UNA BATALLA TRAS OTRA. ¿Un nuevo comienzo del cine de crítica social norteamericana?

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La reciente película del director Paul Thomas Anderson ha circulado por afiches y carteleras sin más trascendencia que el trío protagónico que la compone. Un emocionante  Leonardo DiCaprio, el pavo real de la actuación, impresionando en sus personificaciones, un Sean Penn, que renueva, sin exagerar estereotipos, el concepto de antagonista y un solemne Benicio del Toro, quien demuestra que con templanza y silencios puede ofrecer una mejor actuación que un cuáquero anglosajón con epilepsia.

 

Lamentablemente, la audiencia habla por sus emociones, sin antes procesar el mensaje de lo que está viendo, habiendo sido anulado todo criterio de interpretación por la indiferencia que percibimos con respecto a lo que ocurre en el otro hemisferio de la llamada “civilización” occidental. Y es que en los últimos meses ha acontecido en Estados Unidos, por ordenanza del presidente Trump una serie de redadas y secuestros masivos de inmigrantes acusándolos de ser ilegales, e ideológicamente, como se desliza en la película, de ser traficantes y degenerados. Esto ha ocasionado un nivel de violenta resistencia como pocas veces se vivió en Estados Unidos, llevando a la amenaza de intervenciones militares y de una potencial guerra civil de secesión.

Protestas contra redadas migratorias se extienden por todo EEUU |  Independent Español
Protesta en los Ángeles. 
Paul Thomas Anderson – « Une Bataille après l'autre » – DiCaprio, rongeur  keatonien | Culturopoing
“Una batalla tras otra”

Recuerdo como fue con la película espejo de este mismo tema en cuestión, “civil war” de  Alex Garland,  donde se plantea un escenario hipotético en donde Estados Unidos se disuelve en distintas facciones regionales, avanzando hacia la toma de la casa blanca para la captura del presidente, quien había iniciado este conflicto político con la disolución del FBI. Juzgada en el presente, observamos como la tibieza distópica de los norteamericanos los incapacita de ver las consecuencias evidentes de a quiénes afectan la locura y ceguera ideológica de sus gobernantes. Y es que  Paul Thomas Anderson decide hacer foco en esta misma población afectada como causante social de conflicto, instalando la realidad de quienes trabajan y persiguen un mejor futuro para sus hijos, siendo condenados como delincuentes únicamente por saltarse el formalismo institucional de su registro en la frontera.

 

Tal vez sea por estas lúcidas temáticas que Anderson toca en su última película, la indiferencia generada por los medios de difusión que prefieren excitarse con las actuaciones de Leonardo Di Caprio y de Benicio del Toro, antes que observar la trágica pintura barroca de la actual distopía norteamericana. En ella nos encontramos con la caracterización del cuerpo militarizado de control migratorio, encabezado por el Coronel Steven J. Lockjaw, interpretado por Sean Penn, quien resignifica el concepto de villano, con una simbiosis entre la debilidad del deseo por el poder y la apariencia en su ejercicio. Y es que Lockjaw es un racista que aspira a ser miembro de un selecto club llamado “los aventureros navideños”, conformados por supremacistas blancos que odian todo mestizaje y extranjeros, aunque se revela que, cuando Lockjaw interviene la “ciudad santuario” donde se encuentra una gran cantidad de inmigrantes indocumentados, estos miembros se alarman ya que varias de sus empresas funcionan con la mano de obra barata de estos inmigrantes, por lo que con la excusa de haberle descubierto una hija ilegítima al coronel, encargan a uno de sus miembros su eliminación.

Una Batalla Tras Otra": Una Sátira Completa de la Polarización :  r/paulthomasanderson

Junto al deseo culposo por las negras de Lockjaw y el uso de extranjeros como trabajadores por parte de los supremacistas de derecha, nos encontramos con el personaje de Perfidia, quien encuentra el goce del poder en las armas, las explosiones y los atracos, reduciendo la revolución a una sátira negra de violencia nihilista comparable con la de los movimientos de extrema derecha en los Estados Unidos. Y es que no resulta casual, y hasta poético, la atracción culposa entre el coronel y ella cuando se someten mutuamente en un juego sexual intenso de roles políticos. Esta lucha sexual que resulta en una hija no deseada, se convierte en el epicentro de un debate más profundo sobre el sentido de la lucha revolucionaria, el poder y la libertad en un contexto de persecución y discrimacion política y social.

 

Dicho sentido es dirigido por el sensei Sergio Carlos, interpretado por Benicio del Toro, siendo el maestro de karate de la hija ya crecida de Perfidia, Willa. Su rol es el de marcar la templanza de los pequeños actos de justicia y solidaridad con las familias migrantes perseguidos por la ley, totalmente alejado de la explosiva violencia y retórica extremista de la izquierda revolucionaria del grupo “Los 75 franceses”. Alejado del violento juego de poder sexual de los extremos ideológicos, nos encontramos con el desafío de cuidar y proteger a el huérfano resultado de esos encuentros, que siendo Willa confundida sobre quién es su verdadero padre, si un extremista de derecha o un descuidado izquierdista Leonardo Di Caprio. Apuntar y disparar no se convierte en una respuesta, sino en una reacción emocional de quienes víctimas del miedo y la vulnerabilidad, se cubren a sí mismos con el imaginario del poder, con su violencia agresiva.

 

La moraleja de esta historia puede resultar en un cliché de los finales emotivos de reconciliación familiar, siendo la del amor paternal de Di Caprio con su hija, mientras ella continua los pasos revolucionarios de su madre con una mayor conciencia social. Sin embargo, es esa misma moraleja la que busca definir un horizonte de luchas en Estados Unidos por la justicia social y la integración cultural, superando aquellas violentas luchas raciales y sexuales de la época de Nixon, por la resistencia de la comunidad y la familia, es decir, la resistencia de la realidad de aquellos valores ideologizados por la extrema derecha blanca norteamericana de Dios, patria y familia, siendo en los grupos excluidos de extranjeros latinos el Dios de toda la humanidad, la familia del amor y la patria del trabajo. 

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Comentarios 1

J
Jeroo Casco28 de octubre de 2025
Excelente reflexión al respecto de lo que sucede en USA en relación a las políticas de Estado. Sin ir más lejos y llevándolo a un plano macro, el planeta parece ser un hervidero en el que no existe la tolerancia ni la empatía. Hoy todos podemos apuntar contra todos en la era de las redes sociales, todos somos víctimas, cómplices, victimarios y responsables, al parecer. Daría mi posición al respecto, pero quizás lo haga en un artículo.

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