Mar del Plata 2025 (1) - Esplendor americano
Reseñas generalesSegún pasan los años, este querido festival de Mar del Plata va mutando, adoptando distintas direcciones, algunas en base una idea muy definida de lo que debería ser, otras más improvisadas. Lo del año pasado fue un reflejo del cambio de gestión, con mucho aún de lo bueno de la gestión anterior. Lo de este parece ser una profundización de las nuevas ideas imperantes. Sin duda habrá cuestiones para señalar que serán evaluadas cuando termine este evento.
El tiempo pasa, decía Pablo Milanés, que también tiene su película en el festival, y también pasan las coberturas. Algo que comenzó para mí en 2013 y que se convirtió en un ritual imprescindible de cada Noviembre. En este caso con la particularidad de no estar desde la Apertura. Se hace lo que se puede.
Eso mismo podrían decir, tranquilamente, los organizadores del festival, pero no. Han elegido abrazar una rimbombancia discursiva en los anuncios previos y en el spot oficial que poco y nada tienen que ver con lo que ocurre aquí. Son decisiones, con las que se puede estar de acuerdo o no, orientadas a definir un nuevo perfil.
En ese sentido termina siendo coherente la elección de una película como El beso de la mujer araña para la Apertura. Un musical realizado con pericia y aspiraciones a figurar en la inminente temporada de premios, que a la vez trae a la memoria la obra de un extraordinario escritor argentino, Manuel Puig, con la novela del mismo título publicada en 1976 y previsiblemente prohibida por la dictadura, que tuvo una versión (mejor) en 1985, dirigida por un argentino, Héctor Babenco, pero con producción brasileña y hablada en inglés. Tuvo cuatro nominaciones al Oscar y ganó uno, a Mejor Actor para William Hurt. El éxito derivó en un musical de Broadway en 1992, que esta nueva versión toma como base.

Su elección como película de apertura está en sintonía con la de Emilia Pérez el año pasado. Y hay que recordar que hace un año optar por ese título parecía una buena idea, luego llovieron nominaciones para todos los premios posibles, y cuando parecía que también iba a quedarse con el Oscar una sucesión de declaraciones lo más desafortunadas posibles de la protagonista y el director ensombrecieron sus posibilidades. Más allá de esa polémica, tanto ese título del año pasado como el actual apelan a una temática en principio arriesgada pero a la vez vinculada al espectáculo más clásico que puede llegar a irritar tanto a los más comprometidos como a los menos. Y en el caso particular de esta nueva versión de El beso de la mujer araña, generar polémica de los dos lados de la grieta, algo curioso para un evento que quiere correrse de ese lugar y tratar de sobrevivir en un limbo que no ofenda a nadie. Pero la polémica no llegó, y el episodio de Marilina Ross y su dedicatoria en la ceremonia de Apertura también se olvidó rápidamente. Mi sospecha es lo que ocurre aquí no marca la agenda como antes. Lo del alineamiento no es una elaborada deducción de mi parte, en la misma ceremonia de apertura uno de los directores del festival, Jorge Stamadianos, destacó el orgullo de tener algunas de las películas que están en carrera por el Oscar.
Ese acercamiento a Hollywood y a sus esplendores sigue generando resultados irregulares en una programación que, por otra parte, sigue atesorando grandes descubrimientos. Ya me referiré a ello en el próximo artículo, por ahora quiero destacar que el único festival clase A del continente está ofreciendo grandes muestras de cine latinoamericano.
De entre todas las secciones del festival quiero destacar la de Nuevos Autores, que ha brindado muy buenos y no tan esplendorosos títulos traídos de todas partes del mundo, fuera de competencia pero con buena participación en otros festivales importantes. Quiero señalar dos en particular de buen paso reciente por Cannes y premios en la segunda competencia en importancia, Un certain regard. Dos títulos que ofrecen su propia mirada, y sus certezas.

Un poeta, de Simón Mesa Soto, que se quedó con el premio del Jurado en esa competencia borda a un personaje errático que ha tenido un pasado prometedor en la literatura y un presente incumplidor. Acosado por la falta de dinero decide aceptar un puesto como maestro y allí descubre entre sus indiferentes alumnos a una con claro talento para la poesía, y decide apadrinarla. Habrá que ver hasta qué punto eso será una ayuda real para ella o una segunda y desesperada oportunidad para él, en una historia que avanza intentando desmarcarse de lugares comunes y apuntando sus dardos en varias direcciones, incluyendo el snobismo en el mundo del arte.
En la misma sección de Cannes el premio mayor había sido para La misteriosa mirada del flamenco, de Diego Céspedes, situada en los años ´80 en el árido desierto chileno, y en un pueblo minero en el que prevalece un mito absurdo. Una película que combina con mucha originalidad coming of age con familias ensambladas, western de venganza y personajes inusuales y queribles.

Esta sección da para todo, desde el drama judicial Nuremberg, de James Vanderbilt, convencional y eficaz vehículo para sus buenos actores a la comedia dramática Familia en renta, película japonesa sobre un actor norteamericano desempleado, encarnado por el recuperado Brendan Fraser, que encuentra una salida laboral muy fuera de lo común. Pasando también por la pesadillesca y hasta por momentos lyncheana If I had legs I kick you, de Mary Bronstein, con una omnipresente y extraordinaria Rose Byrne. De ese viaje interior a uno exterior y aún más pesadillesco en la dura y notable The president´s cake, de Hasan Hadi. Una película iraquí sobre una niña que en plena guerra del golfo en 1990 tiene el encargo de su escuela de preparar un torta para festejar el cumpleaños de Saddam Hussein, y de todo lo que tiene que hacer en para cumplir ese objetivo aparentemente simple. El resultado es tan potente como conmovedor. El film obtuvo la Cámara de Oro en Cannes, premio reservado a Operas Primas.
La pesadilla de lo real no termina allí. También forma parte de esta sección The voice of Hind Rijab, de la directora tunecina Kaouther Ben Hania, que se quedó con el Gran Premio del Jurado en el Festival de Venecia, en una decisión muy celebrada. La película cuenta la historia real de la niña del título, de cinco años, cuyo auto fue arrasado por un ataque israelí, pero ella sobrevivió a ese primer ataque y logró contactarse con el servicio de emergencia de la Medialuna Roja, el equivalente a la Cruz Roja. La tensión entre los rescatistas para coordinar una acción para llegar al lugar de los hechos la vuelve desesperante, pero lo realmente desgarrador en esta ficción basada en hechos reales es saber que los audios de la niña son los auténticos, de allí la explicación del título. En esta edición hubo varias películas interesantes centradas en todo lo que está sucediendo en Palestina, pero eso será objeto de análisis en el próximo artículo.










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