«Buena suerte, diviértete, no mueras»: Una pequeña reflexión sobre la Inteligencia Artificial
Reseñas generales¿Qué harías si alguien llegara del futuro y te dijera que vos, precisamente vos, tenés que salvar el mundo?
Un hombre (Sam Rockwell) irrumpe en un restaurante. Dice que viene del futuro. Trae una advertencia: el indiscriminado uso de la tecnología arruinó al mundo y la vida está por llegar a su fin. Solo un grupo seleccionado de voluntarios —y otros no tanto— van a poder ayudarlo a salvarlo. Naturalmente, nadie ahí le cree y lo tratan como un loco. Pero este hombre sabe más de lo que debería saber y creerle comienza a ser más fácil, y aterrador.
“Buena suerte, diviértete, no mueras” es la última película de Gore Verbinski (“El Aro” “Piratas del Caribe”). Se trata de una sátira futurista que combina la ciencia ficción, el humor —en ciertas ocasiones, negro— y la acción para invitarnos a reflexionar sobre el avance de la tecnología y la inteligencia artificial.
Llega a los cines argentinos este jueves 9 de abril.

Por momentos es un poco Terminator. La trama “el futuro es horrible y hay que hacer algo para cambiarlo” no es nada nuevo, y es que no hay nada más tenebroso que lo que no se conoce. Sin embargo, en “Buena suerte, diviértete, no mueras” este trope funciona muy bien por el contexto en el que esta película se estrena.
Hace cuestión de años si le mandabas a una inteligencia artificial que cree una imagen de una persona, la hacía con caricaturescos fallos (falta o exceso de dedos, errores en el fondo, expresiones faciales extrañas), era imposible que creas que era real; hoy, la pregunta que más se repite es ¿esto es real o es IA? Chat GPT es usado por millones de personas como psicólogo, le cuentan sus problemas a una máquina y esperan una respuesta coherente. Los procesos cognitivos son delegados a algoritmos. Cada vez razonamos menos. La IA piensa por nosotros. No existe ningún límite.
En el universo que crean Gore y el guionista Matthew Robinson la tecnología es una adicción. En el nuestro, también. La exageración es una herramienta narrativa para entender que, por más absurdo que parezca, no estamos tan lejos de llegar a esos extremos. Es una sátira pero también una advertencia.

“Buena suerte, diviértete, no mueras” es una película impredecible. Toma giros que uno como espectador no ve venir y realmente se sorprende. Por momentos ronda lo absurdo y es ahí donde reside el humor. El tercer acto es verdaderamente una locura: por momentos no tenía idea de cómo se iba a resolver la trama ni a dónde iba a ir ese final, solo quería ver más.
Por más que no destaque mucho en la cinematografía —ni en la paleta de colores, ni en los vestuarios, ni en los escenarios—, las actuaciones se llevan todos los aplausos. Haley Lu Richardson (quien interpreta a Ingrid, una joven que no tiene mucha voluntad para vivir) y Juno Temple (una mujer en duelo que parece entusiasmada con la idea de salvar al mundo) están muy bien y realmente conmueven. Junto con Sam Rockwell, son los protagonistas indiscutidos.
Obviamente la IA no puede ser mala o buena por sí misma, es solo un algoritmo, pero sí existe gente mala con la IA como herramienta. Y cuando los ves usando IA para desnudar mujeres, hacer videos pornográficos solo con usar una foto tuya, vídeos de frutas destinados a niños pero con alto contenido sexual, un poco te aterra que ése sea el futuro.
Y puede que el mensaje de esta película sea algo que ya sepas, pero a veces es necesario que te digan las cosas en la cara.
⭐⭐⭐ ½











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