Adolescencia, sexo y muerte en el Campamento Miasma: Cuando el terror te consume

Reseñas generales

El slasher es un género cinematográfico bien definido. Como tal, suele estar lleno de tropos y escenas que se repiten, los cuales fueron definidos por clásicos que, a su vez, fueron definidos por las convenciones sociales de su época, con todos los estereotipos que eso conlleva. Kris Williams (Hannah Einbinder) sabe todo esto muy bien y ama el cine slasher, con sus fallas y todo. Por sobre todo, ama una saga de películas llamada Campamento Miasma; vió la primera a muy temprana edad, y esto cimentó su amor por esta franquicia y por el cine de terror en general. Ahora que es una cineasta indie, Kris tiene la oportunidad de su vida, porque fue elegida para dirigir y escribir la remake de Campamento Miasma y, por eso, ella se va a reunir con la esquiva protagonista de esa primera película que la marcó tanto: La actriz Billy Presley (Gillian Anderson).

Billy vive en un lugar muy remoto, que resulta ser el mismo campamento en el que filmaron esa primera película, ahora abandonado. El entorno de Kris se transforma totalmente en el minuto en el que llega a este lugar. Se hace mucho más artificial, como si fuese un set de una película incluso dentro de la historia; nieve perfecta, fondos que parecen pintados (¡porque lo son!) y sonidos hiper marcados, especialmente los que tienen que ver con la respiración, como si un artista de Foley estuviese parado al lado de los personajes.

Kris viaja hasta Billy con la excusa de proponerle un rol en el remake que va a dirigir. Pero, en realidad, lo que está en su mente es otra cosa. Como toda fan, lo que quiere Kris es hablar de su obsesión con la persona que protagoniza dicha obsesión; quiere preguntarle todo lo que siempre le quiso preguntar y saber cada detalle sobre esa primera película. En particular, se obsesiona con un momento puntual: En una escena de sexo protagonizada por una jovensísima Billy, el asesino de la saga, un personaje llamado Little Death (referencia a un eufemismo francés para el orgasmo, la petite mort, o sea “la pequeña muerte”), interrumpe el momento sexual de estos dos personajes adolescentes y los asesina. Pero, justo antes de que suceda esto último, la cámara enfoca la cara de Billy y su mirada indescifrable. Es esta mirada la que ha atrapado a Kris por tanto tiempo y, al fin, tiene la oportunidad de hablar con quién la interpretó. Para entender la perspectiva de Billy en ese momento, las dos se adentran de lleno en el mundo de Campamento Miasma, con toda su violencia y sexualidad.

La película también juega mucho con el estado actual del cine y de Hollywood, sumido en producciones de nostalgia y progresismo superficial. Los ejecutivos del estudio que tiene los derechos a la franquicia de Campamento Miasma quieren reflotarlo otra vez con un remake de la película original, pero ciertos aspectos de la original, como el hecho de que Little Death (Jack Haven) haya empezado como un personaje trans, podrían ganarles muchas críticas. Entonces, contratan a Kris, una directora mujer, jóven y queer, como una suerte de escudo. Al principio, Kris finge pertenecer a ese mundo y, aunque es consciente de por qué la eligieron a ella, esconde su amor por Campamento Miasma detrás del análisis estudioso que Hollywood espera de ella y que, al principio, la pone en un lugar de progre joven intelectual frente a la honestidad de Billy, que le dice que Campamento Miasma trata sobre dos cosas muy simples: cuerpos y fluidos.

Dirigida por Jane Schoenbrun (Vi el brillo del televisor), Adolescencia, sexo y muerte en el Campamento Miasma es como una carta de amor al slasher y está plagado de referencias al género. Little Death es muy similar a Jason Voorhees de las películas de Viernes 13, ya que es un asesino enmascarado que acecha en el lago de un campamento (ese mismo lago que está justo al lado de la casa de Billy), y lo que vemos de las películas de Campamento Miasma tiene aún más guiños tanto a esa saga como a otros títulos similares. Pero, sobre todo, es una película sobre amar al slasher y sobre la obsesión en su nivel más alto posible, una obsesión que te consume y te adentra en su mundo. En Campamento Miasma se difumina el límite entre la realidad y la ficción.

Estreno: 13 de agosto

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