Detrás del vestido
Reseñas generalesYo no sabía que la definición literal de travesti (no confundir con transexual) era detrás del vestido, hasta que entendí cuando hice de “María” -en una adaptación libre de “La lección” de Eugene Ionesco, obra del teatro del absurdo, dirigida por el maestro de la UdeA en Artes Escénicas, Mauricio Ceballos, donde estuve como actor invitado- que es difícil ponerse en los incómodos tacones de ella.
Si Dallas Buyers Club, fuera por ejemplo una obra de teatro, Rayon (Jared Leto, en su interpretación magistral de travesti/trans) sería el coro griego encarnado, la voz del dolor que el poder se niega a escuchar y quiere callar.

Rayon encarna el arquetipo del inocente herido, en una especie de mártir compasivo. Es una trans que cree en el amor, aunque el mundo la golpea, que busca pertenecer, ser vista, ser cuidada, no está armada y/o preparada para la crueldad del sistema.
Rayon no muere por error de “descanso narrativo”, muere para decir: “esto es lo que pasa cuando una sociedad decide a quién cuidar y a quién desechar”
Y es que pese a que nos negamos a juzgar al otro por diferente, al otro por vibrar, amar, sentir, vivir alocadamente y apasionadamente, por ser anti establishment, la verdad es que todo el tiempo estamos juzgando -y más quienes aseveran que no lo hacen y rasgan sus vestiduras éticas desde los principios de no juzgar (ni juzgarse), esos son los más peligrosos- y desde que inicia el juicio, inicia el atropello a la moral y a la vida en sí misma.
Rayon también presenta los arquetipos de ángel caído, amante vulnerable. Pues es Rayon quién aparece para guiar moralmente al protagonista, a Ron (Matthew McCounaghey), quién es un mujeriego, drogadicto, cowboy y electricista de profesión, que tiene un diagnóstico seropositivo, con una esperanza de vida de 1 mes (de 30 días).
Ron es enviado a casa con la única ayuda de un medicamento altamente tóxico. Ante tal tesitura, Ron decide ir a México y empezar a hacer contrabando con un medicamento que las agencias estadounidenses prohíben. Pronto, su fama crece y otros muchos enfermos acuden a él buscando ayuda.

La función de Rayon, no es vencer, sino despertar conciencia. También es una amante vulnerable que, ama sin cálculo, se expone afectivamente incluso cuando eso la pone en una posición de riesgo, con una marcada necesidad de contacto, validación, ternura. Este arquetipo explica por qué su dolor es tan devastador: no solo pierde la vida, pierde la posibilidad de ser amada sin condiciones.
Rayon no lucha con discursos, su sola presencia es el reflejo de la violencia de los prejuicios. Rayon no es una salvadora, guerrera, ni mucho menos una heroína clásica, Rayon es la máxima política de que en el cine casi nunca son el main character quienes no logran vencer, quienes no ganan, no son puestos en el centro como hilo conductor quizás, pero protagonistas jamás.

Rayon es la Inocente Herida que, al caer, despierta al mundo que la ignoró. Su verdadera tragedia, entonces, no está en la muerte como tal, sino que en cambio, se ve reflejada en que pide en un mundo que no sabe dar. Y en como esto la hace caer en el vórtice del abandono.
Ahora quiero hablar de Juan Camilo Caballero (En los tacones de Eva), con el afán sobre todo de responderle una pregunta a mi entrenador y esta es, si yo veo novelas, en mi adolescencia, era el más novelero que existía, era. Pero esta novela me recuerda no a un Inocente herido que no sobrevive (como Rayon), sino en cambio a Eva que se revela como el Guerrero empático que se transforma para sobrevivir y amar.
Juan Camilo Caballero, llega al mundo ordinario como un hombre que es 100% heterosexual, un ejecutivo exitoso, muy seguro de su hombría, cómodo en el sistema patriarcal. Eso es lo que lo difiere de Rayon, donde también el es hetero y travesti, mientras Rayon es abiertamente transexual.

