EL GRAN VIAJE (Planètes) — La silenciosa odisea de los dientes de león
Reseñas generales¿Alguna vez se han detenido a apreciar el vuelo de las semillas de los dientes de león? Recuerdo cuando era niño en las tardes de juego en el parque. De vez en cuando, al encontrar una de estas flores, soplaba cual vela de cumpleaños y me detenía a contemplar sus blancos fragmentos dispersándose en el cielo. Ligeros. Finos. Delicados. Frágiles. Detrás de tal inocencia, pueden representar esperanza para nosotros. Asimismo, el deseo de que nuestros sueños se cumplan.

Por otra parte, además de tal linda connotación edificante, ¿cómo será el punto de vista de estos dientes de león al recorrer nuestro mundo? Biológicamente, se componen de varias semillas (aquenios), unidas a su propio penacho de pelos plumosos (vilanos), que se organizan para darle su distinguida figura esférica. De hecho, cada uno de esos fragmentos volando con el viento es un aquenio que guarda consigo una semilla, con la esperanza de encontrar un nuevo hogar para florecer. Los dientes de león son capaces de adaptarse a las peores condiciones ambientales. Saben cómo encontrar el sol, el agua y la tierra. Incluso brotan en medio del pavimento.

Imagina un viaje de tal magnitud para un milagro de la vida tan diminuto. Un vuelo por los aires en una escala descomunal. A través de una ciudad. Un barrio. La calle donde vives. Simplemente contando con una mínima fracción de nuestro planeta. Para mí, suena como una aventura para toda una vida. ¿Y si esa aventura llegase a un nivel más allá del mundo? ¿Qué tal llevar este viaje para seres minúsculos a una escala interplanetaria? ¿Están dentro?

Porque mientras la Odisea de Christopher Nolan está conquistando los cines, me gustaría contarte sobre una silenciosa odisea que está llegando gradualmente a las salas de Latinoamérica durante estas semanas. “EL GRAN VIAJE” (Planètes en su idioma original) relata la fábula de cuatro aquenios de un diente de león: los únicos sobrevivientes del apocalipsis en el Planeta Tierra producto de una serie de explosiones nucleares. Empujados hacia los confines del espacio exterior, este cuarteto de semillas sintientes enfrentará los desafíos de transitar una naturaleza extraterrestre (extrañamente familiar) en constante transformación. Todo con la misión de encontrar el suelo ideal para florecer como unos bellos dientes de león.

Ganadora del Premio Fipresci (Semana de la Crítica del Festival de Cannes 2025) y del Paul Grimault (Annecy Festival 2025). Esta animación experimental franco-belga se caracteriza principalmente por la absoluta carencia de diálogos, encontrando sus fortalezas dentro la ingeniosa construcción de sus protagonistas. Del mismo modo, se apoya en la convergencia de diversas técnicas cinematográficas para ejecutar una narrativa ecológica con un estilo documentalista. “EL GRAN VIAJE” (Planètes) es una obra dirigida por Momoko Seto, quien a lo largo de su carrera ha realizado una serie de cortometrajes con un enfoque similar a su subsecuente largometraje: “Planet A” (2008), “Planet Z” (2011), “Planet Σ” (2015) premiado en el festival Berlinale, y “Planet ∞” (2017). En efecto, esta película representa el siguiente paso para la expresión de su visión poética, la cual manifiesta una oda hacia las formas de vida equitativamente. Para comprenderla, en paralelo con la apreciación a la cinta, destacaremos el trabajo artístico detrás del corte final. Tanto el esfuerzo técnico por cuenta propia, al igual que por su papel narrativo dentro del título en cuestión.

El arte, la cinematografía y la música
En primer lugar, para la construcción de sus curiosos personajes, se les ha otorgado a su especie un distintivo lenguaje verbal y corporal. Como base, se ha tomado inspiración en la biología realista de las semillas de diente de león. Siendo tallos finos, sin brazos, ni piernas, ni ojos, ni boca... ¿Cómo lograron su animación para volverlos entrañables? Tomando como referencia a actuaciones humanas en la vida real (con piernas y brazos atados) para experimentar cómo sería la morfología de cuatro aquenios “antropomórficos”. Asimismo, estos cuatro héroes emiten sonidos agudos cuya tierna musicalidad comunica emociones y sentimientos como el miedo, el amor, la preocupación y la alegría. Son conscientes. Son empáticos. Se abrazan para expresar su afecto. Se sienten humanos.

