Dogs
Reseñas generalesEran tiempos en los que se aprendía a sufrir, sufriendo y haciendo sufrir. A los niños se les insensibilizaba con costumbres de lo más desalmadas (y no solo contra los toros). Por ejemplo, Pepe vio que los niños mayores cruzaban alfileres en el interior de una miga de pan. Luego, buscaron un perro callejero —siempre hambriento— y se lo echaron para que se lo comiera. Los chavales esperaban ver cómo el perro se atragantaba entre gemidos y estertores. Sin embargo, el perro se lo comió y se fue meneando el Eran tiempos en los que se aprendía a sufrir, sufriendo y haciendo sufrir. A los niños se les insensibilizaba con costumbres de lo más desalmadas (y no solo contra los toros). Por ejemplo, Pepe vio que los niños mayores cruzaban alfileres en el interior de una miga de pan. Luego, buscaron un perro callejero —siempre hambriento— y se lo echaron para que se lo comiera. Los chavales esperaban ver cómo el perro se atragantaba entre gemidos y estertores. Sin embargo, el perro se lo comió y se fue meneando el rabo.
Otra ocurrencia era atar a un perro (o a un coche de recién casados) un cordel con varias latas. El ruido asustaba al animal, que corría hasta caer desfallecido. Otro día, ataron una cuerda en el cuello de un perro. Luego, buscaron un árbol con una rama en horizontal y pasaron la soga por encima. Entonces, tiraron de la cuerda hasta levantar al perro del suelo. Así lo mantuvieron hasta que dejó de retorcerse.
En ocasiones, para dar una alegría a sus padres, Pepe se iba a capturar gorriones. Usaba una trampa de alambre que consistía en dos partes en forma de semicírculo que, con un muelle, se mantenían unidas. Con un poco de fuerza, ambas partes podían abrirse y enganchar un anclaje para que se mantuvieran separadas formando un círculo. En el centro quedaba dicho anclaje, donde se pinchaba una miga de pan. La trampa se ponía con mimo en el suelo y se cubría el alambre con tierra y tristeza
Otra ocurrencia era atar a unperro (o a un coche de recién casados) un cordel con varias latas. El ruido asustaba al animal, que corría hasta caer desfallecido. Otro día,ataron una cuerda en el cuello de un perro. Luego, buscaron un árbol con una rama en horizontal y pasaron la soga por encima. Entonces, tiraron de la cuerda hasta levantar al perro del suelo. Así lo mantuvieron hasta que dejó de retorcerse.
- En ocasiones, para dar una alegría a sus padres, Pepe se iba a capturar gorriones
. Usaba una trampa de alambre que consistía en dos partes en forma de semicírculo que, con un muelle, se mantenían unidas. Con un poco de fuerza, ambas partes podían abrirse y enganchar un anclaje para que se mantuvieran separadas formando un círculo. En el centro quedaba dicho anclaje, donde se pinchaba una miga de pan. La trampa se ponía con mimo en el suelo y se cubría el alambre con tierr




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