Juan Camilo no parte del margen, parte del privilegio. Eso marca toda la diferencia con Rayon. Desde la narrativa lineal de la novela, el sistema le pertenece a Juan Camilo.
El llamado a la aventura, se presenta desde la disyuntiva poderosa de que el detonante no es ideológico, es amoroso.
Su amada (Helena) es violentada simbólicamente por el mundo corporativo machista.
Juan Camilo entiende que:
Desde donde está, no puede protegerla.
El sistema no escucha a los hombres que cuestionan… pero sí aplastan a las mujeres que hablan.
Aquí aparece el llamado a la aventura: cruzar de género como estrategia.
Cuando Juan Camilo se convierte en Eva:
No es una transición identitaria, es una máscara consciente transformada en un acto político y amoroso
Eva no nace del deseo, sino de la necesidad.
En términos de Campbell:
El héroe se disfraza para entrar al inframundo.
Como Eva, Juan Camilo vive en carne propia el acoso, la infantilización, el ninguneo, la violencia simbólica cotidiana
Aquí sucede algo clave:
Juan Camilo aprende con el cuerpo lo que antes solo podía teorizar.
Eva es la pedagogía viva del patriarcado.
A diferencia de Rayon:
Eva puede volver atrás, tiene el poder de elegir cuándo salir
Pero algo ya cambió: el héroe ya no puede des-ver lo vivido.
Esto convierte a Eva en:
El hombre que despierta al experimentar el mundo como mujer.
En los tacones de Eva funciona como:
Comedia, crítica social, fábula pedagógica
Pero también plantea una pregunta incómoda:
¿Por qué el sistema necesita que un hombre se vista de mujer para creerle?
Rayon no tuvo ese privilegio.
Eva sí.
Rayon es la verdad que el mundo no supo cuidar.
Eva es la conciencia que el mundo sí está dispuesto a escuchar.
La novela de En Los Tacones de Eva es dirigida por Juan Camilo Pinzón y producida por Yuldor Gutiérrez, fue estrenada el 22 de mayo del 2006.
Me da aires, incluso a esta espectacular película que tuve la oportunidad de verme en cine, con una mujer que conocí en FB parejas, que la invité a verla:

Brevemente, está película dirigida por Julián Gaviria, de la productora Dago García producciones. Estrenada en mayo de 2021.
Nos muestra a un exitoso humorista que llena los teatros con su espectáculo de tinte machista que alienta a mostrar a la mujer débil e inferior. Todo cambiará cuando un hecho inesperado transforma su vida. La vida lo lleva a ponerse en los zapatos de una mujer para eludir a un potencial asesino/traficante de drogas
Lokillo aquí se muestra como un burdo comediante de barrio, con una hipermasculinidad caricaturizada, desde un ego herido y necesidad de aceptación. Arquetípicamente el es el bufón. Cuidado, el bufón siempre habla con la verdad desde el chiste.
El conflicto no es el amor romántico (como Eva)
ni la supervivencia (como Rayon).
Es la crisis del personaje público:
¿Quién soy cuando la risa ya no me protege?
El humor empieza a fallar como armadura. Eso les ha pasado a muchos comediantes, incluso en Brasil, Leo Lins, fue sentenciado a 8 años de cárcel luego de un show de comedia tras fomentar intolerancia con una actuación que tres millones de internautas vieron en YouTube, con una rutina discriminatoria, donde se burlo de minorías étnicas, sexuales, sociales, raciales y un lamentable, etc.
El arquetipo de la mujer en el hombre, nos recuerda Carl Gustav Jung, es la sombra, la otra parte, lo oculto, según Freud, sería el ello, la otra parte que viene de mí.
Lo que nos incomoda, como en el mito de la caverna en Platón, las sombras, cuando las integramos vienen a enseñarnos.
Pero tenemos que aprender a dividir nuestro yo, porque este -y quizás desde el ego- como en la teoría del iceberg Freudiano, está dividido en yo, ello, superyo, pero también en la cotidianidad, vemos nuestros diferentes yo, por ejemplo, si no eres papá pero si hermano mayor, vemos el yo hermano mayor, el yo trabajador, el yo social, el yo oscuro (nuestras oscuridades, problemas, defectos, imperfecciones, el yo hijo, el yo humano, es necesario aprenderlos a separar.
En estas divisiones internas, por ejemplo, podemos ver hombres drags, que si bien respetan el derecho de la población LGBTIQ+ haciendo parte de esta, se adhieren a la piel de las féminas, no como una realidad alterna, sino incluso como un escape físico, como lo vemos en el trabajo de Jared Leto, Jorge Enrique Abello y Yedinzon Ned “Lokillo” Flórez Duarte.
Ejemplos en las artes escénicas y audiovisuales hay por centenares (me atrevería a decir yo), por citar algunos, veamos a Gustavo Villanueva con "la bruja Dioselina" e incluso Julián Madrid popularizado también por el libretista Jorge Alí Triana, en Sábados Felices.
Es un secreto, entonces, que me puedo llevar tranquilamente a la tumba gracias a que FB me selló la cuenta dónde tenía esas fotos de la obra, pero básicamente me sentí cómodo sintiendo por un instante la fragilidad, disfrazada de fortaleza, pero en realidad, la gran fortaleza de lo que es ser mujer, parte de un sistema proletariado, como lo es ser una sirviente/mucama de un educador.
Ponerme en los tacones de una mujer me enseñó a amarlas desde el respeto y la admiración, encarnar la incomodidad física de unos tacones en esta obra es un secreto, que hasta hoy, me quise llevar a la tumba.




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