
Lolita (1962)★ 7.4/10
- Crime
- Drama
- Romance
Directed by: Stanley Kubrick
Written by: Vladimir Nabokov, Stanley Kubrick, James B. Harris
A college professor becomes infatuated with a 14-year-old girl.
Articles about this
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R

ReelKenOctober 16, 2024
0
Rating B+ | How "The Lover" Seduces with Sensuality but Stumbles with Storytelling
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ReelKenApril 3, 2023
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Falleció Brigitte Bardot, la musa, nunca mejor aplicado el término.
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Federico Minchaca SanjuanDecember 30, 2025
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MoebiusNovember 23, 2025
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Sebastian F. EsparzaOctober 31, 2025
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Víctor Hugo RotahecheOctober 2, 2025
4Cast & crew
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James MasonProf. Humbert Humbert
Shelley WintersCharlotte Haze
Sue LyonLolita
Gary CockrellRichard T. Schiller
Christopher LeeFrankenstein's Creatureuncredited,archiveFootage
Peter CushingDr. Frankensteinuncredited,archiveFootage
Peter SellersClare Quilty
Stanley KubrickMan in Mansion Interioruncredited
Lois MaxwellNurse Mary Lore
Shirley DouglasMrs. Starch
Marianne StoneVivian Darkbloom
James B. HarrisJack BrewsteruncreditedVideos
See all ›Awards · 1 wins, 7 nominations
See all ›- WinnerGolden Globes, USA 1963Golden Globe · Most Promising Newcomer - Female
- NomineeGolden Globes, USA 1963Golden Globe · Best Supporting Actor
- NomineeGolden Globes, USA 1963Golden Globe · Best Actor - Drama
- NomineeGolden Globes, USA 1963Golden Globe · Best Actress - Drama
- NomineeGolden Globes, USA 1963Golden Globe · Best Director
Reviews
A
Adeline_HaynesJune 12, 2024
Adeline_HaynesJune 12, 2024The original novel makes it clear how suffocating Humbert's control is, and how despicable his methods and thoughts are. Is this real love? What I see is just a tragic and mutually torturous perversion.
A
Arvilla_MilesJune 12, 2024
Arvilla_MilesJune 12, 2024This film is entirely presented from the perspective of the male protagonist, Humbert. The depiction of female characters and the interpretation of their actions are filtered through his gaze, a classic example of early male-centric storytelling. The plot intertwines themes of crossing significant age gaps, Oedipal hatred, and incestuous romance. Humbert's reprehensible actions are portrayed with a veneer of humility, and the film uses exquisite cinematography to cloak these actions in the guise of love. While the film's craftsmanship is undeniably impressive, most viewers find it challenging to set aside societal morals and appreciate it solely as a piece of cinematic art.
P
Peony Alejandra Martínez RodríguJune 2, 2026
Peony Alejandra Martínez RodríguJune 2, 2026No le he visto
F
Fidel LogiaJanuary 8, 2026
Fidel LogiaJanuary 8, 2026Una joya
S
Sanabria 666October 10, 2025
Sanabria 666October 10, 2025Pocas películas cargan con tanta controversia como Lolita, y pocas la enfrentan con tanta inteligencia. En manos de Stanley Kubrick, la historia deja de ser un simple relato de escándalo para convertirse en un estudio quirúrgico sobre la obsesión, la moral y la manipulación. Estrenada en 1962, en plena censura del Código Hays, Lolita logró algo extraordinario: hablar de lo indecible sin pronunciarlo.
Kubrick no muestra tanto como sugiere. Su cine siempre ha sido un arte del control, y aquí ese control es absoluto. Cada encuadre, cada silencio, cada mirada entre los personajes se convierte en una forma de tensión. El resultado es una película que funciona como un juego de espejos: lo que parece comedia, es tragedia; lo que parece ternura, es perversión; y lo que parece amor, es dominio disfrazado.
James Mason, en el papel del atormentado Humbert Humbert, ofrece una interpretación tan elegante como incómoda. Su voz en off, melancólica y racional, nos guía a través de una mente que busca justificar lo injustificable. Frente a él, la joven Sue Lyon, apenas adolescente, encarna una Lolita ambigua: inocente y astuta, víctima y verdugo, espejo de un deseo enfermo que la sociedad —entonces y ahora— prefiere no mirar directamente.
Kubrick no moraliza. No necesita hacerlo. En cambio, expone los mecanismos del deseo, del poder y de la culpa con una frialdad que desconcierta. Su cámara observa sin pestañear, mientras los personajes se hunden en un juego psicológico que se disfraza de romance, pero que en realidad es un duelo entre ego y pérdida. La película no pide empatía, pide incomodidad. Y ahí radica su grandeza.
La puesta en escena es milimétrica. Los interiores sofocantes, las cortinas cargadas, los tonos pasteles que contrastan con la podredumbre moral que esconden: todo está calculado para envolvernos en una atmósfera de falsa dulzura. La banda sonora de Nelson Riddle refuerza esa ironía: melodías casi románticas que acompañan situaciones moralmente perturbadoras. Es Kubrick en su máxima expresión, transformando el horror en estética y la vergüenza en espectáculo.