De hecho, lo más sorprendente es que sabrás distinguir a cada uno ellos. Puede que jamás hablen un idioma humano, pero definitivamente podrás diferenciarlos entre pequeños “grandes” detalles en sus formas y en cómo sus actuaciones base otorgan un carácter único a cada uno. Dentro de unos minutos, podrás ubicar quiénes son: el gran líder aventurero, al que le cuesta cumplir su misión biológica por su tallo curvado, al miedoso del grupo, y al menos ágil debido a su peso. Si bien únicamente la mitad presenta una personalidad patente por encima de sus dificultades físicas, todos esos elementos humanos han conseguido dotar de vida a seres entendiblemente improbables. Su sensibilidad ante un gigantesco universo los vuelve supervivientes trágicos, empáticos y enternecedores. Deseas que lleguen al final de su cruzada con vida.

En segundo lugar, sobre la convergencia de técnicas mencionada con anterioridad, el mundo extraterrestre explorado está constituido de dos recursos audiovisuales. Por un lado, su cinematografía hace una mezcla entre secuencias de animación 3D, filmaciones live-action, uso de maquetas y la fotografía timelapse (cámara rápida). Por otra parte, está su diseño sonoro envolvente. Juntos, crean una naturaleza extraña en la fantasía, que al mismo tiempo resulta familiar por la inspiración que toma en nuestro planeta. Así, esta ambientación extraterrestre no resulta tan alejada de nosotros. Porque está fuertemente vinculada con entornos y componentes terrícolas.

Si hablamos de cinematografía, debo confesar que al principio pensaba que la película únicamente consistía en una mezcla de animación por computadora con un claymation hiperrealista. Ofrezco mis más sinceras disculpas. Porque, de manera prejuiciosa, me hice la idea de que la producción no iba a tomar el camino complicado de filmar animales de la vida real y paisajes como climas problemáticos. Pensaba: “Eso sería una locura. El corte final luce como una sucesión de tomas a la naturaleza. Debió predominar la animación por computadora”. Qué ciego he sido.

La realidad es que la producción ha filmado todo tipo de seres vivos durante más de 200 días de rodaje, agrupados en más de 2 años, con asesoría científica para su correcta alimentación y cuidado. Diversas setas (musgo, helecho, ostra), ranas, babosas, escarabajos, mariposas, mantis religiosas, polillas, el nacimiento en vivo de un banco de renacuajos. Filmar a un único animal actuando dentro de su ecosistema demoraba días. Sumémosle los viajes de varias semanas a Islandia, Japón, Francia que combinaron la robótica y maquetas para obtener tomas de glaciares, icebergs, una cueva helada, un río de piedras volcánicas, y muchos más paisajes. Además, las secuencias del florecimiento de dientes de león (así como de musgos, helechos, hongos, etc.) dentro de la película resultan ser grabaciones en timelapse que realmente podían durar más de un mes. Conforme obtenían las tomas, se iban imaginando cómo convivirían los personajes en tales ambientes. Porque nuestros cuatro héroes serían insertados en postproducción.

El resultado final ha sido que cada fotograma resulta en una combinación de cada filmación de escenografía natural, sobreponiendo las tomas de vida silvestre terrícola y finalmente las animaciones digitales. Cada fragmento del rodaje representa tanto una paciencia inconmensurable, así como una moneda al aire, con fe de que la documentación auténtica hacia la naturaleza pudiera conectar con la historia de la cinta. En mi humilde opinión, ha sido un diálogo exitoso entre la naturaleza y la robótica, así como una producción espectacular. En palabras de la directora, “lo real y lo imaginario se confunden”.

Gracias a esta técnica, se puede comprender mejor por qué la premisa de una ambientación alienígena no se siente tan alejada de nosotros. Dentro de la cinta, la filmación de seres terrícolas ha sido presentada como un misterio místico en una galaxia distante. Además, el uso del timelapse convierte las tomas realistas en un ecosistema bizarro en constante transformación, como si el tiempo pasara más rápido dentro del planeta que recorren los protagonistas. Incluso, en varias ocasiones estos héroes acaban mezclados (a veces hasta camuflándose) entre la fauna y la flora del planeta. Aunque por momentos la puesta en escena y el juego de planos resultan confusos a la hora de comprender la geografía del espacio, el resultado es innegablemente sorprendente. La aventura de estos cuatro entes minúsculos trasciende a una exposición documentalista sobre las bellezas de nuestro propio planeta, aprovechando el contexto de fantasía/ciencia ficción para enaltecerlas como una rareza exótica por descubrir. Desde los entornos gélidos, pasando por áridos desiertos, zonas arenosas… Hasta el uso de la psicología de color para los puntos clave: el amarillo/pálido de los ecosistemas como agente nocivo y el escaso verde que presenta la vida en su estado más puro.

