Pequeñas cosas como esas

Pequeñas cosas como esas (2024)★ 7.1/10

Small Things Like These

PG-13 · IE,BE · 96 min · 15 de febrero de 2024

  • Drama

Dirección: Tim Mielants

Guion: Enda Walsh, Claire Keegan

El descubrimiento de oscuros secretos en el convento local lleva a Bill Furlong a enfrentar un dilema moral imposible de ignorar.

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Reseñas

CCornelius_Zamora9 de julio de 2025
Una película silenciosa pero profundamente poderosa. Cillian Murphy demuestra una vez más que nació para estudios de personaje íntimos: su rostro prácticamente cuenta su propia historia. Lo negativo es su ritmo errante y cierta falta de claridad narrativa. Aun así, si te atraen los dramas introspectivos de combustión lenta, esta vale la pena.
AAliana_Mcneil8 de julio de 2025
Pequeñas cosas como esas brilla por su punto de vista único, actuaciones excepcionales y un tema sobrio pero urgente. A través del silencioso conflicto moral de Bill, la película explora cómo la negligencia sistémica silencia a los más vulnerables, y cómo el coraje de un solo hombre puede exponer el costo de la complicidad.
JJuan Diego Berrio5 de junio de 2025
Pequeñas cosas como estas nos transporta a la Irlanda de mediados de los años ochenta, justo antes de Navidad, donde Bill Furlong, un comerciante local de carbón, lleva una vida tranquila y respetada en su comunidad. Sin embargo, un encuentro inesperado durante una de sus entregas al convento cercano despierta en él una inquietud profunda. Observa la llegada de una joven embarazada, lo que lo enfrenta a una realidad oculta y dolorosa: las mujeres que son enviadas a esas instituciones para ocultar embarazos no deseados. Este hecho desencadena en Bill una reflexión sobre las verdades incómodas que su entorno prefiere ignorar y sobre la complicidad silenciosa que permea su sociedad.

La película, dirigida por Tim Mielants y basada en la novela de Claire Keegan, destaca por su ritmo pausado y su atmósfera contenida, que invitan al espectador a sumergirse en la lucha interna del protagonista. Cillian Murphy ofrece una interpretación sutil y llena de matices, capaz de transmitir sin exageraciones la complejidad emocional de un hombre atrapado entre sus valores y la injusticia que descubre.

El ambiente de la cinta refleja con precisión la opresiva rutina de una comunidad que prefiere cerrar los ojos ante el sufrimiento y el abuso. La fotografía y la dirección contribuyen a crear una sensación de encierro y represión, representando la Irlanda de aquella época como un lugar donde la moral impuesta limita y sofoca a sus habitantes.

Pequeñas cosas como estas va más allá de denunciar a las instituciones que ocultan el maltrato; es una invitación a pensar en la responsabilidad personal y en el impacto que tienen incluso las decisiones más pequeñas. La historia nos recuerda que, a veces, el silencio y la indiferencia también forman parte del problema, y que actuar, aunque sea en pequeño, puede cambiarlo todo.

