SERES
FantasíaAla lejanía se oían, unos increíbles rugidos.
Al dirigir mi vista hacia la lejanía, hacia donde nacía eso hermosos rugidos.
Mi vista se deslumbró, por aquella criatura que tapaba al pobre sol con su cuerpo, creando una especie de eclipse muerto por los pálidos rayos de aquel sol muerto en vida.
Pero además de ese claro contraste pude visualizar que aquella criatura era un legendario Dragón el cual rugía con tanta alegría que era casi euforia, aquel dragón brillaba por si mismo de tal forma que el sol era totalmente opacado frente aquel arcaico mito.
Decidí acercarme hacia el para comprender su alegres rugidos, su gran felicidad.
Llame a mi pegaso y nos dirigimos al destelló.
Al irme acercando note más a detalle aquella criatura.
Y lo primero que note fue su notorio cuerpo, el cual del cuello para abajo estaba bastante destrozado, deteriorado, lastimado. El color de su piel era un negro casi profundo el cual estaba rasguñado y arrugado, solo con verlo daba la sensacion de que estaba putrefacto, y eso de cierta manera me echaba para atras psicológicamente olía un olor terrible, pero aún asi decidí avanzar.
Cuando me acerque lo suficiente note que eso pálidos rayo no provenía del sol, si bien aquel sol detras de el tenia unos rayos opacos era mas tenues que al que liberaba el dragón.
Note que todos esos rayos salía por todo su maltrato cuerpo era como ver todo el sufrimiento contenido en una sola cosa, note que sus extremidades tenia marcas que haber estado encadenado.
Cuando de repente vuelvo a escuchar eso maravillosos rugidos y mi vista queda directamente dirigida ala cabeza que emitía eso sonidos.
Una pequeña lágrima salió de mí, sus sonidos estaba concentrados en mí, era como si aquella felicidad se completará y se transformaría en euforia por completo, todo mi ser en aquel momento tuvo una paz completa una catarsis maravillosa.
Hasta que aquel hermoso dragón me vio fijamente y me deslumbro con su mirada todas aquellas facciones de su cara era completamente imperfectas individualmente pero todas ellas vista juntas eran completamente, complementarias.
Era un hermoso sentimiento de conformidad, hasta que consecutivamente el dragón sintió un miedo total al reconocerme, y sus rugidos empezaron a agonizar, temer y llorar, yo confundido no entendía aquella reacción hasta que ví a un costado de sus pies, unas marcas familiar. Y todo mi ser sintió terror, agonia e arrepentimiento.
Todo mi ser sintió un profundo sentimiento de agotamiento y ahogo. Al volver mi vista a aquella temerosa figura familiar solo recordé lo malo que fui.




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