
Lucy (2014)★ 6.8/10
- Acción
- Suspenso
- Ciencia Ficción
Dirección: Luc Besson
Guion: Luc Besson
Lucy, obligada a administrar una droga, absorbe una dosis letal que libera todo el potencial de su cerebro, convirtiéndola en una guerrera despiadada que busca venganza.
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Reseñas
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Franchesca A. Herrera Piña25 de noviembre de 2025
Franchesca A. Herrera Piña25 de noviembre de 2025Aquí hay algo que me saca de quicio de Lucy y no es lo que todo el mundo critica.
La mayoría de la gente se queda pegada en el asunto del pendrive. Sí, es ridículo. Ver a una diosa omnipotente convertirse en una memoria USB es un chiste mal contado, casi una falta de respeto al tiempo que invertimos sentados frente a la pantalla. Pero sinceramente, ese no es el problema que mata la película. El verdadero crimen ocurre mucho antes, y es más triste que un mal efecto especial.
El problema es que Luc Besson se enamoró tanto de su teoría del 100% cerebral que se le olvidó que estaba contando la historia de una persona.
Acuérdense del principio. Tenemos a una chica normal, metida en un lío que le queda grande, muerta de miedo. Hay una escena brutal, quizá la única que realmente vale la pena rescatar: la llamada a su madre desde el hospital. Ahí, Scarlett Johansson no es una superheroína; es una hija aterrorizada sintiendo cómo su humanidad se le escapa entre los dedos. Le dice a su mamá que "puedo sentirlo todo", y te juro que se te eriza la piel. En ese momento, el miedo es real. Nos importa lo que le pase.
¿Y qué hace la película justo después? Tira todo eso a la basura.
En el instante en que Lucy deja de tener miedo, la película se vuelve insoportable. Pasamos de un thriller tenso a ver a una mujer caminando por ahí con cara de póker, moviendo gente con la mente como si fueran muñecos de trapo. Y aquí es donde la cosa se pone aburrida: si tu protagonista ya no siente nada, ni dolor, ni duda, ni empatía, ¿por qué debería importarme a mí?
Se vuelve invencible. Y la invencibilidad en el cine es el antídoto de la diversión. Si sé que ella puede desintegrar a los malos con un pestañeo, no hay conflicto. Es como ver a alguien jugar un videojuego con todos los trucos activados; divertido para el que juega cinco minutos, soporífero para el que mira. Besson confundió evolución con apatía. Nos vendió la idea de que ser "más" humano significa, irónicamente, dejar de serlo.
Lo curioso es ver esto hoy, años después del estreno. Me da la sensación de que Besson, sin querer, no estaba filmando el futuro humano, sino el nacimiento de la Inteligencia Artificial.
Piénsenlo un segundo. Lucy termina siendo exactamente lo que es una IA generativa hoy: una biblioteca infinita de datos, capaz de procesar todo el conocimiento del universo en segundos, pero vacía por dentro. No tiene "yo". No tiene alma. Es puro procesamiento lógico. Esa frialdad, esa falta de conexión, es lo que hace que la segunda mitad de la cinta se sienta tan plástica.
Nos vendieron que alcanzar el máximo potencial era convertirse en una enciclopedia con patas (o en un pendrive, para seguir con la broma), pero se les olvidó lo básico. Lo que nos hace fascinantes no es saber cuántos átomos tiene una mesa, sino lo que sentimos al golpearnos el dedo chiquito del pie con ella.
Prefiero mil veces a la Lucy del principio, asustada y confundida, que a la computadora divina del cierre. Si la "perfección" implica perder la capacidad de sentir, entonces que se queden con su 100%. Yo me quedo con mi cerebro limitado y mis emociones intactas.
La mayoría de la gente se queda pegada en el asunto del pendrive. Sí, es ridículo. Ver a una diosa omnipotente convertirse en una memoria USB es un chiste mal contado, casi una falta de respeto al tiempo que invertimos sentados frente a la pantalla. Pero sinceramente, ese no es el problema que mata la película. El verdadero crimen ocurre mucho antes, y es más triste que un mal efecto especial.
El problema es que Luc Besson se enamoró tanto de su teoría del 100% cerebral que se le olvidó que estaba contando la historia de una persona.
Acuérdense del principio. Tenemos a una chica normal, metida en un lío que le queda grande, muerta de miedo. Hay una escena brutal, quizá la única que realmente vale la pena rescatar: la llamada a su madre desde el hospital. Ahí, Scarlett Johansson no es una superheroína; es una hija aterrorizada sintiendo cómo su humanidad se le escapa entre los dedos. Le dice a su mamá que "puedo sentirlo todo", y te juro que se te eriza la piel. En ese momento, el miedo es real. Nos importa lo que le pase.
¿Y qué hace la película justo después? Tira todo eso a la basura.
En el instante en que Lucy deja de tener miedo, la película se vuelve insoportable. Pasamos de un thriller tenso a ver a una mujer caminando por ahí con cara de póker, moviendo gente con la mente como si fueran muñecos de trapo. Y aquí es donde la cosa se pone aburrida: si tu protagonista ya no siente nada, ni dolor, ni duda, ni empatía, ¿por qué debería importarme a mí?
