La Chica de la Colonia: hazte escuchar.

Reseñas generales

“—Cómo haces para actuar como si ésto fuera tuyo?

—Lo hago y punto.”

 

Los amantes del jazz seguramente conocerán la legendaria noche del 25 de enero de 1975, cuando Keith Jarrett tocó en la Ópera de Colonia, en Alemania. Pero, ¿y si les dijera que ese evento estuvo a punto de no realizarse?

 

La Chica de la Colonia es una película de 2025 dirigida y guionada por Ido Fluk, que reconstruye el esfuerzo detrás de uno de los conciertos más importantes en la historia del jazz.

Al principio, la película se enfoca en Vera Brandes, quién fué fuente de validación del relato. El filme nos cuenta su historia como una adolescente rebelde, que pelea día a día con los valores conservadores de su familia, cuya determinación hace que termine organizando un concierto para Keith Jarrett en la prestigiosa Ópera de Colonia, en Alemania, –y que éste se lleve a cabo–.

Ésto, porque aquella noche que terminó transformando la vida de ambos, estuvo a punto de no ocurrir. Si bien Vera tenía todo perfectamente preparado –y lo había arriesgado todo para llevar a cabo el evento–, al llegar al lugar se encontró con una sorpresa que estuvo al borde de cambiarlo todo: el piano que le había sido prometido a Keith no estaba disponible.

La noticia lo cambió todo tanto para ella como para el pianista, que amenazó con cancelar la función a tan solo un par de minutos de subir al escenario. Y, de no ser por la misma determinación que había llevado a Vera hasta ese lugar, lo hubiese hecho.

La Chica de la Colonia logra traspasar la pantalla con sus emociones. Se encarga de que conozcas y comprendas a Vera, para luego hacer que te pongas en su piel y entiendas sus nervios.

La película comienza con Vera cumpliendo sus 50 años. Allí la vemos rodeada de amigos, y de su padre, quién no teme en llamarla “la mayor decepción de su vida” delante de todos. Es entonces cuando la mujer –utilizando un recurso que personalmente disfruto mucho–, voltea a la cámara y nos dice que nos contará esta historia “desde el principio”.

Es entonces cuando nos lleva a 1973. Vemos a una Vera de 16 años –a pesar de que miente su edad, diciendo que tiene 25–, en un club de jazz. La vemos cómoda, atrevida, y tal como le dice su amiga, “fingiendo que ese lugar es suyo”. Algo a destacar de la chica es precisamente esa personalidad libre que tiene y mantiene durante todo el filme. Ésto es incluso destacado por su propio padre, quién le dice que actúa “como si todo el mundo le debiera algo”.

Vemos que se trata de una joven activista, feminista, que consigue todo lo que quiere. Y así mismo es que comienza su carrera, con un hombre que la contrata para que organice los conciertos de su gira, porque ¿quién se atrevería a negarle algo?

Conocemos también a su familia. Su padre, un dentista que tiene su consultorio en su casa, de valores ortodoxos y palabras hirientes, que le asegura en todo momento que va a fracasar. En su mente, tiene todo el futuro de Vera y sabe que no será bueno. Le promete que si sigue por el camino en el que vá terminará pidiéndole dinero y viviendo en un sótano con sus hijos. Pero que entonces, él no le dara nada.

Por otro lado, tenemos a su madre. Una mujer que aparentemente comparte los pensamientos de su marido. Pero que, sin embargo, cuando su hija la necesita, es la primera en ayudarla.

Y luego, está su hermano. Al principio, parece querer arruinar los planes de Vera. Delatar aquellas cosas que él sabe que hace. Pero luego, con el paso de la película, vemos que solo se trata de envidia hacia su hermana y su determinación para cumplir sus metas.

A pesar de tener todo en contra, Vera sigue detrás de su ambición. Y ese es el mensaje que más me gustó de la película.

Me encontré frente a un biopic musical hecho y contado desde otro ángulo. Una historia que no era como las demás, y con un perfecto mensaje de resiliencia.

(sobre las biopics) “…sentía que muchas contaban siempre la misma historia. Al descubrir la historia de Vera Brandes, encontré la oportunidad de explorar la música desde un ángulo distinto, centrándome no solo en el artista, sino en las figuras invisibles que hacen posible que el milagro ocurra.” -Ido Fluk

Es una película que nos enseña a trabajar desde lo inesperado, desde lo defectuoso. Aquella magistral presentación de Keith Jarrett surgió desde su frustración por estar frente a un instrumento que sabía no sonaría como todo lo demás que había tocado antes. Sumó a su improvisación habitual algo más que era su propia reacción por la misma.

 

Disfruté mucho la película desde el primer momento. Soy una gran entusiasta de los filmes que aprovechan el recurso de romper la cuarta pared para contar su historia, y siento que fue utilizado a la perfección. No estábamos allí solo para que el personaje conecte una mirada, –como podría hacer Jim en The Office–, sino que estábamos allí para que se nos aclaren ciertas cuestiones, como la edad de Vera, o qué personaje se convertiría en importante, que pensaban, etc. Pero siempre haciéndolo con un toque de humor.

Es una película muy divertida, que no discrimina de si conocés de jazz o no. Sino que, por el contrario, te explica todo lo necesario, y más, con un poco –bastante– de arte.

Comentarios 3

E
Esteban Valladares Arce4 de junio de 2026
Me gusta cómo suena este biopic. Ya me picó la curiosidad. 😄
M
Mis Cinexperiencias3 de junio de 2026
Gran artículo. Es difícil encontrar biopics que no se sientan genérica y acartonadas. Una gran recomendación que buscaré de inmediato.
G
georgina garay2 de junio de 2026
Dan ganas de verla!!!

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