MASTERS OF THE UNIVERSE: ¿Realmente fue algo que Esperábamos?
Reseñas generales¡Saludos, cinéfilos!
Después de mucho tiempo —y de no haber ido al cine a verla cuando tuve la oportunidad—, finalmente me animé a ver en streaming una película que había estado evitando por una razón muy sencilla: tenía miedo de que la cajetearan.
Sí, así de simple.
Estamos hablando de una franquicia basada en una de las líneas de figuras de acción más populares de principios de los años 80 y que forma parte de los recuerdos de infancia de toda una generación.
Sin embargo, conforme avanzaba la película, una pregunta no dejaba de darme vueltas en la cabeza:
¿Por qué demonios no fui a verla a la pantalla grande?
Estoy hablando de MASTERS OF THE UNIVERSE / AMOS DEL UNIVERSO.
Para quienes crecimos durante los años 80, He-Man y los Amos del Universo fue mucho más que una serie animada. Fue todo un fenómeno que comenzó con una línea de juguetes que prácticamente todos conocíamos y que después dio el salto a la televisión con una serie que muchos disfrutábamos cada tarde.
Y sí, por supuesto que me incluyo. Yo también viví esa época.
La serie tenía algo muy especial: personajes coloridos, diseños que parecían haber salido directamente de las figuras de acción que nuestros papás nos compraban y, sobre todo, aquellas aventuras en las que las fuerzas del bien y del mal se enfrentaban constantemente.
Además, como era tradición en muchas caricaturas de aquellos años, al final de cada episodio siempre nos llevábamos una pequeña moraleja o enseñanza.
Entonces llegó 1987 y, con él, el primer intento de llevar a He-Man al live action.
Y aquí es donde las cosas se pusieron… complicadas.
Hasta la fecha, aquella película sigue dejándome bastante decepcionado. Los cambios en la historia, la ausencia de varios de nuestros personajes secundarios favoritos y la manera en que adaptaron aquel universo estuvieron muy lejos de lo que muchos esperábamos.
Sin embargo, había algo que, siendo niño, me parecía simplemente fenomenal:
¡El “ruso de Rocky” era He-Man!
Ver a Dolph Lundgren convertido en el hombre más poderoso del universo me parecía increíble.
Ahora, muchos años después, puedo decir que… bueno… mi opinión sobre su actuación ha cambiado bastante.
Digamos que hoy puedo apreciar con mucha mayor claridad algunas de sus “limitaciones actorales” a lo largo de la película.
Por decirlo bonito.

Pero después de casi cuatro décadas, He-Man y los Amos del Universo regresaron a la pantalla grande.
Y aquí es donde comienza la verdadera aventura.
Porque desde que se anunció un nuevo reboot de Masters of the Universe, muchos de quienes crecimos con estos personajes nos hicimos exactamente la misma pregunta:
¿Realmente podrán hacer algo que esté a la altura de los recuerdos de nuestra infancia y, al mismo tiempo, conquistar a una nueva generación?
Después de verla, mi respuesta es:
¡SÍ!
La película nos entrega una aventura sumamente divertida y, sobre todo, nos permite finalmente ver en live action a muchos de los personajes que durante años quisimos encontrar en una adaptación cinematográfica.
Hay referencias, guiños y cameos que harán sonreír inmediatamente a quienes crecimos con este universo, pero lo más importante es que la película no se limita simplemente a mostrarlos: se siente como Masters of the Universe.
Y eso era precisamente lo que necesitaba.
La interpretación de He-Man funciona muy bien porque el personaje conserva ese espíritu heroico que todos recordamos, mientras que Jared Leto se divierte enormemente dando vida a Skeletor y entregándonos una versión del villano que encaja perfectamente dentro de este universo fantástico.
Y después está la música.
ÉPICA.
La participación de Brian May, legendario guitarrista de Queen, aporta todavía más personalidad a la película. Escuchar su guitarra dentro de una aventura de estas características inevitablemente me transportó a aquellas melodías enormes y fantásticas que alguna vez acompañaron a Flash Gordon.
Y para un servidor, eso solamente hizo que la experiencia fuera todavía más especial.
Lamentablemente, aquí también tenemos que hablar de lo malo.
La película no consiguió convertirse en el éxito de taquilla que probablemente necesitaba. Y creo que uno de sus mayores problemas es precisamente la misma nostalgia que la hace tan disfrutable para quienes crecimos con He-Man.
Gran parte de su atractivo conecta directamente con nosotros, los “chavorrucos” que vivimos aquella época.
Para nosotros, ver determinados personajes, referencias y elementos en pantalla tiene un significado especial porque inmediatamente nos transporta a nuestra infancia. Para una generación nueva que no tiene esa conexión emocional, evidentemente el impacto puede ser muy diferente.
Y es una verdadera lástima, porque detrás de toda esa nostalgia existe una aventura divertida y accesible que, desde mi perspectiva, tenía elementos suficientes para funcionar con públicos de diferentes edades.
Quizá Masters of the Universe llegó demasiado tarde para algunos.
Quizá su público natural se volvió demasiado específico.
O quizá simplemente vivimos en una época en la que rescatar una franquicia de los años 80 ya no garantiza que las nuevas generaciones quieran descubrirla.
Pero sea cual sea la razón, después de terminarla solamente pude regresar a la pregunta con la que comencé este artículo:
¿POR QUÉ DIABLOS NO FUI A VERLA AL CINE?
Porque Masters of the Universe / Amos del Universo es exactamente la clase de película que habría disfrutado viendo en una pantalla enorme, con el sonido a todo volumen y dejándome llevar durante un par de horas por Eternia.
¿Es perfecta?
No.
Pero sí consiguió algo que para mí era mucho más difícil:
hacerme sentir nuevamente como aquel niño de los años 80 que veía a He-Man levantar su espada y sabía perfectamente lo que venía después.
¡POR EL PODER DE GRAYSKULL!
Y esta vez…
sí tienen el poder.











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