En definitiva, esta película es una reflexión delicada y profunda sobre la valentía que requiere enfrentar las verdades dolorosas y la importancia de los gestos cotidianos que, aunque parezcan insignificantes, pueden marcar una gran diferencia.
EEstela Getino13 de enero de 2025
Qué suerte Claire Keegan que le han convertido dos novelas en películas geniales. Quizá porque su director (Tim Mielant) y sus productores (Matt Dammon y Ben Afleck, entre otros) no concibieron Pequeñas cosas como esas (Small things like these) como un negocio, sino como un desafío literario y cinematográfico.
Una adaptación que captó los personajes tremendos de la novela. Desde el primero (Bill Furlon, interpretado por Cillian Murphy, el de Peaky Blinders) hasta el último, como el nene que junta ramas en la carretera, con esa mirada avergonzada y triste, y que hace un trabajo genial.
También están vivos los espíritus de James Joyce, John McGahern e incluso los de Dostoievski, porque por momentos Bill Furlong pareciera estar poseído por el personaje de Raskolnikov.
Lo mismo la fotografía, que describe exactamente el clima de la novela, que parece transcurrir a principios de siglo XX, pero en realidad todo pasa en 1985.
Cómo retratar una sociedad vieja, conservadora, atrasada, cómplice, si no es con pequeñas luces y paredes y paredes de sombras.
Un carbonero de Dublin, Bill Furlong, un día descubre, sin querer, que en un asilo manejado por monjas católicas encierran a mujeres adolescentes contra su voluntad. Y esto fue cierto. Entre 1922 y 1997, ese asilo, más conocido como Las lavanderías de Magdalena, fue una especie de hospedaje penitente para adolescentes embarazadas, mujeres “caídas” o desviadas, como ser prostitutas. Pasaron cincuenta y seis mil mujeres por ahí y las hacían trabajar como esclavas, entregar a sus hijos cuando los parían o criarlos hasta que se morían porque no recibían atención de salud.
Cuando se destapó la olla, a fines de los noventa, encontraron ciento cincuenta y cinco tumbas sin marcar.
El carbonero Bill Furlong tiene cinco hijas mujeres, una esposa adorable y práctica, una familia perfecta. Bill Furlong había sido hijo de una madre que se salvó de las Lavanderías. Una dublinesa del norte, una aristócrata, la acogió a ella y a su hijo Bill, quizá porque el embarazo había sido causado por alguien de su propia familia. O no, no se sabe.
La madre de Bill trabaja como empleada doméstica en esta casa acomodada y muere muy joven. La dueña se hace responsable del niño.
Bill parece ser el único que registra las crueldades del pueblo. Es un hombre absolutamente bondadoso. Pero cuando descubre el secreto de las monjas (que no es un secreto, sino algo que se mantiene en silencio), se siente puesto en callejón sin salida.
Esa Lavandería está financiada por la iglesia y por la política irlandesa. Y si él lo denunciara, el costo lo pagaría su familia.
Y acá es donde más se nota el vagabundeo mental del Raskolnikov irlandés. ¿Se puede vivir atormentado por la indiferencia? ¿Cómo sobrevivir así?
El diálogo entre Bill Furlong y la Madre superiora es magistral. Pocas palabras para representar todo lo que no puede verse ni explicarse en la película.
El título Pequeñas cosas como esas proviene de la novela. Y el título de la novela proviene de la escena donde Bill Furlong le cuenta a su mujer que se ha encontrado a un niño bajo la lluvia, el que junta ramas en la carretera, el hijo de un alcohólico irrecuperable, y también le cuenta otras “Pequeñas cosas como esas”.
Hermosa, realmente deliciosa como la anterior adaptación, La niña callada (acá Tres luces).
BBerta_Sawyer11 de julio de 2025
Um filme tranquilo, mas profundamente poderoso. Cillian Murphy prova mais uma vez que foi feito para estudos de personagens íntimos — seu rosto praticamente conta sua própria história. A desvantagem é seu ritmo sinuoso e a falta de clareza narrativa. Ainda assim, se você se sente atraído por dramas introspectivos e de ritmo lento, este vale seu tempo.
Bb5Alaón8 de julio de 2025
Pequenas Coisas Como Estas brilha com seu ponto de vista único, atuações excepcionais e um tema sóbrio. Por meio da avaliação moral silenciosa de Bill, o filme explora como a negligência sistêmica silencia os mais vulneráveis e como a coragem de um homem pode iluminar o custo da cumplicidade.
LLee Rosal3 de julio de 2025
Quantas coisas podem estar guardadas no mais profundo silencio?
BBill_Reed1 de julio de 2025
A quiet yet deeply powerful film. Cillian Murphy proves once again he's built for intimate character studies—his face practically tells its own story. The downside is its meandering pace and lack of narrative clarity. Still, if you’re drawn to slow-burn, introspective dramas, this one is worth your time.
AAshly_Bowen1 de julio de 2025
"Small Things Like These" shines through its unique POV, exceptional performances, and sobering subject matter. Through Bill’s quiet moral reckoning, the film explores how systemic neglect silences the most vulnerable, and how one man’s courage can illuminate the cost of complicity.
SStevenCsMovies11 de noviembre de 2024
Here’s a short history lesson for you before I get into this review. For around 50 years (until the mid-90s), the Magdelene Laundries were a Church-led system of orphanages, convents, and workhouses in Ireland who took in women who had fallen in the eyes of God, or unwed mothers. They were abused in every sense of the word. I had no clue, until I watched SMALL THINGS LIKE THESE. Based on a novella by Claire Keegan, this historical drama focuses on Bill Furlong (Cillian Murphy), a coal man with a wife and five young daughters in 1985. Every day he works hard, comes home, and scrubs away the coal dust from his worn leathered hands before joining his family for supper. Bill’s past is shown through seamless flashbacks, further developing who he is. This is another Cillian performance that might get him another nomination. He is perfect at being super quiet, all while expressing a wide array of internal but noticeable emotions on his face. Much like Bill himself, the movie is understated, with the feeling of an internal fire raging within, like a coal oven. SMALL THINGS LIKE THESE is a small, quiet, and powerful movie that I highly recommend.

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