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Reseñas generalesHABLEMOS DE CINE
El artículo anterior le fue muy bien —dentro de mi rango, obvio— que más de mil personas hayan leído e interactuado con mi humilde escrito me llena de satisfacción.
Por eso no publiqué nada nuevo: quise dejar que creciera. Pero la actualidad manda, y esta semana el universo geek gira alrededor de Stranger Things. Si bien no es cine, es una serie que "homenajea" a muchas películas ochenteras, intentando (y logrando) crear empatía desde la nostalgia. Se podría analizar plano por plano a qué película o director va dirigido cada "homenaje". Ojo, no estoy aquí para tirar hate… la disfruto, y mucho. Pero cuando un producto recibe todo el marketing posible, y todos los youtubers, podcasters y críticos hablan de lo mismo… ¿qué se puede hacer?
Por eso hoy voy a escribir sobre Children of Men (Niños del hombre) de Alfonso Cuarón (2006).
En el año 2027, la humanidad se encuentra al borde de la extinción debido que no nacen niños durante 18 años, lo que ha provocado el colapso de la civilización y una profunda desesperanza.
Es una típica película que adelanta el futuro al estilo de Verne. En 1950, el promedio de hijos por familia era 5; en 2024, es 2. Japón lanzó una señal de alarma, puesto que prevé que, si todo sigue como ahora, para 2100 su población se reducirá a la mitad. ¿Nos estamos extinguiendo? ¿O la Tierra se está liberando de un virus maligno?
En fin, sigamos.
Gran Bretaña, una de las pocas naciones estables, se ha convertido en un estado militarizado que controla rigurosamente la inmigración, deteniendo y encarcelando a refugiados ilegales en campos de concentración (¿mmm, EE. UU.?).
Todo se oscurece aún más cuando asesinan al último niño nacido, José Ricardo, en… Argentina (muchachos…).
En este contexto, Theo Faron (Clive Owen), un exactivista radical convertido en un burócrata cínico y emocionalmente desgastado, vive una existencia monótona.
Su vida cambia cuando es secuestrado por Los Peces, un grupo clandestino por los derechos de los inmigrantes liderado por su exesposa, Julian Taylor (Julianne Moore), quien le pide ayuda para obtener documentos de tránsito para una joven refugiada llamada Kee (Clare-Hope Ashitey). Theo acepta acompañarla en un peligroso viaje hacia la costa, donde se espera que la joven sea rescatada por el misterioso "Proyecto Humano", una organización dedicada a encontrar una cura para la infertilidad.
Durante el trayecto, Theo descubre que Kee está embarazada, convirtiéndose así en la primera mujer embarazada en décadas y representando la esperanza de una nueva generación.
A medida que avanzan, enfrentan amenazas constantes de grupos terroristas, fuerzas del gobierno y traiciones internas, mientras Theo se transforma de un hombre desilusionado en el protector de un milagro que podría salvar a la humanidad.
Una obra maestra distópica que crece en relevancia con cada año que pasa. Cuarón teje un relato desgarradoramente humano en un mundo sin futuro, donde la única esperanza nace en el lugar más frágil. La película es un tour de force técnico y emocional que demuestra el poder del cine como arte.
Como nos tiene acostumbrados, nos da acción real en planos secuencia sin diálogo, donde la violencia y la muerte hablan por el director. No es una solo distopía cualquiera, ni una película esperanzadora mas. Es solo cine alimentándose de realidad.
Como en:
Y tu mamá también (2001, road movie íntima)
Harry Potter y el prisionero de Azkaban (2004, magia con realismo, la mejor de la saga)
Gravedad (2013, supervivencia en el espacio)
Roma (2018, memoria personal en blanco y negro)
Cuarón no nos cuenta historias: nos las hace vivir en primera persona.
Aunque la humanidad se extinga, quedará su arte, su música y su cine para recordar lo grandes que fuimos.















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