Sin identidad

Reseñas generales

Hace muchos años conocí a un argentino muy simpático, y de carácter muy jovial y chistoso, siempre buscaba hacernos reír a mí y a mi amiga Beatríz. Lo conocimos en el centro comercial donde trabajábamos, vendíamos helados de todos los sabores. Teníamos un puesto que no era nuestro, eramos las empleadas, pero el lugar era muy movido y, por supuesto, siempre quedábamos agotadas y a veces venía alguien y nos brindaba un helado, el mismo que vendíamos, ja ja ja. Eran hermosos tiempos, muy alegres y ahí conocíamos a toda clase de personas más que todo extranjeros.

 

De tantos extranjeros con gustos diversos y extraños: como comer un helado de ron con pasas y echarle canela encima y otros gustos, conocimos a un argentino de nombre Ezequiel, afanado con el helado de pistacho. El era alto, blanco, de ojos claros, con su acento que lo hacia oír y ver interesante, nosotras hablábamos de él, cuando él no estaba, de lo buen mozo que era y, no nos importaba mucho la edad, porque el podría tener como unos 34 años y nosotras para esa época, eramos veinteañeras.

 

El señor siempre venía a comer su helado de pistacho, pero de chiste y chiste estaba haciendo su conquista sin darnos cuenta, cuando faltaba ese día, nos preguntábamos ¿por qué no vino?, y cuando lo veíamos, nos alegraba el día y empezábamos a servirle su helado de pistacho.

 

Un día que había pocos clientes y, en más confianza nos contó un cuento triste, el era hijo de una familia que nunca conoció y no sabe si los mataron o no, él fue entregado en adopción a otra familia y lo más doloroso es que esa familia con la que creció puede estar ligado a los que mataron a sus padres reales.

Estas abuelas de plaza de mayo usan un pañal blanco en sus cabezas como pañuelo, como símbolo de sus bebés y nietos arrebatados 

A él sus padres adoptivos no le negaron nunca nada, todo en la vida lo tuvo; incluso estudios y eso lo agradece mucho, pero él aún sin esperanzas sigue buscando a su familia original.

 

 

A él sus padres adoptivos jamás le dijeron la verdad, lo descubrió por medio del internet cuando leyó por casualidad algo sobre Las Madres de Plaza de Mayo que buscaban a sus hijos secuestrados y muchas contaban sus historias y como le fueron arrebatados sus hijos.

 

Él tomo cabellos de sus padres de un peine y de un cepillo y, a pesar de que tenía pensamientos encontrados, él sentía que no ganaría nada con eso, porque el estaba seguro que eran sus padres originales, siempre fueron buenos con él y, no tiene queja alguna, lo único que lograría con esto sería botar la plata, pero él fue con las hebras de cabellos a una clínica privada para que le hicieran pruebas de ADN. Él quería con esto reafirmar que él si era hijo de ellos, pero cual fue su sorpresa cuando las pruebas indican que no tienen parentesco alguno.

Él hizo está investigación porque su padre era un ex militar y estaba activo en aquella época, y le entró una curiosidad, una sospecha, porque él era hijo único, y una vez su madre le dijo que no podía tener más hijos y su  sospecha más fuerte era: ¿por qué su madre no tenía fotos cuando estaba  embarazada?

 

Ahí empezó su calvario y el extraño sentir de caer por un abismo y pertenecer a un lado oculto y oscuro de sus padres. Siendo un adulto se sentía perdido, había perdido su identidad, su conocimiento de quién era él, sus origenes, él no era nadie, no tenía apellido ni nombre propio, eso se lo habían arrebatados hace muchos años cuando era tan solo un bebé. 

 

Después de reponerse de esa oscura y triste  realidad, le vino una idea perturbadora, fatal y angustiante: él pensó, si él podría ser uno de esos hijos de alguna de esas madres argentinas que buscaban desesperadamente a sus hijos arrebatados cuando bebés o nieto de alguna Abuela de Plaza de Mayo.

 

No enfrentó a sus padres por ocultar algo tan delicado, pero tampoco el tenía pruebas de sí fue arrebatado de una madre o es producto de una adopción legal, él lo calló y esas conjeturas empezaron a comérselo por dentro, cambiando su carácter, no era su culpa, era por no querer enfrentar algo que podría ser peor como descubrir que sus padres tengan algo que ver con la muerte de sus padres originales.

 

Cada pensamiento lo volvía más huraño, no quería hablar con sus padres personalmente ni oírlos, hasta que un día, no aguantó más y se distanció de sus padres y no volvió a visitarlos. Ellos los llamaban preocupados por su extraña reacción, pero el cambio todo hasta los números de los teléfonos. 

 

No era fácil tener tanta información de extraños en la televisión, la prensa, la internet y sospechar cosas terribles y no saber que hacer solo presentarse y buscar que alguna madre lo pueda reconocer con la ayuda de una prueba de ADN en caso de que su madre este viva y si no, necesitaría varios parientes para poder determinar si es nieto de alguna Abuela de Plaza de Mayo.

 

Estaba con su cordura en vilo, entre el amor de esos padres que lo criaron y el enigma de sí, él era un niño robado en aquella época de la Argentina convulsiva.

 

Ese señor contaba su historia con mucha tristeza y lo más triste es que él sigue en el abismo de no saber quién es su familia. Aún tiene a sus padres vivos los que lo criaron y están ancianos, pero él está esperando que ellos mismos digan su verdad, de quién es él hijo y a quién se lo arrebataron y si no es así, que le digan que él fue adoptado de alguna institución del gobierno de manera legal, para respirar tranquilo y pedirles perdón.

 

Tiene varios años viviendo así, en otra realidad, todo lo que él amaba de su vida, de sus viejos, todo se desplomó por unas hebras de cabellos que contaron más de lo que él quería saber. Él decía que era triste saber que eres adoptado, pero que también te asalte la idea de que seas un hijo de una madre a la cual le arrebataron a su hijo, para venderlo a otra pareja; es peor.

 

Y le hice una pregunta indiscreta y tal vez falta de tacto, era una muchacha loca y decía lo que se me venía a la mente sin pensar si era malo o pudiera lastimar más o pedirle permiso para hacer una pregunta que pueda ser dura.

—Qué pasaría si su padre el ex militar fuera el asesino que mató a sus padres verdaderos o que dió esa orden. 

—No sabría que haría, pero de seguro no los volvería a ver más nunca, porque son unos asesinos, estoy alejado hace años. Terminarían por perderme totalmente.

Su respuesta fue segura y crucial. Ahí me di de cuenta que las personas pueden mostrar ser felices y alegres, pero ellos arrastran una cruz, que si no te las cuenta no lo sabremos 

 

Este texto fue escrito por mí con el único interés de entrar al reto de escritura, no está basado en hechos reales.

Sí, hace referencia a Las Madres de Plaza de Mayo y a Las Abuelas de Plaza de Mayo y a los robos de bebés en la Argentina convulsiva de finales de los 70' y comienzo de los 80'.

Comentarios 1

L
leila Guiñazú27 de noviembre de 2025
Con la delicadeza que está escrito me hizo pensar que era basado en hechos reales. </br>Que fuerte el tema que tocaste, nunca me imaginé encontrarme por aquí la historia de la abuelas de mayo, pero me alegra saber que más gente pueda leer acerca de esta tragedia. </br>Hermoso artículo ❤️

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