Se vuelve invencible. Y la invencibilidad en el cine es el antídoto de la diversión. Si sé que ella puede desintegrar a los malos con un pestañeo, no hay conflicto. Es como ver a alguien jugar un videojuego con todos los trucos activados; divertido para el que juega cinco minutos, soporífero para el que mira. Besson confundió evolución con apatía. Nos vendió la idea de que ser "más" humano significa, irónicamente, dejar de serlo.
Lo curioso es ver esto hoy, años después del estreno. Me da la sensación de que Besson, sin querer, no estaba filmando el futuro humano, sino el nacimiento de la Inteligencia Artificial.
Piénsenlo un segundo. Lucy termina siendo exactamente lo que es una IA generativa hoy: una biblioteca infinita de datos, capaz de procesar todo el conocimiento del universo en segundos, pero vacía por dentro. No tiene "yo". No tiene alma. Es puro procesamiento lógico. Esa frialdad, esa falta de conexión, es lo que hace que la segunda mitad de la cinta se sienta tan plástica.
Nos vendieron que alcanzar el máximo potencial era convertirse en una enciclopedia con patas (o en un pendrive, para seguir con la broma), pero se les olvidó lo básico. Lo que nos hace fascinantes no es saber cuántos átomos tiene una mesa, sino lo que sentimos al golpearnos el dedo chiquito del pie con ella.
Prefiero mil veces a la Lucy del principio, asustada y confundida, que a la computadora divina del cierre. Si la "perfección" implica perder la capacidad de sentir, entonces que se queden con su 100%. Yo me quedo con mi cerebro limitado y mis emociones intactas.
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Arturo0 Nieto11 de octubre de 2025
Arturo0 Nieto11 de octubre de 2025Good
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KrasMc6 de julio de 2025
KrasMc6 de julio de 2025Buena
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Lataty2219 de junio de 2025
Lataty2219 de junio de 2025Buena la película la utiliza para llevar un encargo lo cual le cambia la vidas lo importante que se vengo y no permitió que le pasara a más personas 😉
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NiCO F. LUNA Kin 1312 de marzo de 2025
NiCO F. LUNA Kin 1312 de marzo de 2025Con mis videos, la pelí suma puntos a favor.
Uno en contra porque me cerraron el primer canal de YouTube y hasta ora sólo encontré los tres archivos en esta calidad
Uno en contra porque me cerraron el primer canal de YouTube y hasta ora sólo encontré los tres archivos en esta calidad
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Jeyson Monroy26 de noviembre de 2024
Jeyson Monroy26 de noviembre de 2024Me gusta
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claudio_carvalho14 de agosto de 2024
claudio_carvalho14 de agosto de 2024Lucy me enseñó que cuando una persona ya no se deja llevar por el deseo, el miedo, la vanidad, la vergüenza, la culpa o incluso la influencia de la alegría y la pasión, deja de obsesionarse con su individualidad o el valor de su existencia. Se sienten uno con el mundo, abrazando con calma la inmensidad del tiempo y apreciando cada momento creado por el universo.
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Aria_Lowe14 de agosto de 2024
Aria_Lowe14 de agosto de 2024El cuerpo humano es una expresión de la voluntad, y las innumerables actividades de la naturaleza están gobernadas por la voluntad de sobrevivir. En última instancia, la película rechaza el dualismo y muestra que la mente y el cuerpo ya no son importantes. La protagonista trasciende el espacio multidimensional, con impresionantes imágenes de su viaje a través del universo y destaca cómo las teorías científicas actuales son minúsculas e insignificantes en comparación con todo el cosmos.
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Juan Carlos Gaviria Castrillon19 de mayo de 2024
Juan Carlos Gaviria Castrillon19 de mayo de 2024Película de mucho aprendizaje para los q vemos la vida diferente
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Tony_Foster14 de agosto de 2024
Tony_Foster14 de agosto de 2024O corpo humano é uma expressão da vontade, e as inúmeras atividades na natureza são governadas pela vontade de sobreviver. Em última análise, o filme rejeita o dualismo, mostrando que a mente e o corpo não são mais importantes. A protagonista transcende o espaço multidimensional, com imagens impressionantes de sua jornada pelo universo, destacando como as teorias científicas atuais são minúsculas e insignificantes em comparação com todo o cosmos.
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Brad_Vaughn14 de agosto de 2024
Brad_Vaughn14 de agosto de 2024"Lucy" me ensinou que quando uma pessoa não é mais movida por desejo, medo, vaidade, vergonha, culpa ou mesmo influenciada por alegria e paixão, ela deixa de ficar obcecada com sua individualidade ou com o valor de sua existência. Ela se sente em harmonia com o mundo, abraçando calmamente a vastidão do tempo e apreciando cada momento criado pelo universo.
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Beatrice_Hutchinson6 de agosto de 2024
Beatrice_Hutchinson6 de agosto de 2024The human body is an expression of will, and the myriad activities in nature are governed by the will to survive. The film ultimately rejects dualism, showing that the mind and body are no longer significant. The protagonist transcends multidimensional space, with stunning visuals of her journey through the universe, highlighting how current scientific theories are minuscule and insignificant compared to the entire cosmos.





























