El mito de la villana: Por qué Maléfica siempre tuvo la razón.
Reseñas generalesDurante décadas, la historia clásica de la Bella Durmiente nos enseñó a temer a la bruja de los cuernos y la piel pálida. Sin embargo, la bilogía cinematográfica de acción real protagonizada por Angelina Jolie desmanteló por completo esa narrativa oficial. Al analizar detenidamente Maléfica (2014) y Maléfica: Dueña del Mal (2019), queda en evidencia una verdad incómoda para los reinos humanos: ella nunca inició el conflicto. Maléfica solo reaccionó ante la codicia, los rumores y los prejuicios de los verdaderos villanos que la rodeaban, demostrando una nobleza que ningún humano poseía.
El pecado original: Traición y propaganda en la primera película
El conflicto en la primera entrega no nace de la maldad de la hada, sino de la ambición desmedida del ser humano. Estéfano, impulsado por el deseo ciego de coronarse rey, comete un acto de violencia física y psicológica imperdonable al cortarle las alas a quien consideraba su amiga y protectora. Para justificar la posterior invasión de las Páramos y la terrible mutilación que ejecutó, el reino humano hizo lo que mejor sabe hacer: inventar un rumor y esparcir propaganda malintencionada por todo el pueblo. Convirtieron a la víctima en el monstruo del relato para camuflar su propia culpa.
El famoso bautizo y la maldición posterior no fueron un acto de crueldad gratuita, sino la respuesta política de una criatura traicionada que exigía justicia. A pesar de todo el dolor acumulado en su pecho, ¿Quién termina cuidando, vigilando y amando profundamente a la princesa Aurora? Maléfica. El hecho de que sea su propio "beso de amor verdadero" el que rompa el hechizo, y no el de un príncipe desconocido, demuestra de forma contundente dónde residía la verdadera pureza emocional de la historia.
Prejuicio y provocación: La paranoia de la Reina Ingrith en la secuela
En la secuela, el motor del conflicto cambia de la ambición personal al prejuicio ciego y la xenofobia institucionalizada. Desde la tensa cena en el castillo, la Reina Ingrith mira mal, ataca y juzga a Maléfica sin molestarse en conocerla. La etiqueta como una amenaza destructiva simplemente por ser diferente y no encajar en sus estándares reales. La soberana arma un conflicto bélico masivo completamente sin necesidad, movida únicamente por el miedo paranoico y un profundo deseo de exterminar a los seres mágicos.
Ingrith planifica minuciosamente un genocidio dentro de una capilla utilizando polvo de hierro y acusa falsamente a Maléfica de haber maldecido al rey Juan. Maléfica se ve empujada nuevamente a una guerra que ella jamás buscó ni provocó, obligada a defender su vida y la de su especie. Al final, Maléfica gana la guerra de forma contundente porque la verdad y la justicia siempre prevalecen sobre la manipulación y la paranoia humana. Su victoria es la de una protectora que defiende con dignidad su derecho a existir frente a una monarquía que inventa amenazas artificiales para sostener su propio poder político.
El veredicto: Por eso es mi favorita forever
Esta magnífica bilogía nos enseñó que los verdaderos monstruos a veces llevan coronas de oro brillante y que los héroes auténticos pueden tener cuernos y alas oscuras. Por haberle dado la vuelta al cuento tradicional, por demostrar que la lealtad real está en los actos y por tener la fuerza inquebrantable de levantarse contra un reino entero que usó mentiras para destruirla, Maléfica es, sin duda alguna, mi película favorita forever.











Comentarios 0
Todavía no hay comentarios.