrativas sin lugares comunes soporíferos con copyright de Hollywood (aunque estemos ante un film parido en el mismo barrio de Los Ángeles).

En esa ética de los relatos que tienen cosas para decir y las dicen con buenas armas, el perfil que plantea de la Lydia Tár ficcional es uno que está atravesado por la pasión, las obsesiones, la megalomanía. En tanto, el laberinto emocional en el que se encuentra la heroína del cuento aparece poblado por los ominosos pasillos de la personalidad de la artista.
Cate Blanchett pone en juego para darle vida a su Lydia Tár lo mejor de las herramientas con las que cuenta como actriz y, al menos desde el punto de vista de quien firma estos párrafos, su marca interpretativa más alta hasta el momento.
La labor de la actriz, que ya había validado al cine industrial en opus como “Blue Jasmine” (Woody Allen, 2013) o “Carol” (Todd Haynes, 2015), es en este caso excluyente, pero no solo por el hecho de que su papel se ubica desde el inicio en la centralidad del relato, sino porque ella hace del film un lienzo para su arte perfomático.
El gran guion que firma Todd Field habilita a decir que parece escrito para ella, y con el bonus track de que se trata de un texto que no habilita en ningún momento el arsenal de tics o subrayados que podría haber generado una pieza casi à la carte en otros nombres ilustres del gremio de los y las intérpretes.

¿Por qué nunca se le exigió tanto a Cate Blanchett? Salvo los títulos antes mencionados, es difícil encontrar otros largometrajes que hayan pedido de la actriz lo que le exige Field en cada escena, los lugares a los que la lleva con maestría de conductor (o de director de orquesta).
Hay un dúo creativo en pantalla, una delante y otro detrás de la cámara. Cada intervención de la actriz, cada secuencia, cada escena lograda, lo dejan en claro. ¿Ejemplos en paralelo? Uno muy a mano, por los trazos que emparentan a las historias y sus personajes, es el de ese glorioso choque de planetas que nos regalaron Michael Haneke e Isabelle Huppert en “La pianiste” (2001).
Un apartado para el gran trabajo de fotografía de Florian Hoffmeister, recordado por el brillo que le sumó a la serie “The Terror” (AMC, 2018), mientras que aquí toma algo del concepto de lo tenebroso para pintar con sombras y luces (en orden de importancia) el derrotero de la hacedora de música, a su vez sumergida en culpas, dolores y miedos a los que enfrenta con sutileza cínica en modo Frank Underwood o, según el caso, con la virulencia en el decir de, bueno, también Frank Underwood. El personaje que encarnó en “House of Cards” el actor Kevin Spacey (con perdón de la mención) viene a cuento porque “Tár” es, entre otras cosas, una reflexión sobre el poder y su costado más fétido. Y también sobre la cancelación.
A propósito de la cancelación, el uso y abuso de poder, las personalidades explosivas, y más, va un link a uno de los mejores diálogos del film, a cargo de Lydia y un joven remero de aguas asiáticas.
—¿Podemos nadar acá?—, pregunta Tár.
—Mejor en la próxima cascada, acá no.
—¿Está contaminada esta agua?
—No, pero ahora hay cocodrilos. Habían huido cuando se filmó una película con Marlon Brando—, cierra el hombre, en referencia al rodaje de “La isla del Dr. Moreau”, allá por mediados de los 90s, cuando el célebre ícono de la actuación descontroló la selva y aledaños.
“No albergo la esperanza de que el terror de la isla me abandone nunca”, reza el doctor de la novela de H.G.Welles al cierre del libro. No por nada Brando para aquel papel, no por nada aquel papel y aquel ícono absoluto de la actuación hecha en Hollywood referenciados en la voz de Blanchett.
Cinco películas en las que brilla Cate Blanchett y hay que ver (además de Tár)
Carol (Todd Haynes, 2015)
Basado en la obra de Patricia Highsmith, Haynes (Velvet Goldmine) nos cuenta la relación entre una joven fotógrafa y una mujer mayor en la Nueva York de la década del 50. Blanchet la rompe en todos los frentes; su mejor labor luego de la entregada en “Tár”.
Blue Jasmine (Woody Allen, 2013)
Woody Allen dirigió a Cate en una de sus últimas películas unánimes a la hora de la crítica y los elogios. ¿Ella? Una reina.
I`m not There (Todd Haynes, 2007)
Que el mejor Bob Dylan de la biopic fake coral sobre el músico estadounidense haya sido el que nos dio la actriz (en medio de un seleccionado que incluye a Heath Ledger y Christian Bale) habla pura y exclusivamente de lo grandioso de su performance.
The Aviator (Martin Scorsese, 2004)
Martin Scorsese y Leo DiCaprio confluyen como quizá nunca lo hayan hecho en una obra maestra que pone el foco en el maestro Howard Hawks. Blanchet aquí compone a la dama de honor de la historia, pero con una prestancia que le deben envidiar en masa.
Life Aquatic (Wes Anderson, 2004)
Wes Anderson, el más aesthetic de todos y el más prolijo de todos, le dio en bandeja a la Blanchett un papel que lo compuso con la soberbia del talento y la capacidad de hacer jueguito con cualquier pelota.






















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