HOPPERS — Una cómica, absurda y vivaz conexión con la naturaleza
Reseñas generalesDesarrollada desde 2020, “Hoppers: Operación Castor” (2026) es la nueva apuesta de Pixar Animation Studios por una animación original que resuene con las audiencias de Disney y más allá. Porque esta última década ha demostrado que las secuelas de personajes emblemáticos ha sido un camino más lucrativo: “IntensaMente 2” (2024) o “Zootopia 2” (2025) de Walt Disney Studios. Peor aún, que actualmente es más complicado que las nuevas historias alcancen una fracción de ese éxito. Objetivamente, según la taquilla, ha habido decepciones (“Lightyear”, “Elio”), casos excepcionales (el inesperado reflote de “Elementos”) o grandes incógnitas derivadas de estrenos que dependieron del streaming (“Unidos”, “Soul”, “Turning Red”, “Luca”) producto de circunstancias externas del Covid-19.

Sin embargo, por ahora, creo que en diversos medios ha habido suficiente conversación sobre este asunto. Claramente es digno de considerar, pero por otro lado me siento fatigado por la constante charla en el nicho cineasta sobre si la siguiente pieza de un estudio define si este mismo “revivió o murió o etcétera”. ¿Qué tal hablar desde el corazón sobre los estrenos? ¿Cómo ha sido la experiencia con las nuevas películas? ¿La inmersión en un gran deseo por conectar con la naturaleza y respetar la vida animal? Este artículo más allá de una recomendación, será una vía para expresar mis sentimientos encontrados, las alegrías y las melancolías que deja esta cinta.

Esta es la historia de Mabel Tanaka (Piper Curda), una enérgica universitaria de 19 años amante de los animales. Con unas buenas intenciones que nadie puede comprender, lucha por detener la construcción de una carretera sobre el bosque vecino de la ciudad Beaverton, la cual siempre está en constante expansión. Así, ella se cruzará con la oportunidad de su vida, cuando descubre un proyecto científico secreto capaz de comunicarse con los animales. Gracias a ello, podrá entrar en acción para ayudar a los mamíferos del bosque a que no abandonen su hogar. Sin embargo, en su misión por detener al alcalde adorado por todos, la convivencia entre humanos y animales tomará giros inesperados.

Dirigida por Daniel Chong, el creador de la icónica serie “Escandalosos” por Cartoon Network, que igualmente co-ideó la historia. Es un largometraje que vuelve a representar su amor por la vida silvestre, así como la crueldad del rechazo y antipatía humana hacia los animales. Desde un humor blanco hasta actos dramáticos que representan sutilmente el maltrato animal, siendo admirador de su trabajo, fue un honor reconocer esa huella característica. A tal punto que conforme la cinta avanzaba, me recordaba a los capítulos más sensibles de ese anterior trabajo de animación (“Occupy Bears”, “Yuri and the Bear”, “Burrito”, entre otros).

Ahora, pasando a la película por cuenta propia, “HOPPERS” es una hermosa carta de amor a las maravillas de la naturaleza. Detrás de una capa de comedia con una publicidad que invita a una locura hilarante de casi dos horas (con divertidos guiños a cintas de Disney), existe un mensaje sobre la destrucción humana hacia los animales. Tanto en proyectos grandilocuentes como en pequeños actos o palabras sin que nos demos cuenta. Nuestra protagonista tiene difícil la consideración de si existe bondad en la humanidad por el mundo al que pertenece. Aquí es cuando el factor silvestre entra en juego. Gracias a su premisa fantástica (que definitivamente no es nada como Avatar), conocemos una perspectiva inocente (honorable) de los animales respecto al ser humano.

Mabel y el Rey George (Bobby Moynihan) estelarizan esta aventura que aboga por la confianza, la fe y el equilibrio de dos mundos. Aunque haya conflictos más grandes que uno mismo, se puede aprender mucho de otro en la comunicación interespecie. Aquí, el fruto de ello es una cálida amistad, puesta a prueba a niveles de comunicación, comprensión y temperamento, que salta de la ternura a la tragedia de maneras improbablemente conmovedoras. Pasando de humanos a animales, las cómicas transiciones entre puntos de vista de los personajes sustraen en esencia el “factor predecible”. Entre animales, hay ecosistemas de vida y diversión, que no ven de forma despectiva a los humanos. Aunque, por otra parte, algunos de los homo sapiens vean caras lerdas, bobas y sin alma en la vida silvestre.

De ahí yace otra maravilla de la cinta: su particular humor. Sacado de contexto podría parecer un trauma para un sector de la audiencia, pero “Hoppers” maneja la cadena alimenticia animal y el asunto de la muerte como una ocurrencia cotidiana. Bajo esta idea de la supervivencia del más fuerte, en un territorio donde prácticamente todos somos mamíferos, la película escala a una epicidad caricaturesca, impredecible y reflexiva con la idiosincrasia humana. A veces, las piezas en el tablero de juego llegan a ser tan difusas que requerían de un poquito más de explicación, pero lo compensan con una gran incertidumbre. Sorprendentemente, son empáticas, justificadas y genuinamente hilarantes. Para mí, eso es lo esencial. Si lo sientes, lo estás viviendo.

Retroactivamente, una amigable mezcla “Avatar/Rebelión en la granja” que cobra todo el sentido del mundo, en el cariño por todas las especies de animales, su conexión espiritual con el hombre y la necesidad de diálogo (interpersonal e intercultural). Los humanos se asemejan entre sí más de lo que parece. Incluso, podemos parecernos a otras especies, más de lo que nos gustaría admitir.

Me parece curioso cómo el storyboard, la dirección, el guion, el arte y la música crean inmersiones de diferencias bien marcadas a lo largo de la función. Pasando de un primer acto contemplativo, relajante e idílico que revitaliza el amor por la naturaleza… a un segundo acto de ensueño que encarna la conmoción y locura desenfrenada por el genuino contacto con la naturaleza… concluyendo en un tercer acto chiflado, demente e irónico del hombre contra la naturaleza, así como de las repercusiones del enfrentamiento. Una particular evolución conceptualmente atada por los límites de la intervención humana, el abuso del poder o la supeditación por encima del equilibrio. En cambio, la convivencia, la empatía y el entendimiento son algunos de los valores que son clave para llegar a un estado de paz.

Hubo, hay y habrán más historias como esta. Siempre serán necesarias, porque en este medio, tenemos artistas que desean ser agentes de cambio en aquello que valoran y protegen. Si nos damos la oportunidad, las películas nos pueden enseñar a ser cada día un poco más bondadosos. Dentro como fuera de la pantalla, todavía hay buenas personas.

Si me lo preguntan, el equipo de Pixar, en sus “victorias" y “fracasos”, continúa fabricando magia. Fácil “Hoppers” pasa como una excelente comedia absurda de locuras extremas (lo cual ya la hace especial), que me atrevería a decir que rompe más estándares que la vibra juvenil que “Turning Red” en varios aspectos. Asimismo, en lo profundo, esconde un llamado a la acción, desde donde sea que podamos. Un pedido de colaboración, para que todos los que habitamos este planeta tengan su hogar donde vivir.
Suena inocente, lo sé. Pero para un castor optimista y una tenaz humana, nada es imposible.
Definitivamente no es nada como Avatar.

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