Algunas palabras, muchos sentimientos.

Reseñas generales

Los Peaky Blinders tienen distintas cosas que desearía tener: rudeza, ambición, elegancia, valentía, visión, elocuencia.

¿Cómo puede haber elegancia entre tanto humo, barro, alcohol, corrupción, violencia, y tristeza?. No tengo una respuesta fácil; se me hace contradictorio. Pero en los Peaky Blinders, ocurre.

Madrugada, lluvia, entusiasmo, todo en orden para al fin ver lo que todo fan esperaba y deseaba (o no).

En general, la película la sentí soportada/contenida por nostalgia, tristeza, compasión....pero en el buen sentido. Que una obra pueda generar tantos sentimientos, es indicativo de que hay algo que está bien hecho, que tiene escencia, cuerpo, valor.

La sensación del inicio y final, imagino que se puede comparar a la que sienten aquellos que buscan y recogen oro en las orillas de los ríos. El principio y ocaso de "El hombre inmortal", lo podría considerar como oro.

Varias veces se inundaron mis ojos, mientras corrían los minutos.

Esa escena de Ada sosteniendo el paraguas, ¡Waw! Se me erizó la piel. La secuencia completa, en verdad, fue asombrosa y cargada de emociones bajas o pesadas. Una de las mejores de la película.

No sé si fue la configuración de mi TV, pero el color negro sentí que fue algo más que negro. Lo noté que fue apareciendo gradualmente, hasta volverse abrasivo, invasivo, asfixiante, como presagiando lo que ocurriría. Esa saturación del tono negro, esa oscuridad aplastante, protagonizó (a mi forma de ver) gran parte de la película. Fue un condimento que alimentó esa nostalgia y esa sensación de que se iba acabar, que algo o todo, estaba siendo consumido.

Preciosa fotografía, dirección de arte, maquillaje y vestuario; la música no quedó mal, pero no completó mis gustos. 
Al igual que uno de los personajes principales que se agregaron a esta película, John Beckett, que nunca me hizo dudar de su poder, más bien lo noté frágil, débil, que finalmente no sería rival para los de mayor rango de la familia. Por ese lado, perdió sorpresa.  

Y algo que me es necesario resaltar, es la presencia de poesía en sus diálogos, cosa que me enamoró desde el comienzo de esta serie, y que también se encuentra en "El hombre inmortal".


Esta gente, este grupo de personas que participaron en la realización y creación de todo Peaky Blinders, dieron vida a algo bonito. Como varias veces se mencionó en estos últimos diálogos: "que de tanto mal, salga algo bueno", sin dudas, que ellos lo lograron.


Y ese cierre, la muerte, el cuerpo rodeado de billetes, la paz, y lo último que suena: "soy libre", con la voz de Thomas Shelby, de Cillian Murphy, provoca un nudo en la garganta, un vacío, una verdad dolorosa.


¿Cuántas veces no se nos ha pasado a nosotros por la mente, la petición de paz? ¿De suplicar al aire: "por favor, un poco de calma"?, y ver la forma en que llega, el costo que tiene, es profundamente triste...(e ¿injusto?).

Para Cillian Murphy, mis aplausos e inmensa admiración por interpretar a este personaje que llevaré hasta que arda mi carreta gitana.

A toda persona que no haya visto la serie, la invito a darle una oportunidad, que deje de lado el posible prejuicio, e intente ver algunos primeros capítulos, para notar que Los Peaky Blinders, no es solo criminalidad, violencia y alcohol. Que hay varios mundos, que es una obra consistente, bien realizada, de principio a fin. 

 

No importa cuando leas esto. Si querés dejar unas palabras en los comentarios, con interés voy a leerte.

 

 

Comentarios 1

L
Luisa C Moreno23 de marzo de 2026
No me he animado a ver las viejas temporadas, recién supe que Josh O' Connor salía ahí y que varias nuevas estrellas del cine. Espero conseguirla fuera de Netflix. Buena reseña.

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