Code 3: Código Cine Roto
Reseñas generalesDurante el viaje que es esta cinta (Que extrañamente si es una road movie) era imposible no pensar en el extraño mundo del cine sobre paramédicos, donde Scorsese y Michael Bay han incluso plasmado sus joyitas escondidas, y pensé: “Este tipo de películas está destinada a ser joyas infravaloradas” tal vez porque la saturación de contenido de series sobre paramédicos impera, aunque en medio de tanto “Grey´s anatomy” que no quiere morir como mal tumor, existen los “The Pitt” y tal vez, el haber salido casi al mismo tiempo que la serie que rompió la temporada de premios le jugó una mala pasada a “Code 3”.
Haré justicia, porque no he visto a esta película en ningún top del año de nadie (Aunque está en el puesto #70 del año de la lista “Esotérica” de la página RYM, que califica con este adjetivo a aquellas películas que pasan por debajo del radar) y la mencionaré, continuando con el viaje, donde surgían otras películas en mi mente.
La cinta es una clara parodia a “Training day”, porque tenemos a este par de paramédicos venidos a menos, que cada día suben a un pasante a una jornada de 24 horas. (Muy graciosa la selección interracial de la dupla protagonista masculina) quien acogen a una nueva pasante, después que otra pobre alma inexperta no aguanta la presión de aquel primer día (Con escena que homenaje a “Pulp Fiction” donde no haré spoiler, convirtiéndose, por encima, en la escena más escatológica y asquerosa del año, una joya).
Al llegar esta nueva pasante, recuerdo a la cinta alemana “Oh,boy!" que trata de la odisea de un muchacho que no puede beber una taza de café durante una jornada entera por las calles de Berlín; solo que la locación acá no es tan sofisticada, de hecho es Santa Clarita, una locación anodina, que nos muestra ese Estados Unidos que solo el cine independiente se atreve a mostrar, la USA de un sistema de salud asqueroso y ladrón.
Pero por supuesto, no solo nos muestran este lado horrible de la sociedad del país de la libertad, porque el racismo y clasismo también se hace omnipresente,y es acá en donde la cinta, que temía iba a ser una comedia negra, pasa a un tono más dramático y humano, porque demuestra que ni siquiera las naciones poderosas amparan la salud mental de cuidadores y pacientes, todos agonizan por igual.
Después de algunos guiños a “Seven” e incluso una escena que me recuerda un poco a la muerte ocurrida en la película venezolana “La casa del fin de los tiempos” (Que si, también salió en “Mil maneras de morir” y alguien puede morir de un golpe de una pelota de baseball) se viene un final que temía iba a ser parecido a “Crash” (La de Haggis, no la de Soderbergh) y afortunadamente se parece a la escena climax de “La hora 25” de Spike Lee.
Extrañamente, en medio del paraje más horrendo, porque esta cinta, sin ser de terror, no se ahorra el gore del miedo más grande, el que produce la vida misma; el final es esperanzador a su manera, y aunque no cae en el “Deus Ex Machina” si tiene su giro, de cierta forma, inesperado, lo que prueba que un guión inteligente puede salvar hasta a la película más pequeña, como es el caso de esta joyita que incluyo en las mejores del 2025.






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