Y si... ¿Blancanieves muere?
TerrorBlancanieves, una hermosa princesa que deslumbraba a todos en su reino desde el día de su nacimiento, una belleza que no solo generaba ternura; despertaba la envidia.
Su madre, una reina aunque implacable, mantenía el orden y la serenidad. No vacilaba al momento de tener que castigar, incluso ejecutar a algún criminal, ya que luego de la muerte de su esposo, la seguridad de su reino era prioridad; en especial porque allí se encontraba su familia, su hogar.

Pero… ¿Así no iba la historia cierto? En ocasiones el poder puede cegar a las personas y, toda mujer hermosa le gusta ser alagada; pero el tiempo no perdona, la belleza física desvanece poco a poco. Sin embargo la reina no aceptaba este destino, rápidamente se volvía una aprendiz cada vez más hábil, conforme pasaba el tiempo conocía nuevas pociones que le hacían creer que su belleza llegaría a ser eterna.
No es una madrastra, es su madre
La reina no soportaba ver como su hija mientras crecía se volvía cada vez más hermosa y, sin importar su esfuerzo, Blancanieves pronto se convirtió en la mujer más hermosa del reino.
¡La juventud! Claro eso fue lo que ella pensó; fue así como condenó a muerte a un grupo de jóvenes ladronas; la reina estaba convencida de que la belleza era cuestión de genética y juventud, y la primera ella ya la tenía; por lo tanto necesitaba verse más joven; así que sacrificó a cada una de estas jóvenes, bebió su sangre, tejió su cabello, cortó su piel, molió las uñas; cada receta fallaba, no mejoraba lo suficiente, algo más faltaba…
Entonces continúo con las pruebas, no siempre las mujeres eran las delincuentes, así que no dudó en también sacrificar hombres jóvenes. Así los años continuaron, y una y otra vez consultaba con su espejo mágico, espejo espejito, ¿ahora quién es la más hermosa del reino? Y como siempre el espejo respondía ‘Blancanieves, ella es la más hermosa del reino’.
Convencida de que lo que necesitaba estaba en su hija, no dudó en solicitar a su caballero más leal que se encargara de ejecutarla por traición al reino. Llevó a cabo un juicio absurdo, condenando a Blancanieves a la decapitación por ser la dirigente de una conspiración que debilitó la estabilidad del reino. De esta manera demostró que la ‘justicia’ no tenía clase social, todos serían juzgados por igual.
Blancanieves fue la semilla de una rebelión
Curiosamente las personas que eran más cruelmente juzgadas eran jóvenes, hombres o mujeres, no mayores de 20 años eran fácilmente condenados a muerte. Si bien al principio de su reinado el lugar gozaba de la paz y seguridad; ahora solo era cuestión de tiempo para que aniquilara al reino entero. Blancanieves lo había notado y había comenzado un grupo secreto con jóvenes disidentes dispuestos a derrocar a la reina así sea por la fuerza. Pero tras su muerte, la esperanza comenzaba a desvanecerse, como la juventud de la reina quien cada vez envejecía más rápido.
Algunas jóvenes comenzaron a desfigurar la mitad de su rostro, al no haber belleza no corrían peligro, pero no sirvió de nada. La reina las condenó por ser una ‘blasfemia viviente’; mientras que la belleza la recuperaba gracias a la sangre de los sacrificados que, sin importar su apariencia externa, lo importante era lo que había en el interior, un cuerpo repleto de ingredientes que daban lugar a un sinfín de recetas y rituales que le permitían reafirmar su dominio junto con su belleza.

¿Títeres o soldados? El pueblo, solo, no puede cambiar un régimen
Los súbditos no eran las únicas víctimas, también los soldados, ya que ellos sin saberlo fueron embrujados por la malvada reina, siendo una especie de hombres sin alma, sin pensamientos ni opiniones, ellos solo obedecían literalmente lo que la reina ordenaba.

Ya nada era igual, en el reino todos se estaban organizando para hacer resistencia y lograr salvar sus vidas, si bien algunos decidieron huir, otros decidieron defender su hogar a como de lugar.
Pero un día todo cambió, un hábil cazador siempre sospechó de la reina, por lo que jamás ingirió o comió nada de lo que ella le ofreciera. Y, poco a poco notó como desde el sirviente más humilde hasta el soldado más ágil fueron entrando en un trance del que ya no podrían salir, estaban muertos en vida. Por ello poco a poco junto con un grupo de mineros decidieron trabajar bajo tierra en un plan que les devolviera la tranquilidad y honrara la memoria de aquella princesa.
Un nuevo comienzo
Poco a poco cavaron un túnel que rodeaba el castillo y cada 20 metros hacían un agujero que iba directo a la superficie. Juntaron todo tipo de explosivos y, llegado el día, debían hacer una gran explosión.
El día llegó justo a la hora en la que la reina cumplía con el ritual para mantener el dominio sobre sus soldados. Comenzaron las detonaciones y alrededor, los habitantes sobrevivientes comenzaron a lanzar flechas con fuego, y la mayoría tenían sus antorchas, nadie podría escapar vivo del castillo.
Lo irónico fue que, el calor del fuego o tal vez intensa luz que irradiaba poco a poco lograba despertar a los soldados quienes confundidos solo gritaban pidiendo auxilio, ya nadie podía detener el fuego… A lo lejos, justo en la entrada del castillo, se lograba ver una figura extraña, un cuerpo jorobado, con la piel tan arrugada y gris que no parecía alguien de este mundo, gritaba: ‘¿¡Pero qué han hecho!?’ al voltear su corona cayó justo al lado de su cuerpo.

Esta es la historia de un territorio feliz que a causa de la obsesión de alguien con poder llevó al límite a toda una población que solo quería libertad. Ahora dejaron la monarquía a un lado, para ser una república libre y si alguien un día volvía a perder el control, los ciudadanos ya sabrían que hacer.










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