Crítica de "Spider-Man: Brand New Day": ¿La mejor del Hombre-araña?

Reseñas generales

Al presenciar este largometraje, llegué a una revelación personal: disfruto más de Hulk que de Spider-Man. Experimenté mayor fascinación con la breve aparición del Gigante Esmeralda que con las dos horas en pantalla del personaje interpretado por Tom Holland. Considerando que ninguna de estas versiones representa la cúspide cinematográfica de sus respectivos personajes, es precisamente bajo este rasero equitativo donde pude llegar a tal conclusión. Curiosamente, la mejor escena de la película —más allá de ser mi favorita— fue también la más sobreexpuesta en la campaña promocional.

Aún mantengo la duda sobre si nos encontramos ante la mejor entrega del héroe arácnido dentro del Universo Cinematográfico de Marvel (UCM). Guardo un grato recuerdo de Spider-Man: No Way Home, aunque soy consciente de sus flaquezas estructurales y de cómo se resentiría ante un revisionado. De cualquier modo, esta propuesta supera con soltura a la etapa de Andrew Garfield.

En cuanto al argumento, la premisa no dista demasiado de lo anticipado en los tráilers: una entidad misteriosa toma el control de civiles, héroes y villanos por igual. A esta amenaza se oponen Spider-Man y Punisher, mientras nuestro protagonista lidia simultáneamente con el dilema terrenal de Peter Parker y las consecuencias de una mutación física progresiva. Este conflicto biológico lo llevará a cruzarse con Bruce Banner en busca de un inhibidor capaz de neutralizar sus habilidades sobrehumanas.

Respecto a la figura antagónica, su identidad resulta predecible desde el primer acto; sin embargo, su integración en el relato no es arbitraria. Tanto ella como Peter comparten rasgos especulares, unidos por un marcado aislamiento existencial.

Por su parte, la dirección cumple con solvencia, aunque sin alcanzar las cotas de autoría que algunos le atribuyen. No estamos ante la puesta en escena de Sam Raimi ni ante la escala épica de los hermanos Russo. El cineasta responde a las demandas del personaje tras su periplo con los Vengadores: nos devuelve a un ecosistema más terrenal, rescata la iconografía del traje, la acrobacia física y rinde homenajes pertinentes al cómic, aun si ciertos guiños se perciben algo forzados.

El núcleo más firme reside en el guion. La antagonista, Spider-Man y Hulk se articulan como figuras fracturadas por sus demonios internos, obligadas a elegir entre el individuo y el mito: Peter Parker o la Araña, Bruce Banner o la Cicatriz Verde. La aceptación de la dualidad como único camino para avanzar. No tomá demasiados riesgos esta pelicula y es de entender. Tengamos en cuenta que este año se estrenara Avengers: Doomsday y en 2027 Secret Wars. Veremos como manejan los Russo los arcos de personajes como Banner y Parker en esas dos peliculas que para estar al nivel de los comics en que se basan, sin duda necesitarán de cada personaje disponible.

Sin caer en la hipérbole generalizada que empieza a circular, es una notable adición que reconcilia al espectador con la franquicia. Después de la trilogía original de Raimi y No Way Home, figura entre lo más sólido y estimulante que se ha realizado sobre el amigable vecino.

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