La progresión de la aventura se puede resumir a una sucesión de niveles, donde cada desafío es más complicado que el anterior. Al mismo tiempo, puede ser interpretada como los obstáculos que atraviesan las plantas a lo largo de la evolución del planeta Tierra. Desde la era del hielo, hasta el caótico mundo urbanizado actual, el suelo no parece ser un elemento sencillo de conseguir para algún ser vivo (incluyendo humanos). Al igual que los aquenios de diente de león, la cuestión está en sobrevivir como sea posible en medio de una tierra dañada y arruinada.

Para establecer una comparación, la cinta presenta varias similitudes con la reciente animación “FLOW” en cuanto a la carencia de diálogos y a la aventura de seres vivos en un entorno natural turbulento. Pero mientras esta construye un mundo realista de matices divinos, “EL GRAN VIAJE” agarra elementos de nuestra realidad para convertirlos en una naturaleza fantástica. A través de la mezcla de filmaciones, maquetas y la postproducción, los biomas terrícolas recopilados se transforman en un paradero alienígena. No tienen por qué lucir monstruosos, terroríficos, lovecraftianos o poseer algún factor añadido. Por ejemplo, una “rana del planeta extraterrestre” luce como una rana terrícola. La magia está en cómo la presentan. El recurso del timelapse no busca crear una animación fluida, sino exponer de la manera más auténtica posible a la naturaleza en todo su esplendor. Las secuencias de la vida silvestre son intencionadamente una sucesión acelerada de fotogramas como si fuesen galería de fotos. Se siente como un documental de las maravillas de la Tierra, cuya dirección de arte es una hipérbole que exacerba el sentimiento. Prácticamente, la cinta nos dice que nuestro mundo tiene maravillas “fuera de este mundo” al presentarnos en un hipotético planeta al otro lado de la galaxia.

En el aspecto de la música, compuesta por Nicolas Becker (Sound of Metal) y Quentin Sirjacqse, utilizan diferentes instrumentos para diferentes atmósferas cósmicas. Por ejemplo, se han utilizado cuerdas para las secuencias en medio del espacio exterior, haciéndolas más vertiginosas en paralelo al miedo e incertidumbre. También están los sintetizadores y el género del pop para musicalizar los reinos vegetales.
"Más allá de los elementos de contexto de los planetas, la música sostiene plenamente el destino subjetivo de los aquenios; para ello, no dudamos en sumergirnos en ciertos arquetipos de la historia de aventuras (marcha guerrera, armonías melodramáticas o vals final...) para que el público se sumerja plenamente en esta epopeya." -Nicolas Becker y Quentin Sirjacqse

Además, siendo una historia personal para su directora Momoko Seto, se inspira en su crianza japonesa donde simultáneamente recibió educación francesa. Para representar la presencia de vida natural, se han usado las flautas shakuhachi (japonesa) y barroca (europea) para manifestar una noción de un aliento que acompaña a nuestros protagonistas, realzando la chispa de vida que recorre sus diminutos cuerpecillos.

De este modo, la inmersión sonora no se caracteriza principalmente de herramientas experimentales para crear melodías disruptivas. En cambio, está vinculada a instrumentos tradicionales, al igual que a las propias vivencias de Seto. Busca hacernos sentir que estamos en un periodo distante, antiguo, sencillo o puro perteneciente a nuestra propia historia, pero distinto a nuestro presente. La brisa del viento. Los insectos caminando en la superficie. Las hojas crujiendo con el aire. Además de la musicalización para una narrativa de aventura, comparte un ángulo contemplativo, melancólico y extremadamente sensible con los pequeños detalles que habitan en el silencio. Asimismo, la antedicha inspiración detrás de sus melodías le atribuye un factor nostálgico. A nivel técnico y emocional, la cinta demuestra que esta desconexión del ajetreo rutinario jamás estará fuera de nuestro alcance… si permitimos darnos el tiempo de disfrutarlo aunque sea por unos minutos.

Por todo ello, a nivel cinematográfico y sonoro, la odisea interplanetaria titular resulta ser subliminalmente cercana a conexiones humanas (aunque no veamos a ningún humano), así como familiar a la biología terrícola (aunque estemos muy lejos de la Tierra). De hecho, este nivel de empatía que generan hacia otra especie de seres vivos (como los dientes de león) resulta fundamental para consolidar el propósito de la cinta. Porque, más allá de la técnica visual, la infancia de Seto ha sido clave para cimentar la visión y el mensaje de la cinta hacia la raza humana.

