-♦||PHYSIS, NARCISSUS, QENTI||♦ "Un monstruo cotidiano, madre de pesadillas" —Aunque les temo, las admiro, las respeto..
Fantasía
†—ACTO I—†
_PHYSIS_
—Natura non constristatur, —cantó enronquecida; Physis, sus siseos coro de su profesión, repitiendo la estrofa va tejiendo con plata y seda los pétalos de la cuna, el filamento era escrupuloso y basto, dónde su iniciadora empezaba a teñir el blanco con oro, tejiendo el centro de la cuna, exuberante en capas cerradas, siguiendo con su trabajo, Aracne, comienza su canto, dónde el narciso vibra y con la tierna danza en progresión, deleita al octágono abisal de su creadora.
La flor vibra y zumba como el aleteo de una abeja, sobre las seis grandes pilastras hay un río de pétalos, toma uno pequeño de color verde y con súbito cuidado abre la estigma dorada de la cuna y la deposita, con dos de sus patas delanteras cierra el capullo, entonces espera.
Aracne, deshace el telón plateado que tejió por todo el prado, más bien, hoy se había descuidado, las abejas le zumbaron en protesta por su demora, los murciélagos desde arriba sobre su cabeza le chillaron y los Qenti le reclamaron. —¡Por mis patas! —, siseó latosa, y con la izquierda de su materia colosal, limpió el invierno, sacudió su prominente abdomen y levantó sin cuidado ni orden las demás flores, —la prime cosa che arriva è il picco... —Musitó con un suave movimiento de sus colmillos, Physis, con una pequeña sacudida, se quitó una minúscula de su colmillo derecho, de un profundo color azabache, la colocó en el bulto dorado, y así comenzó su obrado. Las capas blanquecinas en seis se abren, las coronas y trompetas se levantan y se expanden, en su interior; residía el ágil ruiseñor...
†—ACTO II—†
_NARCISSUS_
La plata se vuelve esmeralda, cada hebra fina y muy delgada, pues Aracne, empezó primero por la espalda, mientras le cantaba a su prado, bello y encantado. —¡Tempus fugit, tempus fugit, mors certa, hora incerta. Natura non constristatur. Tempus fugit! —, recitó, tarareó su canción en cada paso de la seda, de su hilo flaco y así, el Qenti obtenía un buen cuerpo y buen trazo, —Finis vitae sed non amoris, —continuó, ya por las alas, que de lapizlasuli tiñó el filamento.
Con la gracia de la experiencia, las plumas azules del polinizador, en fila Aracne las tejió y cambiando la matiz del hilado a un bello color rosado, que entreteje con el verde ya formado, su canto continuó, y sus graves siseos con el rugir del río se mezcló, las abejas, curiosas, volaron por su lomo dorado, con detalles intrincados y bellos grabados de un profundo azulado. Las mariposas revolotearon por las coronas y trompetas, algunas rojas y otras violetas, del celeste nublado, el cielo ahora pasó a ser estrellado, donde la multitud de puntos plateados brillaron y otras con blanquecinas estelas por el negro manto danzaron. Physis, terminó el plumado, con rojo, verde y dorado, en el pecho, le pegó plateado y los ojos escarlatas se quedaron. Así, nació el Narciso Alado, qué, para Aracne; "Qenti", fue nombrado, —¡Tempus fugit, Natura non constristatur. Carpe Diem, meus Narcissus, meus Qenti... Pulchra et virtuosus! —Recitó con voz contemplativa y un siseo suave, como el aterciopelado de sus seis pilastras, brillando con amarillo base, y un azul rey en todo el grabado de su magnificencia, admirando su maravillosa vita nuova, que el Narciso proliferó...
†—ACTO III—†
_QENTI_
El verde prado pasó a dorado, con el sacudir del cuerpo pesado, Aracne pasó al verano y vio al Qenti, posado sobre la antera de una Cala negra, al saciarse de su esencia, el amargo néctar lo volvió más osado y de semblante angustiado, transportó el polen a vuelo apresurado, yendo con Aracne, que daba trazo a las plumas renovadas de un gran flamenco rosado, al terminar, fijó en él sus dos cuartetos de gigantescos azulejos que tenía por ojos, y con un gruñido cansado, destiñó los hilos rosados de su seda, siendo ahora plateados como la luna nueva, usó varios para comenzar a enredar y un saco crear, las hojas secas del otoño empezó a embolsar en el interior del telar.
—¡Risueña cantora, de grandes cualidades, ¿qué te trae al invierno con tal brío y tales inseguridades?!, —preguntó con vacilación y desconcierto en su siseo, acompañado después por un seco chasquido vacilante de sus grandes colmillos obsidiana. Su gran cuerpo atrayendo la atención de Nyxx por los largos valles, su abdomen eclipsando los grandes bosques y tres de sus patas del occidente cubrió los densos y húmedos manglares, las otras tres del oriente anocheciendo todo rastro de Natura y animalia presente, su lomo presume montañas imponentes, y su respiración desencadena el frío viento de Boreas, que se alza y con una suave exhalación, hace fluir como cascada, rápida y desenfrenada la nieve, formando remolinos en la espesura del viento y del aire congelado.
