Supergirl y una vez más con aquello que pudo ser, y no fue…

Reseñas generales

El reinicio del universo cinematográfico de DC a cargo de James Gunn y Peter Safran comienza dentro de un contexto de máxima presión, ya que mientras su eterno rival Marvel Studios  está intentando darle un cierre desesperado a su universo después de un evidente declive en su calidad, y los grandes estudios de Hollywood están en búsqueda de otras propiedades intelectuales mas llamativas para las nuevas generaciones (como las adaptaciones de videojuegos), esta nueva franquicia liderada por el director de la trilogía Guardianes de la Galaxia y un productor veterano de la casa Warner, está apenas en búsqueda de esas historias que cimenten las bases para el futuro, que ya de por si es incierto para un sub género cinematográfico que hace ya bastante tiempo entró en un deterioro de popularidad y un estancamiento creativo notable.

En este complejo panorama aparece Supergirl, una historia que nos contará los orígenes de Kara Zor-El, su vínculo con Superman, la tierra, y la desconexión que tiene hacia la humanidad, y como junto a su perro Krypto inicia un viaje plagado de excesos y melancolía en una búsqueda de identidad.

La película está dirigida por Craig Gillespie, que pese a tener buenos inicios en el mundo audiovisual mostrando un trabajo interesante en filmes previos como Yo, Tonya, Cruella o más recientemente Golpe a Wall Street, poco a poco se convirtió en un director por encargo que ya dista mucho de sus versiones pasadas. Y pese a que aquellos entusiastas del cine aún podemos identificar parte de sus atributos como realizador, me temo que en Supergirl no hay ni siquiera un pequeño esbozo de ese sello autoral que venía construyendo.

También tenemos a Ana Nogueira en el guion, una actriz reconvertida a guionista, que posee muy poca experiencia previa a Supergirl (en portales como IMDb, solo tiene un crédito de guionista para un cortometraje). Y miren, creo que no soy quién para dudar de las decisiones que tome James Gunn, pero creo que era una jugada bastante arriesgada contratar a una escritora inexperta para una película tan grande, con un presupuesto tan elevado y muchos intereses corporativos de por medio que dudo, sean cumplidos debido al mal rendimiento que está teniendo la película en taquilla.

 

Supergirl se estrenó en Estados Unidos el 26 de junio de 2026

 

Pero aparte de eso, y hablando quizá desde una perspectiva más relacionada al cine, la historia es muy plana, desde los diálogos, que son muy básicos incluso para un publico familiar, ya que si sabes que no puedes correr con muchos riesgos narrativos, como por ejemplo matar a la protagonista o crear un giro de trama que pueda enojar al público más comercial que espera una aventura entretenida, al menos puedes hacer un esfuerzo en darle profundidad a los personajes a través de lo que dicen, ya que por lo menos cuentas con actores con la capacidad de interpretarlos y dotarlos de matices interesantes, pero todo ese potencial relacionado a la búsqueda de propósito para un ser con tanto poder, queda desperdiciado con chistes inocentes, subtramas que no aportan nada a la historia principal y villanos que carecen de un propósito más allá de ser malvados.

Porque una vez más, tenemos una historia de superhéroes que carece de un villano carismático, o por lo menos con un propósito claro, para no sentir empatía por él, pero al menos comprender su leitmotiv y justificar sus acciones ante la historia.

Porque en muchas ocasiones cuando tenemos un personaje con este poder, es difícil ponerle antagonistas a la altura de sus capacidades, y eso es lo que pasa en Supergirl, ya que tienen que añadir elementos adicionales que funcionen, tales como Lobo, o la skin temática de “Jason Momoa espacial”. No creo que haya sido muy difícil para él, pero si tengo la sensación de que la pasó genial interpretando esta versión intergaláctica de si mismo, ya que este peculiar personaje y toda esa vibra que transmite en la película se convierten en una contraparte interesante para nuestra protagonista, desafortunadamente su corto tiempo en pantalla no me permite emitir una opinión más elaborada, pero admito que para ser un personaje secundario, hizo un buen trabajo que al menos agrega un poco de picardía y acción a la película.