Detrás de su fachada de escándalo, Lolita es una película profundamente triste. Habla de la soledad, de la negación del tiempo, de los hombres que intentan capturar una fantasía imposible y terminan destruyendo todo a su alrededor. No hay redención, ni catarsis, solo la certeza de que la obsesión consume incluso a quien la crea.
El mérito de Kubrick está en haber entendido que la novela de Nabokov no era sobre el deseo, sino sobre la autodestrucción que este provoca. Su Lolita es más cerebral que carnal, más incómoda que sensual, y más trágica de lo que el espectador espera. A más de sesenta años de su estreno, sigue siendo un film que desafía las etiquetas: ni romance, ni drama, ni sátira… sino un espejo deformante del alma humana.
Kubrick no muestra tanto como sugiere. Su cine siempre ha sido un arte del control, y aquí ese control es absoluto. Cada encuadre, cada silencio, cada mirada entre los personajes se convierte en una forma de tensión. El resultado es una película que funciona como un juego de espejos: lo que parece comedia, es tragedia; lo que parece ternura, es perversión; y lo que parece amor, es dominio disfrazado.
James Mason, en el papel del atormentado Humbert Humbert, ofrece una interpretación tan elegante como incómoda. Su voz en off, melancólica y racional, nos guía a través de una mente que busca justificar lo injustificable. Frente a él, la joven Sue Lyon, apenas adolescente, encarna una Lolita ambigua: inocente y astuta, víctima y verdugo, espejo de un deseo enfermo que la sociedad —entonces y ahora— prefiere no mirar directamente.
Kubrick no moraliza. No necesita hacerlo. En cambio, expone los mecanismos del deseo, del poder y de la culpa con una frialdad que desconcierta. Su cámara observa sin pestañear, mientras los personajes se hunden en un juego psicológico que se disfraza de romance, pero que en realidad es un duelo entre ego y pérdida. La película no pide empatía, pide incomodidad. Y ahí radica su grandeza.
La puesta en escena es milimétrica. Los interiores sofocantes, las cortinas cargadas, los tonos pasteles que contrastan con la podredumbre moral que esconden: todo está calculado para envolvernos en una atmósfera de falsa dulzura. La banda sonora de Nelson Riddle refuerza esa ironía: melodías casi románticas que acompañan situaciones moralmente perturbadoras. Es Kubrick en su máxima expresión, transformando el horror en estética y la vergüenza en espectáculo.
Detrás de su fachada de escándalo, Lolita es una película profundamente triste. Habla de la soledad, de la negación del tiempo, de los hombres que intentan capturar una fantasía imposible y terminan destruyendo todo a su alrededor. No hay redención, ni catarsis, solo la certeza de que la obsesión consume incluso a quien la crea.
El mérito de Kubrick está en haber entendido que la novela de Nabokov no era sobre el deseo, sino sobre la autodestrucción que este provoca. Su Lolita es más cerebral que carnal, más incómoda que sensual, y más trágica de lo que el espectador espera. A más de sesenta años de su estreno, sigue siendo un film que desafía las etiquetas: ni romance, ni drama, ni sátira… sino un espejo deformante del alma humana.
B
Bradley_KnappSeptember 10, 2024
Bradley_KnappSeptember 10, 2024O filme retrata o homem mais velho como uma figura profundamente amorosa e atormentada que suporta os caprichos e as traições da jovem, fazendo com que o relacionamento deles pareça belo e puro. Essa representação ofusca o fato de que a pedofilia destruiu a vida de Lolita. O romance original deixa claro o quanto o controle de Humbert é sufocante e o quanto seus métodos e pensamentos são desprezíveis. Isso é amor verdadeiro? O que vejo é apenas uma perversão trágica e torturante para ambos.
A
Ayden_HardinAugust 28, 2024
Ayden_HardinAugust 28, 2024Luego de verla, sentí una sofocación tan fuerte que hizo que no quiera volver a verla. La joven es egoísta y tonta, pero a su edad, las mujeres se encuentran en la etapa más encantadora de sus vidas al hacer que los hombres se enamoren impotentemente de ellas. Desde el asco inicial hasta el corazón roto eventual, el doloroso enamoramiento de Humbert hace que todos los pensamientos de la moralidad y la ética desaparezcan gradualmente.
A
Alexandria_BurnettAugust 28, 2024
Alexandria_BurnettAugust 28, 2024La película muestra al hombre grande como una figura profundamente amorosa y atormentada que soporta los caprichos y las traiciones de la joven, lo que hace que su relación parezca hermosa y pura. Esta representación eclipsa el hecho de que esta pedofilia arruina la vida de Lolita. La novela original aclara lo sofocante que es el control de Humbert y lo desagradables que son sus métodos y pensamientos. ¿Es esto amor real? Lo único que veo es una perversión tan trágica como tortuosa.
P
pjmartinekJanuary 5, 2021
pjmartinekJanuary 5, 2021Polêmico para a atualidade
Stanley Kubrick explora o tema da obsessão sexual em um filme bastante controverso. Nesta versão profunda e com um toque de humor negro do romance de Vladimir Nabokov, o diretor produziu um dos seus clássicos.




















