El fenómeno de Off Campus: lo bueno y lo malo
Reseñas generalesPrime Video es la plataforma predilecta de las buenas adaptaciones literarias. Daisy Jones and the Six, Maxton Hall, The Summer I Turned Pretty, y, ahora, Off Campus. Esto es porque entendió algo que las fans de la literatura juvenil vienen diciendo hace rato: para ser una buena adaptación de un libro se debe hacer una serie.
Otras plataformas, como Netflix o HBO, continúan usando la fórmula, ya anticuada, de hacer películas basadas en libros famosos. Digo anticuada porque hace años vienen haciendo lo mismo y siempre terminan igual: el largometraje nunca llega a abarcar los aspectos más importantes de la historia, por un tema lógico de duración, y los fanáticos se quejan de que no es lo suficientemente fiel.
En este caso, son las propias fans de los libros de Off Campus las que dicen que la serie es mejor que el material original.
La serie de libros “Off Campus”, escrita por Elle Kennedy, trata sobre cinco amigos que van a la universidad Briar y juegan en el equipo de hockey. Cada libro desarrolla el interés amoroso de alguno. En la historia que nos vamos a centrar es en la primera, “The Deal”, y en su posterior adaptación a serie.

La primera temporada de Off Campus sigue la historia de amor de Hannah y Graham, una estudiante de música y el jugador de hockey estrella de la universidad. Hace dos semanas se estrenó en Prime Video y rompió todos los récords habidos, convirtiéndose en la serie más exitosa de la plataforma de streaming. Ya se confirmó que la segunda temporada está en producción.
¿Qué hace a esta serie tan especial? Su simpleza. Realmente no plantea una trama original: chica conoce a chico. Hannah es una chica estudiante de música común, que trabaja para mantener su carrera y se mata estudiando. Graham es un deportista que resalta en donde quiera que esté, es amado por todos pero no le va muy bien en clases. Son polos opuestos. Obviamente se van a atraer.
En primera instancia y para resolver cada uno sus propios deseos –Hannah enamorar a un chico, Graham pasar un examen–, van a fingir estar en una relación. Pero mientras más se conozcan, más amigos se hagan, más se van a gustar. Hannah se va a adentrar en la vida de Graham, en su deporte y en sus amigos. Y así también lo vamos a hacer nosotros, los espectadores.

El sport romance ganó mucho territorio en las tropes más leídas en los últimos años (¿tendrá algo que ver Taylor Swift y su futuro marido, el jugador de fútbol americano Travis Kalce?) y lo estamos viendo en sus posteriores adaptaciones. Acá el hockey es una parte importante de la trama, pero realmente podría ser cualquier deporte y funcionar igual. Lo que importa en esta serie no es el deporte en sí, sino los compañeros de juego de Graham.
Dean, Logan y Tucker son los amigos y roomies del protagonista masculino. Desde el minuto cero nos damos cuenta que no solo los une el deporte, sino que realmente generaron un vínculo genuino de amistad. Se apoyan el uno al otro, dentro y fuera de la cancha. Muchas veces funcionan como comic relief con sus subtramas hilarantes, pero cada vez que tienen que respaldar a Graham por un tema serio ahí están. En especial John Logan. Amo a Logan, pero no voy a desarollar en eso porque podría estar toda la noche escribiendo.

Por otro lado, Hannah tiene una mejor amiga: Allie. Allie es una actriz bohemia y tiene un novio pero ya no se siente enamorada. Trabaja y vive con Hannah, y se nota a kilómetros lo mucho que la ama. La anima a ser más atrevida, la apoya con sus procesos creativos y siempre está dispuesta a darle una mano. En un mundo donde la amistad femenina está tan mal representada en la ficción, llena de envidias y malos tratos, una amiga como Allie es un alivio.
Pequeño inciso de una unpopular opinion: A diferencia de la demencia colectiva que generó un ship en concreto, a mí no me interesó para nada la subtrama de Allie y el jugador de hockey (esta soy yo tratando de no spoilear). Perdón, pero si hay una trama que no me interpela para nada es la de cambiar al mujeriego. Un poco me aburrieron, aunque me parece necesario y correcto introducirlos. Eso sí, esos últimos tres minutos del capítulo final me atraparon y sin duda estaremos sintonizando la segunda temporada.

Hannah y Graham son dos personajes algo complejos: ambos acarrean bastantes traumas pero aún así logran seguir adelante. Algo que me gustó muchísimo de la serie es el abordaje de estos temas. Cuando la empecé a ver, pensé que iba a ser otra serie con personajes planos pero acá tenemos a dos personas que pasaron cosas durísimas y todavía lidian con las consecuencias. No hay morbo en la forma de contar lo que les sucedió, no muestran explícitamente escenas violentas para entender que pasaron. Son temas serios y se toman como tales.

Como les digo esto, también les digo que la trama es bastante boba. Abundan los clichés –fake dating, chica invisible con chico popular, ella cantante y él deportista, friends to lovers, etcétera, etcétera–, y usan la típica fórmula de la romcom que vimos un millón de veces. Aún con todo esto, a mí me encantó. Me sentí como cuando era adolescente y leía en Wattpad miles de novelas con tramas parecidas. Y que ahora estas historias están llegando a ser series un poco de nostalgia me causa.
Off Campus es una comedia romántica. Son 8 capítulos, que tranquilamente pudieron haber sido 10 o 12, y se pasan rapidísimo. Maneja una serie de clichés que amamos, es graciosa y entretenida, aunque bastante predecible; ya sabes lo que vas a ver. Y, aún así, logra ser profunda a su manera. Si aún no la viste, dale una oportunidad.
⭐⭐⭐












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