Aunque en adición al apartado del guion, hay elementos que no generar ningún tipo de impacto a la historia o a su protagonista, tal es el caso del personaje de Ruthye (que, si bien tiene inspiración en los cómics, el tratamiento es muy diferente a lo que vemos en pantalla), y todo el desarrollo que intentan darle de manera forzada para rellenar de manera descarada un par de minutos de película, no genera ningún tipo de emoción más allá de la apatía.

Si considero que hay un muy buen trabajo por parte de Millie Alcock por representar esta versión de Supergirl, ya que pese a tener un material bastante limitado, entrega una interpretación bastante sólida, con matices interesantes de un personaje que está pasando por un momento complejo en su vida. El cómo lleva a la pantalla todas las emociones de Kara Zor-El, es de lo poco que puedo resaltar como positivo de la película.

La actriz australiana Amelia May Alcock, más conocida como Milly Alcock, es quien da vida a Kara Zor-El

Desafortunadamente, creo que no puedo decir más cosas positivas de Supergirl, yo honestamente no iba con muchas expectativas, pero ni siquiera con el listón tan bajo pude disfrutarla del todo, es una historia demasiado predecible, está muy fragmentada en tres actos y todos se cumplen al pie de la letra, sin ningún sobresalto en el camino.

La narrativa es totalmente genérica, ya que después de casi veinte años de películas de superhéroes, no es muy difícil saber que rumbo tomará una producción como Supergirl, sin contra claro el “plot armor” para el personaje protagónico que deja nula cabida para cualquier tipo de sorpresa. Y esto es un problema gravísimo teniendo en cuenta que hablamos de apenas la segunda película estrenada en salas de cine para DC bajo el mando de Gunn y Safran.

Así que partiendo de la idea de que hay un nulo esfuerzo de crear una buena historia, es también lamentable que a nivel artístico la película sea tan mediocre. La fotografía, el diseño de producción y la dirección de arte cumplen para estándares de una mega producción de Hollywood, pero carecen de creatividad, de color, de matices, es como si las películas del espacio diseñada para el subgénero de superhéroes tuvieran una plantilla predeterminada que todos los estudios replicaran en un “copiar y pegar”, quitándole toda la identidad visual a un universo que autores como Tom King han tratado con mucha más profundidad en obras como Women of Tomorrow (el presunto material de origen para este largometraje).

De esta manera es como llegamos a lo más grave de la película, los efectos especiales, que miren, yo no soy mucho de criticar este apartado técnico cuando hablamos de películas de bajo presupuesto, pero por Dios, estamos hablando de una producción con una inversión de mínimo cien millones de dólares, ¿enserio me estás diciendo que con ese capital y la mano de obra que pueda tener una “mayor” como Warner, los resultados sean tan paupérrimos? Lo que más me genera gracia de la situación es que muchas de estas secuencias son sospechosamente ejecutadas bajo muy poca iluminación. Esto me deja dos grandes interrogantes, la primera es que en Warner posiblemente no estén pagando el recibo de la luz, o que ya desde un inicio los encargados de la postproducción vieron el pobre resultado del material crudo e hicieron lo que pudieron en una misión suicida para hacer ver los efectos digitales decentes. 

La triste realidad de Supergirl, es que se queda en un esbozo de lo que pudo ser, un gran viaje introspectivo por la psicología de un personaje perdido, roto y con muchas falencias derivadas de no poder hacer las paces con su tormentoso pasado. Ni que hablar de toda la maravillosa estética del comic que aquí es desperdiciada y reemplazada por estética de película de superhéroes en el espacio 2.0.

Esto marca un precedente clave para lo que será el resto de esta franquicia, y en como James Gunn junto a Peter Safran, deberán dirigir un universo cinematográfico que ya en su segundo estreno en salas de cine, demuestra muchas falencias en una época donde ya este sub genero está pasando por una crisis de fatiga por parte de un público que ya está en búsqueda de otro tipo de historias.

Y es que si Superman representaba la promesa de un nuevo comienzo para DC Studios, Supergirl evidencia los primeros síntomas de una fórmula que ya empieza a repetirse. El problema no es que la película sea mala; es que renuncia demasiado pronto a aquello que podía hacerla diferente.

Comentarios 1

L
Lucas Friesen18 de julio de 2026
Aprecio tu honestidad.

De este autor