La visión de su directora
“PLANÈTES”, el nombre original de la cinta, significa “planetas” en francés. Alinéandose a la perspectiva con la cinta, parece que este título busca poner en conjunto a todos los planetas del universo. No hay uno viejo o alguno nuevo por descubrir. Ambos son parte del viaje. Y habrán más. Para esta producción, cualquier vivo puede ser el visitante a mundos maravillosos y desconocidos. Desde un diente león, hasta un ser humano. No hay un establecimiento permanente, sino un constante cambio. Porque la directora de la cinta toma inspiración de las dudas que tuvo desde su niñez al no sentir que tenía raíces absolutas en una sola cultura, entre la japonesa y la francesa. Por ello, la tesis de esta aventura animada comunica que la vida es la suma de todas nuestra experiencias, más allá de nuestro hogar o nuestra ascendencia. Una contemplación que implica respeto hacia uno mismo, hacia los seres que lo rodean y hacia otras comunidades. Porque todos tienen el derecho de vivir su propia aventura. Si podemos velar por el bienestar de unas semillas de diente de león, podemos mostrar aprecio al prójimo. En palabras de Momoko Seto, su película es una representación de la migración como un fenómeno de la naturaleza que debemos abrazar y aceptar.

"No deberíamos impedir la entrada de personas para proteger nuestro territorio... diciendo que son extranjeras. No, todos somos extranjeros". -Momoko Seto
En un sentido espiritual, así como los cuatro héroes de la película son extranjeros en un planeta extranjero, puede ser que todos los seres humanos hemos sido una semilla de la vida desde antes de nuestro nacimiento. Ubicados en alguna zona desconocida. ¿Cuál habrá sido nuestro paradero previo u original, antes de haber llegado a este plano de la existencia? ¿Cuánta distancia tuvimos que recorrer en este universo colosal, para que nuestra alma llegue a nuestro cuerpo físico? Visto así, creo que nosotros como humanos podemos coincidir en que habrán misterios sobre nuestro origen que no podremos responder en este plano. Revelador, pero reconfortante a la vez. Porque, a través de los ojos de Seto, todos los seres humanos coincidimos en ser extranjeros. Por tanto, merecemos una oportunidad de tener nuestra aventura durante el tiempo que dure esta vida.

Por supuesto, nuestra aventura seguramente será un campo de batalla constante en nombre de la supervivencia. Las crisis son parte de la vida, así como la inagotable fuerza interior para sobreponerse a los problemas. Así pasa igualmente en la película. Enfatiza esa lucha diaria de los seres vivos, la cual en el momento más inesperado será bendecida con un instante milagroso que te dará fuerzas para seguir adelante. Tal vez podría ser la compañía de un ser amado, o un segundo de apreciación a la naturaleza. Nunca se sabe. La vida es impredecible. En cierta forma, nuestro propio presente en la Tierra es un conjunto de planetas. Flora, fauna, comunidades y naciones de las cuales somos extranjeros. Allí podría estar nuestra migración. La oportunidad de una aventura.

“El espectador queda así sumergido en el universo secreto y magnificado de la naturaleza y transportado a una epopeya maravillosa y ecológica” .-Momoko Seto
“EL GRAN VIAJE” (“Planètes” o “Dandelion’s Odyssey” en inglés) es una sorpresa agridulce, capaz de cautivar tanto a niños como a adultos. Definitivamente, no será una historia comercial convencional. Para el espectador común, se requerirá de un esfuerzo adicional para comprometerse con la aventura. Es una óptica madura y contemplativa hacia un cuarteto de seres vivos a los que posiblemente todos hemos dado por sentado en algún punto de nuestras vidas. Finalizada la cinta, me pregunto si algún aquenio de diente de león con el que me he cruzado habrá tenido su propia odisea en la Tierra (o más allá). Perdonen, me robaré un lema de “Jurassic Park”, porque sinceramente no hay otra manera de decirlo. Si tuviera que decir la moraleja final de esta fábula, es que la vida siempre encontrará su camino. A pesar de las catástrofes, la vida sabrá cómo volver de donde fue sepultada. La vida tiene el poder de renacer del polvo. Logrará continuar su eterna aventura. Su interminable evolución. Su silenciosa odisea.
DIRECCIÓN: Momoko Seto; COMPAÑÍAS PRODUCTORAS: Miyu Productions y Ecce Films; PAÍS: Francia y Bélgica; DURACIÓN: 75 min.
Muchísimas gracias al equipo de Film Critics Editors de Peliplat por permitirme visualizar la película. Igualmente, mis más grandes agradecimientos a la distribuidora chilena Cinetopia por otorgar el acceso a las notas de producción de la película, lo cual se complementó estupendamente con la reseña.

Artículo escrito por ESTEBAN VALLADARES ARCE
Bachiller en Comunicación Audiovisual y Cine
Redactor creativo/Creador digital sobre cine y animación
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