—¡Tejedora, oh, tejedora, ten en mi piedad y misericordia, hazme digno y merecedor de tu ayuda, de tu consejo y de tu plateado filamento, pues mis plumas se despegan de mi pecho, mis alas se deshilachan y mi pico se agrieta, mis ojos de piedra sólida se transformaron, apagando todo brillo de fuego y de alto cansancio me llena mi errático vuelo! —Exclamó afligido el pobre polinizador abatido, que hasta el polen se congeló como su brillo, ¡oh, pobre, pobre ruiseñor de gran y pico fino!.
Cansado, se queja, y en una rama se recuesta, ahora pálido y muy frío pues el invierno azotó el plumaje del pequeño cuerpo esculpido, Physis se compadece y un manto le teje y se lo ofrece, callada, reflexiona, luego le contesta:
—¡¿Qué sucedió contigo, mi narciso volador, qué pena tu brillo robó y nubla tu corazón!? —Cuestionó, preocupada y extrañada, Aracne enfocó sus ocho ojos en la débil respuesta que el Qenti aún no musitaba.
—¡Tejedora, oh, tejedora, disculpe mi frágil apariencia ante su magnífica presencia, mi patética vergüenza, hace mi apariencia y en mí, habita el incesante llanto, dentro de este corazón late con fervor una gran pena, pues me tachan de pequeño e insignificante, agobiante es mi mente que me tortura constantemente, porque no soy un ave de un sólo color, ni de grandes plumajes!— Lloró el pobre volador, tembloroso y pálido, su ánimo escuálido, y su valor muy árido.
Aracne, oyente y pensante, asimiló sus palabras lentamente, antes de responderle al pequeño Qenti, que carga con tal tristeza persistente:
—¿Te sientes intimidado por graznidos y parloteos de otros emplumados? ¡Pues no temas, ni dejes que te deshilachen, porque no hay peor vuelo que aquel que se alimenta y se eleva por la arrogancia, la envidia, la prepotencia y la discordancia! ¡Olvidan aquellos emplumados, que también se rigen por los mismos hilos entrelazados, no son pavos ni halcones para ser orgullosos, molestos y burlones, o cuervos cansones!, —respondió la tejedora con bufido enojado y ánimo encolerizado, —¡se comportan como buitres desalmados y creen que cantan más alto que un gallo, que rigen orgullo y gallardo. No olvides que tu propósito es noble y sólo digno de altos responsables, te concedí tus colores para un fin notable, así qué déjame te devuelvo tus colores vibrantes! —Prosiguió con firmeza y siseando, toma su seda sin ser vacilante, tejiendo al noble ruiseñor con nuevos patrones y bordados aún más elegantes; Primero, bordó su espíritu con la āreté, en Segundo, le dio capas de virtudes a su corazón veloz, en su mente bordó una doble capa de seguridad y fulgor. Aracne, tiñe sus hebras y se dirige al ágil polinizador:
—Te concedo la gracia de Ixchel, tiño de blanco tu pecho y torso, atribuyendo en él la bendición de Saraswati, —con eso comenzó a tejer sus plumas; —Te doy los siguientes colores y te pido que honres tu pequeño ser, pues tú valía no reside en lo que los demás te dicen que hacer, —dijo, y a continuación, al pequeño Qenti le tejió su verde base, —¡te daré un maravilloso obsequio a tu presencia, pues serás merecedor de portar la Resiliencia, acompañada de la Elpís, te regalo el azul de un soñador, pinto tus plumas de rojo como símbolo de tu triunfo, el amor a tu plumaje será tan alto como el vuelo de un gavilán o la poderosa Águila Real. Afrodita, te envía a través de las nueve hermanas; el Oro para tus ojos y la Escarlata para tus hombros, pues ahí residirán tu grandeza y riqueza, estas nueve musas te regalarán un patrón de origen cósmico y especial para tí, tendrás una bendición que yo tejeré en tu pálido y brillante pecho plateado, pinto en ti, mi narciso volador... La blanca y pura constelación alada y la virtud angelical de Astrea, quién Virgo, forma tomó entre los cielos, hoy y siempre ella te guiará. —Enunció cada bendición entre sus puntadas, llenando de vida y hermosos matices al ruiseñor polinizador...
—Por último, te obsequio la fuerza del viento y la velocidad del rayo del regente Mercurio, para que lejos puedas llegar en tu ascendente camino, las hermanas del Destino te sonríen, pequeño Qenti. —Terminó.
Physis, con una rápida sacudida barrió la plata y dejó crecer el fruto de toda vida, pintada de varios colores, los pétalos se abrieron y los animales su rutina rehicieron, como aquel importante Qenti, qué, feliz y renovado, el intrépido y audaz emprende vuelo alto y rápido y con su súper velocidad, agradece y ayuda a cuidar el legado de la soberana y divina Physis, La Aracne, quién su propósito tan noble puso en su gran corazón, a pesar de ser pequeño, es veloz, y es alegre como cualquier ser vibrante y colorido.
—"Natura non constristatur, tempus fugit, Mors certa, hora incerta. Mora vincit omnia, finis vitae sed non amoris. Carpe Diem meus Narcissus, meus Qenti. Pulchra et virtuosus Qenti..."
«La naturaleza no se entristece, el tiempo vuela, la muerte es cierta, su hora incierta, la muerte lo conquista todo, el fin de la vida, pero no del amor. Aprovecha el día, mi narciso, mi colibrí. Hermoso y virtuoso colibrí...»
—Dreamscape, Lady_Gaby_Shadow, G.M.

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